#NuevaRealidad (Cambio de armario.)

Ya sé que no es muy normal, salir a la calle , en pleno noviembre, con unos pantalones de lino y sandalias. Lo sé. Ha llegado el momento del cambio de…armario. Lo llaman “Reordenación de temporada” pero a mí me gusta utilizar lo del armario, como antes.

En el momento en que las temperaturas cambian (hacia arriba o hacia abajo, según sea verano o invierno), me planifico un día para realizar el cambio de armario. Me gustaría tener uno muy grande, en el que tener las prendas de abrigo y las veraniegas, divididas por un espacio vacío. Una frontera invisible, pero… parece ser que mi armario bio es pequeño (una tara genética, me dicen los especialistas) y tengo que llevar cosas de un lado para otro para que todo se ubique de la forma correcta.

El proceso es laborioso, pero, por fortuna, indoloro. Es como cuando tienes toda la ropa desperdigada encima de la cama y no ves el momento en que todo esté ordenado… Camisetas de manga larga, abajo. Las de manga corta, arriba. Las bufandas a la vista, el lino y la ropa de playa, empaquetada y en una bolsa del IKEA con cremallera.

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Me estiro en la confortable cama de la consulta de Reordenación y dejo que me pongan el casco neurológico. Ya es casi invierno y tengo que empaquetar mis sensaciones de la primavera-verano.  Siento la pulsación que da lugar al inicio del reordenamiento.

Se archiva el confort de los pies descalzos, la ropa liviana, la operación bikini, los baños en el mar, los paseos en un atardecer anaranjado…Se recupera la emoción de la Navidad, el crujir de la nieve, la tarde que se convierte rápidamente en noche , los escalofríos por no llevar guantes y bufanda… Cuando acaba el proceso, ya estoy en modo invierno…

Llego a casa y me froto los brazos para entrar en calor. Pongo la calefacción y me preparo una taza de chocolate caliente… Compruebo que funciono normalmente y mi comportamiento se ajusta al invierno .

Ya he hecho el cambio de armario…

NB: Tal y como va la cosa en esta pandemia, me esperaré al próximo confinamiento para hacer mi cambio de armario manual.

#NuevaRealidad (el turno.)

Por fin ha llegado nuestro turno. Nos ha tocado la tercera semana de julio y podemos elegir entre cuatro zonas del país.

Estamos en plena fase de discusión familiar sobre qué zona elegir y nos tenemos que dar prisa porque lo debemos comunicar en un plazo de 24 horas desde la recepción del QR con la asignación del turno.

Los más jóvenes quieren playa. Los más pequeños , montaña. Otros dicen que lo que nosotros queramos y a mí me gustaría visitar una de las propuestas de museos.

Ya nos hemos acostumbrado a los turnos.

Nos hemos acostumbrado a todo.

Vivimos en el interior de nuestras casas y apenas salimos a la calle. Las unidades familiares son más grandes y no sólo están compuestas por la familia, como antaño. Ahora, los grupos los conforman las personas que se eligen de forma recíproca para socializar. También las casas son de mayor dimensión. Todos los espacios se han aprovechado para hábitats cerrados.

Las calles ya no son como las recuerdo en mi adolescencia.

Mi adolescencia… En ese momento tan vital, empezó todo. Un virus, confinamiento, mascarilla…Todo lo que yo conocía, empezó a cambiar. Y llegaron otros virus y , con ellos, nosotros llegamos hasta aquí.

Hasta el momento en el que nos hemos acostumbrado a vivir confinados y en el que esperamos “el turno”…

 

 

La imaginación de Luciano.

Imaginaos esta historia: un barco es arrastrado por una tromba de agua y aire y … llega a la Luna . Una vez allí, los tripulantes del barco son capturados por unos soldados montando en “buitres-caballo” de tres cabezas y son llevados ante el monarca selenita. Los viajeros descubren que los habitantes de la luna, están en guerra con los habitantes del sol. Y  se alimentan de “zumo de aire”…

Este es el argumento de la obra Relatos verídicos ( o Historias verdaderas, según versión del traductor) del autor greco-sirio Luciano .

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Este es el momento que descubren que están en la luna:

Por siete días y otras tantas noches viajamos por el aire, y al octavo divisamos un gran país en el aire, como una isla, luminoso, redondo y resplandeciente de luz en abundancia. Nos dirigimos a él y, tras anclar, desembarcamos, y observando descubrimos que la región se hallaba. Durante el día nada divisamos desde allí, pero al hacerse de noche empezaron a aparecérsenos muchas islas próximas –una mayores y otras más pequeñas—de color semejante al del fuego. Vimos también otro país abajo, con ciudades, ríos, mares, bosques y montañas y dedujimos que era la Tierra.

De Luciano , dicen que es el primer autor de Ciencia Ficción de la historia de la literatura .

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También tiene el honor de ser el primer escritor que describió a un extraterrestre.

Aquí lo tenéis.

Entretanto, durante mi estancia en la Luna, observé muchas rarezas y curiosidades, que quiero relatar. En primer lugar, no nacen de mujeres, sino de hombres: se casan con hombres, y ni siquiera conocen la palabra «mujer». Hasta los veinticinco años actúan como esposas y, a partir de esa edad, como maridos. Y no quedan embarazados en el vientre, sino en la pantorrilla.

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Su imaginación es desbordante. La cosa no acaba aquí  : recrea hasta batallas espaciales entre los habitantes de la luna y el sol. Es, realmente, la primera trama de la saga de Star Wars, pero de verdad.

Yo miro la luna y le hago fotos. Otros, como Luciano, se inspiran y escriben los Relatos Verídicos.

Lo que más me impresiona, por eso, es que Luciano lo escribiera hace dos mil años

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NB 1 : Relatos Verídicos / Historias Verdaderas fue escrita en el S.II d.C por Luciano de Samosata ( Samosata, Siria 125-181.)

 

La Carrera.

 

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La carrera.

No es fácil conseguir una plaza para participar el La Carrera. No sólo tienes que estar en perfecta forma física y superar los exhaustivos reconocimientos médicos también tienes que conocer a alguien dentro de “la organización” que te permita el acceso.

Unas 500 personas van a presenciar La Carrera. Son las  personas más ricas del mundo y sus familiares. Cada año, desde el 2050 en que se celebra este evento deportivo, se inscriben más de 1.000 millones de personas de todas las nacionalidades del planeta.

Me sitúo en la zona de salida y miro a mis contrincantes: hombres y mujeres de todos los países. Nadie sonríe…

Estoy nervioso. Por megafonía se anuncia el tiempo de descuento. 3,2,1…A correr. Me cuesta situarme en el grupo de los diez primeros, pero llevo más de tres años entrenando para el día de hoy. Lo puedo conseguir.

Voy sorteando, con dificultad, los cuerpos sin vida que van convirtiendo la carrera en una carrera de obstáculos. Lo único importante era ser muy veloz y ágil. Los participantes esgrimen machetes, navajas, pistolas, ácido, cuerdas, piedras, sierras… Todo vale para llegar a la meta. Todo.

Casi tropiezo con un hombre al que se le están saliendo los intestinos. ¡Cuidado! Puedo resbalar…Uf ¡Ha ido de poco! Ya he avanzado hasta la quinta posición. Estoy viendo el final.

Mis pulmones están a punto de estallar pero creo que lo voy a conseguir. Algo me salpica en la cara. Es sangre. Han disparado a alguien en el grupo que viene por detrás… Estoy llegando. ¡Dios! ¡Creo que lo he conseguido!

El sudor me nubla la vista. Las piernas me flaquean. Esquivo el último cadáver y cruzo la línea de meta. Sano y salvo. No me lo puedo creer.

Oigo los aplausos enfebrecidos del público. Veo a mi mujer, llorando de emoción. He ganado una vivienda preciosa en la urbanización “La Carrera” y un trabajo digno para mantener a mi familia de por vida.

Soy el hombre más feliz de este mundo.

 

Extintos.

Cuando mi abuelo me decía que llegaría un momento que serían especies en extinción, yo no le hacía caso. ¿Cómo va a pasar eso? ¡Es imposible, abuelo! Nos hablaba de especímenes únicos, muy valiosos, que deberíamos preservar para poder conservar sus características.

Espero que con lo rápido que está evolucionando todo, los podáis clonar. Si no, querido nieto, estáis perdidos.

Noto la mano de mi hijo, encerrada en la mía. Está ejerciendo un poco de presión. Noto su calor y la sudoración que le provocan los nervios. Yo también estoy nervioso. Nunca, hasta hoy, habíamos visitado este Museo

El mundo no ha cambiado tanto como predijo el abuelo…Conflictos, conflictos y más conflictos. Nuestro planeta está en conflicto permanente y…ya hemos aprendido a vivir así. Nos hemos vuelto egoístas y muy superficiales. Lo único importante en estos tiempos es sobrevivir en esta jungla…Sea como sea.

Seas como seas…

Ya estamos en la sala de los Especímenes Únicos. Desgraciadamente, han desaparecido de la tierra. Cada espécimen aparece en un holograma a tamaño real. En la pantalla táctil y flotante que hay en el lateral, se informa que tipo de ser humano es y su característica principal.

1-. Ser Humano Empático

  1. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

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Observamos con atención al Ser Humano Empático. Mi hijo me mira inquieto.

Nos quedan más de diez especímenes por observar. El resiliente, el paciente, el justo, el generoso, el responsable, el solidario…

Todos ellos extintos…

Ojalá sea ficción…

Nos avisaban de los riesgos. Eran voces poco audibles en un mundo tan contaminado de ruido.

Nos informaban que el límite de no retorno era de 30 años. En tres décadas, el planeta estaría en riesgo de destrucción inminente.

Nos decían que contaminábamos los mares, el cielo, el aire.

Nos advertían del consumo masivo, de la construcción masiva, del desastre masivo.

Nos hablaban del cambio climático, del calentamiento global.

 

 

Era el año 2019 cuando escribí “Ensucio el cielo” y no creí que viviría para ver esto,  pero aquí estoy …En estos tiempos que corren, sobrepasados los 30 años de gracia, estamos como nos dijeron que estaríamos: al borde de la extinción…

El mundo tuvo que cambiar por obligación. De políticas negacionistas de lo que se avecinaba, pasamos a políticas disuasorias en las que se podía contaminar pero pagando: ¿Conduces con combustible fósil? Impuesto y tasas. ¿Quieres bolsas de plástico que destrozan nuestros oceános? Pues las pagas, que ensucias el mar con ellas. Si quieres un coche eléctrico o proveerte de energía solar o eólica, también pagas.

Nosotros, por eso, íbamos a lo nuestro: consumíamos sin parar. ¿Ropa? Era tan barata que teníamos cientos de prendas. ¿Sabías que un tejano requiere de 7.000 litros de agua y tinte contaminante para su confección? ¿Comida? Los frutos más exóticos, los productos de agricultura intensiva, cultivados a miles de kilómetros, viajando por tierra, mar y aire junto con la ropa, llegando a nuestros hogares…

 

 

Los que predecían el fin de nuestro modo de vida, eran  tildados de agoreros. Exagerados… ¿Cómo se iban a dar por finiquitados los  modelos productivos? ¿Qué harían las personas que trabajaban para el sistema industrial, inmerso en la globalización? Se perderían millones de puestos de trabajo en todo el planeta, se resquebrajaría el sistema. Por mucho que cada individuo, intentará aportar su granito de arena para la gran solución, era un desierto demasiado grande e incontrolable: política, intereses económicos y sociales…Pero llegó ese instante de irreversibilidad que nos condenó a todos.

Deshielo descontrolado, sequía, temperaturas extremas y niveles de contaminación nunca antes alcanzados en la tierra.

Nos vimos obligados a volver hacia atrás para mirar hacia adelante.

En el 2050, ya no viajamos como si el mundo fuera pequeño. Cada habitante del planeta tiene un número limitado de transporte por aire o mar. Para el transporte terrestre, hay coches eléctricos , pero solo para los que se los pueden permitir, pero aún no existen aviones y barcos que no dependan de la combustión fósil. En nuestro entorno, además de los transportes públicos sostenibles, utilizamos bicicletas, coches de caballos y, lo más básico, nuestras piernas.  Sin darnos cuenta, ha salido algo bueno de todo esto y es que empezamos a estar más sanos…

Nuestra alimentación se basa en los productos de Km 0 y en el autocultivo. Cada vez somos más los que tenemos huertos, gallinas y panales de abejas.

La ropa también está limitada por persona. Los jeans han desaparecido por completo. Toda nuestra vestimenta, se reutiliza, se parchea y se arregla antes de pedir nueva dotación.

 

 

Todos nuestros aparatos, funcionan con energía solar. El sol, cada vez más intenso y cruel, nos provee de energía limpia, casi infinita. La sociedad que se imaginó Elon Musk es casi real. Incluso, hay algunos valientes viajando hacia Marte…Eso sí, cayeron muchas personas y gobiernos hasta que se liberalizó el sol,  y la tecnología pasó a ser propiedad de los habitantes del planeta y no de corporaciones empresariales. Esto nos ha permitido seguir teniendo conexión con el mundo y, por primera vez, poder compartir experiencias, aprender de los otros, aportar nuestras ideas  y, lo más importante, sentirnos parte de un colectivo que ya no se dividía por países. Somos, todos, ciudadanos del planeta tierra.

Nuestro único objetivo es sobrevivir, salvando lo que queda… Que, por cierto, sigue siendo precioso…

 

Photo by Daniel Olah on Unsplash

 

Tengo un mueble zapatero que…

La próxima semana estaré de viaje. Me espera una ciudad que me fascina desde los tiempos de Ally McBeal

He rebuscado en mis viejos relatos sobre viajes y me he encontrado con un Objeto Sencillo de esos que hacen cosas raras. En esta ocasión, me encantaría tener uno a mano para llegar a Boston más rápido. ; – )

Nos leemos a la vuelta.

 

Tengo un mueble zapatero que…

Tengo fobia a volar. Me dan pánico los aviones. Nunca he conseguido entrar en uno: ni borracha, ni drogada, ni anestesiada. Ni siquiera con el avión en tierra firme durante las prácticas de mi terapia psicológica…

Soy un caso perdido. Jamás vuelo pero…viajo.

Viajo mucho y a muchos lugares. Países diferentes, diferentes ciudades.

El problema  es que debo mentir a mi familia y seres queridos. También a amigos y conocidos. A todos.

Pero…Tengo un plan.

Les diré que he superado mi miedo a volar gracias a la costosa terapia de grupo (que dejé hace un año) y que me lanzo a ver mundo, para aprovechar el tiempo perdido…

Es una mentira con algo de verdad, por lo que supongo que cuenta como mentira menor. La excusa de los cruceros no cuadra con los “tempos” que consumen mis viajes. Nadie se va a creer que me he ido a Clarence Town, en Las Bahamas, para ver el Dean’s Blue Hole en cinco días y en barco pero… Si digo que vuelo… Entonces , sí que puedo cuadrar mis nuevas rutas para descubrir las maravillas del planeta.

El Dean’s Blue Hole es el agujero azul más profundo del mundo y está en una playa preciosa y yo puedo estar allí en un momento… ¿Quién se lo perdería?

Eso vale una mentira, sea grande, sea pequeña.

Ya he preparado la maleta. No me he complicado mucho la vida: bikinis, pareos, camisetas, shorts,… ¡Me voy a Las Bahamas! Tengo preparados los zapatos. Esta vez he elegido unos Muxart de color blanco con estampado de colores. Son veraniegos y resistentes. En el zapato derecho he escrito “Origen: Barcelona” y en el izquierdo “Destino: Clarence Town/Long Island”. Estas son las palabras mágicas básicas. Después están las palabras funcionales como las que forman la dirección del hotel en el que me alojo durante mis viajes especiales.

Cuando me regalaron ese extraño zapatero redondo, pensé que no había visto nada más horroroso en mi vida pero, claro, los que sabían de mi obsesión por comprarme zapatos, supusieron que era un obsequio fantástico.

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Lo dejé en la habitación de invitados y me olvidé de él. El día en el que mis armarios ya estaban al límite de su capacidad, lo desenterré del olvido y lo coloqué en el vestidor. Mi última adquisición había  sido unos Twin de Camper , que tienen como característica diferencial tener estampados diferentes (pero complementarios) para cada pie. Me encantan esos Twin…

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En Barcelona, vivo y  Nueva York era mi sueño incumplido ya que mi fobia a volar hacía imposible que pudiera conocer esa ciudad. Cuando me cansé de pintarrajear mis bambas, las coloqué en el zapatero circular y, en un acto reflejo, lo moví con la mano y lo hice rodar.

Al día siguiente, me puse mis deportivas customizadas y fue acabar de atarme los cordones y encontrarme sentada en un banco del Central Park.

Tras cerciorarme que aquello no era un sueño, sentí un miedo terrible: me encontraba en chándal, sin documentación ni dinero, en medio de una de las ciudades más grandes del mundo. Cuando fuí consciente de la situación en la que me encontraba, volví al banco en el que había aparecido y me senté, abatida, mirando al suelo…Entonces me fijé en las deportivas: Barcelona-Nueva York. ¿Y sí?… Paré a un par de corredores que hacían su circuito por el parque pidiéndoles un bolígrafo pero no tuve suerte hasta que pasó una chica con una gran mochila y pinta de estudiante. Creo que pensó que estaba loca cuando me vio garabatear en mis zapatos. Invertí el orden del Origen y el Destino que estaban escritos en mis pies y aparecí, de nuevo, en mi vestidor con el bolígrafo de la chica en la mano.

En el momento en que mi mente procesó lo que me había ocurrido, lancé un gritito de euforia. Y después, más grititos. Creo que también brinqué y bailé por el vestidor…  Y más grititos….Si mis sospechas eran ciertas… ¡Me podía transportar al lugar del mundo que yo quisiera!

Decidí hacer una prueba mucho más detallada y preparada con antelación.  Elegí Chicago. Siempre me había llamado la atención…

Reservé un hotel cercano y preparé una bolsa de mano con mi documentación, unos jeans, una camiseta y dólares.  En unas Nike viejas, escribí Origen y Destino pero consigné la dirección del hotel, como información adicional. Metí las Nike en el zapatero y lo hice rodar. Básicamente, reproduje todos los movimientos realizados en mi traslado a Nueva York. Me colgué la bolsa en el hombro y me até los cordones y… Just Do it!… me encontré en el vestíbulo del Hotel Millenium, preparada para registrarme y visitar la ciudad. Las fotos que hice , son uno de mis secretos mejor guardados, ya que nunca le he dicho a nadie lo que hago con el mueble zapatero…

Photo by Rye Jessen on Unsplash

Ya ha pasado un año y no he dejado de viajar. Mi familia empieza a sospechar. A veces, no puedo contenerme y hablo más de la cuenta: Los Moais de la Isla de Pascua, El Bosque de Piedra en China, la Gran Ola en Arizona… Y mira que me he reprimido y no he enseñado ni una foto…No me gusta mentir pero voy a hacerlo.

Descaradamente.

Esta noche, en una cena informal, vamos a celebrar que he superado mi fobia a volar. También les diré que me tomo un año sabático y que me voy a dedicar a viajar, cosa que es una verdad como un templo.

En mi vestidor, ya tengo una veintena de pares de zapatos, a la espera de que les otorgue un Origen y un Destino. He ido perfeccionando mi técnica y ya los decoro con motivos multicolores y elaborados. Me quedan preciosos. Y los guardo todos…Cada uno de esos pares, son el archivo de un viaje mágico.

Después de cenar, me pondré los Muxart y me iré a Las Bahamas. Gracias al cambio horario, llegaré al Hotel por la mañana y como me encanta bucear, lo primero que voy a hacer es una inmersión en el Dean’s Blue Hole.

Para el mes que viene, he pensado en visitar la Patagonia…O Mauricio…O…

Ya lo pensaré.

Origen y Destino.

Os dejo, que mis invitados llegan para la cena.

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Dean’s Blue Hole

Los Hacedores de Dificultad.

Tiempo de lectura : 3 minutos.

El mensaje era muy breve y se autodestruyó a los pocos segundos : Aislar a los Hacedores De Dificultad”.

Mi departamento es el que se ocupa de “lo fácil” y de “lo difícil”. Además de los patrones estadísticos de las vidas difíciles y fáciles que hay en el planeta, también controlamos a los Hacedores. Nos ocupamos de los Hacedores D (Dificultad) y los Hacedores F ( Facilidad). Los Hacedores de Facilidad, no nos dan ningún problema. Suelen ser personas muy flexibles , que saben negociar y que tienen como objetivo poner las cosas fáciles a los demás. Los neutros ( que ni fácil, ni difícil) suelen ser muy resignados y silenciosos. Los Hacedores de Dificultad son los problemáticos.

Estos sujetos son capaces de hacer difícil, la cosa más fácil del mundo. Según su nivel y capa de intervención, los que van creando dificultades a su paso, son más o menos peligrosos. Hay niveles muy superficiales como, por ejemplo, el que va poniendo pegas a todos los lugares que decide el grupo de amigos para ir a tomar una copa pero también está él que con sus continuos obstáculos se carga una relación familiar. Viene a ser lo de hacer una “montaña de un grano de arena”. Según dónde esté ese grano, la cosa puede ser dramática…Ya no te digo si se ocupan del gobierno del mundo…

Hacía tiempo que estaba oyendo todo tipo de rumores: “Van a cargárselos a todos. Hay demasiados”,”“Están buscando a todos los Hacedores D, de todos los niveles y los van a enviar a una isla desierta para que , juntos, se dificulten la vida unos a otros” cotilleos y habladurías… Nosotros no habíamos recibido ninguna orden formal de la cúpula hasta… hace una semana.

Han sido unos días de locura pero ya lo hemos hecho.

No nos ha costado nada identificar a los Hacedores de Dificultad. Los más leves, han sido liberados pero los de niveles profundos, han sido interceptados. Todos. Para detectarlos, sólo hemos entablado un diálogo y hemos introducido una propuesta “fácil” a consensuar .Cuando el sujeto D, complicaba el argumento y daba vueltas en círculo, ¡zasca!, los cazábamos con nuestro Caza-Dificultosos especial.

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Están todos en una isla de difícil acceso y con una geografía también, muy difícil. Es difícil cazar y difícil pescar. Los árboles son tan altos que es muy difícil llegar a sus frutos. La tierra es árida y es difícil de cultivar. El clima, caprichoso, no da tregua y dificulta la vida en general… Los Hacedores de Dificultad intentan constituir una República Independiente y Democrática en la que todos pueden decidir sobre las normas que regularan su convivencia en la isla pero, de momento, no han llegado a un acuerdo. Todos son dificultades.

A día de hoy, están juntos e incomunicados.Aislados.El grano ya no se puede hacer montaña.

Misión Cumplida.

Ha sido fácil…

 

 

 

 

Una mantita de ganchillo.

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Me cobijo bajo la manta de ganchillo y cuento hasta tres.

Uno, dos, tres…

Ya he desaparecido. No estoy. Los que estaban conmigo, levantarán la manta y no encontrarán nada. Un espacio vacío. Una huella de mi cuerpo, aún tibia, marcada en el sofá pero yo…no estaré ahí.

Habrá unos minutos de desconcierto. Palparán los cojines del sofá, incluso los sacarán buscando un mecanismo que, aunque oculto, les proporcione la dosis de lógica para explicar cómo es posible que antes estuviera ahí y, ahora, ya no.

Ya no estoy.

Cogerán la manta, que ya no es mía, y la sacudirán. Mirarán por debajo y por encima hasta que alguien confirme, con total certeza, que yo no estoy allí.

Entonces, se desatará la histeria. Los que estaban conmigo, quedaran marcados de por vida por el suceso inexplicable de “la mujer que desapareció bajo la manta”.

No importa. Me olvidaran y lo superaran…

Mientras, yo, voy saltando de vida en vida…Una vida, otra vida y otra y otra…

Ya es mi décima vez y sigo sin saber dónde estoy. Cuando me cobijo bajo la manta para desaparecer, me siento en una zona intermedia, entre la manta de ganchillo y la realidad, que no sabría describir. La única palabra que me viene a la mente es “aséptica”.

No sé el tiempo que estaré allí. En unos minutos, segundos, horas, días o años apareceré debajo de mi manta, en otro sofá, o en un sillón, o en una cama… En una casa desconocida…

Nadie se preguntará quién soy ni que hago allí. Convivirán con la mujer de la manta, como si hubiese estado en sus vidas,  toda la vida…

Unas veces, he aparecido como madre, otras como amante, como niña, como suegra, como amiga,… En cada lugar, he desempeñado un papel y me he quedado un tiempo pero, tras unos meses y de forma irremediable, me he aburrido con esas personas que para mí, siempre eran desconocidas.

Y aunque me quisieran, yo no las quería a ellas. Así que me envolvía en la manta de ganchillo y me iba a otro lugar. Y punto.

Noto que estoy a punto de emerger de nuevo.

Falta poco.

Mi abuela había tejido esa manta para mí. La había creado para protegerme de los monstruos y de la oscuridad. Si tenía miedo, sólo debía envolverme en la deliciosa pieza tejida a ganchillo y los miedos desaparecían…

Supongo que algo ocurrió en algún momento de mi vida para qué, al cabo del tiempo, fuera yo, y no mis temores, la que desaparecía del lugar. He pensado que podría ser la tendencia a ser cobarde y egoísta que adquirí al crecer y madurar y que mi abuela no tuvo en cuenta al tejer aquella maravilla. No podía prever que aquella niña temerosa y adorable se convirtiera en…mí.

La primera vez, fue desconcertante. Dejé a mi familia y me encontré en otra. Quise volver pero nada de lo que hacía me permitía retornar al punto de partida. Más tarde, descubrí que necesitaba estar rodeada de gente para que funcionara “el viaje”.  Una vez descubierto el mecanismo de activación, en cada viaje me he concentrado en recuperar mi vida y volver a mi sofá, con mi marido pero…no lo consigo. Podría tener que ver con la realidad de mis deseos. Pienso en mi vida monótona. Gris… Y, realmente, nunca me apetece volver. Y sí, sé que lo estará pasando mal… pero…

Cada vez que lo hago, aparezco en un lugar que no conozco,  con gente qué no sé quién es. Sólo una vez, aquella en la que aparecí como la amante de aquel famoso actor moreno y de pelo canoso (del que no puedo decir el nombre) tuve deseos de quedarme allí y de hacer desaparecer la manta pero… me fue infiel con una luchadora profesional…

Siento ese tirón que me lleva al exterior. Percibo el tenue perfume de mi manta de ganchillo. Estoy arrebujada bajo ella, confortada por su calor. De repente, mi cuerpo siente dolor. En los huesos, en las articulaciones… Oigo un ruido, una especie de maullido. Me preparo para sacar la cabeza y observar, por primera vez, el lugar en el que me encuentro. Reconozco la habitación. Es el salón de mi casa, en la que vivía con mi marido. Todo está polvoriento y un tanto descuidado. Abandonado.

Hay, apenas un par de muebles: una mesa y sillas y el sofá del que me acabo de levantar. No veo a mi marido y tampoco hay huellas de que esté por llegar. Aquí no hay nadie. Nadie más que yo.

En la cocina, me sorprendo de mi desorganización. Los platos sucios se amontonan en el fregadero y en la nevera, hay cuatro cosas que si no han caducado, están a punto de hacerlo. Veo cajas de comida a domicilio: chino, japonés, turco, pizza…Oigo el maullido y dirijo la vista a mis pies. Un gato se frota contra mis pantorrillas, encantado de verme. Parece que me conoce. Después, veo otro. Y otro más…

Vuelvo al sofá y me envuelvo en mi manta de ganchillo que ahora está llena de pelos de gato. Me quiero ir de aquí pero…no pasa nada. No hay otras personas…La manta no funciona.

Aquí no hay nadie.

Nadie más que yo y estos tres gatos…

El increíble caso de Apola Calíope.

Lo llamaron a las siete de la mañana.

Cecilio Ceres había sido encontrado muerto en su despacho y reclamaban su presencia en el lugar del suceso.
El Profesor Cecilio Ceres era un reconocido musicólogo, famoso conferenciante internacional, e investigador de renombre. El hombre había muerto, tapándose las orejas, con un gesto de terror en el rostro. Lo habían encontrado arrodillado, delante de un diván freudiano… Nada hacía pensar que la muerte no fuera por causas naturales pero, la notoriedad del personaje y las extrañas circunstancias, habían activado el código rojo en la Brigada de Homicidios.

Seren examinó concienzudamente la escena del crimen. Su nombre completo, Serindipity García, describía a la perfección su habilidad. Era un experto en hallazgos afortunados que ayudaban a resolver los casos.Revisó todo papel que encontró, mientras su mente procesaba datos fortuitos .Fue entonces cuando un nombre se hizo evidente: Pola. Se repetía con asiduidad en las entradas de la agenda del profesor.

Oyó el click familiar en su cabeza, que le indicaba que tenía una pista y se concentró en Pola. Encontró un abultado expediente, con las transcripciones de entrevistas, fotografías de Pola, Cd’s de diferentes estilos musicales y un pequeño cuaderno en el que el profesor estaba escribiendo un ensayo : El poder de la música : aquellas canciones.

Apola Calíope ( alias Pola), 32 años. Mujer. Licenciada en Bellas Artes.

Acudió a la consulta, diciendo que había canciones que la dominaban y la obligaban a hacer cosas. El profesor, había subrayado la frase : “las canciones me poseen”. Tras derivarla a un psiquiatra amigo, la paciente volvió a visitarlo con un diagnóstico de normalidad y una efusiva recomendación de su colega para que prestara atención al caso.

El primer día de sesión ,Pola le explicó al profesor que si escuchaba Love is in the air, se enamoraba de quien ella eligiera , en sentido bidireccional. Lo hacía “conectándose” con la canción. ¿Love is in the air? A Seren le impactó aquella mujer y su extraña locura e, incluso, sintió compasión por la muchacha de ojos castaños y tristes pero… la investigación de Celestino Ceres y sus primeras conclusiones le dejaron estupefacto: el profesor explicaba detalladamente los factores neurológicos que podían favorecer esa extraña transmisión de energía y describía varias pruebas empíricas en las que Pola, con Love is in the air, consiguió actuar de Cupido de forma dirigida. La comprobación de más de 25 enamoramientos intencionados, confirmaron que Pola era especial.

El problema, según consignaba el erudito, residía en que Pola no sabía que canciones la poseían, cuales activaban sus poderes especiales y, tampoco, en qué consistían esos poderes. Love is in the air, había sido un hallazgo fortuito y sólo se había producido otra posesión con You are the sunshine of my life , canción que hacía que Pola brillara y repartiera luz. El profesor describía profusamente el “estado de paz” que se sentía si se estaba cerca de Pola cuando irradiaba la luz… En este punto de la lectura, Seren ya empezaba a sospechar que el eminente Profesor Celestino Ceres estaba tan loco como la tal Pola. ¿Qué una canción te posee ¿ ¿Qué tontería era esa?
¿Amor?, ¿Luz?, ¿Paz?…

Estuvo a punto de abandonar el expediente pero la curiosidad pudo con él y se llevó toda la documentación a su casa para continuar con la investigación.El profesor , con una fe absoluta hacia Pola, ideó un sistema para identificar las canciones que funcionaban y las que no. Durante meses, escucharon canciones.Miles, millones de canciones.

No hicieron grandes avances y sólo consiguieron identificar que con Think de Aretha Franklin, Pola podía desparecer si conectaba justo en el momento en el que la canción atacaba el estribillo del Freedom. ¿Desaparecer? Locura musical. Muy locos los dos, paciente y terapeuta…

Se hizo de día y se preparó para asistir a la reunión de la Brigada, cuando sintió el click serendípico : “Rolling Stones”. En la última entrada del ensayo del profesor describía una sesión con canciones del grupo para la siguiente sesión con Pola. No había fecha consignada y no sabía si se había producido, pero pensó en comprobar unos detalles…Pasó por la consulta del profesor y pidió la cinta de vídeo de seguridad del edificio. Después, entró en la sala donde se hacían las sesiones y miró el anticuado reproductor de CD’s. La funda que había sobre el aparato, era de uno de los trabajos de los Rolling : Let it Bleed. La pista en la que se había parado era la número 7, por lo que supuso que era la número 6 la última canción que habían escuchado entera. Miró la carátula del CD y apuntó el título: Midnight Rambler.

Ya en su despacho, visionó la cinta y vio la figura de Pola adentrándose en el ascensor. La hora de entrada de la mujer y la supuesta hora de la muerte del profesor parecían coincidir. Tecleó en su ordenador el título de la canción de los Rolling y descubrió que explicaba la historia de un asesino, el estrangulador de Boston…Y entonces… casi pudo ver a Pola, estirándose en el diván y colocándose los auriculares. Al profesor pasando las canciones, con el mando a distancia, mientras ella negaba con la cabeza y, finalmente, el cambio en la rigidez de su cuerpo cuando Midnight Rambler empezó a sonar, la mirada brillante y febril, aquella extraña sonrisa en la cara de Pola… El profesor Cecilio Ceres, muriéndose mientras la canción le iba taladrando el cerebro y a Pola la poseía la canción y la conectaba con la muerte.

La culpable era ella. Se lo decía el click.

La detención fue rápida y limpia. Interrogó a Pola para saber cómo había asesinado al profesor, pero la chica se limitó a decirle que las canciones la poseían y que ella no sabía ni qué canción lo haría ni que es lo que pasaría si encontraban una con la que conectara. Lloró por el profesor y confesó que había sido ella la culpable de su muerte. Le pidió que la ayudara, le rogó que buscara a alguien que pudiera solucionar su problema pero Seren, tras obtener la confesión le dijo que intentaría interceder para que la internaran en un centro psiquiátrico. Fue ese el momento en que Pola pareció rehacerse . Dejó de llorar y su mirada se endureció y le preguntó, directamente, si Seren la creía. Y , él, incapaz de mentir ante el escrutinio de esos ojos , le dijo la verdad : Pola, creo que no estás bien. Las canciones no pueden poseerte. Necesitas ayuda.

Fue la última vez que vio a Pola.

Tras acabar el informe y el papeleo, Seren se dirigía hacia los calabozos para hablar con ella antes de ser llevada ante el juez , cuando oyó a uno de los Agentes comentar que “había dejado que la chica de los ojos marrones se quedará el iPod”. Click.

¿Pola con acceso a las canciones?

Corrió hacia la celda.

El iPod estaba en el suelo y allí no había nadie.

Nadie.

Tembló al recoger el reproductor de mp3 y se estremeció al ponerse los auriculares: la potente voz de Aretha Franklin cantando Think, reverberó en sus oídos.

Freedom.