#NuevaRealidad (life.)

La pandemia ha cambiado muchas cosas. Estos dos últimos años, he visitado un hospital oncológico con asiduidad como acompañante. Hemos estado esperando en salas de espera muy llenas y hemos sufrido los retrasos en las horas de visita y pruebas.

Ayer no pude entrar a acompañar. Si no es por causa de fuerza mayor, el paciente debe acudir solo a la consulta. El tiempo de espera transcurrió entre el soplo de aire fresco del aire acondicionado del coche y los paseos nerviosos por el aparcamiento, buscando la sombra para aliviar el calor de la mascarilla. Allí había otros muchos acompañantes haciendo lo mismo que yo. Todos dirigiendo la vista hacia la puerta de entrada para localizar la salida de nuestro acompañado.

La espera no fue tan larga porque las visitas, ahora, en tiempos de pandemia,  se realizan con más agilidad y aún se me hizo más liviana, porque culminó con buenas noticias.

En un momento de mi paseo por los alrededores del hospital, caminé por una zona de tierra. Iba leyendo algo en el móvil y casi pisé este brote verde, aislado pero esperanzador. Le hice una foto y pensé en esa frase tan familiar de que la vida, acaba encontrando una forma de abrirse paso.

Espero que se convierta en árbol…

#NuevaRealidad ( sostenibilidad.)

Los datos de las últimas semanas indican que pronto tendré que cambiar la etiqueta #NuevaRealidad por la de #Encasa ( again). Así que es buen momento para ver fotos de la naturaleza , de espacios-abiertos- preciosos …

Photo by Victoria Palacios on Unsplash

Son de unsplash y pertenecen a una convocatoria en el apartado de Sostenibilidad #BetterPlanet , abierta a participación hasta el 31 de Agosto.Se pueden enviar fotos de la belleza de nuestro planeta, pero, también, de la contaminación,  de la invasión de plástico …Por cada foto que unsplash acepte para su catálogo, la empresa Boxed Water plantará dos árboles. En el momento de escribir este post, hay 457 fotos admitidas.

Una idea o un reto si durante las vacaciones, “veis” la foto …

Aquí : Unsplash/Sustainability

Photo by Laura Lefurgey-Smith on Unsplash

Photo by Pat Whelen on Unsplash

Photo by Silas Baisch on Unsplash

 Y una de la cara B .

Photo by Mitchell Luo on Unsplash

 

Ojalá sea ficción…

Nos avisaban de los riesgos. Eran voces poco audibles en un mundo tan contaminado de ruido.

Nos informaban que el límite de no retorno era de 30 años. En tres décadas, el planeta estaría en riesgo de destrucción inminente.

Nos decían que contaminábamos los mares, el cielo, el aire.

Nos advertían del consumo masivo, de la construcción masiva, del desastre masivo.

Nos hablaban del cambio climático, del calentamiento global.

 

 

Era el año 2019 cuando escribí “Ensucio el cielo” y no creí que viviría para ver esto,  pero aquí estoy …En estos tiempos que corren, sobrepasados los 30 años de gracia, estamos como nos dijeron que estaríamos: al borde de la extinción…

El mundo tuvo que cambiar por obligación. De políticas negacionistas de lo que se avecinaba, pasamos a políticas disuasorias en las que se podía contaminar pero pagando: ¿Conduces con combustible fósil? Impuesto y tasas. ¿Quieres bolsas de plástico que destrozan nuestros oceános? Pues las pagas, que ensucias el mar con ellas. Si quieres un coche eléctrico o proveerte de energía solar o eólica, también pagas.

Nosotros, por eso, íbamos a lo nuestro: consumíamos sin parar. ¿Ropa? Era tan barata que teníamos cientos de prendas. ¿Sabías que un tejano requiere de 7.000 litros de agua y tinte contaminante para su confección? ¿Comida? Los frutos más exóticos, los productos de agricultura intensiva, cultivados a miles de kilómetros, viajando por tierra, mar y aire junto con la ropa, llegando a nuestros hogares…

 

 

Los que predecían el fin de nuestro modo de vida, eran  tildados de agoreros. Exagerados… ¿Cómo se iban a dar por finiquitados los  modelos productivos? ¿Qué harían las personas que trabajaban para el sistema industrial, inmerso en la globalización? Se perderían millones de puestos de trabajo en todo el planeta, se resquebrajaría el sistema. Por mucho que cada individuo, intentará aportar su granito de arena para la gran solución, era un desierto demasiado grande e incontrolable: política, intereses económicos y sociales…Pero llegó ese instante de irreversibilidad que nos condenó a todos.

Deshielo descontrolado, sequía, temperaturas extremas y niveles de contaminación nunca antes alcanzados en la tierra.

Nos vimos obligados a volver hacia atrás para mirar hacia adelante.

En el 2050, ya no viajamos como si el mundo fuera pequeño. Cada habitante del planeta tiene un número limitado de transporte por aire o mar. Para el transporte terrestre, hay coches eléctricos , pero solo para los que se los pueden permitir, pero aún no existen aviones y barcos que no dependan de la combustión fósil. En nuestro entorno, además de los transportes públicos sostenibles, utilizamos bicicletas, coches de caballos y, lo más básico, nuestras piernas.  Sin darnos cuenta, ha salido algo bueno de todo esto y es que empezamos a estar más sanos…

Nuestra alimentación se basa en los productos de Km 0 y en el autocultivo. Cada vez somos más los que tenemos huertos, gallinas y panales de abejas.

La ropa también está limitada por persona. Los jeans han desaparecido por completo. Toda nuestra vestimenta, se reutiliza, se parchea y se arregla antes de pedir nueva dotación.

 

 

Todos nuestros aparatos, funcionan con energía solar. El sol, cada vez más intenso y cruel, nos provee de energía limpia, casi infinita. La sociedad que se imaginó Elon Musk es casi real. Incluso, hay algunos valientes viajando hacia Marte…Eso sí, cayeron muchas personas y gobiernos hasta que se liberalizó el sol,  y la tecnología pasó a ser propiedad de los habitantes del planeta y no de corporaciones empresariales. Esto nos ha permitido seguir teniendo conexión con el mundo y, por primera vez, poder compartir experiencias, aprender de los otros, aportar nuestras ideas  y, lo más importante, sentirnos parte de un colectivo que ya no se dividía por países. Somos, todos, ciudadanos del planeta tierra.

Nuestro único objetivo es sobrevivir, salvando lo que queda… Que, por cierto, sigue siendo precioso…

 

Photo by Daniel Olah on Unsplash

 

Ensucio el cielo.

Cielo limpio.

Cielo contaminado.

La combustión del queroseno de los aviones alcanzan en torno al 2% del total del CO2 que emitimos a la atmósfera. En los próximos años esta proporción irá a más, como lo hace el número de aviones y la frecuencia y número de  vuelos. Vamos a peor y volando!

Estoy leyendo sobre esto y me preocupo ( aviones, coches, camiones, buques, cruceros…) y entonces, recuerdo que hace muy poco, viajé en avión y ya tengo otro vuelo programado… Estoy contribuyendo a la cuota tóxica de gases de efecto invernadero. Ensucio el cielo.

Tengo/tenemos/tienen que reflexionar…

Urgentemente.

 

Empaquetar las cosas…

Siempre me ha llamado mucho la atención el packaging.

Hay ideas brillantes.

Otras ideas que, en su simplicidad, son más brillantes por su apuesta por la sostenibilidad. Es la dirección hacia la que debemos virar.

Papel de periódicos viejos y etiqueta en papel reciclado.

Y , finalmente, unas propuestas que… No sé. No las veo…

 

Cambios.

 

Hoy nos ha visitado un amigo de mi hermano que hacía 28 años que no venía a España…Ha sido una experiencia muy alegre, afectuosa y…curiosa. Este chico se fue con quince años. Atesoró unas imagenes y unos recuerdos que esperaba encontrar con cambios pero … tras su primer contacto con todas las zonas recordadas estaba traspuesto.

Confuso. Flipado.

Para llegar del aeropuerto, en un camino que él creía archi-conocido , ya se ha encontrado con los “cambios”. “Antes había una carretera , ahora hay una autovía, una autopista que conecta con dos rondas y la comarcal.”. La playa que él recordaba ya no es tan parecida a sus recuerdos. Ha mejorado en cuanto a iluminación, pero han desaparecido casi todos los chiringuitos en la arena y ” también se han comido la arena “ y cuando lo ha dicho, yo también he tenido la sensación de que la playa se había empequeñecido. Dónde había un pinar y una fuente natural, ahora hay un parking. Del agua, ni rastro. Dónde estaba el Campo de Motocross para aficionados, ahora hay un bloque de pisos alto standing.  El camino al bosque, en el que se escondía cuando había hecho alguna gamberrada, ahora es una zona de casas, urbanizada.  “Es como visitar otro lugar pero con la gente del lugar que esperabas”. O sea, una sensación extraña.

Visto con sus ojos y a traves de sus recuerdos, he llegado a los míos y he visto, de nuevo, como era ese lugar hace casi 30 años. Y muchas cosas son mejores ( ya no se va la luz cuando llueve, por ejemplo) pero , en lo que se refiere a la gestión del espacio, lo hemos hecho francamente mal.  Lo que nuestro amigo ha echado de menos es el pedacito de naturaleza al que estaba acostumbrado: Un poco de playa, aun poco masificada, amplia y limpia o los caminos de pino mediterráneo que recorría en bici en aquellos veranos de la infancia…

El recuerdo de esa “belleza perdida” le quedará para siempre porque existió ( doy fe) pero le cuesta mucho señalar esa zona de lujosos bloques de pisos  y decirles a sus hijas : Mirad, aquí jugaba vuestro papi…

Rememorando aquellos otros tiempos,  he pensado en Regreso al Futuro y que ojalá Doc y Marty McFly aparecieran por aquí con su Delorean. Con un coche que nos dejara viajar al pasado, podríamos avisar que no deben cargarse el pinar, la playa, el bosque…

 

 

Traficando.

Sentado en aquella oficina, blanca  y llena de luz, nadie diría que estoy a punto de  realizar una transacción en el mercado negro. Y todo , por algo con ausencia total de color…

Enderezo mi espalda y adopto un porte más rígido . Esta posición me hace parecer mucho más seguro …  Sí, así está mejor. Debo recordar lo del hilo …El dinero , que acumulo en cantidades obscenas incluso para ser nombradas, me permite tener de todo y , entre ese vasto mundo de posibilidades que abarca el “todo”, se incluye una coaching personal que me ha ayudado a pulir mi estilo. Una de las cosas que peor hago, según la coaching, es andar y sentarme. Dice que me encorvo… Me repite , continuamente, que tengo que imaginarme que un hilo que sale del centro de mi cabeza, se tensa y se estira hacia arriba, haciéndome enderezar el cuello y la espalda.  Cuando me acuerdo del hilo, me crezco. Necesito estar así. Tenso y seguro.

Estoy sentado ante una impoluta mesa de color blanco, esperando a mi camello. Sí. Un traficante. Descansando en mis rodillas, tengo el maletín de titanio con el dinero que me ha pedido por esta entrega.  Las dosis, cada vez son más caras…

Oigo pasos. El hilo tira.

Cuando entra, no lo miro a los ojos. Basta una rápida ojeada a su maletín, también de titanio, que sé que contiene lo que he venido a buscar. Le entrego el dinero. Oigo el click metálico y el susurro de los billetes.  Cuando lo veo afirmar con la cabeza, abro el mío. Una vez comprobada la mercancía, sólo deseo escapar de allí a todo velocidad. Mi chófer me está esperando en la entrada secundaria ajeno a lo que estoy haciendo en este edificio. No puedo delegar esto en nadie. No puedo confiar. Es demasiado goloso para no caer en la tentación…

Ahora estoy más tranquilo. Ya estoy llegando a casa y , allí, el sistema de seguridad más sofisticado del mundo me permitirá disfrutar de mi botín sin miedo a que me lo roben o me arresten por consumir. Dejo el maletín, casi con reverencia, encima del mármol de la pequeña barra que hice instalar en mi suite. Detrás, hay un espejo que , a su vez, esconde una caja fuerte refrigerada. La abro y saco las botellitas de cristal, vacías, y el embudo .

Acciono la contraseña del maletín y , con mucho cuidado, extraigo una bolsa de plástico , muy parecida a las bolsas de suero de los hospitales, que contiene un litro de agua pura. Clara, cristalina.

La observo con fascinación, pensando en esos tiempos de los que hablan los más ancianos, en los que había agua potable. Y… se la bebían, sin apenas dar importancia a aquel increíble privilegio. Había agua. Tenían agua. ¡Agua!. Cocinaban, regaban, se bañaban, nadaban, pescaban…

Miro por el ventanal y observo el color ocre de la tierra. No. No hay agua. O muy poca… La podemos comprar los privilegiados aunque sea ilegal hacerlo. Si tienes contactos , puedes acceder a esa mafia que controla la poca que queda en el planeta, pagar (mucho) y beber.

Voy a preparar mis dosis. Cuatro botellas de 250cl que voy a rellenar con mucho cuidado y que voy a dejar en el refrigerador.

Cojo el embudo.

Temo fallar. Mis manos ya no tienen el pulso certero de antaño y no puedo derramar ni una gota.

Ni una sola,  puede ser desperdiciada.

 

 

 

Bienvenido a tu playa.

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Van a ser varias playas.

Este es un post que va de playas…

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 La playa es un lienzo increíble en el que dibujar…

Los artistas británicos  Andy Moss and Jamie Wardley, realizaron este trabajo titulado  The Fallen 9000, para conmemorar el Día Internacional de la Paz . Tiene un gran impacto visual y nos permite dar “dimensión” humana al Desembarco de Normandía.

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La playa, también la puedes observar desde arriba y…bajando en caída libre…

Con mi torpeza, iría directa a los restos del barcos. Seguro…

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Fotografía finalist en el III Red Bull Illume Image Quest

Photo by: Dimitrios Kontizas ( Zakynthos , Grecia)

 

Parece un lugar de otro mundo pero está en este… Y no muy lejos de aquí.

Zlatni Rat, Croacia

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Preciosas playas, sí… Cien millones de toneladas de basura se acumulan y flotan en los océanos de todo el mundo, según Naciones Unidas.

El 80% de esos residuos proceden de la tierra.

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Las playas se llenan de gente y de sus “cosas”.

Y parece que no aprendemos nada porque siguen siendo necesarias iniciativas como las de “Save The Beach” .

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Este movimiento denuncia “ el factor humano” del deterioro de las playas.

No se irán al carajo por el cambio climático, antes, ya nos ocuparemos de invadirlas de basura.

En Barcelona, los Trashmen de H.A. Schult, esculturas de personas hechas con basura de las playas, nos lo recuerdan …

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Y ella, lo único que dice es : No Molesten.

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Quiero ser S.O.P!

En realidad, ser S.O.P es una cosa de espíritu. Si haceís recuento de los electrodomésticos que habeís reemplazado en estos últimos diez años en casa, incluyendo todo el aparataje informático ( PC’s, impresoras, scanners,…), las cámaras de fotos, los teléfonos móviles o el exprimidor de naranjas, se hará evidente que ahora o nunca , es el momento de ser S.O.P

En un post anterior que titulé ¿Me obligan a comprar?, hablé de la Obsolescencia Programada . Me motivó uno de esos “cuelgues” profundos de mi ordenador que acabó con su defunción y una nueva adquisición. A Rey muerto, Rey puesto.

El problema que tenemos es que el “sistema” nos mata al Rey antes de tiempo… Y nos obligan a poner el otro ( que también está programado para morir prematuramente). En ese post, recordé la nevera de mi abuela…Funcionó para tres generaciones, hasta que el deterioro externo y de los complementos, hizo que tuviéramos que prescindir de ella. Aún funcionaba…

Ayer, conocí a Benito Muros. Lo ví en una entrevista en 8tv ( Josep Cuní) y me quedé absolutamente enganchada a su discurso. Su empresa, oepelectrics.com, ha creado una bombilla que no se funde jamás. Never.

Y, además, ahorra casi un 70% respecto a las de bajo consumo. Precio medio : 25 euros pero, claro, inversión única y de por vida. ¿Qué me estás contando? ¿Cómo es que esa joya , sostenible y eterna NO está ya inundando las estanterías de todos los lugares en los que se compran bombillas?Por lo menos, para darme la opción de elegirla entra las otras posibilidades…Bueno, este hombre ha recibido “amenazas” para evitar la comercialización de la bombilla que no se funde jamás. Oscuros intereses…

También es coincidencia que en ese post del que os hablo, descubrí que hay una bombilla eterna en Livermore , California que lleva más de cien años encendida . No se ha fundido, ni se ha apagado nunca. ¿Por qué no se ha desarrollado y aplicado al hogar? Respuesta : Intereses económicos ( otra vez, oscuros).Interesa más que se nos fundan las bombillas-y los plomos- y compremos nuevas. Así que dejaron ese invento prodigioso,en categoría de anécdota.

Benito Muros está dispuesto a hacer de esa anécdota un proyecto,  que es más que una bombilla. Apuesta por un nuevo modelo : el S.O.P ( Sin Obsolescencia Programada).

Volver a esas neveras de la abuela que cambiabas por feas y anticuadas pero no porque dejasen de funcionar. Esa es la idea.

En un mundo en el que el consumo marca los modelos y los estilos de vida, es posible que se sigan tirando cosas que funcionan pero…será una cuestión de elección personal . Nadie nos habrá obligado a comprar…Además, se abren posibilidades de ayuda a países del tercer mundo, a los que dejamos de enviar nuestra basura tecnológica. Los beneficios son muchos y variados. Tocan muchos palos. Y todos positivos.

Y con esa opción ante nuestras narices, es muy posible que nos dejemos guiar por el SOP porque somos muy conscientes del hilo ese del que pende el planeta… Finito, quebradizo y a punto de rasgarse…

Casi obligatorio ser SOP…Voy a empezar por las bombillas.

 

Esta es la bombilla que ya lleva 101 años encendida en la Estación de Bomberos de Livermore. La webcam retransmite , en directo, el nunca-apagarse…

Información sobre  las bombillas que no se funden, a la venta en el shop online de la empresa e info del Movimiento SOP en www.oepelectrics.com

Entrevista a Benito Muros en “La Contra” de La Vanguardia de hoy.

 

Hay que insistir…

Hay que insistir : pequeñas acciones, grandes cambios.

El hombre, en su mundo desarrollado, está acelerando procesos naturales. Lo que antes tardaba en suceder 50.ooo millones de años, ahora, puede pasar en 1.000 millones de años ( por ejemplo). El calentamiento global que provocamos con nuestras vidas de ser humano tecnológico , están haciendo variar el comportamiento de la naturaleza. vamos tan a toda leche y tan descontrolados que , las especies ( todas , en general) no dispondrán de su tempo evolutivo.

Así que debemos insistir : utilizar bolsas recicladas, ir menos en coche, no gastar tanta agua, utilizar bombillas de bajo consumo… Cosas pequeñas que, juntas, pueden ser algo grande.

La Agencia de Publicidad Free Range ( creatividad con conciencia) ha realizado una genial animación para el Monterey Bay Aquarium en California, narrada por John Cleese ( Monthy Pyton) , para la concienciación sobre el cambio climático y en la que se nos pide , en nuestra calidad de seres humanos, una participación activa.

Hay que insistir…

Otros trabajos de Free Range:

¿Qué comemos? The Meatrix

Agua Bendita