Gente nueva.

Estos días he conocido a mucha gente nueva. El motivo, que ya está solucionado, ha sido un ingreso hospitalario de mi madre.

Entre familiares de otros enfermos, los otros enfermos, el personal sanitario de todos los turnos, de Urgencias, de planta y los médicos, he estado interactuando con muchas versiones del espécimen humano.

He conocido, familias aparentemente “ideales” que, en la soledad de las salas de espera o de la habitación, se dejaban ver como eran en realidad: no tan “ideales”. Enfermos insolentes a los que solo les importaba su yo. Enfermeras y enfermeros, de mal humor, con cero empatías…Cotilleos, críticas, discusiones…Pero, no os asustéis, era el grupo más pequeño.  He conocido, también, a personas encantadoras, leales, serviciales, amigables, empáticas… Dispuestas a ayudar sin conocerse. Preparadas para conciliar y aplacar. Creadores de risas discretas que hacerse eco, en aquellos pasillos tan llenos de incertidumbre.

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Las personas son las que marcan la diferencia. En todos los ámbitos: amistad, familia, trabajo. En todas las profesiones. En todas las facetas…

Te puedes encontrar de las que te lo van a poner difícil, pero, estadísticamente, es más probable que te topes con alguien que no te va a disturbar. Es más, es posible que te ayude de alguna manera y eso, me ha dejado un poco más tranquila.

Muchas mañanas, leyendo el periódico, pienso que las personas que habitamos el planeta, vamos a peor. Pero estos días en el Hospital, me he encontrado a muchas-buenas-personas.

Y lo mejor, y la esperanza no está en lo de “buenas personas” … Está en lo de “muchas”…

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El sparring.

Poco a poco, estoy creando un catálogo de personalidades para mi Human(zoo)lógico particular. Hasta ahora, he catalogado a los vampiros de energía, los yoístas tipo cactus, los esponja, los sabelotodo plus, los ojos que no ven , los críticos porque sí y  el yo lo hago todo pero no.

Hoy, presento al Sparring.

Del ingl. sparring [partner] ‘[compañero] de entrenamiento boxístico’.

  1. m. y f. Persona con la que se entrena un boxeador para preparar un combate. U. t. en sent. fig. Está preparando el debate con un sparring.

Este tipo de espécimen va recibiendo impactos de su entorno. Suele ser el sujeto del grupo (familia, amigos, entorno laboral,) al que le llegan los problemas. Los impactos. Le van diciendo:  una deuda importante, un dolor, arreglar un papeleo, una crisis emocional, un problema en el trabajo, un …Estos problemas no los suele tener él y si los tiene, actúa de auto-sparring pero es receptor de los impactos de los demás que suelen confiar en él: o para que lo solucione o para que lo escuche, a modo de terapia.

Al que le toca ser sparring, le viene por personalidad y por posición jerárquica (formal o informal) en el entorno en el que se mueve. Puede ser de tipo flexible o rígido. El sparring flexible es el que mejor lo tiene. Ha aprendido a lidiar con los impactos, colabora, ayuda, actúa, pero está acostumbrado y es flexible. Puede encajar bien pero también, moverse con agilidad por los alrededores del tema. El rígido es un sparring que sufre. Es como un tótem, una columna sólida, pero, a la vez, muy rígida que va absorbiendo cada impacto con las vibraciones subsiguientes.

En ambos casos, sea un espécimen flexible o rígido, el sparring es buena gente.

Recibe, digiere y, si puede, intenta ser resolutivo, consolador o conciliador. A veces, por eso, su misión es imposible.

Hay dos peligros para él : 1) que de tanto recibir los impactos del entorno, no pueda gestionar los suyos y 2) que, de tanto impacto, acabe lelo.

Si hay un sparring en tu vida, cuida de él.

Human(zoo)lógico

El Vampiro de Energía

El Yoísta-Cactus

El Esponja

El Sabelotodo Plus

El Ojos Que No Ven

El Crítico porque sí

El Yo lo hago todo pero no

 

El elefante entero, por favor.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver “el todo” de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.Esta fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama y es aplicable a cualquier situación en la que hay puntos de vista distintos.

Por favor, que los que tengan que buscar el elefante entero, lo encuentren… Es un ruego…

 

 

 

 

 

 

 

 

El “Yo lo hago todo, pero no”

Hasta ahora , mi Human(zoo)lógico particular se compone de :

El Vampiro de Energía

El Yoísta-Cactus

El Esponja

El Sabelotodo Plus

El Ojos Que No Ven

El Critico-Porque-Si

Y ahora, se suma el “Yo-Hago-Todo-Pero-No”

Este es un espécimen del Human(zoo)lógico cuya característica principal es atribuirse todas las acciones que requieren esfuerzo y compromiso en el círculo familiar y social.

Cuidados, gestiones, interés, soluciones, compañía, … parece que, todo, lo “haga” él. Suele reivindicar la eficacia de sus acciones y su estrés por las múltiples cosas que hace. Si no es por él, el barco se hunde. O el mundo se acaba, eso ya depende del grado de intensidad del espécimen.

Lo más curioso es que, aunque el mundo externo es totalmente consciente de la realidad, que suele ser que son los demás, los que en silencio y sin tanto espectáculo de promoción, van haciendo y solucionado, él cree todo lo contrario.

Eso es lo peor de este sujeto: se lo cree. Esa es la opción más benévola: su distorsión de la realidad es tal que roza lo patológico, pero…hay una opción malvada: sabe que no hace nada pero, oye, la gloria se la quiere llevar sea como sea.

Cuando te encuentras con un “Yo lo hago todo, pero no”, lo mejor (aunque haya que hacer un ejercicio de contención en la respuesta) es dejar que se autoproclame “el hacedor” y que se vaya lo más rápido posible para que los demás puedan seguir haciendo.

Habitualmente, son sujetos inútiles…

Nb : Y que conste que he puesto esta ilustración por lo de inútil pero, yo creo que la primera rebanada del pan de molde, sirve para que no se seque tanto la que viene a continuación… ; – )

Cambio de armario.

Ya sé que no es muy normal, salir a la calle , en pleno noviembre, con unos pantalones de lino y sandalias… Ni irte a la playa a tomar el sol tibio , en bikini y con protección solar …Lo sé. Ha llegado el momento del cambio de…armario. Lo llaman “Reordenación de temporada” pero a mí me gusta utilizar lo del armario… Sucede casi al mismo tiempo…

En el momento en que las temperaturas cambian (hacia arriba o hacia abajo, según sea verano o invierno), me planifico un día para realizar el cambio de armario. Me gustaría tener uno muy grande, en el que tener las prendas de abrigo y las veraniegas, sólo divididas por un espacio vacío. Una frontera invisible, pero… parece ser que mi armario es pequeño (una tara genética, me dicen los especialistas) y tengo que llevar cosas de un lado para otro para que todo se ubique de la forma correcta.

reordenacion

El proceso es laborioso, pero, por fortuna, indoloro. Es como cuando tienes toda la ropa desperdigada encima de la cama y no ves el momento en que todo esté ordenado… Camisetas de manga larga, abajo. Las de manga corta, arriba. Las bufandas a la vista, el lino y la ropa de playa, empaquetada y en una bolsa del IKEA con cremallera.

Me estiro en la confortable cama de la consulta de Reordenación y dejo que me pongan el casco neurológico. Ya es casi invierno y tengo que empaquetar mis sensaciones de la primavera-verano.  Siento la pulsación que da lugar al inicio del reordenamiento.

Se archiva el confort de los pies descalzos, la ropa liviana, la operación bikini, los baños en el mar, los paseos en un atardecer anaranjado…Se recupera la emoción de la Navidad, el crujir de la nieve, la tarde que se convierte rápidamente en noche , los escalofríos por no llevar guantes y bufanda… Cuando acaba el proceso, ya estoy en modo invierno…

Llego a casa y me froto los brazos para entrar en calor. Pongo la calefacción y me preparo una taza de chocolate caliente… Compruebo que funciono normalmente y mi comportamiento se ajusta al invierno .

Ya he hecho el cambio de armario…

 

 

En exceso, es malo . (Oh!)

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Cuando el terapeuta abandona la habitación 216, siempre le invade una extraña inquietud. Recuerda la sonrisa del paciente, su serenidad…El buen rollo….

“Aquí se está muy bien. No tengo que preocuparme por nada: tengo ropa limpia, cada día. Tomo un buen desayuno y después, paseo por el jardín. A veces, me siento en el banco que está más al sur y pinto. Me gustan los árboles que se ven en la lejanía. Ya he hecho varias series de cuadros de esos árboles… Por la tarde, me siento en el sofá (que es comodísimo, por cierto) y leo un libro o veo la televisión o…hago una segunda caminata por el sendero de las flores. Me encanta ese camino: está plagado de geranios, rosas y margaritas…

Los lunes y viernes tengo la terapia. También me gusta. Es una gran oportunidad para hablar con alguien interesante y mi terapeuta, lo es.

No entiendo porque me dicen que, si recupero el equilibrio, saldré pronto. ¿Por qué voy a querer salir?  Pero… ¿Qué más da?

Si salgo, ahí fuera hay un mundo bellísimo… “

Si, es extraño tener que hacer terapia a una persona tan optimista…

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NB: El exceso de optimismo, se denomina “optimismo tóxico”. Oh!…Como todo lo que nos rodea y con lo interaccionamos, en exceso, es negativo. No nos permite desarrollar una conducta adaptada . Las expectativas que nos creamos son irreales y bajamos la guardia ante los peligros y amenazas del entorno. Personalmente, me cuesta creer que ese “exceso” es perjudicial. ¿Ser muy optimista es malo? Un ejemplo práctico me lo aclara de inmediato: El enfermo que cree que se pondrá bien sin necesidad de tratamiento médico…

Así que, hay que practicar el optimismo-sin-pasarse pero…

This room is so girlish and beautiful

Siempre , siempre, practicar… ; – )

Eres bell@.

 

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Nos sentimos más guapos, si alguien nos dice que somos guapos.Algo pasa en nuestro sistema neuronal y cuando alguien nos dice: ¡Qué guap@! en ese momento, nos sentimos más atractivos y… más contentos.

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Un fotógrafo de viajes turco, se ha embarcado en el proyecto “You are so beautiful”.Hace dos fotos a personas de todo el mundo. La primera, normal. En la segunda, les ha dicho que los encuentra bellos, guapos, bonitos…

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Se llama Mehmet Genc (“Rotasix Seyyah” ) . Su trabajo ( hace fotos espectaculares en sus viajes), aquí.

Entrenando el izquierdo.

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Matthieu Ricard era un bioquímico del Institute Pasteur que lo dejó todo para irse al Himalaya y hacerse monje budista. Era uno de los colaboradores más cercanos del Dalai Lama y tiene el título simbólico de ser “el hombre más feliz del mundo”.

Como sujeto de estudio en la investigación del Profesor Davidson (Universidad de Wisconsin) sobre la Plasticidad de la Mente, Matthieu reventó los marcadores y consiguió puntuaciones nunca vistas en cuanto al uso del hemisferio izquierdo del cerebro. Haciéndolo muy básico (y un poco frívolo): la actividad en el córtex derecho está asociada a la tristeza, la depresión, la negatividad y en el izquierdo ocurre todo lo contrario . Allí el córtex es optimista y positivo ( es una fiesta continua!).

cerebro

Cuanto más pensamos en negativo, más actividad neuronal en la región derecha. Si por el contrario, nuestros pensamientos son positivos, la zona que va loca  es la izquierda. Localizada la cuestión en nuestra geografía cerebral, se plantea la siguiente cuestión : ¿El cerebro es “fijo” o se transforma?.

Las evidencias científicas nos dicen que es plástico, que puede cambiar…Matthieu lo explica con un ejemplo de violinistas. Un virtuoso con una media de 10.000 horas de práctica, tiene unas nuevas áreas en la actividad que responde al control de los dedos. Su cerebro, por la práctica larga y continuada ( entrenamiento) se ha transformado.Ha cambiado respecto a cómo era previamente al proceso de “aprendizaje ” de tocar el violín. Es cierto que el cerebro es plástico… y también la mente, por defecto.

La mente es plástica… y transformable. Y aquí ya podreís intuir la cuestión transcendental : ¿Podemos entrenar para modificar nuestra estructura mental y hacer que el hemisferio izquierdo sea el que gane la batalla de los bandos cerebrales?. Pués segun el monje Matthieu Ricard y los estudios de Davidson, sí es posible.

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Posible pero no fácil . De la misma forma que en un gimnasio fortaleces los músculos del cuerpo, en el cerebro se irá fortaleciendo la zona que más utilizamos ( o sea , la que más entrenamos).Cuantos más pensamientos negativos , más entrenamiento para el córtex derecho y , por lo tanto, más ansiedad, angustia y frustración. Entrenar el izquierdo es que el te puede proporcionar la “felicidad”, “Bienestar”, “la emoción placentera”. Y cómo los músculos, el cerebro cambiará y nos hará usuarios, por defecto, del hemisferio izquierdo, el más entrenado para afrontar las circunstancias externas de la vida.

El entrenamiento consiste en poder dedicar un tiempo al día ( llámalo meditación o como quieras), limitado y fijo para acumular horas( como en un entrenamiento cualquiera) en lo de pensar en positivo. Cada día, 15 minutos, por ejemplo. Si lo haces regularmente, puede ser que tu cerebro se transforme y seas de esa minoría que disfruta del “bienestar”. Si no consigues tal gesta, por lo menos, servirá para neutralizar la actividad del otro lado . Por desgracia ,  la Depresión como patologia mental es una de la epidemias del siglo XXI así que, visto lo visto, sería bueno intentarlo.

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Como veo que es necesario mucho entrenamiento, apostaría por introducir una asignatura en las escuelas , para todos los niños del mundo, en la que simplemente, se les enseñara a pensar en positivo. Es la única asignatura que debería tener “deberes para casa”… Proporcionaremos a los que vienen, un hemisferio izquierdo pletórico que, por lo menos, ayudará a resolver los conflictos de la vida de otra manera. Con otra actitud… y desde el principio.

Y aunque a mí ya me pilla crecidita, voy a aplicarme eso ( muy propio del córtex izquierdo) de “Nunca es tarde si la dicha es buena” y voy a empezar a entrenar. Mirando hacia dentro , aplicando antídotos a cada emoción negativa y haciendo que mi mente, haga unas cuantas flexiones y un poco de ejercicio aeróbico…

¡Eh! ¡Y sin agujetas!

NB : Aquí la charla TED de Matthieu Ricard “Los Hábitos de la felicidad”

El “Critico-porque-sí”.

 

En mi inventario de especies para mi “Human(zoo)lógico” particular, hay los siguientes especímenes analizados :

El Vampiro de Energía

El Yoísta-Cactus

El Esponja

El Sabelotodo Plus

El Ojos Que No Ven

Hoy añado un espécimen más para el Human(zoo)lógico de este Blog : el  Critico-porque-sí.

El crítico-porque-sí es un ser humano que critica sin ningún objetivo. No hablo de la constructiva o de la del que te quiere. Esta es la crítica que no es por tu bien, no es para ayudarte, no sirve para nada. No construye. La cosa empieza con un “yo-no-te-lo-quería-decir-pero” o “me-sabe mal-pero” y continua con una crítica concreta que recae en ti y/o tu entorno más cercano.

La crítica-esa-tonta no es útil. No aporta soluciones. No cambia tu vida. Lo único que hace es importunarte.

Y es que una crítica, importuna. Irrita. Fastidia. Te deja mal. Sí que es verdad que hay grados y grados. Que depende del tema que toca la crítica en cuestión y depende, también, del nivel de credibilidad y de respeto que le damos al que la hace, pero…en mayor o medida, no hay persona a la que una crítica no le afecte…Aunque sólo sea por unos segundos…

montt_criticaDe Montt

Estudios clínicos sobre el efecto de la crítica en nuestro cerebro, nos dicen que efectivamente, recordamos con mayor detalle y lucidez los momentos desagradables que los felices. La misión de nuestro cerebro, es que nos adaptemos a los cambios para sobrevivir y evolucionar así que las sensaciones desagradables se interpretan como una amenaza a la que hay que combatir y nuestro complejo sistema mental las analiza con más profundidad que las situaciones de éxito para salir victorioso. Por eso son más permanentes en nuestro recuerdo, alta tecnología cerebral. El objetivo final es que, como especie, estemos preparados para superarlas…

En cambio, los éxitos o elogios se procesan en un pim-pam. La proporción de buenas sensaciones que debemos tener para compensar una mala sensación es de cinco. Cinco buenas para neutralizar una mala…

gris

Y mira que complejo es el ser humano que aunque nos importe un bledo el que opine y lo que opine, la crítica-esa-tonta se queda zumbando en la cabeza…Es una amenaza…

Y como se necesitan cinco elogios para compensar, lo mejor es que cuando veáis venir al critico-porque-sí, salgáis corriendo. Es una conducta de supervivencia, de base evolutiva, necesaria para perpetuar la especie…

critica

NB : Según un estudio de la Universidad de Stanford, la mayoría de personas sólo pueden procesar una crítica a la vez. Podemos estar dispuestos a ser criticados, pero no procesamos bien varias críticas ya que nuestro cerebro se concentra en analizarlas una a una.

 

 

Párate.

 

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Una de las frases que me acompañará toda la vida, es la que pronunció un eminente catedrático en clase de Neurología : “El cerebro es tonto”.

A veces, me lo recuerdo para poder ejercer control sobre él y que no me la juegue con las emociones aunque, como típico ser humano que soy, pocas veces lo consigo. Mi cerebro será tonto pero… ¡Es de un rebelde!

Sí que es verdad que hay mecanismos básicos que no sabemos potenciar y que nos permitirían dirigirlo (un poco) aprovechando ese matiz de tontería. Una de esos mecanismos es el “Párate”.

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Me gustaría explicarlo con un Párate que me ocurrió ayer. Estaba preparando una mesa en el jardín para una cena de cumpleaños. Aunque hacía menos calor que en noches anteriores, los mosquitos me estuvieron dando la lata durante todo el proceso, así que encendí una espiral insecticida. Cuando soplé sobre el extremo en llama y quedó la brasa, el aroma peculiar del humo que genera me envolvió y me llevó a otro lugar y a otra época. Ese recuerdo olfativo se activó en un instante y, de la misma forma, desapareció y fue sustituido por aquello en lo que el cerebro estaba tramando ( poner las velitas, preparar la ensalada, el cava en la nevera, etc,.etc.).

La segunda vez que me llegó el aroma, me obligué a parar. No es cuestión de embelesarse durante un cuarto de hora, es sólo ese tempo más allá del instante. Unos instantes de más en los que me quise acordar y me acordé… Las cenas estivales, acabado el colegio. La playa sustituyendo a la ciudad. Mi padre encendiendo la espiral. Ver la tele en la terraza , estirados en las tumbonas, hasta más tarde de lo políticamente correcto…

Y entonces, mi cerebro tonto se contagió de mi momento “Párate” y me llenó de paz.

Tengo que acordarme de parar más…