Detrás del Carnaval.

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Chirigotas de Cádiz

Es decir “Carnaval” y todos pensamos en disfraces y fiesta. Seguro que alguna vez os habéis disfrazado y habéis asistido a una fiesta de Carnaval . En mi caso, hasta que no fui a la Universidad, no conocí la verdadera dimensión del Carnaval como tradición popular y como agente socializador .Lo mío se había limitado a las fiestas del colegio, con los amigos…

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                                                                                   Sitges

En mi periodo universitario, conocí a una persona que vivía el Carnaval de otra forma. Su pertenencia a Sitges ( una bellísima localidad de la Costa del Garraf), le otorgaba un interés por esta celebración que , casi es genética en la población . Era uno de nuestros destinos preferidos para estudiar

Se daba la circunstancia que la madre de mi amiga, era una de las costureras oficiales de la Sociedad Recreativa del Retiro . En el Carnaval de Sitges, hay dos “grandes “asociaciones rivales : El Retiro y el Casino Prado y otras más pequeñas, unas 50,  que son independientes . Todas ellas ( con categorías infantiles y de adultos) se preparan a conciencia para el evento.

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Rua de la Disbauxa, Sitges

Siempre que llegábamos a su casa , nos recibía un caos de ropa brillante, lentejuelas, plumas y todo tipo de abalorios. Gente que iba y venía, pruebas de tallas… Con los meses, aquello iba tomado forma y aparecían esas composiciones textiles brillantes, siempre especializadas en un tema ( El  Oeste, Las Goyescas…)  que después lucían les colles en la rua por el pueblo…

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Carrera de Llits, Sitges

Hubo un año que participé en una de esas colles.Se confeccionaron disfraces para unas 30 personas bajo el lema “Flower Power”. Durante meses, nos reunimos para prepararlo todo : diseño de la ropa, música, coreografías, etc, etc. Era una mínima expresión de lo que hacen las grandes colles, que salen con sus músicos, carrozas, etc…

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Murga de Sta.Cruz de Tenerife

Cualquiera de los Carnavales más conocidos en España ( Santa Cruz de Tenerife, Cádiz, etc.) se nos muestran , esplendorosos, en las fechas de la celebración pero,  lo que hay detrás , tiene un encanto arrebatador, aún más bonito que lo que se ve a simple vista.

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Carnaval de Cádiz

Desde fuera, nos parece algo bello o no, nos gustará más o menos pero no somos capaces de percibir lo que hay detrás…

Hay una organización lúdica y un compromiso previo que hace que te impliques en todo el proceso. Hay esfuerzo y trabajo. Hay colaboración y complicidad. Hay un objetivo, una ilusión común al final del camino que convierte el Carnaval, en algo más. Y es un algo muy especial…

¡Feliz Carnaval!

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El acuerdo.

 

Plim, plam, plim, plim, plim…

Llueve suavemente…Es muy relajante…Tengo las ventanas abiertas para oír ese repicar rítmico que, ahora, parece acelerar…Si, llueve más rápido…

Un aire purificador, tenue también, acompaña esta noche lluviosa…Estoy encantada…

Una conversación interrumpe el ritmo pausado que me acompaña:un hombre se muestra encantado por la lluvia de esta noche. Dice algo de sus tomates…Una voz de mujer que responde “Déjate de tantas monsergas y ayúdame a sacar la ropa del tendedero”.Oigo el sisear de las telas, que son sacudidas con ímpetu, e,imagino, que dobladas con el mismo brío.

Un sonido deslizante: una ventana que se cierra…Silencio….

La lluvia vuelve a elegir un ritmo más pausado…Pienso que , ahora mismo, se está muy bien en este trocito del planeta.

 Plim, plam, plim, plim…

Una voz. Alguien maldiciendo…»Toda la mañana tratando los muebles de teca y ahora llueve. ¡Joder!»

Imposible llegar a un acuerdo…Ni siquiera en la bondad relajante de esta lluvia nocturna …Es lo que hay…

Plim, plam, plim, plim, plam…

 

NB : Este post lo publiqué hace 7 años. Me lo inspiró la lluvia. En emergencia por sequía extrema en este 2024, os aseguro que nadie se quejaría de la lluvia. Al revés. Sería una celebración en la que todos estaríamos de acuerdo…

Ni Wasas ni Wasos.

Imaginad uno de esos conflictos que se dan en una comunidad de vecinos. En este caso, uno de los más habituales: la temida fuga de agua. 

Sois los perjudicados: estáis en los bajos del edificio y el agua, viene de arriba. Encima de nuestras cabezas, hay varios pisos en los que hay que intervenir para ver de dónde viene el manantial. Va a ser una molestia para todos, pero el bajante defectuoso es comunitario, así que hay que colaborar. Parece lógico, fácil, ¿a qué sí? A nadie le gusta que vayan a picar paredes en su casa, pero es lo que hay. Es algo temporal, cuando se solucione, todo va a volver a la normalidad. No tiene más. Puro pragmatismo.

En un giro de guion insospechado, el Administrador de Fincas, notifica que un vecino impide la entrada a su casa para dicha reparación.

Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Al minuto uno de la recepción de la notificación por mail, el chat de WhatsApp de la comunidad se llena de comentarios: sorprendidos, enfadados, amenazadores. Las soluciones que se aportan son ninguna. Miento, solo hay una: denunciar a nivel municipal y si no, a juicio. WhatsApp aquí y allá. Venga.

Imaginad que el piso afectado es el de vuestra madre que no entiende nada de lo que pasa porque mantiene una relación cordial con todos los vecinos. Es muy mayor y no está para “Wasas ni Wasos”(literal). Ella es más de hablar. Me pregunta si he hablado con los vecinos opositores, los demonios de la escalera y no. Yo no he hablado y empiezo a dudar que alguien lo haya hecho. 

Hablamos de hablar. 

Hablar.

Foto de Volodymyr Hryshchenko en Unsplash

Comparad la fuerza de la información de los mails o los mensajes, redactados con más o menos fortuna, con una conversación. 

Y aún hay un nivel más: dejar el teléfono y hablar cara a cara, en plan antropológico: como miembros de la tribu que se reconocen al mirarse a los ojos y , oye, hasta pueden llegar a empatizar. ¡Qué cosa!

Y al hablar, las piezas se van poniendo en su sitio y el rompecabezas va encajando. Nadie es perfecto, errores y malentendidos, nadie es culpable y nadie es inocente, pero, la comunicación verbal permite poner en su sitio algunos signos de puntuación o frases que pueden ser interpretables. Todo se entiende mejor.

Podéis imaginar un final conciliador porque así ha sido. Ha habido colaboración, se está reparando la fuga y…el chat vecinal está en silencio. 

Y para acabar, imaginad: si esto pasa en una pequeña comunidad, como irá la cosa en otros niveles de “organización”. Una ciudad, una comunidad autónoma, un país, un continente, un planeta…

Mejor, no lo imaginéis…

 

Foto de Brett Jordan en Unsplash

Quita las penas.

Ordenando cajones encontré esta pequeña caja. 

Contiene algo muy valioso.

Sí, en su interior hay unos muñecos que quitan las penas. Son muy pequeñitos (de 10 a 20 mm) y están hechos con alambre, madera y lana. Proceden de Guatemala.

Dicen que de los indios mayas. 

Las instrucciones son precisas: 

1-. Coges un muñequito.

2-. Le cuentas esa pena que tienes, antes de irte a dormir.

3-. Lo colocas bajo la almohada.

La preocupación se traslada al quitapenas y tú puedes dormir y olvidarte de ella. 

Quién sabe si los mayas de los altiplanos guatemaltecos sabían cosas que nosotros no sabemos. Era una civilización en la que surgieron grandes científicos y matemáticos.  Manejaban el concepto matemático “cero” y un sistema vigesimal de medida. Calcularon el movimiento de traslación de la tierra antes que otros pueblos y concibieron el año bisiesto. También calcularon el movimiento de la luna y sus fases lunares. Predijeron eclipses solares y lunares. Las estaciones con sus solsticios y equinoccios…

Así que pretender que los mayas, supieran algo de neuropsicología no sería tan extraño.   Plantearon darle un cebo a tu cerebro para que pique y se relaje. A la vez, ese órgano trascendental, como está tranquilo, puede desintoxicarse, reorganizar la información y el conocimiento, equilibrarse químicamente, etc., etc. En definitiva, estar sano. 

Si, encima, lo conviertes en mágico, el cebo funciona.

Dicho esto, ¿Quién puede asegurar que no existe la magia?

Por si acaso, la cajita está en mi mesilla de noche.

Mantén la calma y sigue adelante.

Esta es una reproducción de un poster motivacional que diseñó pero, finalmente, no publicó el Ministerio de Información Británico en el año 1939, al inicio de la II Guerra Mundial.

Redescubierto en el 2000 y habiendo pasado los perceptivos 50 años que liberan a la «obra» de los derechos de reproducción, ha sido utilizado en ropa, decoración, etc. En esta web, de original nombre keepcalmandcarryon, podeís ver la máxima gama de customización del slogan que los británicos crearon para que la población civil, ante la amenaza de guerra, mantuviera la calma…

Foto de Marc Pell en Unsplash

Hoy, día de los Santos Inocentes, busco la inocentada en la prensa. Nunca la encuentro pero siempre la busco… Y, además, desde que vivimos en la era de las Fake News ( que son como inocentadas continuas ), es muy complicado detectarlas.

Al acabar el periódico, me he dado cuenta que me gustaría que la mayoría de las noticias que he leído sean mentira. Que los conflictos , las guerras y las injusticias, la crispación, la incapacidad de dialogar, … que todas esas cosas fueran cosa de la inocentada. O una gran Fake New.

Pero, no. Es la realidad .

Así que necesito algo motivacional, aunque sea de 1939 y del Ministerio de Información Británico.

Mantendremos la calma y Seguiremos adelante .

Y añado un deseo :  Hacia un futuro mejor construido por todos.

Observación.

El petirrojo que visita mi casa es antisocial. En temporadas anteriores, se dejaba ver, se acercaba peligrosamente al humano encandilado y, sobre todo, se dejaba hacer fotos.

Este año, juega conmigo. Lo veo desde la ventana de la cocina. Siempre está visible cuando no tengo la cámara cerca o mis manos no están operativas así que esta mañana, he montado un puesto de observación delante de la ventana. Un taburete, la cámara y paciencia. Lo he visto entre los árboles y volando muy deprisa y en diagonal, sin tiempo para el disparo.

Paciencia.

La mañana es especialmente silenciosa y, mientras espero al petirrojo, me invade una sensación serena. Percibo como debe ser la experiencia de los profesionales de la fotografía de aves. El otro día, vi un reportaje y el fotógrafo explicaba la sensación de calma mientras esperaba en uno de los observatorios naturales y, la satisfacción cuando conseguía las fotografías, bellísimas e impactantes. 

No tiene nada que ver mi cámara (esos teleobjetivos son increíbles), ni el lugar (la naturaleza en su caso, mi cocina en el mío) pero los dos tenemos un taburete y estamos esperando que el pájaro aparezca. Hay un punto de emoción cuando parece que lo puedes enfocar, pero cuando ya casi lo tienes, vuela. Es lo que tiene tener alas.

Paciencia.

Lo detecto entre los árboles. Ahí es dónde debe estar su casa. Una mancha rojiza lo delata, pero no se muestra para la foto. Finalmente, lo pillo. No como me gustaría, pero se aprecia su pecho rojo. 

No se me ha acabado la paciencia, pero si el tiempo de observación. Se me ha agotado la batería y tengo que hacer cosas y, como era previsible y muy al estilo Murphy, cuando paso por delante de la ventana, lo veo perfectamente, muy fotografiable, quieto en una rama, de frente, mirándome directamente. Le hago una foto mental. La única que puedo hacerle…

Pues eso, el petirrojo es antisocial y gamberro. Y lo sabe.

NB: En cambio, el mirlo, que no me interesaba, no ha parado de posar….

Poinsettia’s Killer.

Me he enterado que la Poinsettiaes de origen azteca y que su nombre , cuetlaxochitl, significa «la flor mortal que fallece y se marchita como todo lo que es puro».  Aunque sea un renegar de su origen, me alegro que se quede en «Flor de Pascua» porque es muy difícil pronunciar cuetlaxochitl.

Foto de Charlotte Cowell en Unsplash

El diplomático Joel Robert Poinsett, embajador de Estados Unidos en México de 1825 a 1829, conoció la también llamada Flor de Nochebuena cuando una Navidad,  visitó  la Iglesia de Santa Prisca, engalanada con las flores . Poinsett ayudó a difundir la planta, enviando ejemplares a varios de sus amigos horticultores y a muchos jardines botánicos de Estados Unidos y Europa.

Foto de Jessica Fadel en Unsplash

Lo que más me ha llamado la atención,  es que el significado de la palabra azteca: «flor que se marchita».

Foto de Charlotte Cowell en Unsplash

Nunca más me sentiré culpable cuando se me muera la Poinsettia.

Era su destino , pensaré. Y es que este año, voy a batir mi record de Poinsettia’s Killer. No llevan ni una semana, y ya se me están cayendo un montón de hojas y tienen pinta de desanimadas. En fin, como su nombre indica, simplemente siguen su camino…

De narices.

Como el protagonista de El Perfume de Patrick Süskind, creo que tengo hiperosmia. En realidad, la definición va muy al límite: “La hiperosmia es un trastorno que supone el aumento exagerado de la sensibilidad hacia los olores.” Al Pacino en Perfume de mujer, es capaz de detectar la marca del jabón de una mujer sentada al otro lado de su mesa en un restaurante.

Yo no creo que lo mío sea exagerado, pero sí que soy “sensible” a los olores. Detecto, a veces, olores que a otros se les insinúan levemente. Y, además, a mi memoria olfativa se le añade la retención. Retengo el olor X en mi bulbo olfativo (supongo) y debe pasar un rato para que se me “despegue” de la nariz, aunque ya esté lejos de la fuente aromática en cuestión.

Esto es bueno cuando el aroma es de los que me gustan. Es malo cuando es de los que me disgustan…

Foto de okeykat en Unsplash

Y es que el olfato es un sentido muy interesante. Su capacidad de evocación es espectacular… El circuito se inicia cuando nuestros epitelios olfativos captan el estímulo e inmediatamente envían una señal al bulbo olfativo. Cuando el bulbo recibe la señal, la dirige al cerebro y en el hipocampo se relaciona el olor captado con un recuerdo. Si ese recuerdo nos provoca una emoción, la evocaremos casi como la primera vez que la percibimos. Dicen los científicos que se crea un registro cerebral similar al de la emoción relacionada que se percibió por primera vez con esa fragancia.

No sé si una melodía o un estímulo visual tienen tanta potencia en cuanto a lo que rememoramos, ni tanta “calidad” descriptiva…Dicen que las personas recuerdan hasta el 35 por ciento de lo que huelen y solamente el 5 por ciento de lo que ven…

También tiene su utilidad el recuerdo o identificación de los olores desagradables: reconocemos el peligro o señales de advertencia: gases, carne podrida, amoníaco, etc… y se nos activa un mecanismo de defensa natural (ante la experiencia desagradable) para protegernos.

Y todo esto viene a cuento porque he tenido una evocación infantil de placer intenso con el caldo de pollo (para el alma y para la gripe) que hace mi madre. Al calentarlo, me ha invadido el recuerdo de esos días en la cama, con un poco de fiebre ¡y que no ibas al cole!!!, con la mami preparando ese caldo delicioso, mimándome al máximo… La belleza de mi infancia, concentrada en el aroma de esa sopa, inundándome de paz y confort…

La sofisticación de la nariz es la leche…

Foto de Braydon Anderson en Unsplash

 

Su trigo, nuestro pan.

Al volver, me reconecto con el mundo. 

Leyendo la actualidad política, recuerdo mi estancia en el pueblo. Este año, conocí a gente joven que intenta desarrollar su proyecto vital en el entorno rural. Agricultores que intentan profesionalizar su trabajo en el campo: hablaban, con ilusión, de su afán por cosechar grano de máxima calidad, utilizando productos naturales y tecnología para optimizar resultados.

También, de cómo se enfrentan a problemas básicos de vida que suenan a los de los urbanitas, pero son más acusados y trascendentes en esos preciosos pueblos remotos. La mala comunicación de la red de transporte, la falta de conectividad, la falta de médicos, de colegios cercanos para los niños, el exceso de burocracia que les obliga a desplazarse aquí y allá…

Son el futuro. Son pocos y les cuesta hacerse oír, pero si se les escuchara, podríamos explorar todas las posibilidades que tiene esa España, mal llamada vaciada. Lo que está es abandonada. Se abandona el talento de esa juventud que se arriesga y apuesta por el campo y también se abandona la materia prima de un país de primera. Tenemos sol, campo, montañas, mar, y, hasta ahora, un buen clima…

Los resultados electorales dejaron fuera a los partidos que representaban esa España tan particular y, a la vez, tan importante. 

Pienso en esos jóvenes agricultores y en la importancia de tener pueblos habitables y no solo ciudades habitables. Que la elección de ciudad o de pueblo, para desarrollar un proyecto vital, sea en igualdad de condiciones porque tal y como vienen las cosas, en esta llamada Crisis de Civilización, un semiconductor puede quedar inservible pero el trigo, está ahí desde hace más de 14.000 años. 

Y su trigo es nuestro pan.

Mientras tanto, solo hay que leer el periódico del día para ver cuáles son las noticias de cabecera. Es desconcertante observar cómo, en el plano nacional, se obvian temas muy básicos y se hace una política de paja.

No pesa casi nada y sirve para dar de comer al ganado.

NB : Por cierto, el pan del pueblo, un tesoro de valor incalculable…

Extrañamente caluroso…

Estos días, hemos exclamado muchas veces “¡Qué calor!”. Parece lo normal para la época:  agosto y temperaturas elevadas. También sabemos qué cada vez hará más calor. Y lo vamos asumiendo y soportando con nuestro ventilador, aire acondicionado, piscina, mar, ducha, agua fresca, sombra… Pero hay algo diferente y extraño en estas tres “olas de calor” que se ha marcado este verano del 23.

Foto de Vika Wendish en Unsplash

Suelo acudir, a mediados de agosto, a la Fiesta Mayor de un pueblecito en Huesca, muy cerca de Jaca. Durante el día, hace calor (cada año más, es verdad) pero por la noche, el ambiente es fresco. Un regalo maravilloso.  Las primeras veces, acostumbrada a las noches mediterráneas, no llevaba nada de manga larga en la maleta, así que acababa la noche con sudadera prestada.  Ya experimentada, nunca me falta algo que ponerme para estirarme en el monte y ver la lluvia de Perseidas, un poco abrigada. Este año, mientras la orquesta sonaba y la gente bailaba en la plaza, la temperatura era de 37ºC. Perseo me regaló una espléndida visión de puntos brillantes danzando en el cielo, eso sí, sudando la gota gorda y con más mosquitos que nunca. Como os digo, una experiencia extraña…

Foto de sheri silver en Unsplash

Después en el Alt Empordà. Abriendo las ventanas de día, el calor es soportable y por la noche, sin necesidad de abrigo, hay un descenso de temperaturas muy agradable. Y, de vez en cuando, una tramuntana suave y refrescante. Pero, eso, ahora mismo, son recuerdos del pasado.  Hay unos vecinos holandeses que llegan cada año, la tercera semana de agosto. Suelen cenar en la terraza. Me gusta oír el tintineo de los platos y cubiertos y el rumor de sus voces. Junto con los grillos nocturnos, es un símbolo del verano que me da una sensación de paz. De tradición. Este verano, no los oigo en el porche. Si que percibo el zumbido de su aire acondicionado… Hoy he hablado con ellos y están sorprendidos por la temperatura, la desaparición del aire que nos hacía de ventilador natural, de las calles, por la mañana, hechas un horno y las noches bochornosas. Les he dicho que pronto se acaba y que vendrán lluvias y tiempo más “normal”. Hemos mirado el campo seco y todos hemos deseado que ojalá sea verdad. Que llueva. Que refresque. 

Foto de Melissa Walker Horn en Unsplash

Que lo extraño no sea recordar las fiestas del pueblo con una chaqueta o a mis encantadores vecinos, cenando en su terraza…

NB : Fotos refrescantes de Unsplash.