Levitar : se puede hacer ( DIY)

ADVERTENCIA : Este post explica un truco. Es importante advertirlo a los que creen en la magia o en la capacidad de levitar de los yoguis de la India. Si perteneces a este grupo, es mejor no leer a partir del párrafo en el que se indica la palabra “SPOILER”.

 

flotante3Una paseo de verano , por la Marina Vieja de Ibiza y…me encuentro a este tío , literalmente flotando… La gente se arremolinaba alrededor, observando -con ojos de halcón- para encontrar el truco. Los niños se acercaban y pasaban la mano por el aire, buscando algún mecanismo o algo…Algo. Tampoco es que le dediques un tiempo excesivo a “razonar” cómo consigue ese tío mantenerse en esa posición : buscas los indicios , no los encuentras y te quedas con la intriga… Sabes que no es posible actuar contra la fuerza de la gravedad así que…hay algo.

ramanaKMLSupongo que los pasajeros que transitaban por el aeropuerto de Manchester, también se tuvieron que quedar con la intriga, cuando vieron al ilusionista holandés Ramana, perfectamente sentado en el aire para anunciar las mejoras en la clase económica de la línea aérea KLM.

spoilerLo curioso es que es un truco muy, muy antiguo. De “tiempos inmemoriales” (S.II dC) . Lo utilizaban los yoguis de la India , para dejar asombrados a los habitantes de los pueblos, que quedaban inmediatamente convencidos de su carácter “ sagrado” .¿Una persona que flota?  Era mágico…Los yoguis han defendido que si se alcanza un alto nivel de meditación se puede llegar a levitar, es decir, a romper la ley de la gravedad. La literatura, la tradición e incluso las artes , mencionan este hecho como si se tratara de una realidad…

yoguiLa globalización ha sido responsable de que el “truco” traspasara fronteras. Ahora, es  fácil encontrarte un levitador en la Rambla de Barcelona , en la Marina Vieja de Ibiza o en cualquier punto de la geografía española. Y, claro, estamos interconectados y con acceso (fácil) a la información y las palabras del yogui, no se las lleva el viento…

flotante2Y , ahora,  viene el spoiler. Si quieres quedarte con la intriga , incluso si quieres quedarte con la magia, mejor que no leas más…  A mí, la curiosidad me ha podido…Trucocompleto

Se me ocurre que se podría hacer un tutorial DIY de cómo hacer ese artilugio ( no parece muy complicado ) y utilizarlo en la próxima fiesta, cena o evento con amigos .

Es para triunfar. Rotundamente. Llegas y dices : “ No, yo ya me siento en el aire”…

 

Experiencia musico-mística.

Estoy reencontrándome con la música, gracias a unos cascos que me regalaron y que no había probado con profundidad por aquello del “aislamiento”.  Este último fin de semana, he practicado el encierro musical…

Una de las canciones que han aparecido entre esas miles que ya acumula mi iTunes, ha sido “Entre dos aguas” de Paco de Lucía. Me pilló, sentada en una butaca confortable, al aire libre, con el sol dándome en la cara, el cielo azul y la sensación de que el mundo, en ese instante, era yo y esa canción.

Mi padre nos dejó hace ya cinco años. Esta era su canción…

Hablo con él casi cada día, en esta extraña y preciosa comunicación que se establece entre los que estamos y los que ya no están… Y digo extraña porque aunque creas que es un monólogo, al final, hay respuestas. Cada uno las recibe de un modo diferente y las procesa, también de forma distinta pero, hay comunicación bidireccional entre almas.

Cuando empezaron los acordes de la guitarra del maestro Paco de Lucía, me sentí transportada a un lugar muy bonito, en el que no hay nada físico pero sí una gran superficie emocional. Con aquellos cascos, la música se adentró en mi espíritu y conectó con el de mi padre.

No sé si fue místico pero sí que fue espectacular. Unos minutos de paz, de regocijo, de placer, de amor…

Mi monólogo interior obtuvo su respuesta…

El increíble caso de Apola Calíope.

Lo llamaron a las siete de la mañana.

Cecilio Ceres había sido encontrado muerto en su despacho y reclamaban su presencia en el lugar del suceso.
El Profesor Cecilio Ceres era un reconocido musicólogo, famoso conferenciante internacional, e investigador de renombre. El hombre había muerto, tapándose las orejas, con un gesto de terror en el rostro. Lo habían encontrado arrodillado, delante de un diván freudiano… Nada hacía pensar que la muerte no fuera por causas naturales pero, la notoriedad del personaje y las extrañas circunstancias, habían activado el código rojo en la Brigada de Homicidios.

Seren examinó concienzudamente la escena del crimen. Su nombre completo, Serindipity García, describía a la perfección su habilidad. Era un experto en hallazgos afortunados que ayudaban a resolver los casos.Revisó todo papel que encontró, mientras su mente procesaba datos fortuitos .Fue entonces cuando un nombre se hizo evidente: Pola. Se repetía con asiduidad en las entradas de la agenda del profesor.

Oyó el click familiar en su cabeza, que le indicaba que tenía una pista y se concentró en Pola. Encontró un abultado expediente, con las transcripciones de entrevistas, fotografías de Pola, Cd’s de diferentes estilos musicales y un pequeño cuaderno en el que el profesor estaba escribiendo un ensayo : El poder de la música : aquellas canciones.

Apola Calíope ( alias Pola), 32 años. Mujer. Licenciada en Bellas Artes.

Acudió a la consulta, diciendo que había canciones que la dominaban y la obligaban a hacer cosas. El profesor, había subrayado la frase : “las canciones me poseen”. Tras derivarla a un psiquiatra amigo, la paciente volvió a visitarlo con un diagnóstico de normalidad y una efusiva recomendación de su colega para que prestara atención al caso.

El primer día de sesión ,Pola le explicó al profesor que si escuchaba Love is in the air, se enamoraba de quien ella eligiera , en sentido bidireccional. Lo hacía “conectándose” con la canción. ¿Love is in the air? A Seren le impactó aquella mujer y su extraña locura e, incluso, sintió compasión por la muchacha de ojos castaños y tristes pero… la investigación de Celestino Ceres y sus primeras conclusiones le dejaron estupefacto: el profesor explicaba detalladamente los factores neurológicos que podían favorecer esa extraña transmisión de energía y describía varias pruebas empíricas en las que Pola, con Love is in the air, consiguió actuar de Cupido de forma dirigida. La comprobación de más de 25 enamoramientos intencionados, confirmaron que Pola era especial.

El problema, según consignaba el erudito, residía en que Pola no sabía que canciones la poseían, cuales activaban sus poderes especiales y, tampoco, en qué consistían esos poderes. Love is in the air, había sido un hallazgo fortuito y sólo se había producido otra posesión con You are the sunshine of my life , canción que hacía que Pola brillara y repartiera luz. El profesor describía profusamente el “estado de paz” que se sentía si se estaba cerca de Pola cuando irradiaba la luz… En este punto de la lectura, Seren ya empezaba a sospechar que el eminente Profesor Celestino Ceres estaba tan loco como la tal Pola. ¿Qué una canción te posee ¿ ¿Qué tontería era esa?
¿Amor?, ¿Luz?, ¿Paz?…

Estuvo a punto de abandonar el expediente pero la curiosidad pudo con él y se llevó toda la documentación a su casa para continuar con la investigación.El profesor , con una fe absoluta hacia Pola, ideó un sistema para identificar las canciones que funcionaban y las que no. Durante meses, escucharon canciones.Miles, millones de canciones.

No hicieron grandes avances y sólo consiguieron identificar que con Think de Aretha Franklin, Pola podía desparecer si conectaba justo en el momento en el que la canción atacaba el estribillo del Freedom. ¿Desaparecer? Locura musical. Muy locos los dos, paciente y terapeuta…

Se hizo de día y se preparó para asistir a la reunión de la Brigada, cuando sintió el click serendípico : “Rolling Stones”. En la última entrada del ensayo del profesor describía una sesión con canciones del grupo para la siguiente sesión con Pola. No había fecha consignada y no sabía si se había producido, pero pensó en comprobar unos detalles…Pasó por la consulta del profesor y pidió la cinta de vídeo de seguridad del edificio. Después, entró en la sala donde se hacían las sesiones y miró el anticuado reproductor de CD’s. La funda que había sobre el aparato, era de uno de los trabajos de los Rolling : Let it Bleed. La pista en la que se había parado era la número 7, por lo que supuso que era la número 6 la última canción que habían escuchado entera. Miró la carátula del CD y apuntó el título: Midnight Rambler.

Ya en su despacho, visionó la cinta y vio la figura de Pola adentrándose en el ascensor. La hora de entrada de la mujer y la supuesta hora de la muerte del profesor parecían coincidir. Tecleó en su ordenador el título de la canción de los Rolling y descubrió que explicaba la historia de un asesino, el estrangulador de Boston…Y entonces… casi pudo ver a Pola, estirándose en el diván y colocándose los auriculares. Al profesor pasando las canciones, con el mando a distancia, mientras ella negaba con la cabeza y, finalmente, el cambio en la rigidez de su cuerpo cuando Midnight Rambler empezó a sonar, la mirada brillante y febril, aquella extraña sonrisa en la cara de Pola… El profesor Cecilio Ceres, muriéndose mientras la canción le iba taladrando el cerebro y a Pola la poseía la canción y la conectaba con la muerte.

La culpable era ella. Se lo decía el click.

La detención fue rápida y limpia. Interrogó a Pola para saber cómo había asesinado al profesor, pero la chica se limitó a decirle que las canciones la poseían y que ella no sabía ni qué canción lo haría ni que es lo que pasaría si encontraban una con la que conectara. Lloró por el profesor y confesó que había sido ella la culpable de su muerte. Le pidió que la ayudara, le rogó que buscara a alguien que pudiera solucionar su problema pero Seren, tras obtener la confesión le dijo que intentaría interceder para que la internaran en un centro psiquiátrico. Fue ese el momento en que Pola pareció rehacerse . Dejó de llorar y su mirada se endureció y le preguntó, directamente, si Seren la creía. Y , él, incapaz de mentir ante el escrutinio de esos ojos , le dijo la verdad : Pola, creo que no estás bien. Las canciones no pueden poseerte. Necesitas ayuda.

Fue la última vez que vio a Pola.

Tras acabar el informe y el papeleo, Seren se dirigía hacia los calabozos para hablar con ella antes de ser llevada ante el juez , cuando oyó a uno de los Agentes comentar que “había dejado que la chica de los ojos marrones se quedará el iPod”. Click.

¿Pola con acceso a las canciones?

Corrió hacia la celda.

El iPod estaba en el suelo y allí no había nadie.

Nadie.

Tembló al recoger el reproductor de mp3 y se estremeció al ponerse los auriculares: la potente voz de Aretha Franklin cantando Think, reverberó en sus oídos.

Freedom.

Hacer balance.

lavanda

Ya no hay forma de dar marcha atrás. No sé si esto es un sueño o una experiencia entre mágica y mística pero…estoy aquí ¿Me habré dormido en el sofá? Lo último que recuerdo es estar encogida, llorando de pura tristeza, agarrada a aquel cojín…

Cada año, por estas fechas, me enfrento a eso que se llama “Hacer Balance”. A pocos días del 31 de Diciembre, todo el mundo se empeña en aglutinar las cosas buenas, las malas, las  expectativas, la esperanza y la desesperanz… Es un comportamiento de histeria colectiva: Balances, balances, balances

Los míos me llevan, inevitablemente, a un estado de frustración. Ninguno de mis planes se cumple… Ni mis deseos, ni mis sueños. Según el año, se añade a mi Balance alguna buena nueva, pero también las desgracias y los dramas de la vida. Y, yo, sigo transitando por el tiempo, como un poco despistada, afanándome en sobrevivir a cada nuevo día, pasando de año sin pena ni gloria…

Ni mis deseos, ni mis sueños…

landscape-photography-16

Pero en este mismo instante, nada de esto es importante. Ni siquiera esos deseos, ni los sueños… Estoy en este precioso bosque. Siento el aire fresco, que me acaricia la piel, como vistiéndome y protegiéndome del frío… Soy como el aire…Me siento aire…Me desplazo, deslizándome, bailando al son del viento, deleitándome con los colores hasta que llego a una puerta blanca, preciosa, en la que hay una cerradura con forma de corazón.

corazon

La toco con la mano, suavemente  y la puerta se abre. Al otro lado, un túnel de luz y hierba fresca. Quiero caminar por él…Noto la textura de la hierba en mis pies descalzos. Es suave y parece de algodón.

landscape-photography-2

Mientras avanzo, vienen a mí , imágenes preciosas de experiencias vividas en este año. No son grandes cosas, son nimias pero, a la vez, son híper bellas. Un abrazo inesperado, paladear un cucurucho de helado en una cala solitaria, una inspiración con aroma a tierra húmeda, la emoción del último capítulo de un libro disfrutado, un desayuno dulce después de haber hecho el amor…

Mientras paseo, vuelvo a sentir las emociones de pequeños instantes que parecían insignificantes pero que van sumando, añadiendo y conformando mi Balance de este año… La alegría de un encuentro fortuito, la satisfacción al estrenar aquella camiseta tan especial, el olor a limpio en unas sábanas de algodón, las lágrimas emocionadas en un cine,…Todas esas microsensaciones van acumulándose en mi interior y me dan una foto, real, del balance de este año que ya se va…

Ya estoy llegando al final…Veo preciosas luces blancas, que iluminan todo a su paso. Son estrellas…

estrellas10

Allí, están mis deseos y mis sueños…Los veo todos, los imagino todos . Siento que están ahí, esperando que yo los haga realidad…No son nada, aún, pero están .

Al final del trayecto, me espera el equipaje. Son dos capazos de mimbre, sencillos, que contienen todas esas cosas sencillas…Me llevo todas mis experiencias, las que yo creía insignificantes, que ahora se han convertido en un tesoro de valor incalculable.

Ahí están todas. Y mis deseos… Mi Balance.

capazos

Cuando despierto, sé que todo ha sido un precioso sueño que mi mente, caprichosa, me regala con su recuerdo. Esto me extraña, ya que nunca me acuerdo de lo que sueño… Entonces, me llega un tenue olor a lavanda. Hay flores , en muchos rincones de mi casa y, allí, en una esquina al lado de la puerta veo los dos capazos…Están llenos y me sirven para recordar las cosas mínimas y bellas de las que he disfrutado.

Y mis deseos y mis sueños…

flores

Espero no olvidarlo este año que llega. Y saber disfrutar lo que los nuevos tiempos traerán ( si lo hacen) pero…confieso que cada tarde, me recuesto en el sofá y agarro ese cojín. Adopto la misma posición que ese día e intento dormir para ver, si hay suerte, y me vuelven a llevar a ese lugar, en el que todo aquello que parece insignificante, se vuelve…brillante.

De momento, no lo he conseguido. Mientras tanto, intento ir identificando esos pequeños instantes maravillosos que ocurren cada día y no dejar de pensar en los sueños…Cuesta pero…hay que ir llenando esos capazos.

 

La oferta.

Mi teléfono fijo suena sin parar. Estoy pensando en desconectarlo y decir a toda mi familia, amigos y contactos varios, que, a partir de ahora, me llamen al móvil, pero, cuando pienso en mi madre, que a sus ochenta años es el único número que almacena en su memoria, desisto en el acto de enmudecer el maldito teléfono. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si quiere llamarme?

Al principio, contestaba a las llamadas: ¿Quiere mejorar su tarifa eléctrica? ¿La del gas? ¿La de telefonía? ¿Quiere agrupar todos sus seguros? ¿Qué hay del seguro de vida? ¿Y va a renunciar al sorteo de un jamón sólo por no responder nuestra encuesta?… Ahora, sólo levanto el auricular si conozco el número del que me llaman. No puedo absorber más ofertas comerciales, ni Black Friday ni Ciber Monday ni lo del jamón, pero… esa tarde, estaba distraída y pasaba por delante del teléfono en el momento en que sonaba y lo cogí. La voz del hombre que recitó mi nombre y apellidos, tal y como constan en el DNI, en vez de atemorizarme como en otras ocasiones, me sedujo. Sin quererlo, me oí responder “Sí, soy yo”

La voz profunda y sensual me anunció que tenía una oferta irresistible diseñada especialmente para mí. En vez de decir aquello de “Gracias, ya estoy cubierta de todo, todo” y colgar, le pedí que me explicara la oferta. ¿¿?? ¿Qué me estaba pasando?

El hombre hablaba, intercalando unas pausas misteriosas como para confirmar que estaba entendiendo el mensaje. Yo, a cada pausa, contestaba con un “Sí, sí”. Acabé dándole el email, al que me envió la propuesta. Me llegó un número de pin al móvil (que también se lo había dado) para firmar digitalmente el contrato y en menos de diez minutos, ya era usuaria del servicio de mensajería especial “WindWords”.

Nunca hubiese dicho que esa llamada iba a cambiar mi vida. Sí, estoy bien. Muy tranquila. Diría, también, que “feliz” pero es un adjetivo con el que no me atrevo nunca, pero…estoy casi feliz. ¡Sí!

Yo era una de esas personas con hipersensibilidad a las opiniones de los demás. Las palabras de algunos me dolían. O me preocupaban o no me dejaban dormir. Sé que hay gente que sabe ser inmune a los sermones, reprimendas, críticas y comentarios, pero yo, no. A mi me afectaban mucho. Un ejemplo: mi cuñada dejando ir (como quien no quiere la cosa) que era una mala hija por no tener a mi madre viviendo en casa. Y yo, sabiendo que está perfectamente y que quiere vivir sola porque puede y quiere, sentir esas palabras taladrándome todo el día: “Mala hija, mala hija…”.

Ahora, todo es diferente. Me dices, querida compañera de trabajo, que me ves más estropeada y qué si me pasa algo y no me obsesiono con “estoy mal y me ven mal, estoy mal y me ven mal”. Llamo a WindWords o contacto vía su app y, a los diez minutos (no me explico como pueden ir tan rápidos) aparece un mensajero en mi puerta. En sus manos, lleva un extraño recipiente que parece no pesar nada. Me da una hoja de un material liviano y escribo las palabras que me han fastidiado el día. Firmo el comprobante y se va. A los pocos minutos, siento una brisa ligera y ya no le doy la más mínima importancia a lo que me ha dicho este o el otro. Me importa un pimiento. Ni me acuerdo…

Una vez, le pregunté al mensajero, por el destino de esa urna volátil y me respondió con una sonrisa: “Lo único que debes saber es que las palabras se las lleva el viento”.

Cada vez que lo pienso, juraría que el mensajero tiene la misma voz poderosa que el tipo que me vendió la oferta…

 

Buenos presagios…

 

Estoy en una época en la que veo señales por doquier. Por lo menos, quiero verlas, las busco y, encima, espero que sean de buenos presagios. Creo que cualquier otro tipo de código que no sea “bueno, positivo, esperanzador”, es omitido voluntariamente por mi cerebro.

Así que mientras cortaba una manzana, me he encontrado con una estrella. O una flor. Una imagen bonita… Y he dejado mis tareas de cocinitas , me he lavado las manos y antes de poner los trozos de manzana en el interior de un pollo, junto con el limón y la cebolla que ya estaban allí, en la caverna, he hecho estas fotos.

Buen presagio, seguro.

Decorando el cielo…

Un clásico del verano mediterráneo y sus fiestas, es la combinación de pólvora y sales metálicas que pinta el cielo y nos deja fascinados.

Estroncio para el rojo, bario para el verde, cobre para el azul y sodio para el amarillo.

Fuegos artificiales para ir decorando la noche…

Un deseo.

Post de autoterapia.

Hay una persona en este mundo que me llama “Princesa”. Él puebla los mejores recuerdos de mi niñez, los más divertidos y los más gamberros…Está asociado a muchas horas de risas y carcajadas (que no es lo mismo), increíbles regalos, fabulosas aventuras y un amor incondicional que me ha acompañado desde el día de mi nacimiento.

Sigue siendo un ser especial y me ha hecho comprender la expresión “lleno de luz” : sólo cobra sentido cuando conoces a alguien que lo está. Y él, lo está. Lleno de luz.

Cuando nos despedimos , siempre me dice : “Quiero que pidas un deseo. “- y yo le sigo la corriente. Me sumerjo en un silencio reverencial y, mira, ¿por qué no?, me concentro en un deseo. Me deja unos segundos para que lo haga . Después, se despide con uno de sus abrazos que se notan…La sensación, tras esta experiencia tan sencilla, es de máximo buen rollo. Sonrisa colgada. Alivio del alma. Menos peso en la mochila. Chute de 100ml de bienestar.

Y, entonces, me he puesto sentimental ( creo que hasta cursi, a mi manera) y he pensado que podía compartir esa luz que me brinda.

Dejemos que el cerebro se deleite con un poco de optimismo y de expectativa . Que se recree en lo deseado.Nunca se sabe. Ya han descubierto el Bosón de Higgs, así que ¿Por qué no va a ser que las ondas cerebrales, por medio de “transpondios telenuméricos afotonados” ( por ejemplo) , pueden incidir en la realidad, transformándola? El coste del intento es pedir un deseo Fácil. Hay que hacerlo, sin dudar. No vaya a ser que los transpondios funcionen y se cumpla…

Sólo hay que parar un momento de nada, apenas unos segundos, y concentrarse en un deseo.

Si se hace con los ojos cerrados, mejor.

 

Ahora… viene el abrazo.

Feliz fin de semana.

Gracias, @BoseOfficial.

El martes, estuve en el Concierto de Miguel Bosé en Barcelona. El nivel de disfrute de la experiencia fue altísimo. Excelente. Estaba ante un artista que me emociona, un arte que me emociona, unas canciones que me emocionan y unos músicos y coros emocionantes… Canté, bailé y fui voceadora durante algunos períodos (sí, de esas personas que gritan: ¡Uuuuu!, moviendo las manos en alto).

Por delante y a los lados, miles de teléfonos grabando el concierto y haciendo fotos. Muchas veces, molestos. Estás tú, ahí , viéndolo todo perfectamente y , de repente, alzamiento de teléfonos en plan barrera visual. Detrás, tenía a un señor que estuvo todo el tiempo (¡dos horas y media de bolo!!!), en posición de máxima rigidez, con un palo selfie, grabando t-o-d-o. Cuando había que levantarse y bailar, lo pasaba mal. Ahí, de pie, con el palo en alto …

Realmente, había un exceso de dispositivos… Habría que empezar a planteárselo…

Mi iPhone y mi cámara de fotos, estuvieron a buen recaudo en mi bolso, lo que me hizo formar parte de una minoría que voy a llamar la emocionada-concentrada.  Y es que me pude concentrar en la música y en el espectáculo. Y disfrutarlo de forma óptima. Pienso en el señor del palo selfie y lo veo en su casa, volviendo a ver el concierto y algún plano de mi cabeza por detrás, moviéndose al ritmo de la música y creo que se perdió la emoción esa de la que os hablaba que, os aseguro, no hay forma de grabarla ni convertirla en imagen.

Pequé una vez. En un momento del concierto, cuando sonó “Si tú no vuelves” y pensando en mi querido blog y, también, en mi querido Alberto ( lo podéis leer en Desafectos) saqué la cámara … Son las fotos que ilustran este post.

Sólo me queda por añadir: Gracias, @BoseOfficial.

Fue muy emocionante.

 

La mella.

He tenido la suerte de tener en mi vida, a un hacedor de cucharas de madera de boj. Ahora, que ya no está con nosotros, cada pieza que tengo, cada una de esas cucharas y espátulas , torcidas y hechas con la débil agilidad de unas manos ya muy viajadas, se convierte en un tesoro único. Una pieza exclusiva de una serie de Edición Limitada.

Algunas las convertí en cuadros, para que estuvieran en mis paredes, recordándome la grandeza de la máxima sencillez, pero, el resto, son piezas funcionales en mi cocina. Utilizo mis utensilios artesanos de boj, cada día…

Una de las espátulas, se me ha roto. Justamente, es la que se concibió para remover las migas pero que yo he utilizado para muchas cosas (incluso de alcanza-cosas de los estantes más altos).

Me la miraba, allí tendida, con una muesca que la hace inviable para cocinar y me ha parecido preciosa. Esa mella, es parte de una historia. De una vida. Es un objeto que tiene muchísimas cosas que contar: desde el inicio, cuando era una rama de boj en el Pirineo Aragonés hasta el momento que se empieza a dar forma, se convierte en cuchara y llega a mis manos, viviendo en mi cocina durante muchos años.

Así que seguirá entre mis utensilios, de manera testimonial, para que no se me olvide que el tiempo pasa, que hace mella, que ya tengo mi lista de los que no están, pero, también, que tenemos la suerte de almacenar todas esas vivencias en nuestra despensa emocional.

Sí, dejo la espátula en el bote, for ever.

Mella

  1. Rotura o hendidura en el filo de un arma o herramienta, o en el borde o en cualquier ángulo saliente de otro objeto, por un golpe o por otra causa.
  2. f. Vacío o hueco que queda en una cosa por faltar lo que lo ocupaba o henchía, como en la encía cuando falta un diente.
  3. f. Menoscabo, merma, aun en algo no material.