Fotografiar aves…

Lo primero que me llamó la atención, fueron las líneas que dibujó el sol en los cipreses. Las sombras de los travesaños de un porche de madera creaban ese estampado luminoso. Los colores eran precisos, con esa luz matizada que tiene el atardecer del invierno…

Me quedé prendada de la imagen, la fotografié y me recreé en su observación. Fue entonces cuando me di cuenta de que los cipreses vibraban como un latido. Pequeños vaivenes, que provenían del interior. Primero aquí, luego allá…Por muy urbanita que sea mi mente, me quedó claro que aquello era de origen animal, pero, también tuve un cierto temor a que la cosa fuera de ratoncillos y familiares varios, pero…no.

De repente, de aquel estampado lineal palpitante, aparece un pajarito. Y después, del lado opuesto, otro. Me fijo más y veo que es una pareja de petirrojos. Es posible que sea “Mi petirrojo” que ha encontrado a otro petirrojo…Vuelan sobre la superficie del ciprés, se quedan suspendidos por segundos, en vertical y se meten en el interior de los árboles… Al rato, vuelven a salir. Vuelan. Se van. Vuelven. Y lo mismo.

Quiero hacer una foto de los petirrojos. O de uno, por lo menos.  Abro la ventana y me sitúo en una posición más o menos inmóvil. Los espero… Y os aseguro que vinieron. Varias veces. Y revolotearon, y se pasearon y fui incapaz de tomar ni una sola toma de sus peripecias.

Más tarde, teclee en Google: Fotografiar aves. Descubrí cientos de tutoriales. Fotografiar pájaros tiene su técnica y requiere de mucha paciencia.

Aquí, no veréis ni una foto de los petirrojos pero, os aseguro que estaban…

Mi petirrojo.

“El petirrojo es un pájaro sociable, atrevido y curioso que acostumbra a salir del bosque ( en este caso, de las edificaciones de los alrededores) y plantarse a mitad de un camino ( mi casa) para ver quién llega a su territorio, emitiendo su característica voz de alerta: un chip-chip metálico (¡Por fin se lo que es el ruidito!!!) y seco. Su canto es un gorjeo musical, muy melódico, parecido al del ruiseñor.” ( Wikipedia)

Y realmente he de admitir que es un pájaro sociable porque ni se inmuta cuando salgo con la cámara a hacerle unas fotos. Lleva varias mañanas, dándome la bienvenida, aunque yo no lo sabía…Ya lo vi cuando preparé el huerto, porque apareció por allí, esperando que yo acabara de removerla tierra, a ver si cazaba algo …Han pasado unos días hasta que he descubierto que era ese “chip-chip metálico “que oía por las mañanas …

Ahora, cada vez que salgo por la puerta, espero verlo posado en algún lugar cercano… Es mi petirrojo…