Petirrojo 2021

Ya está aquí el petirrojo que nos visita cada año. Debe ser el hijo o el nieto de los anteriores.

En esta ocasión, conseguir la foto ha sido más difícil de lo habitual. Este petirrojo no es tan sociable como sus predecesores que se quedaban paraditos y en pose…

Photo by Nicolas Ladino Silva on Unsplash

No ha colado que esa figura estática ( más o menos) , camuflada ( más o menos) con artefacto negro y silencioso ( he quitado el sonido del disparador ) en las manos,  es parte del entorno natural.

Tampoco ha ayudado que llevaba los cascos puestos y, en algún momento, alguna estrofa habré malcantado, aunque fuera bajito…

Este es el Petirrojo del 2021.

Algo bueno de aquello.

De aquellos primeros días de confinamiento, en pleno desconcierto y con el miedo en el cuerpo, hubo una cosa excepcionalmente positiva que echo de menos.

Hace un año, el silencio pasó de ser una presencia temerosa precisamente por su ausencia, a una bendición terapéutica cuando mi cerebro se adaptó a la situación pandémica.

Llegaba la primavera y los pájaros estaban especialmente activos. Sabían que los humanos estaban encerrados y su libertad se multiplicó exponencialmente. Los trinos y el cielo especialmente azul porque a la disminución de la contaminación acústica se le sumó la disminución de la contaminación atmosférica.

Photo by Vincent van Zalinge on Unsplash

Una maravilla. De las pocas cosas positivas que tenía el encierro…

Con el tiempo, los vecinos intrépidos , que conseguían materiales empezaron a “a hacer cosas”: pequeñas reformas, utilización de aspiradores de gran potencia, martilleos y sonidos metálicos al poner a punto las terrazas…

Un año después, hay algún vecino que aún está liado con sus cosas y progresando muy lentamente, los coches vuelven a circular, hay obras en la calle, camiones, aviones…

Y los pájaros se intentan hacer oír, como cada primavera.

Photo by Satyawan Narinedhat on Unsplash.

Cotorras.

Piaban de forma muy ruidosa y hemos levantado la mirada. ¡Qué pájaros tan bonitos! Son de color verde…Incluso ha habido un comentario de experto : deben ser una especie tropical y en esa palmera han encontrado lo más similar a su entorno.

He hecho las fotos y después , he buscado qué ave , exótica y tropical, podía ser…

Y, sí. Es un ave exótica, pero…es invasora. Una de las grandes invasoras.

He fotografiado a una familia de cotorras asilvestradas que, en España son ya más de 20.000 ejemplares, concentradas en Madrid y Barcelona principalmente. Esta cifra supone casi un 86% del total europeo. Se multiplican de forma vertiginosa y atacan cultivos (tomateras, perales, higueras, membrilleros, etc.) e interfieren en el desarrollo de la fauna autóctona, convirtiéndose en un verdadero problema en las zonas que habitan. Son consideradas una plaga.

Ops.

Hay una familia de cotorras rondando por aquí.

NB : Sabía que la estaba fotografiando…

 

Fotografiar aves…

Lo primero que me llamó la atención, fueron las líneas que dibujó el sol en los cipreses. Las sombras de los travesaños de un porche de madera creaban ese estampado luminoso. Los colores eran precisos, con esa luz matizada que tiene el atardecer del invierno…

Me quedé prendada de la imagen, la fotografié y me recreé en su observación. Fue entonces cuando me di cuenta de que los cipreses vibraban como un latido. Pequeños vaivenes, que provenían del interior. Primero aquí, luego allá…Por muy urbanita que sea mi mente, me quedó claro que aquello era de origen animal, pero, también tuve un cierto temor a que la cosa fuera de ratoncillos y familiares varios, pero…no.

De repente, de aquel estampado lineal palpitante, aparece un pajarito. Y después, del lado opuesto, otro. Me fijo más y veo que es una pareja de petirrojos. Es posible que sea “Mi petirrojo” que ha encontrado a otro petirrojo…Vuelan sobre la superficie del ciprés, se quedan suspendidos por segundos, en vertical y se meten en el interior de los árboles… Al rato, vuelven a salir. Vuelan. Se van. Vuelven. Y lo mismo.

Quiero hacer una foto de los petirrojos. O de uno, por lo menos.  Abro la ventana y me sitúo en una posición más o menos inmóvil. Los espero… Y os aseguro que vinieron. Varias veces. Y revolotearon, y se pasearon y fui incapaz de tomar ni una sola toma de sus peripecias.

Más tarde, teclee en Google: Fotografiar aves. Descubrí cientos de tutoriales. Fotografiar pájaros tiene su técnica y requiere de mucha paciencia.

Aquí, no veréis ni una foto de los petirrojos pero, os aseguro que estaban…

Mi petirrojo.

“El petirrojo es un pájaro sociable, atrevido y curioso que acostumbra a salir del bosque ( en este caso, de las edificaciones de los alrededores) y plantarse a mitad de un camino ( mi casa) para ver quién llega a su territorio, emitiendo su característica voz de alerta: un chip-chip metálico (¡Por fin se lo que es el ruidito!!!) y seco. Su canto es un gorjeo musical, muy melódico, parecido al del ruiseñor.” ( Wikipedia)

Y realmente he de admitir que es un pájaro sociable porque ni se inmuta cuando salgo con la cámara a hacerle unas fotos. Lleva varias mañanas, dándome la bienvenida, aunque yo no lo sabía…Ya lo vi cuando preparé el huerto, porque apareció por allí, esperando que yo acabara de removerla tierra, a ver si cazaba algo …Han pasado unos días hasta que he descubierto que era ese “chip-chip metálico “que oía por las mañanas …

Ahora, cada vez que salgo por la puerta, espero verlo posado en algún lugar cercano… Es mi petirrojo…