In art we trust.

No he encontrado quién/qué fue el primero en utilizar el lema “In art we trust”. Se utiliza mucho en el mundo del arte en general.

Es una adaptación «artística» del lema de la nación americana: In God we trust. “En 1864, durante la Guerra Civil americana, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la inclusión de la leyenda In God We Trust en las monedas de dólar. En 1956 el Congreso convirtió ese texto en el lema de la nación americana.”

Lo vi, en una puerta de esas que yo veo bonitas, en la Nit De L’Art, en Palma, Mallorca. 

La foto contiene la puerta, el lema, una intervención de arte callejero (a la izquierda, el astronauta de Memeco) y plantas que siempre aportan belleza. Lo que sí que podrían plantearse las autoridades competentes o empresas responsables de las instalaciones eléctricas de la ciudad, es arreglar ese laberinto de cables. Muy artístico, no es.

Por lo demás, como dice MoCo Museum (Barcelona/Amsterdam) :

Desata el poder del arte para despertar, reflexionar y crecer. 

In art we trust.

Fotos con palabras.

Dudó.

No sabía si sentarse.

No se fiaba de los bancos…

¡No vayas a la fuente!

Decidió sentarse de espaldas al mundo.

Y se quedó parada en la calle.

Inamovible.

Dice que le enseñaron a no pisar las plantas.

Ninguna planta.

Botella, pintura de pizarra y flores escasas.

La botella de un brandy añejo, de cristal y un formato bonito. Lleva años acumulando polvo en el trastero, pero hoy, la he visto. Al lado, los restos de la pintura de pizarra rosa palo y verde pistacho que utilicé para un cuadro infantil. O tiro la botella o la pinto.

La pinto.

Ahora voy a por el contenido.

No hay demasiado color en mis plantas. 

Un rosal que está floreciendo. Muy pequeñito y de rosas también pequeñitas. No huelen. Echo de menos las rosas aromáticas…

Tres ramas de lavanda con su flor violeta. El resto del arbusto es verde plateado. Le aporta un rastro de aroma. 

También hay Eugenia. Arbusto de valla, pero con colores verdes y amarillos que me sirven para que el ramo coja cuerpo.

La menta está en la parte inferior. Dos ramitas diminutas pero que llenan de perfume el ramo. Lo mueves aquí y allá para ver dónde queda mejor, y dejas el rastro de esta menta dulce y fresca. Es lo más pequeño y menos vistoso, pero lo que le da el toque definitivo. Esencial.

Ramo mini para el final del verano.

Media taza.

Ver el vaso medio vacío o medio lleno”, el clásico ejemplo para describir una personalidad optimista o pesimista. También, está su versión más objetiva, la que dice que el vaso siempre está lleno, sea de agua o de aire. Una buena aportación a la positividad desde la racionalidad. 

El mismo recurso se podría utilizar con una taza que es lo que yo tengo para aportar la solución definitiva al dilema del vaso: que si vacío o que si lleno.

Es la media taza. Una media taza de madera que encontré en un mercadillo y que tengo en mi casa ya desde hace unos años.

 

Sirve para ver el mundo siempre lleno y da igual como la mires. Ahí está, maciza y desafiante. 

NB1: Quién sabe si en algún lugar del mundo, habrá otra media taza que encaja perfectamente con la mía y lo que pasa es que no es un símbolo de lo del vaso si no de lo de la media naranja…

NB2: La planta de la primera foto es la sansevieria, conocida popularmente como lengua de suegra. Es una planta de interior, muy fácil de cuidar, que ayuda a limpiar el aire de nuestra casa.

Su trigo, nuestro pan.

Al volver, me reconecto con el mundo. 

Leyendo la actualidad política, recuerdo mi estancia en el pueblo. Este año, conocí a gente joven que intenta desarrollar su proyecto vital en el entorno rural. Agricultores que intentan profesionalizar su trabajo en el campo: hablaban, con ilusión, de su afán por cosechar grano de máxima calidad, utilizando productos naturales y tecnología para optimizar resultados.

También, de cómo se enfrentan a problemas básicos de vida que suenan a los de los urbanitas, pero son más acusados y trascendentes en esos preciosos pueblos remotos. La mala comunicación de la red de transporte, la falta de conectividad, la falta de médicos, de colegios cercanos para los niños, el exceso de burocracia que les obliga a desplazarse aquí y allá…

Son el futuro. Son pocos y les cuesta hacerse oír, pero si se les escuchara, podríamos explorar todas las posibilidades que tiene esa España, mal llamada vaciada. Lo que está es abandonada. Se abandona el talento de esa juventud que se arriesga y apuesta por el campo y también se abandona la materia prima de un país de primera. Tenemos sol, campo, montañas, mar, y, hasta ahora, un buen clima…

Los resultados electorales dejaron fuera a los partidos que representaban esa España tan particular y, a la vez, tan importante. 

Pienso en esos jóvenes agricultores y en la importancia de tener pueblos habitables y no solo ciudades habitables. Que la elección de ciudad o de pueblo, para desarrollar un proyecto vital, sea en igualdad de condiciones porque tal y como vienen las cosas, en esta llamada Crisis de Civilización, un semiconductor puede quedar inservible pero el trigo, está ahí desde hace más de 14.000 años. 

Y su trigo es nuestro pan.

Mientras tanto, solo hay que leer el periódico del día para ver cuáles son las noticias de cabecera. Es desconcertante observar cómo, en el plano nacional, se obvian temas muy básicos y se hace una política de paja.

No pesa casi nada y sirve para dar de comer al ganado.

NB : Por cierto, el pan del pueblo, un tesoro de valor incalculable…

Extrañamente caluroso…

Estos días, hemos exclamado muchas veces “¡Qué calor!”. Parece lo normal para la época:  agosto y temperaturas elevadas. También sabemos qué cada vez hará más calor. Y lo vamos asumiendo y soportando con nuestro ventilador, aire acondicionado, piscina, mar, ducha, agua fresca, sombra… Pero hay algo diferente y extraño en estas tres “olas de calor” que se ha marcado este verano del 23.

Foto de Vika Wendish en Unsplash

Suelo acudir, a mediados de agosto, a la Fiesta Mayor de un pueblecito en Huesca, muy cerca de Jaca. Durante el día, hace calor (cada año más, es verdad) pero por la noche, el ambiente es fresco. Un regalo maravilloso.  Las primeras veces, acostumbrada a las noches mediterráneas, no llevaba nada de manga larga en la maleta, así que acababa la noche con sudadera prestada.  Ya experimentada, nunca me falta algo que ponerme para estirarme en el monte y ver la lluvia de Perseidas, un poco abrigada. Este año, mientras la orquesta sonaba y la gente bailaba en la plaza, la temperatura era de 37ºC. Perseo me regaló una espléndida visión de puntos brillantes danzando en el cielo, eso sí, sudando la gota gorda y con más mosquitos que nunca. Como os digo, una experiencia extraña…

Foto de sheri silver en Unsplash

Después en el Alt Empordà. Abriendo las ventanas de día, el calor es soportable y por la noche, sin necesidad de abrigo, hay un descenso de temperaturas muy agradable. Y, de vez en cuando, una tramuntana suave y refrescante. Pero, eso, ahora mismo, son recuerdos del pasado.  Hay unos vecinos holandeses que llegan cada año, la tercera semana de agosto. Suelen cenar en la terraza. Me gusta oír el tintineo de los platos y cubiertos y el rumor de sus voces. Junto con los grillos nocturnos, es un símbolo del verano que me da una sensación de paz. De tradición. Este verano, no los oigo en el porche. Si que percibo el zumbido de su aire acondicionado… Hoy he hablado con ellos y están sorprendidos por la temperatura, la desaparición del aire que nos hacía de ventilador natural, de las calles, por la mañana, hechas un horno y las noches bochornosas. Les he dicho que pronto se acaba y que vendrán lluvias y tiempo más “normal”. Hemos mirado el campo seco y todos hemos deseado que ojalá sea verdad. Que llueva. Que refresque. 

Foto de Melissa Walker Horn en Unsplash

Que lo extraño no sea recordar las fiestas del pueblo con una chaqueta o a mis encantadores vecinos, cenando en su terraza…

NB : Fotos refrescantes de Unsplash.

Cuadro electoral y caluroso.

¡Qué calor!

El calor extremo es el protagonista de estos días. Me temo, que lo será los próximos veranos de nuestras vidas e incluso, tendremos calor en primavera. La ciencia lleva años y años advirtiendo de los efectos del cambio climático. Un cambio que conlleva una emergencia, una crisis global y planetaria.

¡Qué calor!

Para despistar y esquivar al calor, he estado pintando. Me ha salido un cuadro de tonos anaranjados calurosos, con una ventana redonda verde y azul que podría ser la esperanza y el agua. 

¡Qué calor! 

Entonces me he dado cuenta de que este calor infernal, es “el cambio climático”, en persona, con su propia campaña electoral y haciendo sudar a todos, incluidos aquellos que lo niegan. 

Le cedo mi cuadro para su campaña y , como no hay Planeta B, espero que gane las elecciones.

¡Qué calor!

Una ayudita.

Hace calor.

Es verano y es normal pero hace mucho calor. Y antes. No se ha querido esperar…

Para creerse que hace menos calor , se necesita un kit de imágenes refrescantes o «ayuditas».

Pensar que estás ahí debajo es una ayudita.

Foto de Falaq Lazuardi en Unsplash

Más asequible: prepararse una limonada con mucho hielo. Una ayudita.

Foto de Melissa Walker Horn en Unsplash

Instalarse en el fondo de una piscina. Imposible pero refrescante. Otra ayudita.

Foto de Jakob Owens en Unsplash

Y la ayudita final : unos helados.

Foto de Heather Barnes en Unsplash

Foto de Miguel Javier en Unsplash

Asombro, miedo y «acojonante».

A veces, las palabras parecen esquivas, y la mente se queda en silencio, incapaz de encontrar la chispa creativa necesaria para escribir un post. La pantalla en blanco se convierte en un desafío abrumador. La falta de ideas se cierne como una nube gris, frustrando nuestros intentos de plasmar pensamientos en papel.

Pero en esos momentos de bloqueo, debemos recordar que la inspiración puede surgir de las situaciones más inesperadas. Observar el mundo, sumergirse en diferentes experiencias y permitirse el tiempo para reflexionar, son puertas que pueden abrirse a nuevas ideas. La clave está en perseverar y confiar en que la musa volverá a encontrar su camino hacia nosotros.

En este momento, empiezo a escribir yo, en plan humano, tecleando, porque el texto que acabáis de leer , lo ha generado ChapGPT y la imagen, DreamStudio. Lo que aparece en este momento en mi mente imperfecta es la palabra «acojonante» que según la Inteligencia Artificial es : «Decimos «acojonante» para expresar asombro o admiración ante algo impactante o sorprendente. Aunque su origen es relacionado con el miedo, en el uso coloquial adquiere un tono informal y enfático. Es una forma de resaltar algo extraordinario o impresionante, superando las expectativas.» También me advierte que tenga cuidadín con la palabra : «Es importante mencionar que se trata de una expresión informal y puede ser considerada vulgar en ciertos contextos o por algunas personas. Por ello, es recomendable utilizarla con precaución y tener en cuenta el tono y el público al que nos dirigimos al emplear esta palabra en una conversación o en un texto.»

Yo lo utilizo en sus dos sentidos : asombro y miedo.

Esta última imagen también es humana : hay una foto base que hice de un marco que pinté de negro pizarra . Le he dado el efecto, la he convertido en B/N y le he puesto el texto. Un generador de imágenes por IA , esto lo hace en segundos. Pues eso…

Las «fotonomatopeyas».

Palabra de nueva creación : la fotonomatopeya. O sea, foto y onomatopeya.

Me la invento mientras oigo el suave tic-tac del reloj y el plic, plic de la lluvia en la ventana…

A cada foto , su onomatopeya.

gluglu

Según la Real Academia Española de La Lengua, la onomatopeya es la imitación o recreación del sonido de algo en el vocablo que se forma para significarlo o vocablo que imita o recrea el sonido de la cosa o la acción nombrada.

Ejemplos típicos de onomatopeyas son «bum», «pam», «bing»,«clic»,«clá» o «crac».


zzz

ñam

El idioma japonés es posiblemente la lengua más rica en onomatopeyas ( son los «giseigo»), ya que éstas se encuentran incorporadas en el habla cotidiana y son utilizadas tanto para describir sonidos como figuras o para enriquecer acciones. Un ejemplo : hay diecisiete onomatopeyas para describir el acto de caminar, permitiendo discernir entre pequeños pasos de bebé, un paso acelerado o un caminar arrastrando los pies.

Reflejan sensaciones auditivas .

pisadas

campo

NB : Listado de Onomatopeyas (Autor : P.J Rodríguez Román )

NB 2 :Los «giseigo»(擬声語)son onomatopeyas, esto es, palabras que imitan voces, ruidos y, en definitiva, todo tipo de sonidos que, como tales, sólo son susceptibles de ser captados a través del sentido del oído.  Listado de Giseigo japonés (Autor : Paco Barberán).