Modo “Vacaciones”.

Ya voy a entrar en “Modo Vacaciones”.

Es otro año “raro” pero mejor que el anterior . Olvidamos rápidamente que podríamos estar peor y , tal vez, eso es lo que no debemos olvidar vista la cifra de contagios y hospitalizaciones.

Prudencia, responsabilidad y mucho relax.

Cuidaos mucho.

NB : La foto es de la camelia y el olivo que nos han acompañado estos meses en el blog. Sobreviven al calor y a mis cuidados. También se han pedido vacaciones…

Submundo silente.

Recientemente, he descubierto que la natación, me provoca un estado de armonía. Entro en el “submundo silente”…

En mi infancia, los niños de la familia sabíamos nadar porque en verano estábamos en la playa y nuestros mayores, salían en pequeñas barquitas a buscar mejillones y pulpos. Era primordial que supiéramos nadar porque siempre queríamos acompañarlos

Además de aprender de muy pequeña y exceptuando las clases obligatorias en el colegio, ya de adulta, me he sumergido en el agua con un afán lúdico. Pero algo ha cambiado. Hace muy poco empecé a nadar como ejercicio físico. En vez de remojones remolones , actividad con ritmo . Uno de los problemas potenciales, era la eliminación de la música o la TV tan importante para mí (necesito motivación extra) .

Photo by Efe Kurnaz on Unsplash

El ejercicio acuático se realiza en silencio así que no sabía si mi interés prosperaría, pero al empezar a tener un ritmo aceptable algo cambió. La mezcla de la ingravidez, el sonido del agua y de mi respiración me traslada a un estado de relajación que no sé describir con palabras. Los pensamientos vuelan, pero , hay un momento que todo se conecta y se desconecta a la vez, haciendo que la sensación de paz sea la dominante.

Cuando acabo, me quedo unos minutos flotando,  haciendo el muerto, hasta que mi respiración se acompasa.

Photo by Shazmyn Ali on Unsplash

Bonnie Tsui, periodista , nadadora y escritora ha publicado un libro titulado “¿Por qué nadamos? “. Es un ensayo que mezcla historia, periodismo y experiencias propias buscando el por qué de ese deseo de inmersión en el agua que hemos tenido los humanos desde tiempos ancestrales.

Son muchos quienes sienten la atracción del elemento líquido desde edad temprana: ese deslizarse hasta la gozosa inmersión, esa ingravidez creciente, ese acceso privilegiado a un submundo silente.” Bonnie Tsui

El farolillo.

La Festividad  de San Juan , en España, es una de las celebraciones más optimistas del año. La noche del 23 de Junio, según en qué zona estés, verás mucho fuego , oirás atronadores petardos, quemarás lo malo para que desaparezca, esperarás a las séptima ola para pedir tu deseo o serás espectador de un increíble espectáculo de caballos menorquines…

La fiesta, aunando y sintetizando todos los conceptos, da paso a un nuevo período -el verano-en el que o damos gracias o pedimos gracia. Cada uno lo hace de una forma distinta pero similar en su esencia y todo ello, engalanado de fiesta.

Donde yo vivo, la fiesta se llama revetlla /verbena y consiste en una buena cena de verano al aire libre, cava , coca y baile. Pero hay algo que, a mí , me define Sant Joan y me trae recuerdos bellísimos de otras verbenas de mi infancia. Ese algo es el farolillo.

La brisa veraniega, el aroma de las barbacoas, de las hogueras, de la pólvora de los malditos petardos. La larga ristra de bombillas y aquella caja vieja llena de farolillos de papel, plegados, que iban perdiendo su vistosidad año tras año. Y mi padre, subido a la escalera, colgando bombillas entre los pinos y nosotros, dándole los farolillos.

Al anochecer, el encendido.

Emocionante y precioso.

Feliz San Juan.

Feliç Sant Joan.

Ahora mismo es verano.

A las 5:32 minutos, hemos cambiad de estación.

Oficialmente, estáis leyendo este post ya en el verano del 2021. El año pasado pensábamos en la distancia, la mascarilla y la higiene de manos. Este verano, ya podemos desprendernos de la mascarilla en el exterior ( “no aglomerado”) , la vacunación va bien y hay una sensación de aproximación a la realidad veraniega pre-pandemia . Se respira mucho optimismo.

Será un verano mucho mejor, seguro, pero en mi capazo, además de protector solar, llevo la mascarilla y un frasco tamaño XL de autorresponsabilidad.

Bienvenido, verano.

NB : Estoy preparada. ; – )

#NuevaRealidad (Mal.)

 

Los días de desconexión, también lo han sido de desconexión informativa sobre y alrededor del #Covid19. Una única dosis diaria para saber cómo nos iba yendo…

Mal, es la palabra que define la situación. Todo es un déjà vu de los primeros tiempos de la pandemia. Mal la descoordinación, mal los políticos , mal la no-planificación continuada ( la vuelta al colegio va a ser un descontrol y lo estamos viendo t-o-d-o-s, igual que los Centros de Salud y los Hospitales. ), mal los comportamientos irresponsables, mal dar voz a los negacionistas, mal no escuchar a los profesionales que viven la realidad, mal no tener un grupo de expertos  ( ni políticos ni burócratas) a la cabeza…Mal, en general.

También la planta de albahaca que dejé en casa ( con órdenes de riego) se ha visto perjudicada. Está mal.

Vamos a ver si la recupero.

De la misma forma, vamos a ver si nos ponemos las pilas y también nos recuperamos de esta mala situación. Mientras pasamos de mal a bien,  sigamos con la mascarilla, la distancia de seguridad y la higiene de manos. Llamadme ilusa, pero , no pierdo la esperanza que , un día, que espero no muy lejano, pondré las noticias y me informaran que ya tenemos tratamiento ( lo de la vacuna es más lejano) y que todas las instituciones que nos representan actuaran de forma coordinada y eficaz .

Ese día, será bueno.

Photo by Jacqueline Munguía on Unsplash

 

 

#NuevaRealidad ( verano’20)

Esa noche, a las 23:43 , llega el verano.

Nuestro primer verano de la #NuevaRealidad en el que , además de la protección solar, no debemos olvidar eso que llaman autorresponsabilidad.

Se recomienda su uso frecuente…

NB : La imagen es de @unitednations para Unshplash.

 

#Encasa ( lo del futuro.)

Ya he decidido que no voy a hacer planes.

Ni uno sólo.

Me voy a dejar llevar por la ruta incierta de la pandemia y el confinamiento,  sin pensar en plazos.

Si algo ha quedado claro (para todos, incluida la OMS en la que una servidora siempre ha confiado ingenuamente) es que nadie sabe nada. Aún no ha habido tiempo de analizar los datos verídicos . La información de la que se dispone se basa en cálculos no homogéneos e incluso falseados/omitidos por temas geopolíticos de calado profundo.

Por otro lado, La Ciencia, la única religión en la que yo creo, necesita tiempo. Tiempo físico, de ese que vale oro y que es imposible comprar por mucho oro que tengas. La Ciencia y el tiempo, son los únicos factores que voy a tener en cuenta para planificar.

Así que, por ahora, estoy desplanificada.

Las fotos son de Maddi Bazzocco on Unsplash

La colchoneta : hecho.

Lo de la colchoneta ha sido un desastre…parcial.

El error esencial ha sido la elección del modelo. Un extraño “dos piezas” que se podía convertir en sillón o colchoneta al uso.

El diseño hace que haya una zona, en el centro, en la que no hay área inflable. Como era de esperar, esa es la zona en la que aterrizas cuando intentas estirarte y la misma que se dobla, con efecto “V”, dejándote en medio, en la susodicha posición: en “V”.

En alguno de los intentos, aguantando la colchoneta a cuatro manos, uno conseguía estirarse, pero, al intentar subir hacia la zona del reposa cuellos, se volvía inestable.

La colchoneta me ha expulsado de su territorio. Tenía vida propia … Revolcones continuos y continuos intentos de dominarla.

El desastre es parcial porque esta extraña pelea con el artefacto flotante, me transportó a momentos veraniegos ( y muy felices) de mi infancia.

Nada como tragar un poco de agua de piscina para recordar la niñez…

 

 

Una colchoneta.

Llega ese momento del año, en el que el Blog Imperfecto se va de vacaciones.

Este año, no ha hecho planes. Ninguno. Lo único que me ha pedido este blog, es una colchoneta.

Photo by William Rouse on Unsplash

Solo me pone una limitación: todas menos la del unicornio, tan de moda.

No lo ve claro. En esto de las colchonetas, también hay líneas rojas.

Photo by James Lee on Unsplash

Me pide que sea cómoda y renuncia al accesorio para poner los vasos.

Photo by Fakhri Labib on Unsplash

Sé que es culpa mía. No hay sitio para mí en sus vacaciones. Me ha pedido que lo deje en paz: ni entraditas, ni relatos, ni fotos, ni lunas, ni píldoras. Sólo quiere estar en su colchoneta.

Photo by Víctor Vázquez on Unsplash

Y tanto hablarme de la colchoneta que soy yo la que va a comprarse una.

Felices vacaciones a todos (con o sin colchoneta)!