Desavenencias Conyugales.

No puedo más. No puedo más. No puedo más.

Más.

No puedo.

Al principio, me hacían gracia sus manías. Te diré, incluso, que amaba su…peculiaridad.

Buscaba la perfección visual. Siempre.

Pon esto así, gira aquello allá, mueve eso hacia aquí…

Ahora, que ya no es el principio, no puedo más. Odio sus…peculiaridades.

Se lo iba a decir ayer. Mira, No puedo más.

Me hizo comer la pasta, moviendo el tenedor con precisión para que mis espaguetis encajaran a la perfección con la ilustración del paraguas del bol…

PEEchaya Burrou

Pero , hoy, se lo voy a decir.

Esto no lo aguanto.

¿Qué sostenga el globo, durante toda la tarde, para que el cuadro luzca perfecto en la pared? ¿Así que me tengo que quedar inmóvil, horas y horas, para que el huevo este sea perfecto?

Mira, no puedo más…

Peechaya2

 

NB : Las fotografías que me han inspirado este breve, son de la australiana Peechaya Burroughs .

 

peechaya3

 

 

Compra impulsiva.

 

-. Ya son suyas. Tiene que dejar la habitación libre antes del mediodía. Es la hora del cierre de la subasta.

No me lo creía. Era científicamente imposible pero… mi fuente era del todo fiable. Estaban en una habitación y había muchas… Era ir a verlas y si las quería, eran mías.

Era una ocasión única. Una compra irrepetible.

¿Serían blancas? ¿Grises, negras? ¿Llenas de lluvia, de granizo? ¿Con rayos y truenos? ¿Gordotas ¿ ¿Etéreas?

Compré el lote entero.

Abrí la puerta y me dispuse a contemplar mi gran adquisición.

Una preciosidad.

Algo único, sí…pero ahora tengo un montón de nubes que no se cómo sacar de aquí…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Street Art (relatado).

Street-Art de Pejac (en París)

Cada vez hacía más calor. Se oían truenos.

Se asemejaban a unas carcajadas infantiles, distorsionadas y a un volumen que reventaba los tímpanos….

Estábamos desconcertados.

Corríamos, corríamos, corríamos…Huyendo del haz de fuego que aparecía de repente.

Desesperados.

Elegía a uno de nosotros y lo carbonizaba…

Seguimos huyendo pero, por poco tiempo …

Se nos acaba la pared…

 

Desamor.

Lo descubrí por casualidad en el Rastro de Madrid. Lo que no se encuentra allí, no se encuentra en ningún sitio. Incluso lo mágico…

Me pareció un calendario sofisticado y muy original hasta que me di cuenta que destruía los días pasados. Cuando pasaban por el triturador de papel, desaparecían del espacio-tiempo…Todo lo que había hecho ese día, las decisiones que había tomado, el trabajo realizado…Todo, todo, desaparecía sin más.

Cada día era nuevo. Totalmente.

Y entonces se me ocurrió aquella idea.

Bendita idea.

Nos casamos un 7 de febrero. De 1975…Fabriqué una hoja a la medida del calendario y escribí aquella fecha…

Corazón de hierro.

Este sujeta-llaves me robó el corazón cuando lo vi en Pinterest . Lo compré, online, en una famosa tienda de objetos de decoración de Estocolmo. En estos momentos, está adherido mi pecho y no tengo forma de desprenderme de él. La desmagnetización no funciona y mis dipolos magnéticos están demasiado ordenados …

Siempre había pensado que esto de tener un corazón de hierro, era una buena cosa. Inmune a la tristeza, a las desgracias y al desamor… Lo que no sabía es que era literal…

¿Alguien sabe cómo sacarme esto?

Realismo sucio, tirando a gris…

¿Qué es eso de “realismo sucio”?

El realismo sucio («Dirty realism») es un movimiento literario estadounidense desarrollado sobre todo en los años 1970 que pretende reducir la narración (especialmente el relato corto) a sus elementos fundamentales. (Wikipedia)

Lo de “sucio” puede llevar a confusión. Tampoco es nada sorprendente, ya que la etiqueta “ Realismo Sucio” surge de un crítico inglés,  Bill Buford,  que en el año 1983 describe el trabajo de un grupo de escritores norteamericanos (Charles Bukowsky, John Fante, Tobias Wolff, Bobbie Anne Mason, Raymond Carver y Richard Ford, entre otros) diciendo que están rompiendo moldes y poniéndoles la etiqueta de “Realismo Sucio”. En realidad, entiendo que se refiere a historias cotidianas, sin final feliz. Por eso, “sucias”…Yo, de Bill Buford, le hubiese llamado Grey Realism Los grises de la vida, vamos.

“El éxito del Realismo sucio se basa en explicar historias cotidianas a la vida de todos; no son grandes relatos de amor ni de honor, y generalmente, en el texto no se da pie a pasiones desenfrenadas o idealizadas, ni a un humanismo que permita mostrar lo bueno del espíritu, es más bien todo lo contrario. Se trata de mostrar lo real de este mundo desensibilizado y la verdad de las tragedias sociales, son sordas y se resuelven a cada esquina.”

Mis Realismos grises.

Imagina que estás en la cola del súper.

Faltan dos turnos para que te toque.

Antes que tú, hay una mujer y antes que ella, otra. Más mayor.

lacompra

 La compra.

Escojo uno de los carritos que hay amontonados en la entrada. Me ha costado encontrar una moneda de 50 céntimos entre toda la miseria que contiene mi bolso.

Entro en el centro comercial y el aire frío me reconforta. Siento mi ropa sudada, adhiriéndose a la piel.

Tengo que comprar chocolate. Ya no me queda ni un gramo.

Me paseo por la zona de perfumería. Me pregunto si es necesario que coja ese tinte para cubrir mis canas. ¿Para qué?

Sigo mi camino. El carrito me guía como si dispusiera de piloto automático. Desde que me abandonaste, todo parece ser así de automático.

Espero en la cola de la línea de cajas. Estoy en la de “Menos de diez artículos”.

Hago un rápido recuento: tres tabletas de chocolate negro, dos cajas de bombones, tres bolsas de patatas fritas, dos botellas de vodka, una botella de vino tinto y un pack familiar de pañuelos de papel.

Joder. Por dos…

 La compra (II)

Es muy mayor. Lleva un vestido gris, desteñido y lleno de pequeños zurcidos.

Por la cinta, va pasando su compra: un kilo de patatas, un puñadito de judía tierna, una malla de naranjas, una lata de atún en aceite, una botella de leche y un paquete de arroz.

La mano que sostiene el monedero, tiembla ligeramente.

La cajera dice : Son 8,59€

La mujer rebusca en su monedero. Cuenta la calderilla. “Sólo tengo 7,68€”.

Tendrá que dejar algo– responde la cajera.

La mujer mira lo que hay en la cinta y tarda un tiempo en decidirse. Aparta la malla de las naranjas.

Son 6,71 €

La veo alejarse, encorvada por el peso de la bolsa, mientras voy colocando mi compra en la cinta de la caja registradora.

Tres tabletas de chocolate negro, dos cajas de bombones, tres bolsas de patatas fritas, dos botellas de vodka, una botella de vino tinto y un pack familiar de pañuelos de papel…

Contrapuesto.

Contra.

Se ha pedido unos días de vacaciones. Estrés, ya se sabe…

Abre la ventana de la habitación y entra una brisa fresca. Sólo se oyen los trinos de los pájaros, algún siseo de las hojas arrastradas por el viento… Está lejos de la ciudad, de los coches, de la contaminación, del ruido…Se siente fascinado por la sensación de paz…

No se le ocurre un lugar mejor donde ubicarse en este preciso momento…

Puesto.

Por fin está en la ciudad. Por fin, por fin, por fin… Estará unos días haciendo las entrevistas para ese puesto de trabajo que tanto quiere. Abre la ventana de la habitación y entra una brisa fresca. Se oyen los ruidos de la calle : coches, motos, persianas…Se siente fascinado por el ajetreo, por el movimiento, por la gente…

No se le ocurre un lugar mejor donde ubicarse en este preciso momento…

Dormir apaciblemente…

El cuerpo lánguido y

La cabeza apoyada suavemente

En las almohadas.

El cuadrante abrazado y

las piernas relajadas.

La luz tenue de la farola

de la calle.

La penumbra.

El silencio.

La calma.

La paz.

Y los ojos se van cerrando.

Nada. Un sueño.

Dormir apaciblemente…

 

Elige una…

Dos puntos de vista

Opción 1

No sabía cuál elegir…El té, calentito, la estaba hipnotizando con el suave aroma que desprendía pero, claro, el cappuccino , con un poco de cacao espolvoreado por encima de la leche cremosa…Mmm…Casi podía paladearlo…¿Y la taza con nata montada? Esa era la otra… Tres posibilidades: una , equilibrada. Las otras dos, reconfortantes. Él, le había dejado las tres tazas encima de la mesa: “Elige una”.

Era todo un detalle. Un detalle delicado. ”Aún no conozco tus gustos”, le había susurrado mientras la conducía a un precioso porche en el exterior…Estaba nevando y el paisaje se vestía de blanco…

Un té, un cappuccino, un café con nata …

Escogí el té y deje que la infusión, caliente, se deslizara por mi garganta.

Después, me besó.

 

Opción 2

No sabía cuál elegir… Tres posibilidades: una , equilibrada. Las otras dos, reconfortantes. Él, le había dejado las tres tazas encima de la mesa: “Elige una”. Era una orden y no podía desacatarla. Si no, tendría problemas…

Eso de jugar a la “Ruleta Rusa de las Tazas” no le había parecido buena idea pero él, la había obligado… Nunca hubiese pensado que aquella cita a ciegas, acabaría de aquella forma…Él era cirujano plástico y parecía un tipo interesante, La casa era preciosa y se habían sentado en el porche exterior a charlar y tomar…Una taza…

Ahora, estaba atada de pies y manos. Al principio, pensó que era otro de esos hombres que se creen que a todas las mujeres del mundo, les gusta que las  traten a lo Christian Grey pero …no. No era sexo sumiso lo que quería de ella…La miraba con ojos desorbitados mientras repetía, “Elige una” a la vez que hundía la punta de un afilado cuchillo en el hueco de su garganta.

Una. Una que no contuviera toxina botulínica…No quería morir retorciéndose de dolor…

-“El té. Elijo el té”…

NB 1 : Se estima que el  1% de la población tiene tendencias psicópatas.

NB 2 : La Toxina botulínica (ingerida) es el veneno más potente que se conoce. Hace fallar el sistema nervioso y provoca una muerte dolorosa.De esta toxina , se crean las famosas inyecciones de bótox, solo que en dosis pequeñísimas….

La luz…

La luz me orienta. Sé, gracias a ella, dónde está mi arriba y mi abajo.

Mi Norte y mi Sur. Me dice hacia dónde debo dirigirme y si es de día o de noche.

Es muy importante para sobrevivir en un mundo de depredadores… Pero, esta vez, la luz era una trampa…

Estoy inmóvil, creo que en una pared blanca.

De cara a la pared…

Siento que son mis últimos instantes… Un animal, monstruoso y enorme, se acerca. Ese ser repugnante es el responsable de que la luz estuviera dónde no debiera estar y que la luz, no fuera la que debía ser.

Me ha quemado. Me ha cegado.

El depredador se acerca…

 

NB : Mañana, “El depredador.”