La postal de Navidad de George.

Ya tiene unos años ( creo que es del 2007) pero George sigue funcionando igual de bien.  Esta, creo, es una felicitación navideña de éxito asegurado ( sobre todo entre las/l0s devotos seguidores de Clooney-grupo en el que me incluyo). Pero… el texto … Supongo que mi nivel de inglés es suficiente para entender que «beautiful» es bonito , hermoso… O sea, «A todas las mujeres hermosas/bonitas, George Clooney les desea Feliz Navidad». A las que no lo sean, pues no…

Hubo alguién que se sintió con la obligación de traducir esta felicitación navideña al español y, esas persona, motivada por esa posible interpretación restrictiva ( guapas a un lado, normales y feas al otro), o bien porque no le servía eso de que la belleza está en el interior , decidió mejorar el mensaje.

Con lo que , utilizando wonderful en lugar de beautiful, eliminó cualquier suspicacia al respecto.

En todas las cartas ( la que va a Papa Noel y la que doy al paje de los Tres Reyes Magos), al final siempre escribo : «Y George Clooney». La verdad es que hasta ahora, no he tenido suerte.

El último año, me encontré esto debajo de mi abeto navideño, con el mensaje :

«Pónsela a tu marido.

Es lo que hay.

Firmado Santa Claus».

No te pares a pensar, canta.

«Ande, ande,ande, la Marimorena, ande, ande, ande que es la Nochebuena «. La Marimorena iba andando, o la obligaban a andar mientras tanto hacia Belén iba «una burra, rin, rin, yo me remendaba , yo me remendé, yo me eché un remiendo, yo me lo quité, cargada de chocolate» , hecho que muchos han interpretado como un claro mensaje entre narcotraficantes ( en clave).

La Marimorena, andando. La burra, el remiendo y el chocolate dirigiéndose hacia el punto de encuentro y ¿Qué creéis que hacen los peces? , ¡beben en el río!. ¿Podrían beber en otro lugar?, ¿Es un botellón de peces?… «Y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer.» Clarisimamente, los peces de este villancico están , cuando el susodicho acaba, o borrachos ( en el caso de que el agua les coloque) o a punto de reventar…

A todo esto, le sumas el efecto zambomba y el resultado final es devastador. Lo que pasa es que ya nos hemos acostumbrado a este tipo de «ritual de festejo» y hemos aprendido estas consignas para siempre. Se han quedado grabadas a fuego… ¿A qué eres capaz de recordar (mínimo una estrofa )de cualquiera de los villancicos surrealistas que he mencionado anteriormente?…Y mira que lo del remiendo del «Hacia Belén va una burra» tiene su miga !…

Y en estas , las de los recuerdos, me ha venido una canción navideña de Coca Cola , de uno de sus anuncios de los 70 que , como las letras de estos villancicos, se ha quedado grabada en el apartado musical de mi cerebro para siempre.

Es aquello de «Al mundo entero quiero dar, un mensaje de paz…»  que aunque lo recuerdo como si fuera ayer, me da que ya es vintage.


 

Mensajes Navideños (II)

En el post «Mensajes Navideños» , aparecían tres Felicitaciones : FELIZ VIDA ; CONSIGUE BESOS y FELICES DÍAS.

Ahora, llega la segunda parte de Mensajes Navideños con varios diseños hechos con el Motivator:

1) NO TE QUEJES!

2) LAS GALLETAS

3) SON SUS AYUDANTES

En la modalidad sentimental ( cursi, rosa, flop-flop,…) y llena del «espíritu navideño» , la clásica  4) SIGUE LA ESTRELLA.

 

Con el Concert Ticket Maker , el nº 5) FELIZ NAVIDAD

Y, finalmente, una foto que encontré en Tumblr y me hizo mucha gracia.

Odio La Navidad, dijo el huevo…

Y, perdonad, que con tanto mensaje navideño he olvidado felicitaros la Navidad…

Que lo sea, feliz.

 

Things…

Hay veces que pasa.

Los que escriben relatos, novelas, blogs o diarios lo saben muy bien. Aunque cada uno funcione de una forma diferente, todos hemos sentido esa necesidad de crear una historia, que no sabes muy bien cómo ha aparecido en tu cabeza pero que no puedes sacártela de ahí ( tampoco en plan obsesivo, se entiende).  Todos los que escribimos por placer, sabemos la sensación de alivio , de satisfacción , de disfrute  ( que es de lo que se trata), cuando la historia emerge en la tipografía del Word y, aquello, toma forma y se deja leer.

Ese momento difícil para ponerle punto y final…

Los caminos son diversos : hay quien escribe bien bajo presión, otros necesitamos relax y aislamiento. Unos tienen tiempo, otros tenemos la sensación que lo robamos de aquí y de allá cuando la necesidad apremia . Unos se lo repasan , lo modifican y lo reescriben, otros nos lanzamos a la piscina sin demasiados miramientos.

Pero, al final, todos conseguimos no dejar atascadas esa encadenación de palabras que pugnan por salir.Las últimas de las mías están colgadas en La Fábrica de Bestsellers.

Esta vez, han tomado forma de relato breve en dos partes: Martínez & Things (I) y Martínez & Tings (II) .

Y, sí, ha sido muy divertido escribirlo.

Nota : Todo esto lo digo el día en que guión deja de escribirse con tilde ( guion???) y , también, pearcing deja de existir para pasar a ser pirsin. Nueva Gramática…

 

 

 

 

 

Haciendo números.

He comprado un regalo para el amigo invisible , en una tienda Natura ( Natura Selection).Natura es, para mí, una lovemark . Me gustan los productos yme gusta el concepto y… me gustan sus bolsas.

¡Sí,  las bolsas!. Soy una de esas personas que disfruta cuando compra algo y se lo ponen en una bonita bolsa ( con bonito papel de seda ( a poder ser) y bonito lazo ) e, incluso, me guardo las mejores -(que son esas que utilizas cuando haces un intercambio de libros o DVD’s con amigos, por ejemplo).Soy de las que considero que un regalo debe estar convenientemente presentado ( que con dos manos, tijeras, papel y celo, se pueden hacer virguerías) y, mejor , si tú no haces nada y el servicio ya te lo hacen en la tienda . Me explico: un poco de cariño en los diseños, un adhesivo cuco para el cierre y una bolsita kraft. Prefiero eso que el terrible papel de «El Corte Inglés», en la horrible bolsa de plástico ( aunque debo admitir que ya se han lanzado a los dorados y que la cosa, en navidad, ya está mejor…) .

Cuando voy a Natura, sé que mi regalo quedará bien presentado. Natura siempre piensa sus bolsas. Son simples , de papel kraft impreso en cuatricomía, pero siempre hay un diseño y un mensaje que me suele llegar al alma. Este año, la bolsa está decorada con fotografías de muchos momentos navideños de personas cotidianas , rotuladas con el lugar y el año : Barcelona, 1983. Honolulú 1999, Barcelona 2001… También hay un mensaje ( en muchos idiomas) :

«La vida son unas cuantas navidades. Vívelas».

Si lo piensas desde un punto de vista puramente cuantitativo la cosa es la siguiente :

  • Esperanza de vida en España  (hay que ser optimista ) : 81,2 Navidades
  • Años en los que no te enteras de nada : 3-4 Infancia / 1? al final .
  • Posibles Imprevistos que te impidan celebrarlas ( viajes, enfermedad,mala suerte) : 5 ( en toda una vida)
  • TOTAL NAVIDADES PREVISTAS : 71,2

Lo redondearemos y lo dejaremos en 71 Navidades que vivir.Ahora, sólo debes restar las que has vivido para ver cuantas te quedan, aproximadamente ; – ).

Para unos, será el número de suplicios ( son los de «odio la navidad») . Para otros, será el número de veces que van a intentar disfrutar de las Navidades ( a veces, no se puede ni queriendo).

Para mí, ha sido uno de esos recordatorios de que todo va a una velocidad de vértigo y que, sin darte cuenta, ya estás más allá del 50% de las Navidades que vas a disfrutar. Y, claro, estoy de acuerdo con el mensaje de la bolsa: mejor vivírlas …intensamente.

Navidad, Navidad, Dulce Navidad… (digo cantando)

 

 

 

#freeassange

No lo conozco. No tengo ni la más remota idea de si este hombre australiano ha podido cometer «delitos sexuales». Pero, sin conocerlo de nada, se me hace evidente que lo que está pasando con Julian Assange no tiene nada que ver con eso.

Tiene que ver con la libertad de expresión. Tiene que ver con «matar al mensajero». Tiene que ver con poner al descubierto las miserias del poder( global).

Ni una sola vez se ha oído una disculpa por la violación de los Derechos Humanos, por ejemplo. El único mensaje que nos llega es que la divulgación de esta  información es un atentado a la seguridad (global). No se niegan los hechos. Sólo hay aspavientos ante la magnitud de lo sucedido : hacer público lo que es Top Secret. ¡Qué barbaridad!.

Y resulta que los secretos son feos (también los hay  tontos como lo de los perfiles «pseudopsicológicos» de nuestros políticos) y evidencian que hay un espacio público limpio como una patena que esconde una trastienda de mugre y suciedad.Y lo peor de todo es que ya lo sabíamos o ya nos lo podíamos imaginar.  Tristemente, formamos parte de esa humanidad de Wikileaks.

El show a escala mundial, con esta confusión de términos y de proceder(¿lo han encarcelado por presuntos delitos sexuales o por ser Wikileaks? ) es intolerable en una sociedad del siglo XXI, libre.

La sensación de fraude y de que nos quieren tomar el pelo es total. ¿Qué han borrado tweets con el hashtag #freeassange? ¿Bloqueado webs de apoyo?. ¿Nadie les avisó que eso iba a reforzar la respuesta de la sociedad-www.?

Imparable.

#freeassange.


Odio la Navidad.

Odio la Navidad. Cuando lo digo, la gente me mira con cara rara. ¿Cómo no puede gustarte la Navidad, hombre?. Es un tiempo de amor y de paz, de regalos, comilonas, encuentros familiares… Y ya pueden venderme la idea más romántica y preciosa de la Navidad que a mí, no me afecta. Sigue sin gustarme.

La odio. Profundamente.

Lo del amor y la paz me produce escalofríos. Es como si el ser humano estuviera programado para amar y estar en paz y armonía esos días del año. Específicamente, esos. El resto del año tiene como una especie de carta blanca para ser anodino (ni bueno , ni malo) o un verdadero hijo de puta. Perdonad que sea tan grosero pero no sé cómo expresarlo con la contundencia que requiere. Cuando estoy concentrado poniendo las luces, suelo crear historias de ciencia ficción que me ayuden a superar el frío y el tedio. Siempre me imagino que los extraterrestres que nos controlan ( eso ya os lo explicaré otro día), nos han insertado una especie de temporizador con una serie de botoncitos. Se divierten jugando con nosotros y, en Navidad, nos colocan en el mode Xmas, para que se activen esas características navideñas del amor y la solidaridad.

El que me decía eso de la paz y amor tiene a su madre internada en una residencia de ancianos a la que no va nunca. Eso sí, en Navidad come con ella.

Yo soy un tipo normal . Amo cada día del año a mi esposa y mi hijo y soy un ser pacífico.

Y, odio la Navidad.

Lo de los regalos me supera. La mayoría de veces son intercambio de obsequios medidos por su valor económico: Yo te regalo tu perfume favorito que me cuesta 60 euros y espero que tu te gastes lo mismo en el mío. La gente acude en manada a los centros comerciales y compra sin ilusión. Sin querer hacer el regalo y eso es muy importante para que un regalo funcione. Son pocos los que invierten su tiempo en regalar . Se limitan a fijar el dispendio y obvian todo lo que tiene de ritual : pensar en el destinatario, en sus gustos. Buscar lo que crees mejor, encontrarlo y hacer que te lo envuelvan con cariño ( el último regalo que me hizo mi cuñada tenía como envoltorio una bolsa del Carrefour … y eran unos calcetines negros y una bufanda de rayas horrorosa. Yo nunca llevo bufanda.). Es por eso que los días posteriores a las fiestas navideñas, las tiendas saben que tendrán un aluvión de devoluciones. Todo es consecuencia del no querer regalar y , por lo tanto,regalar mal. No puedo evitar en pensar en todo esa superficialidad cunado el camión recorre las calles y, de madrugada, veo todas esas cajas y bolsas amontonándose en loscontainers de la ciudad. Eso sí, papel con papel, plástico con plástico…

A mí, las Navidades, lo que hacen es robarme el tiempo que le regalo, cada día, a mi hijo. Me hacen ir a controlar que todo está en orden y no puedo cumplir mi horario habitual.

Mi hijo es un precioso niño, gordito y sonrosado que viene de tierras heladas. Hasta los seis años vivió en un centro de adopción y, durante todo ese tiempo, no recibió muestras de afecto ni pudo jugar. Mi hijo no había jugado jamás. Así que, desde que vive en nuestro hogar que ahora es el suyo, le dedicó un tiempo sagrado por la tarde, antes de bañarlo y acostarlo, para jugar a aquello que más le apetezca.No le interesan los juguetes, lo que le gusta es fabricar castillos con cajas de zapatos e imaginar aventuras con los desgastados muñecos de plástico que le regalamos en su primer cumpleaños con nosotros y de los que no se ha desprendido en estos tres de convivencia. Así que lo único que me trae la maldita Navidad es alterar mi ritual sagrado del juego. Mi regalo diario a mi hijo.

¿Cómo no voy a odiar la Navidad?

Por si fuera poco, eso de los encuentros familiares y las comilonas es algo que ya sufro con regularidad en casi todos los momentos del año. Hay festejos para los cumpleaños, los bautizos, las bodas, un par de domingos al mes, en agosto cuando vamos al pueblo y al apartamento de la playa… Lo que me gustaría es que hubiera menos pero es imposible convencer a mi mujer…ni a mi madre, ni a mi cuñado que ya me está enviando mensajes para saber qué vamos a hacer para Fin de Año…En Navidad, la sociabilidad de nuestras familias se multiplica por mil y se convierte en una cadena de eventos alrededor de una mesa que casi se parece a La Grande Bouffe.

Sólo pensar en ello, me dan náuseas y tengo que tener cuidado con eso . Me paso todo el día arriba y abajo con el elevador…

Odio la Navidad.

Y aún más desde el apagón del 2018. Demasiadas Cumbres Internacionales sobre el cambio climático y poco trabajo efectivo para corregir nuestros excesos. Tras la crisis mundial que se inició en el 2009, llegaron los tiempos difíciles. Cuando en el 2016 por fin se vio la luz, se inició una etapa de nueva euforia consumista. Al mismo tiempo, el invierno empezó a ser más extremo y lo mismo pasó con el verano.

En Diciembre del 2018, todas las ciudades del mundo se engalanaron con millones de luces navideñas. Aunque eran portentos del bajo consumo, la tierra superpoblada, se llenó de bombillas de colores que anunciaban la alegría de los buenos tiempos que se avecinaban. Las temperaturas bajo cero hicieron que la población mundial pusiera en marcha sus aparatos de calefacción mientras la otra mitad de ese mundo, sofocado por el calor tropical, hacía lo propio con los de aire acondicionado.

No se sabe por qué, todo ocurrió en el mismo segundo pero lo único que se recuerda es aquel gran puuuufffffff y, después, la oscuridad total.

La tierra se apagó completamente. Era la Navidad del 2018.

A partir de ese momento, mi trabajo en el Departamento de Mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona, sufrió un cambio radical durante la época navideña. Las ciudades tuvieron que racionar el consumo de luz y, a la vez, requerían de la iluminación navideña que motivara a los ciudadanos a salir a la calle, a comprar y a animarse. Eso de vivir en la penumbra, nos convirtió en seres malhumorados y ariscos. Si antes me ocupaba de colocar los sesenta kilómetros de iluminación navideña en las 305 calles escogidas por el alcalde y, tras ese faenón, dejar que el susodicho apretara el botón del encendido ahora… Ahora , debíamos acudir diariamente a las 305 calles y encender los sesenta kilómetros de velas que iluminaban la ciudad. Eran velas especiales que duraban todo el mes y que debíamos encender y apagar en ciclos de veinticuatro horas.

Vuelta a las velas. Vuelta al encendido y apagado manual.

Odio la Navidad.

Y odio tener que irme a las 24:00 en el camión del Ayuntamiento para recorrer Barcelona, soplando las velas . Una a una.

Yo soy el tipo que las enciende y las apaga cada día. ¿Lo entiendes? ¿Entiendes por qué odio la Navidad?.

 

Making Of : Este texto lo colgué en megustaescribir.com y me inspiraron tres cosas distintas : 1) la de gente que odia la Navidad, 2) la noticia del alumbrado navideño en Barcelona y 3) las noticias sobre el cambio climático que llegan de Cancún. Se coge todo, se mezcla y sale esto…

Otros relatos: ( fabricadebestsellers.megustaescribir.com)

 

Venciendo a la Ley de Murphy.

«Si algo puede salir bien, saldrá bien».

El viernes 3 de diciembre, a las 19:00 horas, en el momento de máximo caos aéreo en el aeropuerto del Prat, nuestro avión despegaba? rumbo a Londres. Cualquiera de los cientos de miles de personas que se quedaron en tierra ese viernes fatídico , entenderán la magnitud de lo que acabo de escribir.

La facturación entre las 16:30 y las 17:00 horas, nuestro paso por el control de seguridad y la espera del embarque transcurrió con normalidad. Fueron los momentos iniciales del cierre del espacio aéreo y nos pilló en la frágil frontera de los «que entran». Viene a ser como cuando estas en una cola ( de lo que te quieras imaginar) y van dejando entrar grupos de personas pero siempre hay un sujeto en el que se «para» la entrada y se queda tras la valla hasta que le toque el siguiente turno. Nosotros fuimos, parece ser , de los últimos en volar en ese aeropuerto, ese día, esa tarde… Pasamos la valla, vamos.

Totalmente ajenos a nuestra buena suerte ( resulta que éramos afortunados sin saberlo), llegamos al aeropuerto de Gatwick. Ese aeropuerto había sido noticia en los informativos del día anterior: se cerró por el temporal de nieve que azotó Reino Unido ( sí, era ese que ni se veía de la nieve que había…). Así que mientras nuestra máxima preocupación era que el aeropuerto estuviera funcional,  a nuestras espaldas, cerraban el espacio aéreo de nuestro país  …

Vimos nieve, mucha y sentimos un frío de -7º  pero llegamos a Gatwick sin ningún problema.  Las llamadas telefónicas a nuestras familias para decir aquello de «hemos llegado bien» nos informaron de la situación excepcional que vivían los aeropuertos españoles. En ese momento, tras digerir la información, fuimos conscientes de nuestra buena suerte aunque, debo admitir, que sin acabar de entender muy bien que estaba pasando allí fuera. Tipo Expediente X.

En Gatwick, con un frío que Barcelona casi me ha parecido Santo Domingo, teníamos que llegar a Londres. El tren , cerrado. Los taxis, agotándose. Un amigo –bendito seas-londinense, nos envía un taxi . Llegamos al hotel, una hora y media después, sin más incidentes que el cierre de alguna carretera  que nos alargó la ruta.

Las noticias en la televisión y en la prensa española nos confirman que lo nuestro, casi que fue milagroso. En el Hotel, conocemos a una pareja con una niña y un bebé que no pueden volver a España ( es que es como increíble, de verdad). Nos da vergüenza ver los informativos internacionales, en los que se informa de cómo una huelga salvaje de 500 personas ha bloqueado un país. Leo los casos particulares ( lunas de miel truncadas, viajes para conocer a un nuevo nieto, …) y casi que me siento culpable de estar en Londres . Pero es que , todo salía bien… No podíamos luchar contra la buena suerte.

Hizo frío pero no tanto como se preveía. Llovió muy poco un día,por la tarde y al final de nuestra visita a la ciudad . El resto de días, tiempo seco para London… Hicimos todo lo que teníamos más o menos programado. Disfrutamos de una ciudad navideña y volvimos, sin incidentes, a Barcelona, tras un viaje muy plácido en el tren Gatwick express, una facturación rapidísima de maletas en el aeropuerto y un casi-que-no-tengo-de-comprar-un-agua antes de coger el vuelo de vuelta. Súmale unos días placenteros con amigos en una ciudad que siempre tiene algo que contarte y algo que aportar, como es Londres y la cosa te sale redonda.

Y, repito, unos vuelos de ida y vuelta inmaculados mientras los militares tomaban el control de los aeropuertos en España ( he querido ser un poco dramática, perdonad!). ¿Hemos o no vencido a la Ley de Murphy?

N.B1 : En catalán «estar llepat » quiere decir tener suerte. «Estar llepat per la gràcia divina» significa estra tocado por la suerte. Fue la frase del viaje, pronunciada por un familiar al saber que habíamos llegado a Londres. Así que ahora voy a comprar un número de Lotería , en honor a este viaje por si eso de estar llepat tiene efectos permanentes.


 

Más indicios : el anuncio de Coca Cola.

Los Papa Noeles andantes, los adornos, las luces, el amigo invisible, la lotería y, ahora, el anuncio de para estas navidades de Coca Cola. Es definitivo y esto no hay quien lo pare: La navidad está acechando, a la vuelta de la esquina.

El anuncio de este año mantiene la encantadora  ñoñez , marca de la casa, que tan bien funciona en esta season. Gusta, la verdad.

El spot, para la campaña global en más de noventa mercados, lo ha llevado a cabo la Agencia McCann Erikson Madrid. Se complementa con la creación de un Almacén de la Ilusión ( allí, las podemos intercambiar…las ilusiones)…Bonito.

Y, lo mejor: el making of .Lo podeís ver, aquí.

Ahora, a esperar las burbujas doradas de Freixenet

Ya mismo.

Y yo me pregunto, ¿No era ayer lo del Waka-Waka?…

El amigo invisible ya esta aquí…

Esta mañana, ya ha habido movilización al respecto. El amigo invisible ya está aquí y con él… todas sus puñetitas.

Primero, la pregunta de rigor ¿Participas?. Si no lo haces, pueden considerarte un bicho raro, un ser asocial, un soso… La mayoría de las personas, dicen «Sí» por inercia, por formar parte del grupo pero les chirría eso de tener que comprar un regalo. Y no por el coste ( los amigos invisibles suelen ser asequibles) sino por el hecho de lo que supone. Tampoco es que sea para morirse pero hay a quien se le hace un mundo : 1) pensar en el regalo y 2) comprarlo.

Una vez ya estás en el ajo te toca introducir la mano en la bolsa que contiene el resto de nombres y: ¡Ta-Chán!, descubres quién va a ser tu víctima.

Aquí pueden pasar varias cosas :

1) La persona a la que debes regalar es de tu círculo más próximo y te cae bien. En esta situación tienes más posibilidades de acertar ya que conoces al susodicho y deseas agradarle.

2)Si conociéndole, te cae mal, tienes posiblidades de meter el «dedo en la llaga» . el tono humorístico , dependerá de la buena o mala leche del que regala.Por ejemplo, una gran mano pintada de «blau-grana» si el otro es del Madrid…

3) La persona que te ha tocado es un rostro conocido pero nada más. No sabes que le puede gustar, si tiene pareja, hijos o le gusta el fútbol. Si quieres quedar un poco bien, indagas con disimulo. Si te da igual, vas a la tienda de los chinos y te inspiras…

En cualquier caso, todos se encuentran con la «obligación» de comprar un regalo y con el «derecho» de recibir otro.

La ilusión y las ganas de cada uno, se ve cuando los obsequios se depositan en la zona común y lo que más delata es el  envoltorio utilizado  y no me refiero a papel muy bonito… Un gran paquete de papel de periódico y cinta aislante, escondiéndo un pequeño pin, pueden ser igual de efectivo que los lazos multicolores. Lo importante, por eso, es lo que hay dentro y el éxito se mide , sobre todo, por las risas que genera cuando se descubre.

Ese momento, el de «la recepción» es otro de los momentos de tensión del Amigo Invisible. En nuestro caso, los regalos están en el centro y cada persona que abre uno, elige otro al azar ( tienen el nombre, claro) y lo entrega. Ese momento bajo los focos produce mucha inquietud a los menos expansivos. Y más, si lo que tienes en las manos, tras abrir el paquetito, es una peli porno de gasolinera…

Pero lo más importante del Amigo Invisible es que inicia el ciclo de los Festejos. Cuando en las empresas esto se pone en marcha, ya se huelen las vacaciones navideñas…Y ya (casi)están aquí.

Estos vídeos forman parte de una campaña publicitaria para MUJI de la Agencia de publicidad Carlitos y Patricia.

MUJI , una de mis lovemarks, es una empresa japonesa de artículos para el hogar, escritura, juegos ecológicos, cosmética, etc,..que tiene como filosofía ofrecer productos de altísima calidad sin marca y eliminando cualquier coste superficial  (p.e. packaging)para centrarlo en el producto.  De ahí su estética minimalista, sus bolsas kraft, sus cajas blancas sin apenas impresión. Productos escogidos y sencillamente bellos.

MUJI