Cambio de casa.

Con las nuevos horarios de apertura y relajación de las restricciones, más que ir a un centro comercial, a mí me ha tirado más ir al garden. El objetivo : una maceta . A la camelia, se le estaba quedando pequeña…

Y un plato, que me han dicho que es bueno que quede agua ( sobre todo cuando llueve) para que la planta se vaya proveyendo.

Tengo la esperanza que se convierta en un arbolito y, para eso, necesita más espacio.

Es su nueva casa.

Baño de lluvia.

La camelia ha estado muy activa. Primero, dejó caer varias flores en diferentes estados de evolución : secas, maduras y capullos.

La máxima cantidad que he visto desde que la tengo. No sé si es por una reivindicación de algún tipo ( que no he sabido descifrar) o simplemente, el viento la ha mecido demasiado…

Después, llegó la lluvia. Fue como una sesión de SPA después de su purga de frutos.

Y, ahora, está así de bonita.

Ya sabéis, nada como un baño con agua de lluvia. Infalible.

Ánimo y sigue.

Cuando empecé a interesarme por la pintura ya de mayor y más por sus efectos terapéuticos que por mi destreza (que hoy en día sigue siendo nula) , me dio por el realismo . Intenté dibujar unas flores y aún recuerdo las risas de mi padre cuando vio aquella cosa que parecía un ramo de Ágata Ruiz de la Prada, pero dibujado por un niño. Entendí que la única forma de evolucionar ( si esa es la palabra para esto mío con la pintura) era ir a lo abstracto. A los colores y a las texturas.

Sigo con mi padre (al que le fascinaba cualquier manifestación artística si provenía de su hija) : él me animó y me estimuló a escribir, me inscribía a premios, me ayudaba con los relatos. Cuando me dio por comprar el caballete, los lienzos y los acrílicos, tampoco desistió de su actitud motivadora, aun sabiendo que las Bellas Artes no era lo mío. Él, siempre animoso,  me propuso empezar poco a poco, en un lienzo pequeño y aprendiendo a mezclar colores. Me hizo inspirarme en un paisaje familiar y conocido.

Y salió esto.

Ha aparecido en el bloque de lienzos antiguos que hay en el trastero. Es pequeñito y me da mucha paz.

Es mi padre diciéndome : ánimo y sigue.

Y, así, en la vida…

Píldoras para un lunes.

El escultor Tobbe Malm consigue transmitir sentimientos

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Impresiona la ternura que se puede conseguir de un tornillo.

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Una forma preciosa de darle la vuelta a uno de los objetos decorativos más horrendos que conozco ( cornamentas y/o cabezas de animal-jabalí,toro,etc.-). Del estudio italiano Elkebana.

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Un intervención con Lego de Jan Wormann. Puro Street Art.

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Para acabar estas dosis de píldoras de hoy, Humor Tonto para Gente Inteligente de Humortonto.com

abuela

burbuja

Mi preferida :

tirita

Y mira que es tonto, tonto… ; – )

El capullo.

Esta vez no ha caído una flor.

Ha sido un capullo.

Es una pena porque no le ha dado tiempo a desarrollarse y el capullo ya ha caído de la rama. Ha impactado en el suelo, inmaduro, solo e incomprendido. Los otros capullos, siguen a salvo en sus ramas para crecer, pero él, el capullo caído,  tan bonito y joven, acaba aquí su ciclo.

No querría ver más capullos inmaduros caídos de la rama …

Camelia dixit.

Chuchurría.

Para mi sorpresa, la palabra “Chuchurría” existe en la RAE.

Así es como está la camelia en estos últimos días.

Ha llovido más de la cuenta, hemos pasado de temperaturas primaverales durante unos días,  a la vuelta al frío del invierno mediterráneo y ha habido elecciones en nuestro hábitat.

Parece que todo sigue igual pero la camelia me lo desmiente. Es un aviso simbólico.

Está chuchurría.

Chuchurría

1. adj. coloq. Marchito o ajado. U. t. en sent. fig.

Prehistórica.

Recuerdo perfectamente el día que trajeron esta planta a la casa de mis padres. Un amigo de la familia , que tenía segunda residencia en Costa Rica, les regaló unas Cycas para el jardín. Siempre creí que esa era su procedencia genuina , pero resulta que son originarias de Japón ( como las camelias). Eran pequeñitas e insignificantes y mi padre, sin saber que aquello era de crecimiento lento pero seguro, las plantó cerca de la valla.

La vida ha seguido su curso y las Cycas se han ido convirtiendo en lo que se llama “falsa palmera” ( y ya se ha visto que lo de la valla no fue buena idea). La planta era curiosa porque iba desplegando hojas y, en el centro, emergía como un semicírculo de algo aterciopelado de aspecto similar a un alga o una forma del fondo del mar. (*)

Esta semana me llama mi madre.

Tienes que ver lo que tienen las palmeras del Brusti.-Ese era el apodo del amigo de mi padre -. Una cosa muy rara. Como bolas de color naranja. Grandes. Hay muchas.

Cuando la veo, admito que mi madre no exagera. Nunca le habíamos visto esas…bolas. Parece alienígena. Busco en mi app PlantaNet y descubro que es una Cycas Revoluta femenina. Ha producido semillas que son esas pelotas que parecen comestibles, pero…no. Es una planta súper toxica : todo en ella, las hojas y sobre todo las semillas. El veneno (hepatotóxico, hemotóxico y neurotóxico)que produce puede llegar a matar al 75% de los animales que se alimentan de sus frutos.

Y aquí viene la pregunta ¿Por qué tanto veneno? La respuesta es la evolución. Resulta que la Cycas Revoluta es un fósil viviente. Ya vivía con dinosaurios y los más de 300 millones de años de evolución le han hecho desarrollar estrategias de supervivencia para disuadir a los depredadores que podían ponerla en peligro.

Ha llegado hasta este periodo de la vida en la tierra, tras 300 millones de años pululando por aquí. Sobreviviendo a las diferentes extinciones de especies y defendiéndose a base de sustancias tóxicas desde la prehistoria.

Sin dinosaurios al acecho, ahora, el ser humano la planta en jardines.

Y en macetas…

Foto de Anastasia Tretiak

(*) Mis «algas » son los esporangióforos femeninos . Son hojas modificadas, de ahí su aspecto plumoso.

La Ruta de la Camelia.

La camelia va cambiando.

Siguen cayendo las flores y las que van creciendo, con su peso, hacen que las ramas desciendan. Es un arbusto que sirve para cerramientos. ¡Qué bonita tiene que ser una valla de camelias!

Galicia es el lugar preferido de esta flor en España y allí se puede hacer “La Ruta de la Camelia”.

“Propone un recorrido por auténticos paraísos botánicos de As Rías Baixas que permiten descubrir a quienes lo emprenden imponentes castillos, hermosos pazos y parques naturales. Cuatro de estos recintos han sido declarados Jardín de Excelencia Internacional en Camelia por la Sociedad Internacional de la Camelia.”

Una de las paradas es el Castelo de Soutomaior, con más de medio millar de camelias.

Otra es el Pazo de Rubianes , con más de cien especies diferentes de camelias. Y hay más…

“La Ruta” ya está en mi agenda post-covid. Mientras tanto, me conformaré con mirar mi maceta.

NB : Más info de la Ruta de la Camelia, aquí.

Estoy bien.

Yo estaba inmersa en mi reto interno de saber cuanto tiempo aguantaba la flor ocre de la camelia, la más seca y estropeada, en caer de la planta. Me sorprendía su aguante, mientras las otras flores, rosas y bonitas, iban perdiendo su lugar…Incluso la había tocado y comprobado que aún seguía bien afianzada a su rama.

Y, entonces, aparece Terminator en modo madre. Le estoy explicando que las flores caen enteras, cuando en un movimiento veloz y muy ágil para su edad, mi querida progenitora, elimina la flor ocre de la camelia.

-“Esta la tienes que sacar que está muy fea”.

Zasca. Fin de la flor símbolo de la resistencia.

Le pido que no la tire ( casi la lanza al contenedor de orgánico en otro alarde de velocidad extrema).

Le digo que quiero hacer una foto a la flor ocre de la camelia.

Y sé que me va a preguntar -“Nena , ¿Tú estás bien?”

Mama, estoy bien. ; – )

La ocre.

Tercera flor.

La camelia está cambiando. Además del rosa predominante, ahora aparece el ocre en una mezcla cromática preciosa.

De las camelias aprendí su procedencia de Japón, la ausencia de aroma , su floración en invierno y una característica que me llamó la atención : la flor cae de golpe y entera. Así que me propuse ir fotografiando las flores, una a una, tal y como iban cayendo. Así ocurrió con dos de ellas: eran de color rosa, estaban enteras pero cada una era de un tamaño. La primera mucho más pequeña por lo que supe que el volumen de la flor no tenía nada ver en la caída.

La tercera “caída”, que es la de hoy, es una bonita flor en todo su esplendor . Ha aterrizado en la maceta, ni siquiera ha tocado el suelo. Lo curioso es que, en lo alto de la camelia,  está su compañera, la ocre, afianzada en su rama, haciendo más bonita la planta en su diversidad. Envejece, se oxida, pero…no se cae.

En el mundo que se desarrolla en mi planta de camelias, es mi ídolo