16 olivas.

Este el olivo que , junto la camelia, me ayudaron en la pandemia. Las fotos, el riego, la información sobre cada planta… Fueron ratos de distracción.

Ahora, el olivo me regala su fruto. Encima, es agradecido.  

Tengo dieciséis olivas.

Pronto las podré recolectar y prepararlas para su consumo. Teniendo en cuenta la cantidad , será un placer muy breve, aunque espero que intenso, pero para eso, hay que hacer cosas: no es recolectarlas y ya está.

Inicialmente, las olivas son amargas. Sé que para sacar su amargor tengo que hacerles unos pequeños cortes y ponerlas en agua y cambiarla cada día. Tras quince días, las he de dejar o en salmuera ( agua y sal) o en una “combinación” de ingredientes .

Elegiré sal, pimentón,  vinagre y aceite ( de oliva, por supuesto) y las dejaré un tiempo en un lugar fresco y oscuro para que se impregnen de sabor.

Eso es lo que les va a pasar en el futuro. Me voy a esperar a recolectar que estén menos verdes…

Mientras tanto, miro el olivo y pienso en lo raro que ha sido todo en estos tiempos pandémicos. El miedo, primero. La incertidumbre y después, la costumbre.

El tiempo ha pasado y todo sigue su curso. Y afortunadamente, aquí estamos para disfrutar de estas dieciséis olivas…

To be continued.

Precioso.

Un ramo precioso.

 Es bonito por sus flores y aún más bonito por el reencuentro.

Otoño fake.

El viernes estaba yo en modo otoñal, pero…

Fin de semana de calor veraniego. Manga corta y tirantes.

Noches también calurosas.

Descalza total.

Hay mosquitos.

Las lámparas solares se han cargado a tope.

Debo admitir que ha sido un inicio de otoño fake

Photo by Street Donkey on Unsplash

Cosas que me dicen que ya es otoño.

Al ir a buscar la prensa por la mañana, necesito una sudadera que, aunque ligera, ya es de manga larga.

En casa, me gusta ir descalza. Ya llega ese momento del año que , aunque aún no , ya voy sintiendo que pronto voy a tener que tapar mis pies.

No hay mosquitos.

Las lámparas solares me duran menos tiempo encendidas.

Fresquito en la terraza por la noche.

Y , por fin, la camelia está que se sale de capullos.

Hola, otoño.

NB : Aunque en la tele, dicen que volverán a subir las temperaturas…

Va llegando el otoño…

El miércoles va a llegar el otoño.

Y sé que es una medida de tiempo universal y que no hay ninguna duda de que el día 22 llega el otoño a mi entorno, pero yo sigo inmersa en un ambiente más primaveral que de fin de verano.

Será cosa del cambio climático o yo, que empiezo a tener alteraciones de percepción.

No sé, que se lo pregunten a las mariposas de este fin de semana…

Una sí y la otra , no.

Una de estas dos plantas, tiene una fragancia intensa. La otra, no huele a nada.

¿Cuál es la que más aroma desprende?

Salvia rosa o Salvia microphylla

Está preciosa porque florece a finales de verano y en otoño. La rondan multitud de insectos y mariposas…

Teucrium hircanicum

Las flores crecen en espigas, en una mezcla de colores lilas. Florece de junio a octubre y les encanta a las abejas y libélulas.

Solución : Yo hubiese elegido la Teucrium por su parecido a la lavanda pero… es la Salvia rosa. El aroma proviene de las hojas que huelen a menta. Doy fe.

Hola, Rutina.

Las vacaciones nos han sentado bien a todos.

La camelia tiene capullos que anuncian un otoño bonito .

Y el olivo, tiene olivas…

Hola, rutina.

Estamos preparados.

Modo «Vacaciones».

Ya voy a entrar en “Modo Vacaciones”.

Es otro año “raro” pero mejor que el anterior . Olvidamos rápidamente que podríamos estar peor y , tal vez, eso es lo que no debemos olvidar vista la cifra de contagios y hospitalizaciones.

Prudencia, responsabilidad y mucho relax.

Cuidaos mucho.

NB : La foto es de la camelia y el olivo que nos han acompañado estos meses en el blog. Sobreviven al calor y a mis cuidados. También se han pedido vacaciones…

Manía aromática.

Me gustaría que pudierais captar el aroma de este sencillo ramo. No hay casi color: dos capullos de rosa que no huelen a nada, pero… tengo menta, albahaca, romero, salvia y lavanda. Todo recién cortado, con agua y un cubito de hielo.

El perfume de esa mezcla es fresco y embriagador. Me encanta manipular estas hierbas aromáticas, cuando cada semana, las renuevo.

Este ramo es un hábito recurrente. Una manía fragante. No tiene nada de negativo, al revés,  pero no deja de ser un ritual personalizado y místico, para intentar que “todo esté bien” en base a una supuesta magia que atribuyo a una acción humana. Que encima, ejecuto yo…

El jarrón lo sitúo junto a una foto familiar en la que hay un ser querido que siempre tiene flores frescas en su casa. Antes, las escogía y las arreglaba ella. Ahora, ya no puede y lo hacen otros, pero, en ese hogar,  sigue habiendo un ramo precioso en el salón.

Empecé a poner estos pequeños arreglos florales en mi casa, cuando estuvo en el hospital. Después del alta, lo mantuve como un “hábito recurrente”. Aunque confieso que hay otro motivo, del todo irracional. Lo admito. Será por esas casualidades puñeteras de la vida, pero si hay flores junto a la fotografía, todo va bien.

Llegará el día que todo ese ritual se desmontará, pero, hasta que llegue, me produce una sensación de paz inmensa.

Es más, difícilmente dejaré de hacerlo, aunque la realidad caiga por su propio peso y me arrebate la magia.

Habrá ramo aromático.

Es lo que tiene lo de los hábitos o manías recurrentes y bonitos…

Club de Fans de los Geranios.

Mi madre es muy fan de los geranios. En su casa, suelen estar siempre florecidos, de muchos colores,  con predominio del rosa claro. “Una planta agradecida”, dice.

Lo cierto es que esta planta de origen sudafricano crece a pleno sol, pero también en semisombra. Se adapta a cualquier clima y suelo. En verano precisa de poco riego y ya no te digo en invierno.

Hermafrodita, por lo que no necesita que la polinicen. Florece en primavera y verano, aunque en climas suaves puede dar flores todo o casi todo el año .

Algunas especies son muy olorosas, ahuyentan insectos y se extrae un aceite/tónico con propiedades antisépticas y relajantes.

Además, y esto ni mi madre lo sabía , tanto las hojas como las flores son comestibles.

Me apunto al Club de Fans de los Geranios.