El cuento de la Ye.

Esto viene a ser un “cuento infantil” .

Es mi primera incursión en este tipo de textos y ha sido muy divertido, escribir algo pensando en los niños.

Lo que me he dado cuenta , tras ofrecerlo para su lectura a un par de almas cándidas que se han dejado engañar , es que es altamente didáctico de 0 a 99 años… ; – )

 

El cuento de la Ye.

-. ¡Holaaaa!…Eoooooo…¿Hay alguien ahí? Eoooooo

Piti levantó la mirada del cuento que estaba leyendo. ¿Había oído una voz que saludaba? Había sido un sonido flojito y muy suave …Prestó atención a su alrededor : el cuarto de juegos estaba hecho un lío. Sabía que debía recoger los juguetes que abandonaba pero, en plena batalla entre vaqueros e indios comanches, había visto su viejo cuento del abecedario y, sin saber por qué, había dejado los muñecos de plástico a un lado y había cogido el librito.

Se sentó en medio del caos . Apartó las pelotas, el tren de madera que transportaba los víveres al fuerte de los vaqueros, la colección de coches de Fórmula 1 y las piezas de Lego con las que había fabricado las colinas del Oeste. Hecho el hueco en el suelo, depositó el libro y lo abrió.

Ya era mayor para esos cuentos… ¡El abecedario! Ya se había aprendido todas las letras, una a una y leía frases completas…pero el cuento , manchado de chocolate y tinta, manoseado y viejito, lo atraía de forma irremediable.

-¡Holaaaa! Eooooo

Piti volvió a oír aquel saludo pero esta vez, más fuerte y claro. Se levantó y se asomó a la ventana para ver si había alguien gritando en la calle pero no vio a nadie.

-¡Por favor! ¿Hay alguien ahí?

Piti miró su libro del Abecedario. ¡El sonido parecía salir del cuento!

Emocionado ante su descubrimiento, le dio la vuelta al libro y lo agitó. Pasó las primeras hojas : allí estaban la “a” , con un sombrerito en su vértice de mayúscula y la “be”, que tenía una cara sonriente ambas barrigas .

Piti se acercó el libro a la cara y gritó : -¡Hola!. ¿Hola?

Y entonces, oyó la vocecilla: -¡Menos mal! Hay alguien al otro lado de las páginas¿Eres Piti?

Piti soltó el cuento. ¡Hablaba! ¡Era un libro mágico!

-¡Oye! No me tires al suelo! A los libros siempre se les debe tratar con cariño…¿Eres Piti?

Piti cogió el libro en sus manos : Si soy Piti. ¿Y tú quien eres?

-¡Piti! Por fin. Mira, me tienes que hacer un favor…

-¿Y quién eres tú?

-Ese es el problema. ¿Te acuerdas cuando leías este cuento con tu mamá? Aprendiste todas las letras del abecedario y todas, todas, teníamos un nombre.

– ¡Sí! , me acuerdo de todas. Mira : a ,  be, ce, de, e ,efe ,ge, hache ,i latina,   jota ,ka ,ele eme ,ene, eñe, o, pe, cu, erre, ese, te, u ,uve, uve doble, equis, i griega y zeta.- Piti las recitó de carrerilla.

-¡Muy bien!…Ahora presta atención, querido Piti : los señores que mandan sobre las letras para que las escribamos bien, han cambiado mi nombre. Y, claro, cómo nadie lo ha rectificado en el cuento, ya nadie me  lee. ¿Me puedes ayudar?

-. ¡Claro que sí! ¿Qué puedo hacer?- respondió Piti, emocionado.¡Por fin , una aventura de verdad!

– Debes buscarme en el cuento y borrar el nombre de mi letra. Después, con un rotulador bien grueso, escribes el nuevo. Así, si otro niño aprende el abecedario con este cuento, lo hará bien.

– ¡Vale!. Voy a coger unos rotus. –Cuando tuvo el bote de lapiceros preparado, Piti preguntó : ¿Y tú que letra eres?

-. Me conociste como la “ i griega”. Ya no soy griega, ni”i”.

– ¿Noooo?- Le interrumpió Piti, asombrado

-. No. Ya no soy griega, ni “i”.  Ahora, soy la: ¡”ye”! …

-¿”Ye”?

-Sí, “Ye”.

-Pues a mí me gusta- dijo Piti- ¡Eres una letra divertida!.

Pasó las páginas del cuento:  a ,  be, ce, de, e ,efe ,ge, hache ,i ,   jota ,ka ,ele eme ,ene, eñe, o, pe, cu, erre, ese, te, u ,uve, uve doble, equis,…¡Aquí está! La : “ i griega” .

Piti escogió un color rojo intenso y tapó las palabras “i griega”. Cuando fueron invisibles por sus rayotes rojos, con color blanco escribió encima , bien grande y con muy buena caligrafía : “ye”.

Gracias! Ahora, ya está el abecedario perfecto y, por fin, los niños recitarán mi nuevo nombre.- Dijo la letra “ye” profundamente agradecida. – Eres un niño muy listo.

Piti , muy alegre por las palabras del libro, se fue saltando hacia la cocina.

-Mamá, mamá, he arreglado la letra “ye” en nuestro libro del abecedario…¡Y me ha dado las gracias! …Y…Y me ha dicho que soy muy listo…

-¿La letra “ye”, dices? Cariño, no conozco esa letra.

-Los señores de las letras la han cambiado. Era la “i griega”. Me ha dicho que ya no es “i” ni es griega…Mamá, ahora es “ye”.

Y Piti siguió danzando por el pasillo, camino de su cuarto de juegos, decidido a guardar su libro mágico como el mejor de sus tesoros. ¡No podía esperar a mañana para explicar a sus amigos, su aventura con la letra “ye”!.

-Ye, ye, ye…- canturreaba

(…)

Esta parte del cuento, es para los adultos ; – )

La madre de Piti acabó de cortar las zanahorias en juliana y las añadió al sofrito. Meneaba la cabeza y se sonreía al oír a su hijo cantar feliz con sus juegos.

Era su momento preferido del día : Piti jugando, la cena haciéndose lentamente en los fogones y el tiempo de espera para la llegada de su marido…El único momento del día en el que podía leer el periódico, tranquila.

Se sirvió un té helado y empezó a leer.

“Sección Cultura y Sociedad.  Nuevas normas de la RAE ( Real Academia Española de la Lengua)

“Algunas de las letras tienen varios nombres con tradición y vigencia en diferentes zonas del ámbito hispánico. La nueva edición de la ortografía, sin ánimo de interferir en la libertad de cada hablante o país de seguir utilizando el nombre al que esté habituado, pretende promover hacia el futuro un proceso de convergencia en la manera de referirse a las letras del abecedario, razón por la que recomienda, para cada una de ellas, una denominación única común.

(…)

La letra y se denomina i griega o ye. El nombre i griega, heredado del latino, es la denominación tradicional y más extendida de esta letra, y refleja su origen y su empleo inicial en préstamos del griego. El nombre ye se creó en la segunda mitad del siglo xix por aplicación del patrón denominativo que siguen la mayoría de las consonantes, que consiste en añadir la vocal e a la letra correspondiente (be, ce, de, etc.). La elección de ye como nombre recomendado para esta letra se justifica por su simplicidad, ya que se diferencia, sin necesidad de especificadores, del nombre de la letra i. “

Fuente RAE.es

N. B : Y , entre nosotros, lo de dejar de acentuar el “solo” -adverbio- y que se confunda con el “solo”-adjetivo-  ( lo llaman “Eliminación de tilde diacrítica en el adverbio solo” ), eso, eso, lo llevo mal…

 

Sentarse.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

1)Poner o colocar a alguien en una silla, banco, etc., de manera que quede apoyado y descansando sobre las nalgas.

sentar1

2)Dicho de una cosa o de una acción: Hacer efecto en la salud del cuerpo. “Le sentará bien”.

sentar2

En estos lugares, me quedo con la segunda acepción.

Sentarse ahí, sienta bien…

Popurrí de margaritas…

Popurri2

Me regalaron un ramo de margaritas de colores que ha sobrevivido casi diez días… Me prometí hacerle una ceremonia “especial” de despedida. Nunca unas flores me habían durado tanto…

Lo más adecuado era hacer un popurrí para después ponerlo en un cuenco de cristal. Tras investigar cómo, he descubierto que la primera fase del asunto es fácil: Hay que secar las hojas. Después vendrán los fijadores y los aceites. Todo a su tiempo.

Y tras dejar las hojas en un lugar ventilado para que vayan secándose, me ha entrado la curiosidad por la palabra “POPURRÍ”. ¿Por qué a esto se le llama Popurrí?

popurri3

 

Según la RAE : popurrí.

(Del fr. pot pourri, calco del esp. olla podrida).

  1. m. Mezcolanza de cosas diversas, cajón de sastre.
  2. m. Mús. Composición musical formada de fragmentos o temas de obras diversas.

Y tras leerlo, me digo: ¿Olla podrida? Viene del francés Pot Pourri …

La Olla Podrida es un tipo de cocido ( la madre de todos los cocidos en la Edad Media) que está vigente en muchas zonas de España ( especialmente en Burgos) y Latinoamérica con este mismo nombre. Es delicioso.

He leído diferentes versiones de por qué calificar de “podrida” a la olla pero la que más me gusta es la de la “olla poderida”: «poderida» en el sentido de olla de los poderosos, o bien refiriéndose a los ingredientes poderosos. Con el tiempo, despareció la “e” y cuando los franceses llegaron a España, realizaron la traducción literal.

Pero, ¿Por qué “Popurrí” en el sentido de “mescolanza”? Para conectarlo, leo en la red que era habitual, en esos tiempos medievales, abrir la despensa y poner en la olla todo lo que había susceptible de ser cocido y de esa mezcla de cosas les salía la olla que era más o menos “poderida” según la clase social… Lo que no sé es por qué se comieron esa “e”…

Pues eso, voy a hacer un Popurrí de margaritas

popurri1

 

 

Hablar claro.

hc

-. No sé qué vamos a hacer con su caso. Me gustaría convocar una consulta interprofesional para intentar decidir cuál sería el mejor tratamiento para Ud.

-. Es que no puedo seguir mucho tiempo así. Se lo digo desde la desesperación, Doctor. He perdido a mi mujer, a la familia, a los amigos… Necesito poner remedio a esto… No quiero morir solo…No quiero vivir solo…

-. Tranquilícese. Seguro que encontramos la manera de oscurecerlo. Por lo menos, que no sea tan…

-. Perdone que le interrumpa. Mire Doctor, llevo meses viniendo a su consulta y no hemos conseguido nada. Me parece que no sabe qué me pasa, ni como curarme. Creo que está alargando esto innecesariamente. Supongo que le va bien ir facturando cada visita sin ningún avance ni cambio en mi estado. Yo ya tengo bastante. Voy a consultar a otro médico.

-. Por supuesto, es Ud libre de hacer lo que quiera. Y, sí, admito que no sé cómo hacer que Ud no hable claro. No sé me ocurre cómo oscurecer su discurso. Veo sus palabras de un color pálido, casi blanco…Son demasiado claras…

El hombre que hablaba claro, abandonó la consulta del eminente psiquiatra. Iría a visitar a otro profesional y mientras tanto, tendría la boca cerrada. Ese torrente de palabras claras, francas y carentes de adulación que salían por su boca, sólo le habían traído problemas.

El mundo no estaba preparado para que le hablaran claro

 

 

Distopía ( no, que no existe…)

La Carrera es un relato (muy breve) sobre una sociedad distópica .

Distopía es lo contrario a Utopía. Cuando estamos distópicos, nos sumergimos en un mundo imaginario indeseable.

distopia

Y con las ganas que tenía yo de utilizar esta terminología, resulta que distopía y derivados, no existen en la lengua española. El insigne Diccionario de la Real Academia de la Lengua no contiene esta palabra.

Para la RAE, no existe la distopía. Sólo existen los-mundos-imaginarios-indeseables y el guion- sin-tilde…

Por eso, tras haber escrito ese relato distópico, agradezco al Académico de la Real Academia de la Lengua, José María Merino , que haya solicitado su inclusión en el insigne diccionario que recoge todas las palabras que utilizamos.

La define así : «(…) representación imaginaria de una sociedad futura con características negativas que son las causantes de alienación moral».

DosDe Dylan Glynn

Hasta que llegue ese día, en español la distopía no existe.

La Carrera es , pues, un relato sobre un mundo imaginario muy, muy, indeseable.

De Distopía, nada de nada…

Ocho gazapos.

Esto va de un traficante de antigüedades que está hablando con un posible comprador para un ejemplar valiosísimo.

Te va a costar unos 200.000 euros. No te quejes. Sólo es un 1% de lo que vale. Este ejemplar es el original. Lo encontró el Papa en la biblioteca de El Vaticano y se lo entregó al Rey. Tú quieres éste, ¿verdad? El guión verdadero…

No puedo bajar el precio ni un céntimo. Y no hay posibilidad de que lo cambies. Decídete ya. Hay un jeque de Qatar interesado.

En este texto hay ocho normas lingüísticas incorrectas.

correcionSi un corrector oficial de la Real Academia de la Lengua Española lo revisara, me diría que hay ocho gazapos. Mi excusa, por eso, sería que yo lo aprendí así hace más de cuatro décadas y que ellos lo han cambiado en el año 2010. Además, me pondría de pie,( me imagino sentada delante de la mesa del “corrector”) , me inclinaría hacia delante y en un acto típico de pagando-justos-por-pecadores ( sé que el corrector no tiene ninguna responsabilidad), le señalaría con el dedo y preguntaría ¿Por qué? ¿Era necesario cambiar las cosas? ¿Qué les ha hecho esa tilde?

Al “sólo”, pobre adverbio, lo han despojado de la tilde ¿Y qué pasa con la ambigüedad?

solo

¿Estará sin nadie en casa en el día de hoy? ¿Hará una cosa concreta en el día de hoy? ¿Qué responderían a eso?

¿Guión? Ahora es monosílabo. También le sobra la tilde…Y ¿Desde cuándo “Papa” (el del Vaticano) no se escribe en mayúscula? ¿Eh?

El corrector oficial de la Real Academia de la Lengua Española me respondería ( no sé si de forma calmada o ya enfadado conmigo) que las normas son las normas y que el texto correcto, en el 2015, es así :

Te va a costar unos 200 000 euros. No te quejes. Solo es un 1 % de lo que vale. Este ejemplar es el original. Lo encontró el papa en la biblioteca de El Vaticano y se lo entregó al rey. Tú quieres este, ¿verdad? El guion verdadero…

No puedo bajar el precio ni un céntimo. Y no hay posibilidad de que lo descambies. Decídete ya. Hay un jeque de Catar interesado.

Y que si quiero escribir correctamente, que me lo aprenda.

Vale. Pero antes, un último acto de rebelión:

errores

Hala.

NB : Estas nuevas normas lingüísticas: Diez normas lingüísticas que sabemos que no gustan.