¿Qué hay que ser?

¿Qué hay que ser para desear una sanidad eficiente?

¿Qué hay que ser para querer una educación excelente?

¿Qué hay que ser para no tolerar una infancia indefensa?

¿Qué hay que ser para exigir un cuidado digno para nuestros mayores?

¿Qué hay que ser para querer la libertad de los presos políticos?

¿Qué hay que ser para desear el fin de los conflictos armados y del terrorismo?

¿Qué hay que ser para estar a favor de las políticas de preservación del planeta?

¿Qué hay que ser para exigir libertad de expresión?

¿Qué hay que ser para proclamar la igualdad sin importar raza, sexo ni credo?

¿Qué hay que ser para acoger a los que lo necesitan?

¿Qué hay que ser para luchar por un mundo mejor?

¿Hay que ser de derechas, de izquierdas, de centro? ¿Hay que ser nacionalista, soberanista, republicano, monárquico, lobista, activista, …?

¿Qué hay que ser?

NB : Hoy, post filosófico. Sorry. ; – )

Acostumbrados.

Llevo unos días viendo unos anuncios de juegos de nueva generación ( para las consolas mega-modernas) sobre la Mafia o de Guerras . Las imágenes que nos muestran, son violentas. Tíos disparando y matando. Armas, saltos, patadas… Pero no nos inmutamos,  es normal para cualquiera de nosotros.

Vemos una peli, una serie y pasa lo mismo. Explosiones nucleares, bombazos, metralletas, sangre y muerte. No nos impresiona. Nos tienen que llevar muy al extremo para que tengamos una mínima dosis de inquietud.

Con las noticias que reflejan el estado del mundo, pasa lo mismo. Guerras, conflictos armados, atentados, asesinatos, … Vamos procesando esa información llena de violencia con absoluta normalidad en el mundo real.

Podemos quedarnos traspuestos y emocionalmente tocados después de una pelea de esas tipo : “y le dije a mi cuñado todo lo que pensaba de él” pero, en cambio, hemos desarrollado un filtro de emociones para  el entorno violento global. Cuatro gritos con palabras malsonantes nos afectan más que las muertes de soldados en guerras varias …

Somos una raza extraña. Teniendo entendimiento y , sin embargo, luchando…

Un ejemplo : los humanos, que hemos desarrollado sistemas más sofisticados que la lucha para llegar a entendernos,  hacemos del boxeo un espectáculo o un deporte . Cogemos a dos de estos seres humanos, les ponemos unos calzones y hacemos que se muelan a tortazos. Y somos capaces de pagar, sentarnos cómodamente ( incluso con palomitas) y observar sin ruborizarnos. ¿Cómo se puede llegar a entender, objetivamente, que exhibamos a dos personas dándose de leches?…

Estamos acostumbrados a unas imágenes, a unos códigos visuales que tal vez, son poco efectivas porque sólo son eso : imágenes. Es posible que si estuviéramos delante de los cuerpos de las víctimas de un atentado o de una guerra o de algún niño soldado de Sierra Leona, la violencia dejaría de ser una entelequia ( a la que estamos acostumbrados) y se convirtiera en la dura y dramática realidad que es.

Entonces, la gran pregunta es : ¿Cómo se desacostumbra uno?…

¿Alguien lo sabe?

NB : Datos del Instituto para la Investigación de Conflictos Internacionales (HIIK).

El año pasado se clasificaron un total de 18 conflictos de “guerra”.  Además de Siria, Ucrania o Irak, se calificaron como guerra otro tipo de conflictos que causan cientos de víctimas mortales y que conducen a catástrofes humanitarias. Conflictos armados ( que no llegan al nivel de guerra) hay 402…Ahora mismo…

El colchón de Yoko.

Esta mañana, he recibido este mail de una persona desconocida. Me ha pedido que publique su historia en el blog. Ha sido leer el mail y decidir hacer un “Copiar y Pegar”

Ahí va:

“Hola, me llamo Yoko García y te escribo para hablarte de uno de esos “objetos raros” que aparecen en tus relatos. Tú no me conoces, pero yo voy siguiéndote en el blog. Lo descubrí investigando sobre mi objeto y me ayudó saber que había otras personas que también tenían cosas, en casa, que eran …especiales. Ayer leí lo de la cajonera…En mi caso, se trata de un colchón. Un sencillo y cómodo colchón…

Soy de Valladolid: allí nací y allí vivo. Vallisoletana por los cuatro costados.

Te lo comento para que mi nombre, Yoko, no te despiste. No tengo ninguna vinculación con Japón pero si un padre absolutamente fan ( fanático) de John Lennon. Así que, cuando nací, no se le ocurrió nada mejor que ponerme el nombre de la mujer de Lennon…Yo ya estoy acostumbrada. La presencia del Beatle en mi casa, siempre ha sido una constante. Mi padre se vestía como Lennon, se peinaba igual y llevaba las mismas gafitas redondas. Sólo escuchaba su música, devoraba todos los documentales, vídeos de conciertos oficiales e inéditos, analizaba las letras de todas sus canciones y pujaba, en eBay y en las subastas serias también,  por todos los objetos que habían pertenecido al cantante…

Cuando anunció que había comprado el colchón en el que John Lennon y Yoko Ono habían protagonizado su semana  Bed-in peace, a mi madre y a mí, se nos cayó el mundo encima… ¿Un colchón de segunda mano y de…42 años?pero, evidentemente, mi padre estaba encantado. Me había explicado mil veces que en Marzo de 1969, tras su boda, John y Yoko se había encamado durante una semana en la Habitación 902 del Hotel Hilton de Amsterdam , en una acción pacifista para pedir el cese de las guerras y proclamar la paz en el mundo.  La historia me gustaba mucho pero… el colchón, no. Demasiado trote, demasiado ser humano…

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El colchón debía llegar a casa, justo la semana que yo me mudaba a mi apartamento de propiedad e inauguraba mi vida independiente. Mi padre, en un acto de generosidad extrema, me regaló “el colchón”. La cara de alivio de mi madre me indicó que lo que me iba a encontrar era lo que me esperaba encontrar: un colchón viejo y usado pero, claro, no podía defraudar a mi padre. Estaba tan ilusionado…

Mi sorpresa fue encontrarlo en condiciones óptimas. Limpio y aparentemente, bien cuidado. Sólo tenía una pequeña tara pero estaba en la parte posterior por lo que no me importó… Algún romántico había escrito con una preciosa caligrafía y rotulador indeleble: El lugar donde tus sueños se harán realidad.

Confieso que el colchón era muy cómodo y que, ya desde el principio, se adaptó a mi cuerpo con precisión. Tampoco es que yo fuera muy exigente: soy de ese tipo de personas que pueden dormir en cualquier lugar y lo hago a los pocos minutos de ubicarme. Además, mi sueño es profundo y reparador, aunque…no sueño. Bueno, los expertos dicen que todos soñamos por la noche pero que, la mayoría de las veces, no recordamos los sueños y yo soy de las que no me acuerdo de nada.

También dicen que los sueños se pueden provocar, pero yo tampoco he tenido éxito en este tema. Intento imaginar, fabular historias antes de dormir para que me acompañen en el sueño, pero no me ha dado ningún resultado.

En algunas ocasiones, muy pocas, cuando me despierto, tengo en mi mente retazos de lo que ha pasado en mi mundo onírico, aunque se dispersan con rapidez. En una de esas ocasiones, durmiendo en el colchón, se produjo el primer suceso.

Tuve un sueño erótico. Mira, como no me conoces, te diré la verdad: pornográfico. Me sorprendió despertarme con una excitación sexual, real como la vida misma, mientras acudían a mí los destellos del sueño. La historia tenía una cierta lógica en mi vida, ya que, en el sueño, pasaba la noche practicando sexo salvaje con un compañero del trabajo del que estaba enamorada secretamente. Podía ser, claramente, la expresión de un deseo, pero…, me sentí extraña al despertar por todas esas corrientes de sensualidad que no me abandonaban…Por los detalles que recordaba, tan nítidos y tan…como de verdad.  Además, los pocos sueños que podía recordar en toda mi vida, no tenían un argumento lógico, no concluían y, en este, concluí, te lo puedo asegurar.

Ese día, al ver a mi compañero de trabajo, sentí una vergüenza inmensa. Él me miró cómo si supiera lo que mi cerebro calenturiento había fabricado por la noche. Pero su mirada, no me decía que no. Me decía: “Sí”. ¡Si! Ese fin de semana, después de una noche espectacularmente romántica, acabé rodando por la cama y haciendo, de verdad, todo lo que había hecho en mi sueño X…y cuando me besó y su barba acarició mi rostro, supe que era la segunda vez que eso pasaba…

Pensarás que es fantástico, ¿no?

 ¿Te imaginas un colchón que hace realidad tus sueños? pero… ¿Todos, t-o-d-o-s los sueños?…

Al cabo de un tiempo, mis sospechas sobre el colchón se habían calmado. El colchón era eso, un simple colchón…

Seguía sin soñar y durmiendo plácidamente. Mi aventura amorosa era una delicia y nada parecía enturbiar mi vida. Es más, me creía que estaba viviendo uno de esos momentos dulces y, entonces, un día, me desperté con esos destellos de un sueño que me había hecho pasarlo mal.

Al salir del trabajo, me fui a un centro comercial a hacer unas compras y sin saber por qué, me desnudé. Cuando vi que la gente me miraba (entiendo que no es normal, ver a una chica desnuda en pleno centro comercial), empecé a correr hacia el parking para meterme en el coche. Mis piernas, ágiles y entrenadas, se quedaron pegadas al suelo. Me costaba mucho despegarlas y empezar a correr y, a la vez, veía acercarse a mí un grupo de chicos con pintas de pertenecer a una banda urbana, con pretensiones poco amables. El terror me sacudió, pero seguía sin poder moverme. Cuando mis piernas reaccionaron, lo hicieron como a cámara lenta y por un momento, casi pude sentir una mano rozándome el hombro y a punto de atraparme.

Consciente de mi desnudez , corrí todo lo deprisa que me dejaba ese extraño ritmo que se respiraba en la atmósfera y llegué al ascensor. Pulsé el botón de apertura de las puertas, mientras sentía que el peligro se acercaba por la espalda. A los pocos segundos, las puertas se abrieron y me precipité al interior pero allí, no había ascensor . Lo que había era un gran vacío y… caí, lentamente, sin que el final llegará nunca y sintiendo, en mi estómago, una sensación continua del gran loop de una montaña rusa. Aterricé en el suelo, sin daños aparentes y completamente vestida. No sé cómo encontré mi coche, ni cómo pude acertar con la llave. Cuando me senté, dejé caer mi cabeza sobre el volante. Estaba paralizada por el miedo: todo lo que me había pasado era lo que ya había soñado la noche anterior… La chica desnuda en el Centro Comercial, salió en el noticiario de las nueve de la noche. Menos mal que la imagen era borrosa…

Mi gran suerte ha sido que no me acuerdo de mis sueños. Parece ser el factor determinante para que el colchón los haga realidad, sean cuales sean. Si no los recuerdas, no se activan. Los pocos que he recordado, se han hecho reales : me he vuelto a encontrar en la Facultad, a punto de entrar a un examen oral, con los nervios a flor de piel y esa inseguridad tan desagradable de cuando te quedas en blanco delante de más de cien personas;  he asistido a extrañas comidas o fiestas con gente que no conocía de nada pero tenían las caras de mis amigos, aunque no fueran ellos ; he cenado con John Lennon y mi padre, en un hotel al que fui hace muchos años en Mallorca,…y me he hundido en una especie de agujero lleno de serpientes del que no tengo forma de salir hasta que uno de los reptiles empieza a reptar por mi muslo…

Son pocos, pero ya he tenido bastante. Más que nada porque yo no sé controlar lo que sueño y aunque sea poco, es angustioso. Sueños felices o más normalitos, pocos. Eróticos, nada de nada. En eso también he pensado seriamente: ¿Y si me da por soñar cosas con quien no debo y… me acuerdo, y… se convierten en realidad? ¿Qué pasaría con mi novio?… Demasiados problemas…Así que he decidido donarlo.

Lo regalo, pero… con una condición. Una única condición: que la persona que se lo quede sea capaz de controlar sus sueños. Deberá firmar un documento en el que, confirma esta capacidad y asume que actuará bajo su responsabilidad.

Si no es así, mejor que el colchón se quede en el guardamuebles en el que está actualmente.

Si te parece un objeto lo suficiente interesante para tu colección, te agradecería que publicaras esta carta y mi mail de contacto. Si alguien quiere el colchón puede contactar conmigo. Abstenerse quien no cumpla “la condición” y coleccionistas de objetos de John Lennon.

Gracias por tu atención.

Yoko García

yokog1@gmail.com”

………………………………………………

N.B : La habitación 702 del Hilton  Amsterdam, fue remodelada y actualmente es la Suite de John & Yoko. Puedes pasar una noche allí por 1750€… Eso sí, en nombre de la paz y el amor… ; – )

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La luna y La Paz de Alberti.

Mientras hacía las fotos de la luna este fin de semana, pensaba que es la misma en Francia, Siria, Nigeria, Sudán … En todo este mundo. Para todos la misma…

Y ha aparecido el maestro Rafael Alberti…

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Kuna y paz

 

Flower Power.

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Haruka Misaw  ve flores en sus lápices y en las serraduras que crean al utilizar el sacapuntas.

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Seb Janiak, en cambio, ve flores en las alas de los insectos y visto así, yo también…

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Yunona Josan hacen cupcakes con increíbles formas de flores. Da pena comérselos…

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Y llegamos a las flores del Flower Power, uno de los más famosos eslóganes de la No Violencia. Hace ya 50 que se acuñó el término…

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Para conmemorarlo,  200 crocheters y knitters de 24 países distintos han creado esta fantástica pieza. Iniciativa de Prudence Mapstone.

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Mirando lo mismo, siendo lo mismo…

La luna es Patrimonio Común de la Humanidad (un concepto del Derecho Internacional).

A la Humanidad, a todos y cada uno de nosotros, nos pertenecen bienes, haberes, derechos e intereses.

“El universo, el cosmos, el sol, las estrellas y la luna. Los espacios atmosféricos superiores en torno a la tierra, los territorios de las regiones polares, los fondos marinos más allá de la jurisdicción nacional y las zonas de alta mar y el espacio aéreo sobre las mismas. “

También poseemos otro tipo de “Patrimonio” que también recoge el Derecho:   A este patrimonio celeste y terrestre se añade el patrimonio espiritual consistente en los derechos humanos fundamentales y en todos los derechos humanitarios que pueden invocarse, así como el patrimonio cultural formado por la propiedad intelectual e industrial y algunos bienes culturales que son el testimonio de la historia de la civilización.

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Y mientras hacia las fotos de la luna, me ha dado por pensar que todos estamos mirando la misma luna. Y que todos venimos del mismo lugar. “Todos evolucionamos en los últimos 100.000 años a partir del mismo grupo reducido de tribus que emigraron desde África y colonizaron el mundo”.

Entonces, siendo todos lo mismo y una única Humanidad, ¿Qué no es está pasando? ¿No seremos capaces de que “la Humanidad” sobreviva otros 100.000 años? ¿Tiraremos a la basura nuestro Patrimonio Común, el terrestre, el celeste y el espiritual?

Somos lo mismo, miramos la misma luna…

Todos somos la Humanidad aunque , a veces , no lo parezca…

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Mafalda, otra vez ( y es que aún sirve…)

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Siempre hay una viñeta de Mafalda que sirve para describir nuestro mundo de hoy…

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En España, los políticos que-parece-que-van-a-intentar-si-pueden-por-coeficiente-intelectual dialogar… O sea, sentarse a hablar ¿?

Buenos

Lo peor del asunto es que a su déficit de diálogo se suma su incapacidad total para las matemáticas. Operaciones básicas como las sumas, se les hacen grandes…La verdad, esto da miedo…

pactos

Y si leyera los datos del Informe Anual de Amnistía Internacional 2015/2016, creo que a la pobre Mafalda le daría un colapso…

Lo más preocupante, por eso, es que no se lo dé a la Organización de Naciones Unidas (que somos todos ¿no?).

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Y acabo con la misma pregunta que me hago siempre en este blog : ¿No sería bueno que fuera obligatorio leer la obra completa de Quino ( ya no sólo Mafalda) para ejercer cargos de representación de la humanidad?

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Ahí lo dejo.

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NB : Añado esta viñeta me gusta especialmente.

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Paren el mundo, que me bajo.

He encontrado un disfraz y una varita mágica. Recuerdo perfectamente el día en que mi abuela me regaló este vestido de Hada. Causé sensación en una fiesta de disfraces… Aún me acuerdo. Margarita se llamaba la niña que cumplía años…

Mi precioso vestido llamaba la atención porque parecía de verdad… La pedrería brillaba y los hilos dorados de los bordados de flores y corazones lucían en mil destellos. La seda era suave y liviana. Los otros disfraces, se veían más de “plástico”, con esos encajes rígidos y los rasos de electricidad estática…Fui la más admirada de la fiesta.

Miro la falda abullonada y aquel corpiño de mil colores y me doy cuenta que el disfraz sigue siendo precioso. Es una pena que mi cuerpo exceda la talla porque mi mente, aún tiene algo de esa niña. Acaricio la seda y, entonces, recuerdo las palabras de mi abuela. Llegan a mí con precisión, casi textuales.  El vestido, es un verdadero vestido de hada y la varita… La varita es real. Funciona, vamos. De la misma forma que, de niña, no presté atención a aquella disertación sobre las bondades de la varita mágica (estaba ocupada poniéndome el vestido), en aquel momento me pareció volver a estar en la habitación de costura, con la abuela…atendiendo con mucho interés a sus palabras.

He cogido la varita y la he movido en círculos. Tres, para ser más exactos. Mientras se ejecuta el movimiento se debe recitar “Fru-Fru” + lo que quieras conseguir” y no lo he hecho porque esta vez he recordado las instrucciones de la abuela: Sólo se puede utilizar una vez en la vida.

Jugueteo con la varita…Pensaré en ello…Si la pruebo, no debo olvidar que lo que pida se cumplirá de forma literal. Eso la abuela, me lo recalcaba mucho : L-i-t-e-r-a-l.

Enciendo la televisión. Están dando las noticias. Casi 250 millones de niños viven atrapados en países afectados por la violencia, atrapados en conflictos armados. Aparecen imágenes de niños en Siria. Más imágenes de niños, en balsas, en el mar, atemorizados. Señores-con-corbata, hacen números. Los que pueden entrar, a los que no dejarán ni acercarse, lo que costarán los que entran…

Pienso en esa frase de Mafalda : “Que paren el mundo que me bajo”. La corbata no tiembla ni un instante…Sí, definitivamente me quiero bajar…

Mafalda

La varita sigue en mis manos. Me he olvidado de ella. No puedo evitar trazar dos círculos. Cuando lo hago, se esparcen unas bellas chispas multicolores que desaparecen en el aire. Pienso que dibujaré el tercer círculo y recitaré el “Fru-Fru “. Mientras, en la televisión , siguen con las noticias…Conflictos, desacuerdos, corrupción, terrorismo…

Me concentro en la varita. Y trazo los tres círculos.

Y en el tercero digo “Fru-Fru” y cuando voy a añadir ese “algo” que debo pedir , mi mente -traicionera- que ha estado repitiendo esa frase: Que paren el mundo que me bajo , toma el control y son esas palabras las que controlan mis deseos.

Las recito, mientras el círculo se cierra.

La varita chisporrotea y siento que todo se para y que yo salgo, expulsada, hacia el espacio exterior.

Y aquí estoy, flotando en dirección a la luna…

NB: Si alguien encuentra la varita, por favor, que vuelva a poner en marcha el mundo y me deje volver a subir…

 

Kant, no. Mafalda.

El retrato del mundo hecho por una niña resabiada en el 64… que sigue siendo actualidad en el 2015…

Para reflexionar.

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¿Kant? Nada… Mafalda debería ser de lectura obligatoria para todos los políticos (del mundo).