No es mi cumpleaños!

 

Este fin de semana , he visto la adaptación de “Alicia en el País de las Maravillas” de Tim Burton. Sí, ya se que voy tarde pero no las tenía todas conmigo: ¿El tono siniestro de Burton y la dulce Alicia? ¿J.Deep de Sombrerero Loco? ¿No era un pirata?… Así que la experiencia, nacía con ese gesto de Fuuussshhhh! ( se acompaña de movimiento de mano y cara de resignación) y un “si no hay más remedio…”.

Me gustó mucho. Me fascinaron esos tonos sombríos y a la vez, coloristas. Me encantó ese Johnny Deep de grandes ojos verde-amarillos…. Mi única apreciación sería, que la pobre Alicia está ojerosa toda la peli pero, es muy guapa y lo acepto, como concesión al estilo Burton.

Mi toma de contacto con el mundo de Alicia, me ha hecho pensar en ese concepto  que es  El Feliz No Cumpleaños.

 

 

Ya de entrada os digo que hoy,  celebro el mío. No os voy a confesar cuantos cumplo. Para eso, debería  multiplicar 364 x el nº de años que tengo y saldría una cifra astronómica que prefiero no conocer. Me escudo en la timidez ( y coquetería femenina)…pero, el resto de variables que conforman este “concepto” me parecen brillantes :

1)      Pasamos de tener 1 día de celebración, a tener 364.

2)      De la misma forma, podríamos comernos 364 tartas de No Cumpleaños.

3)      Organizar 364 fiestas al año de No Cumpleaños.

4)      Recibir regalos, 364 días al año.

5)      Mimos ( atención! ), los 364 días del año…

Por otro lado, deberíamos revisar alguno de los “ritos” que acompañan nuestras celebraciones tradicionales del cumpleaños ( el normal, el de una vez):

6)      Lo de los “tirones de orejas” .Si se celebran los No Cumpleaños, con toda la parafernalia, podemos sufrir una elongación de los lóbulos de las orejas.

7)      Lo mismo con las velas. Nada de esa manía de poner las velas, una a una… Imposible. Pasan a ser de dos dígitos.

8)      Ya no habría “Fiestas Sorpresa de No Cumpleaños” porque al celebrarlo, cada día, ya se convertiría en una rutina.

9)      También sería interesante que hubiese un sistema de acumulación de tickets de regalos que vas a cambiar. Por Internet, con un código. Algo simple.

Uno puede plantearse que, así, esto del cumpleaños pierde la gracia pero… depende del enfoque. Hay a quién les das 364 días para “celebrar” y los aprovecha todos. O muchos… Y están los que no lo saben hacer…A veces, ni un día…

Entonces, más que celebrar un No Cumpleaños ( con todas esas tartas y regalos), lo interesante es el cambio de enfoque que pretende el Sombrerero Loco.

Celebrar, cada día.

Y, por un día, le voy a hacer caso.

Felicidades a los que hoy celebráis el No Cumpleaños!!!!.

Podéis uniros a mi fiesta… ; – )

 

Uno, dos y …zzzz

La ducha diaria es un acto mecánico que nos sirve para alcanzar los niveles mínimos de higiene exigidos para la vida social. Hay quien lo hace al levantarse y quien lo prefiere por la noche. En mi caso, un cappuccino y la ducha ( en este orden estricto), son necesarios para dejar de balbucear y pensar con normalidad. Es ritual prioritario por las mañanas…

Hay veces que la ducha toma otro matiz. No solo limpia sino que también reconforta y te devuelve al mundo. Esas duchas, no tienen nada que ver con las matinales. Hablo de esas que se producen después de haber estado jugando con tus hijos en la tierra , tras la poda de los arbustos de tu jardín, al acabar una mudanza de esas “totales” donde las cajas se reproducen como setas , … Simplificando:  las duchas post ejercicio físico y sudor ( a elegir ; – ) ).

Estas duchas “especiales” nos dan su máximo punto de confort cuando nos la regalamos después de una sesión de deporte. Entonces, el sudor ya se ha peliculado en tu piel, los músculos están doloridos y tienes calor .

En esa situación, el agua se derrama por todas las fibras del cuerpo y proporciona un alivio fabuloso.

Si has practicado deporte al anochecer, esa segunda ducha del día va seguida de un pijamazo … El pijama y la sensación de cansancio reconfortante son el colofón final. Una cena ligera y el sofá o la cama y no se le puede pedir más al día.

Tras liberar endorfinas a diestro y siniestro, estoy sumida en lo que llaman «el cansancio dulce» y es tan dulce ( estoy molida …de dulzura) que me obliga a dejar de escribir ahora mismo (eso que me cae encima de los ojos y no me deja ver bien las líneas… ¿Son los párpados?) para irme a mi súper-cama, a abrazar mi súper- almohada ( imposible abrazar nada más), pensar que mañana será otro día, cerrar los ojos y…

…zzzzzzz….

NB : zzzzzzz funciona como onomatopeya del sonido de la respiración al dormir…Aunque parece que su origen es anglosajón…Snooze… Para imaginar la onomatopeya en español hay muchas opciones : rrrrrr, fiu fiu fiu, sssshhh, sihhhh… ; – )

 

Quejicas.

 

 

Si veis a alguien con una de estas pulseritas moradas , tenéis que saber que ese alguien está intentando dejar de quejarse.

No hablamos de las críticas constructivas o de esas quejas serias y trascendentales que son necesarias,  si no de esa actitud quejica y , también, criticona y cotilla . Viene a ser la «queja cotidiana»… ¡Qué pereza! ¡Qué asco! ¡Qué rollo!

En Kansas City , hay una organización sin ánimo de lucro- » A Complaint Free World»- liderada por el reverendo Will Bowen que se propone desde el 2006, que unos 60 M. de personas ( su objetivo es el 1% de la población mundial) dejen de quejarse. Asegura que con esta técnica de desintoxicación de la queja , se vive mejor, más y de forma más optimista…La queja es un mensaje negativo y reforzado que va creando impronta en el cerebro. No quejarse, es el antídoto.

Te pones la pulserita y durante 21 días ( es el tiempo mínimo de tratamiento para curar cualquier adicción según los expertos), no puedes quejarte, ni criticar, ni cotillear…Si caes en la tentación, te la debes cambiar de muñeca. Para alcanzar los 21 días sin «quejíos» se estima una media de cinco meses , en los que vas quejándote de forma aleatoria y, por lo tanto, moviendo la pulsera.

Bien, dicho esto, os presento al Reverendo Owen.

Y es que lo ves , y te da la sensación de americanada total, de mucho negocio y de un tipo brillante y descarado al frente del cotarro. Investigando un poco, he descubierto que el dinero fluye de las donaciones pero, sobre todo, por las ventas del libro del Reverendo … Las pulseras se envían gratuitamente a cualquier parte del mundo y sólo se deben pagar los gastos de transporte…Con la tontería, ya se han distribuido más de seis millones de brazaletes morados…

Esta es la zona de packaging de la Organización :

Toda esta historia , hizo que ayer me planteara hacer una prueba empírica de esto de las quejas. Dicen los estudios que nos quejamos unas 20 veces al día de promedio…Cuando lo leí, pensé que eso no iba conmigo. No me considero quejica. Es más, huyo de los que lo son ( incluidos los «yoístas») así que decidí medir mi número de quejíos. En vez de la pulserita morada ( que es lo que te hace recordar tu situación ), me he puesto una azul celeste , de una ONG que trabaja por la conservación de los oceános. Como nunca llevo este tipo de cosas, ya me servía para el objetivo…

Me quejo!No mucho pero… Una camioneta que iba delante de mi coche y se iba parando y… Mirando mi reloj, con el tiempo justo, el carrito a tope y las cajas , también a tope, he resoplado y…Me he encontrado a una conocida, en mi misma situación de cola y nos hemos quejado ( ahí más y todo, te diría)… Serían las quejitas tontas. También he tenido que quejarme del pedido On Line porque me han traido 30 botellas de agua sin gas, en vez de Vichy Catalán ( eso, en mi casa es un sacrilegio y una crisis) y se han dejado las bolsas de basura ( que me hacían mucha falta). Por lo demás, hoy no ha sido un día de mucho quejío pero…me ha demostrado que yo que creía que no me quejaba , me quejo.

Lo peor es que esta terapia, hace que te fijes ( más) en las quejas de los demás. Que si me duele esto, que si mi suegra esto, que mi novio lo otro, el jefe tal… Es cierto que hay mucha quejilla, suelta por ahí.

Así que al final me he dicho, ¡Bien por el Reverendo!. No creo que yo lleve una pulserita de esas pero si que me ha parecido positivo reflexionar sobre el tema .

En fin, no me quejaré más por hoy…

NB : «Quejarse es como el mal aliento: Lo notas cuando sale de la boca de otro, pero no el tuyo propio.»Will Owen

NB 2 : No le ha ido mal al Reverendo…

Dulces sueños…

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Nosotros estamos durmiendo pero nuestro cerebro sigue trabajando… Está más relajado, eso sí, y sin la presión de estar actuando en la vida real, pero no se detiene. Sigue fabricando películas sin parar..

Dicen que cada una de nuestras noches están pobladas de esos sueños pero que nos los recordamos.Se quedan enterrados en nuestro inconsciente, como si fuera un secreto de nuestra mente. Pero… hay veces que el pícaro cerebro se decide a compartir su doble vida y nos deja ver que hace por las noches, cuando nosotros dormimos…

Cuando está enfadado, se descuelga con una pesadilla y un episodio de angustia totalmente gratuito . ¡Hay que ser cabroncete¡ Nos hace sufrir por algo que no está pasando. Si lo piensas con detenimiento, es como el más retorcido de los castigos que nuestra mente puede idear : pasar terribles miedos y desesperos, estando profundamente dormidos. O sea, sin que ocurran en realidad y, además, inventándose cosas absurdas y poniendo impedimentos irreales.

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Ejemplos : te persiguen o debes correr velozmente para salvarte a ti o a algo y entonces, el cerebro que dice : “¡a ralentizar! ¡Qué este durmiente sufra un poco más!”. y tú, en tu sueño, corriendo con todas tus fuerzas pero sólo consiguiendo una extraña sensación de ir a cámara lenta ,sin avanzar. O , ese extraño salto al vacío-sin fin-en el que sientes ese vaivén en tu estómago , tipo montaña ­rusa.

Después está lo de los personajes que elige para la acción : personas que reconoces pero tienen el aspecto de otro , gente que no sabes quién es o no le ves la cara. Personas en las que es extraño que pienses o te relaciones… A su bola. Escoge con libre albedrío quienes van a poblar tus sueños …

La pesadilla siempre termina, porque es inevitable que te despiertes. Es entonces cuando te invade esa gran sensación de alivio . Gigante, como una ola, que se derrama por toda nuestra consciencia…. Tanto si te acuerdas del sueño o no, persiste una sensación de “desespero” seguida de una gran calma y alegría al darte cuenta que todo era una trastada de ese cerebro maquiavélico que te ha tocado en suerte.

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No hay que olvidar que también nos fabrica “dulces sueños”. Episodios surrealistas o realistas, eróticos o bellos que nos hacen sentir reconfortados y no digo que sean los menos. Desconozco las juergas que se pega mi cerebro cuando duermo porque no suelo acordarme de mis sueños. Leves sensaciones al despertar que se desvanecen lentamente , sean dulces o angustiosas y, alguna vez, sólo alguna vez me regala un algo romántico o mi típica pesadilla de los exámenes orales en la Facultad ( y una variante que era, el mirar la nota). De esos, me acuerdo…

Del de lo mío con George Clooney, no. ; – )

 

La maleta de los aromas.

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El otro día , mi nariz detectó el aroma del clásico jabón «Heno de Pravia» y algo se activó en mi zona de recuerdos. Un niño, una bici , una higuera y la merienda.

Con «Moussel de Legrain», me trasladé al Club de Tenis de mi infancia y a las duchas ,tras una jornada de juegos y piscina.

La potencia evocadora de un aroma es tal que nos permite reproducir, visualmente , la escena al completo. Detallada, con todas sus texturas y sentimientos asociados.

Y, todo lo bueno que tienen esos aromas de las cosas buenas, también lo tienen de malo, los de las cosas malas. Un perfume te puede llevar a revivir una situación dramática …

Estos , los aromas buenos y malos que hemos registrado en nuestro cerebro prodigioso, forman parte de nuestra identidad. Son maletas de equipaje que se van llenando desde el inicio de nuestras vidas. Cada cual la suya…

Y crees que sabes que perfumes llevas en ella, porque los has recordado en uno de esos asaltos olfativos o porque fueron tan determinantes que nunca los has olvidado…Lo que no sabes es que , en cualquier momento, te llegara otro impacto y descubrirás que hay más, muchos más…La maleta tiene una capacidad increíble…

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Pan recién horneado del pueblo, el primer perfume que te compraste, el café con leche que te hacía tu madre por las mañanas, el olor de la casa de tu abuela, cuando los domingos tu padre cortaba la hierba, el aroma ahumado de la chimenea de aquel refugio en la montaña, …

De los «malos», gracias a Dios, siempre hay menos. Yo, en especial, odio el olor de los cirios que se ponen en las Iglesias. De niña, entré en una sala del colegio ,equivocándome de puerta,  y me dí de narices -nunca mejor dicho- con el cuerpo difunto de una monjita anciana que me pareció muy brillante y amarilla… Estaba rodeada de esos cirios y velas… Y aún es hoy que puedo reproducir en mi mente, toda la parafernalia funeraria y a la hermana con una de detalles que asusta.

Es más, la estoy viendo ahora mismo…

El galán de noche en Sevilla, la Ginesta, las algarrobas, el perfume de una suite nupcial, de coche nuevo, fresas,  sábanas recién planchadas, after-sun, chocolate, cortar albhaca…

Los que más saben.

Ayer celebré que acabo de cumplir un año más de estancia y, espero, de evolución en el planeta tierra. Como típico ser humano que soy, he cumplido con todos los ritos que se esperan de un día así. Todo el pack pagano: pastel de cumpleaños, velas, recepción de regalos y mensajes de cariño. Amor.  Y flores, muchas flores.

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Pero, también, reflexión. El día X, se construye esa especie de frontera temporal en la que, antes de pasar y transitar de un año a otro, se produce una reflexión de cómo ha sido tu vida y, lo más importante, cómo esperas y deseas que sea …

Al despertar, pensé que el día me regalaría la sabiduría del que se hace mayor y que la reflexión fronteriza, igual sería más sesuda, pero, también, más sabia. Pero resulta que no. Que desperté siendo la misma, con un día más de estancia en el planeta y las mismas ilusiones y dudas que tenía en mi otra edad… Así que decidí escuchar a los que son más mayores que yo, a los que ya se han acostumbrado a ir traspasando fronteras, a los que ya saben del futuro…

Sea cual sea el fruto de la reflexión a la que lleva la vida en que cada uno navega, todos los sabios que me rodean han coincido en un punto.

 “Disfruta”

Hay una urgencia en el mensaje y se matiza con un contundente “Aprovecha”. Porque ellos ya son sabios y lo saben. Y saben que tú, aunque tengas un año más, te vas a olvidar de hacerlo. Porque casi todo el mundo se olvida, porque es así…Uno se deja llevar por la vida misma y va transitando por las fronteras y no disfruta ni aprovecha

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Me lo voy a apuntar en las paredes, lo voy a colgar de la puerta de la nevera, en la primera página de mi agenda semanal, en el espejo del lavabo, pondré un post-it en el salpicadero del coche, me crearé una alarma que me lo diga cada mañana. Me he propuesto disfrutar y aprovechar .

Siempre hay que hacer caso a los que más saben…

 

 

¿Cómo expresarlo?

 

Hay un algo mágico y tienes una sensación especial cuando sabes que alguien ha dedicado un tiempo precioso, a leer tu bitácora .

Lo mismo me pasa cuando veo el número de personas que siguen El Blog Imperfecto ( me causa un profundo respeto escribir eso de “siguen”) . Sientes esa cosa-muy-buena-que-no-sé-expresar…

Estamos en 1500!! ( +/- 7, el número exacto va variando)  y casi que no me lo puedo creer. ¿1500?

seguidores

 

Vuestra presencia, al otro lado de esta pantalla, alimenta este blog y mi ego ; – ) . Lo enriquecen con vitaminas muy valiosas para el buen funcionamiento del alma….Y cuando te  tomas esas vitaminas, pasa eso

Se genera magia. Mucha magia.

Gracias, a todos, por las vitaminas y…por la magia.

NB : Somos más de 1500 !!Yupiiii!

Feliz post-navidad.

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Ha pasado la noche más mágica del año, la comida de Reyes, el tortel y ya está. Se cierra el telón hasta dentro de once meses…

Ha llegado el momento de sacar las luces y los adornos navideños.  Me he planteado dejarlo todo y esperar que el ciclo se repita en Diciembre del 2017. Total, el tiempo pasa tan deprisa que ni me daré cuenta y ya tendré que estar , otra vez, poniendo el muérdago en mi puerta ,  las lucecitas y las estrellas

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Espero que las  fiestas /vacaciones navideñas hayan sido buenas ( o mejor).

Con este post, doy por clausurada la Navidad en este Blog Imperfecto. Volvemos a la rutina.

Feliz post-navidad a todos!

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La envidia infinita

envyEstaba poniendo gasolina,  cuando me ha llamado la atención una pareja que estaba en la zona de aire para neumáticos.  Estaban comprobando la presión de las ruedas de un coche muy viejo y hecho polvo que según he oído cuando cotilleaba, era de la hermana de la chica. Los dos ,  jóvenes ,  se reían con complicidad mientrás seguían con sus cosas, haciéndolo todo rápido para ponerse en ruta cuanto antes…

Por las sonrisas y la actitud me he imaginado que eran amantes , con esa ilusión tan de esos años…Felices por estar unos días de vacaciones, libres… Con cuatro euros, un coche viejo y la expectativa , en el más alto nivel al que puede llegar.

Se han ido.Y les he envidiado.

Por la ilusión, sobre todo,  que a esa edad, sale de forma natural y que despues, debemos esforzarnos en «fabricar».

He llegado a mi destino y he ido a comprar. En la cola del super me he encontrado con una conocida.  Arrastraba        ( literalmente) a sus dos hijos, mientras intentaba hacer lo mismo con el carrito. Me ha explicado su plan de vacaciones ( me canso solo recordándolo) y yo le he hablado del mío,  que sin ser nada especial, es más…relajado. Me ha envidiado.

Más tarde, en la sobremesa , he asistido a otra encadenación infinita de envidias : el dueño del restaurante que no tiene vacaciones ( «Tú sí» , te recuerda), la novia fea que se mira a la novia guapa del amigo de su novio, la pareja solitaria que mira la mesa de la pareja con niños con nostalgia, la pareja con niños que mira a la parejita ( ellos no la ven solitaria, la ven romántica) pensando en todo lo que podrán hacer después, solos, sin niños y con ese cava tan rico….

El vecino que quiere ( pero no le llega) el coche que tiene el del 4ºB, la mujer del del 4ºB que piensa que el vecino dedica tiempo a su mujer y su familia, no como su marido que siempre está trabajando…

Yo te envidio, tu me envidias, todos nos envidiamos.

Todos necesitamos / deseamos algo que no tenemos, no podemos o no somos. Y como eso es lo que hay, envidiamos a los que tienen, pueden o son. De la misma forma, estos nos envidian:  nosotros tenemos algo que ellos necesitan/desean y no tienen, no pueden o no son…

Es el círculo vicioso de la envidia infinita…

Típico de humanos.

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NB : Se ve que el tema se «corrige» con la edad : «poca gente es ajena a este tipo de resquemor: el 79,4% de las mujeres y el 74,1% de los hombres confesaron haberlo experimentado en el último año. Pero si se centraban en las edades de los entrevistados, los psicólogos ya detectaban diferencias importantes: mientras que el 80% de los menores de 30 años decían haber envidiado a alguien, el porcentaje entre quienes habían cumplido más de 50 caía al 69%.» Estudio de la Universidad de San Diego ( California)

Odio la Navidad.

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Odio la Navidad.

Cuando lo digo, la gente me mira con cara rara. ¿Cómo no puede gustarte la Navidad, hombre?. Es un tiempo de amor y de paz, de regalos, de comilonas, de encuentros familiares… Y ya pueden venderme la idea más romántica y preciosa de la Navidad que , a mí, no me afecta. Sigue sin gustarme.

La odio. Profundamente.

Lo del amor y la paz me produce escalofríos. Es como si el ser humano estuviera programado para amar y estar en paz y armonía esos días del año. Específicamente, esos. El resto del año tiene como una especie de carta blanca para ser anodino (ni bueno , ni malo) o un verdadero hijo de puta. Perdonad que sea tan grosero pero no sé cómo expresarlo con la contundencia que requiere. Cuando estoy concentrado , poniendo las luces, suelo crear historias de ciencia ficción que me ayuden a superar el frío y el tedio. Siempre me imagino que los extraterrestres que nos controlan ( eso ya os lo explicaré otro día), nos han insertado una especie de temporizador con una serie de botoncitos. Se divierten jugando con nosotros y, en Navidad, nos colocan en el mode Xmas, para que se activen esas características navideñas del amor y la solidaridad.

El que me decía eso de la paz y amor tiene a su madre internada en una residencia de ancianos a la que no va nunca. Eso sí, en Navidad come con ella.

Yo soy un tipo normal . Amo cada día del año a mi esposa y mi hijo y soy un ser pacífico.

Y, odio la Navidad.

A mí, las Navidades, lo que hacen es robarme el tiempo que le regalo, cada día, a mi hijo. Me hacen ir a controlar que todo está en orden y no puedo cumplir mi horario habitual.

Mi hijo es un precioso niño, gordito y sonrosado , que viene de tierras heladas. Hasta los seis años vivió en un centro de adopción y, durante todo ese tiempo, no recibió muestras de afecto ni pudo jugar.

Mi hijo no había jugado jamás.

Así que, desde que vive en nuestro hogar que ahora es el suyo, le dedico un tiempo sagrado por la tarde, antes de bañarlo y acostarlo, para jugar a aquello que más le apetezca.No le interesan los juguetes, lo que le gusta es fabricar castillos con cajas de zapatos e imaginar aventuras con los desgastados muñecos de plástico que le regalamos en su primer cumpleaños con nosotros y de los que no se ha desprendido en estos tres de convivencia. Así que lo único que me trae la maldita Navidad es alterar mi ritual sagrado del juego. Mi regalo diario a mi hijo.

¿Cómo no voy a odiar la Navidad? Me paso todo el día arriba y abajo con el elevador… Luces van, luces vienen…

Odio la Navidad. Y aún más desde el apagón del 2018.

Demasiadas Cumbres Internacionales sobre el cambio climático y poco trabajo efectivo para corregir nuestros excesos. Tras la crisis mundial que se inició en el 2009, llegaron los tiempos difíciles. Cuando en el 2016 por fin se vio la luz, se inició una etapa de nueva euforia consumista. Al mismo tiempo, el invierno empezó a ser más extremo y lo mismo pasó con el verano.

En Diciembre del 2018, todas las ciudades del mundo se engalanaron con millones de luces navideñas. Aunque eran portentos del bajo consumo, la tierra superpoblada, se llenó de bombillas de colores que anunciaban la alegría de los buenos tiempos que se avecinaban. Las temperaturas bajo cero hicieron que la población mundial pusiera en marcha sus aparatos de calefacción mientras la otra mitad de ese mundo, sofocado por el calor tropical, hacía lo propio con los de aire acondicionado.

No se sabe por qué, todo ocurrió en el mismo segundo pero lo único que se recuerda es aquel gran puuuufffffff y, después, la oscuridad total.

La tierra se apagó completamente. Era la Navidad del 2018.

A partir de ese momento, mi trabajo en el Departamento de Mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona, sufrió un cambio radical durante la época navideña. Las ciudades tuvieron que racionar el consumo de luz y, a la vez, requerían de la iluminación navideña que motivara a los ciudadanos a salir a la calle, a comprar y a animarse. Eso de vivir en la penumbra, nos convirtió en seres malhumorados y ariscos. Si antes me ocupaba de colocar los sesenta kilómetros de iluminación navideña en las 305 calles escogidas por el alcalde y, tras ese faenón, dejar que el susodicho apretara el botón del encendido ahora… Ahora , debíamos acudir diariamente a las 305 calles y encender los sesenta kilómetros de velas que iluminaban la ciudad. Eran velas especiales que duraban todo el mes y que debíamos encender y apagar en ciclos de veinticuatro horas.

Vuelta a las velas. Vuelta al encendido y apagado manual.

Odio la Navidad.

Y odio tener que irme a las 24:00 en el camión del Ayuntamiento para recorrer Barcelona, soplando las velas . Una a una.

Yo soy el tipo que las enciende y las apaga cada día. ¿Lo entiendes? ¿Entiendes por qué odio la Navidad?.

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Making Of : Este texto lo colgué en el 2009 y en el 2013. La idea original me la inspiró  : 1) la de gente que odia la Navidad, 2) la noticia del alumbrado navideño en Barcelona y 3) las noticias sobre el cambio climático que llegaban de Cancún (2009).  En mi imaginación, faltaban nueve años para el gran apagón mundial. Ahora, a punto de entrar en el 2017 y con el acuerdo firmado en la Cumbre de París en junio de este año, casi una década despues, veo que sigue siendo un texto vigente. Espero que , algún día, tenga tan poco sentido que no lo quiera volver a publicar. Mientras tanto, hay que ir aprovisionando velas y cerillas…

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