Cosas horrorosas, horrorosas.

Este post va de cosas horribles. Horrorosas. Por lo menos, según mi escala “estética”.

Me gustaría conocer el proceso mental para llegar a la conclusión que esto, tiene algún sentido. Me ha recordado a la sensación que tengo en Formentera con los italianos y sus atuendos para ir a la playa. Que nadie se me ofenda pero es que , alucino cada vez que los veo a ellos , casi modelos Armani total, con foulard anudado al cuello . Siempre el foulard. Aunque te estés friendo a pleno sol…Ellas van perfectamente arregladas, manicuradas, peinadas, conjuntadas. De punta en blanco aunque hundan sus tacones en la arena.  Y , oye, que cada uno vaya como quiera a la playa ( faltaría más) pero hay un gran contraste con el estilo mediterráneo autóctono que es como más fresco…

Bien, para esas mujeres que no pueden bajarse de los tacones ni para…bucear, aquí está la primera cosa horrorosa.

Después está lo de este peluquero… Un iluminado que dijo: “Mira, con los postizos puedo hacer esculturas”. La frase “llevo un cerdo/a ( o lo que sea eso) en la cabeza” sólo se entiende si miras esto. Es la segunda cosa horrorosa.

Y la chica es mona… Imaginaos , esto, en un ser humano normal… También tengo la del perrito. Espero que esteís preparados :

La tercera ( o cuarta, si contamos al perro-pelo)cosa horrible, se le ocurrió a un diseñador de ropa deportiva, que no sé si es un orgulloso patriota o un guiri-amante-de-los-estereotipos ( y al pensar en España…) pero la cuestión es que si veís a alguién corriendo con esto, podéis brindarle un “Olé” bien grande.

 

Ya para ir acabando, una muestra del estilo de los que diseñan alta costura. Yo creo, que este tipo ( por mucho Marc Jacobs que sea) aún se está partiendo el pecho…Porque para ir así, debes tener un gran, gran sentido del humor.

…Y para asistir a una gala en el MET de Nueva York… Horroroso.

El último atentado estético, no lo es tanto. Si os centráis en su funcionalidad, el invento está muy bien. Una almohada-gorro que se mantiene fija si estás en un coche, o en el avión…Lo que pasa es que ves la foto del producto y dices : Sí, es horroroso.

Siento las molestias visuales que este post os haya podido ocasionar.

La buena noticia es que , con esto, lo bello aún es más bello…

Cosas tontas maravillosas.

El ser humano es tan simple, en su complejidad, que es necesario alejarlo de su zona de confort para que aprecie las simplezas que configuran su mundo.

Esa distancia, que franquea la comodidad, se convierte en un poderoso altavoz de lo fantásticas que son esas rutinas, a las que no se da importancia porque están ahí siempre y creemos que siempre estarán ahí.

Y hablo de las cosas más tontas…

 

El café con leche, por la mañana, hecho como a ti te gusta.

La lectura del periódico mientras lo paladeas y las neuronas se van encendiendo.

Tu cama.

Tus sábanas.

Tu almohada.

¡Qué maravilla!

Dulces sueños…

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Nosotros estamos durmiendo pero nuestro cerebro sigue trabajando… Está más relajado, eso sí, y sin la presión de estar actuando en la vida real, pero no se detiene. Sigue fabricando películas sin parar..

Dicen que cada una de nuestras noches están pobladas de esos sueños pero que nos los recordamos.Se quedan enterrados en nuestro inconsciente, como si fuera un secreto de nuestra mente. Pero… hay veces que el pícaro cerebro se decide a compartir su doble vida y nos deja ver que hace por las noches, cuando nosotros dormimos…

Cuando está enfadado, se descuelga con una pesadilla y un episodio de angustia totalmente gratuito . ¡Hay que ser cabroncete¡ Nos hace sufrir por algo que no está pasando. Si lo piensas con detenimiento, es como el más retorcido de los castigos que nuestra mente puede idear : pasar terribles miedos y desesperos, estando profundamente dormidos. O sea, sin que ocurran en realidad y, además, inventándose cosas absurdas y poniendo impedimentos irreales.

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Ejemplos : te persiguen o debes correr velozmente para salvarte a ti o a algo y entonces, el cerebro que dice : “¡a ralentizar! ¡Qué este durmiente sufra un poco más!”. y tú, en tu sueño, corriendo con todas tus fuerzas pero sólo consiguiendo una extraña sensación de ir a cámara lenta ,sin avanzar. O , ese extraño salto al vacío-sin fin-en el que sientes ese vaivén en tu estómago , tipo montaña ­rusa.

Después está lo de los personajes que elige para la acción : personas que reconoces pero tienen el aspecto de otro , gente que no sabes quién es o no le ves la cara. Personas en las que es extraño que pienses o te relaciones… A su bola. Escoge con libre albedrío quienes van a poblar tus sueños …

La pesadilla siempre termina, porque es inevitable que te despiertes. Es entonces cuando te invade esa gran sensación de alivio . Gigante, como una ola, que se derrama por toda nuestra consciencia…. Tanto si te acuerdas del sueño o no, persiste una sensación de “desespero” seguida de una gran calma y alegría al darte cuenta que todo era una trastada de ese cerebro maquiavélico que te ha tocado en suerte.

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No hay que olvidar que también nos fabrica “dulces sueños”. Episodios surrealistas o realistas, eróticos o bellos que nos hacen sentir reconfortados y no digo que sean los menos. Desconozco las juergas que se pega mi cerebro cuando duermo porque no suelo acordarme de mis sueños. Leves sensaciones al despertar que se desvanecen lentamente , sean dulces o angustiosas y, alguna vez, sólo alguna vez me regala un algo romántico o mi típica pesadilla de los exámenes orales en la Facultad ( y una variante que era, el mirar la nota). De esos, me acuerdo…

Del de lo mío con George Clooney, no. ; – )

 

Cuatro píldoras…

La primera píldora va de “Arte Urbano”.

Soy especialmente fan de esta disciplina y espero, algún día, encontrarme un Banksy en Barcelona pero, mientras eso ocurre, podemos deleitarnos con otros artistas de la calle.

En Jaén.

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En Vancouver, Canadà. Del artista urbano  que firma como  I♥.

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En Barcelona , del artista Sam3. “The small birds are the tree’s words”.

La segunda píldora está asociada a una neuralgia que me afecta a un brazo, cuando mi cabeza ( con todo su peso) y la almohada ( traidora ella), se alian para hacer que todo eso , descanse sobre el pobre brazo que , hecho polvo se pregunta ¿Qué hago yo aquí?.

Así que coincido con el titular de este invento: Brillante.

La tercera píldora es un DIY. Para la gente que sepa hacer labores y que le pirren los cojines. La única cosa a tener en cuenta es que este diseño de cojín, debe ser ubicado en casa con previo aviso a todos sus habitantes… Si abres la luz del salón y te encuentras esto, seguro que te ríes pero, primero: gritas!.

La cuarta y última píldora es multidosis. Van un par de chistes , para cerrar esta toma con una sonrisa.