Odio la Navidad.

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Odio la Navidad.

Cuando lo digo, la gente me mira con cara rara. ¿Cómo no puede gustarte la Navidad, hombre?. Es un tiempo de amor y de paz, de regalos, de comilonas, de encuentros familiares… Y ya pueden venderme la idea más romántica y preciosa de la Navidad que , a mí, no me afecta. Sigue sin gustarme.

La odio. Profundamente.

Lo del amor y la paz me produce escalofríos. Es como si el ser humano estuviera programado para amar y estar en paz y armonía esos días del año. Específicamente, esos. El resto del año tiene como una especie de carta blanca para ser anodino (ni bueno , ni malo) o un verdadero hijo de puta. Perdonad que sea tan grosero pero no sé cómo expresarlo con la contundencia que requiere. Cuando estoy concentrado , poniendo las luces, suelo crear historias de ciencia ficción que me ayuden a superar el frío y el tedio. Siempre me imagino que los extraterrestres que nos controlan ( eso ya os lo explicaré otro día), nos han insertado una especie de temporizador con una serie de botoncitos. Se divierten jugando con nosotros y, en Navidad, nos colocan en el mode Xmas, para que se activen esas características navideñas del amor y la solidaridad.

El que me decía eso de la paz y amor tiene a su madre internada en una residencia de ancianos a la que no va nunca. Eso sí, en Navidad come con ella.

Yo soy un tipo normal . Amo cada día del año a mi esposa y mi hijo y soy un ser pacífico.

Y, odio la Navidad.

A mí, las Navidades, lo que hacen es robarme el tiempo que le regalo, cada día, a mi hijo. Me hacen ir a controlar que todo está en orden y no puedo cumplir mi horario habitual.

Mi hijo es un precioso niño, gordito y sonrosado , que viene de tierras heladas. Hasta los seis años vivió en un centro de adopción y, durante todo ese tiempo, no recibió muestras de afecto ni pudo jugar.

Mi hijo no había jugado jamás.

Así que, desde que vive en nuestro hogar que ahora es el suyo, le dedico un tiempo sagrado por la tarde, antes de bañarlo y acostarlo, para jugar a aquello que más le apetezca.No le interesan los juguetes, lo que le gusta es fabricar castillos con cajas de zapatos e imaginar aventuras con los desgastados muñecos de plástico que le regalamos en su primer cumpleaños con nosotros y de los que no se ha desprendido en estos tres de convivencia. Así que lo único que me trae la maldita Navidad es alterar mi ritual sagrado del juego. Mi regalo diario a mi hijo.

¿Cómo no voy a odiar la Navidad? Me paso todo el día arriba y abajo con el elevador… Luces van, luces vienen…

Odio la Navidad. Y aún más desde el apagón del 2018.

Demasiadas Cumbres Internacionales sobre el cambio climático y poco trabajo efectivo para corregir nuestros excesos. Tras la crisis mundial que se inició en el 2009, llegaron los tiempos difíciles. Cuando en el 2016 por fin se vio la luz, se inició una etapa de nueva euforia consumista. Al mismo tiempo, el invierno empezó a ser más extremo y lo mismo pasó con el verano.

En Diciembre del 2018, todas las ciudades del mundo se engalanaron con millones de luces navideñas. Aunque eran portentos del bajo consumo, la tierra superpoblada, se llenó de bombillas de colores que anunciaban la alegría de los buenos tiempos que se avecinaban. Las temperaturas bajo cero hicieron que la población mundial pusiera en marcha sus aparatos de calefacción mientras la otra mitad de ese mundo, sofocado por el calor tropical, hacía lo propio con los de aire acondicionado.

No se sabe por qué, todo ocurrió en el mismo segundo pero lo único que se recuerda es aquel gran puuuufffffff y, después, la oscuridad total.

La tierra se apagó completamente. Era la Navidad del 2018.

A partir de ese momento, mi trabajo en el Departamento de Mantenimiento del Ayuntamiento de Barcelona, sufrió un cambio radical durante la época navideña. Las ciudades tuvieron que racionar el consumo de luz y, a la vez, requerían de la iluminación navideña que motivara a los ciudadanos a salir a la calle, a comprar y a animarse. Eso de vivir en la penumbra, nos convirtió en seres malhumorados y ariscos. Si antes me ocupaba de colocar los sesenta kilómetros de iluminación navideña en las 305 calles escogidas por el alcalde y, tras ese faenón, dejar que el susodicho apretara el botón del encendido ahora… Ahora , debíamos acudir diariamente a las 305 calles y encender los sesenta kilómetros de velas que iluminaban la ciudad. Eran velas especiales que duraban todo el mes y que debíamos encender y apagar en ciclos de veinticuatro horas.

Vuelta a las velas. Vuelta al encendido y apagado manual.

Odio la Navidad.

Y odio tener que irme a las 24:00 en el camión del Ayuntamiento para recorrer Barcelona, soplando las velas . Una a una.

Yo soy el tipo que las enciende y las apaga cada día. ¿Lo entiendes? ¿Entiendes por qué odio la Navidad?.

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Making Of : Este texto lo colgué en el 2009 y en el 2013. La idea original me la inspiró  : 1) la de gente que odia la Navidad, 2) la noticia del alumbrado navideño en Barcelona y 3) las noticias sobre el cambio climático que llegaban de Cancún (2009).  En mi imaginación, faltaban nueve años para el gran apagón mundial. Ahora, a punto de entrar en el 2017 y con el acuerdo firmado en la Cumbre de París en junio de este año, casi una década despues, veo que sigue siendo un texto vigente. Espero que , algún día, tenga tan poco sentido que no lo quiera volver a publicar. Mientras tanto, hay que ir aprovisionando velas y cerillas…

nad

 

 

17 pensamientos en “Odio la Navidad.

  1. Añado aquí aquello del grupo Def Con Dos:
    “Porque no me acostumbro
    porque no me interesa
    poner buena cara
    en vuestro chungo mundo.”

    Pues eso.

  2. Simplemente brillante. No lo leí en las fechas que lo publicaste y eso que era activista bloguero … Sólo me queda quitarme el sombrero ante tu texto.

    Como bien dice María, Def con Dos casi siempre está en lo cierto … :) Uno de mis grupos predilectos.

    • Gracias!!!
      Antes de comentar he visto el vídeo que enlazas de Def con Dos. ¡Joder!Sin ser el tipo de música que suelo oír, me he quedado alucinada con la canción.

      Le decía a María que es súper contundente y que sí , tienen toda la razón del mundo :

      HUMANO, SOY DEMASIADO HUMANO
      SI FUERA UN ANIMAL SERIA MAS HONRADO
      HUMANO, SOY DEMASIADO HUMANO
      COMO ME ARREPIENTO DE HABER BAJADO DEL ÁRBOL.

      Pero… siempre hay la esperanza de que existan humanos por ahí que, aún siéndolo y aún habiendo bajado del árbol, sean buenos humanos…

      Feliz Navidad y Besos!!!

    • Hola Alejacangreja,
      Es un texto de ficción en el que intento expresar la rígidez de comportamiento (feliz ) al que obliga la Navidad.
      Y te preguntas ¿ Y todo el año, no?…
      Yo , personalmente, no odio la Navidad. Mi Navidad ha ido cambiando con los años y , ahora, pesan mucho las ausencias… Solo la toreo , buscándole la parte positiva.
      Así que te deseo que sea positiva! ; – )
      Saludos!

  3. Entiendo el punto de vista, pero si en esos días hay más deseo de “comunión” con el otro, de acoger al que normalmente ignoramos o incluso detestamos, por algo será. Algo tiene que suceder para que el hombre busque sacar la mejor versión de sí mismo y, a mi entender, este sorprendente proceder no está relacionado con las luces de la ciudad, con la fanfarria que llena nuestras calles. Es algo más profundo que toca el alma, lo más profundo de nuestro ser y nos conmueve. Feliz Navidad, querida.

    • Hola Zambu,
      Es una versión romántica y maravillosa y admiro tu espíritu navideño…
      Cualquier cosa que saque la mejor versión de nosotros mismos, es bienvenida ( con fuertes aplausos y muchas ganas).
      Un fuerte abrazo y Feliz Navidad!

  4. Resentimiento pre-navideño, adopción de un niño pobre, ecología y sostenibilidad… bughgf.. todo ahí metido pero si escribiste prácticamente un cuento navideño ! Me pareció un lienzo de bonitos colores en abstracto desligado sin sentido pero; reconozcámoslo, lo leí entero y estuvo bien (el final gracioso ayuda). A mi me gusta la navidad, por cierto.

    • Hola!
      Este texto se inspiró en un artículo que leí sobre el Cambio Climático en el 2009 , seguido de otro , que hablaba del inicio de la ” iluminación navideña” en todas las ciudades del mundo…Me pregunté si, realmente, un día todo puede hacer plof! Y me lo sigo preguntando…Si alguien no hace caso a @elonmusk ( dice que la energía que captaríamos del sol en un día, cubre las necesidades energéticas de todo el planeta para un año!!) puede que nos encontremos así…
      Gracias por pasarte y leerlo!

Puedes leer, puedes escribir , puedes hacer lo que quieras...

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