Lunes Detox

Detox significa «Depuración de toxinas». Es un limpiarse, oxigenarse…

Y llega el lunes.

Y es posible que necesitemos un detox completo. Del lunes.

Para eso, no hay nada mejor que concentrarse en los colores que nos proporciona la naturaleza. Si quieres hacer un Lunes Detox, mira esto. Esta ahí fuera ( aunque sea lunes).

Y si este empacho de colores y flores, no sirve de nada, siempre podéis visitar a borralapizarra, con sus genialidades, los lunes y cada día. ; – )

Un olvido.

Intento ser cuidadosa con esto de los cumpleaños y no “olvidar” los más cercanos pero, a veces, el ritmo de vida te sumerge en un estado en el que no sabes ni en qué día vives y, entonces, es fácil que se te pase uno de esos días señalados para alguien ( que no eres tú) no por una falta de afecto ( que quede claro) si no porque el calendario se ha desdibujado y sólo ves, mañana y pasado y… a todo ritmo.

No creo que sea un elemento representativo importante del amor que nos profesamos y menos con los que quieres y en los que confías pero…admito que si se olvidan del tuyo , dices eso de “No importa” y, de verdad, “No importa” pero… fastidia un poco. Un poquitín…Seamos sinceros…

Normalmente, en nuestro entorno siempre hay un factor desencadenante del recordatorio para evitar esas situaciones de “olvidar-un-cumple”: alguien te pregunta que le vas a regalar a X, o te invitan a la juerga, o el propio interesado lo deja caer ( de aquella manera sutil, para que no se note) pero, en este caso, el que me ocupa, el factor desencadenante no ha desencadenado nada.

Esto me ocurrió ayer : Salgo a regar mi huerto y cuando me giro para desenrollar la manguera ( siempre se lía sola)oigo un abucheo. Me giro y, claro, el abucheo desaparece. Sigo con mis labores de hortelana ( estrenando zuecos impermeables de color fucsia , cosa que después me di cuenta que empeoró aún más el asunto) y vuelvo a oír unos gritos . Me gritaban de todo, menos bonita hortelana ( ya me entendéis). Así que, calzada con mis súper zuecos y haciendo chop-chop, me dirijo a la zona del griterío y me encuentro a los tomates cherry y las lechugas muy, muy enfadados.

¿Sabes qué día es hoy? – me preguntan al unísono.

Martes- respondo con firmeza, sin alterarme ni un ápice por estar dialogando con un puñado de vegetales y hortalizas.

Martes, ¿qué?- gritan de nuevo.

-¿Qué de qué?- les digo yo.

Es 5 de junio! – la lechuga de la izquierda es la que parece más indignada.

-¿Y?– Ahora sí que me quedo descolocada. Atención : La lechuga sabe el día en el que vivimos. Es, por lo menos, extraño…

Nos plantaste el día 5 de mayo. ¡Hoy es nuestro cumpleaños!. En los huertos urbanos, los años se convierten en meses…

Cierto. Se me ha olvidado, completamente, que hoy es el cumpleaños-meses de mi huerto. El primer mes juntos y a mí, se me olvida felicitarlo. Intento salir del atolladero, en plan “novios nuevos”.

¿Estáis seguros que no fue el seis o el siete de mayo? Creo que os estáis equivocando de fecha. No es lo mismo comprar el planter que plantar… -Intento escabullirme en las imprecisiones pero me interrumpen.

Tú misma lo fechaste. Mira.-Esta vez la que  habla es la tomatera cherry que ya tiene una flor!.

Y me quedo muda, ante el decepcionado colectivo de cumpleañeros, observando aquellos indicadores que rotulé con un rotulador indeleble, resistente a la lluvia y al sol, y en los que indicaba que había plantado y …la fecha. La fecha exacta.

Así que tras oír una serie de improperios sobre mis zuecos rosas, acabo de regar y me disculpo por el olvido.

Esto fue ayer. Hoy, he parado en el garden y he comprado un saco del mejor abono del mercado para huertos urbanos. Será un regalo tardío pero eso y la canción que he preparado de “Cumpleaños Feliz” especial para lechugas y tomates, espero que me sirva para la reconciliación.

También os digo que esto es por la personalidad » especial» de estas verduras. Hay otros habitantes del huerto, como el perejil o la albahaca que están tan panchos , encantados de conocerse y que les trae al pairo eso de los cumpleaños… O cumplemeses…

Como no se han quejado, les pondré el doble de abono… ; – )

Acciones correctivas.

Aquello parecía la jungla. Follaje denso, sombra y humedad .De repente ( y digo “de repente” porque cinco días son poco tiempo), los tomates cherry, decidieron amotinarse… Cuando vieron que les ponía las cañas para “entutorarlos” ( ya la palabrita es fea), convocaron su 15 M tomatero y , no me preguntes cómo, casi duplicaron su tamaño, llegando a la cima de las cañas.

 

Esta acción descontrolada ,tuvo nefastas consecuencias. En primer lugar, las pobres lechugas vecinas se quedaron sin la luz del sol y no se ha podido evitar tener que sacrificarlas .

 

Ya sólo queda un reducto de lechugitas que me he propuesto salvar. Son un grupo de resistencia lechuguera y se hacen llamar “Comando Pepita”, en honor a la primera lechuga que nos dejó hace unos días.

Por una de esas casualidades de la vida, este fin de semana he conocido a un payés ( de verdad). Jaume, se llama y , además de encantador, ha sido muy generoso al regalarme su tiempo y sus consejos ( ejemplo : plantar guisante australiano, en lluna vella). Le enseñé las fotos de mi huerto en el iPad ( por cierto, alucinó con el artilugio y me consta que el lunes, se quiere hacer con uno ; – ) ), le expliqué “La Revolución del Tomate” y me dijo exactamente lo que tenía que hacer. Advierto : es doloroso.

He de confesar que lo ocurrido es el resultado de que una novata, sin idea de horticultora, se compra una mesa de cultivo y planta. Esa soy yo. Cuando planté los tomates cherry , consideré que aquella plantita tan diminuta no iba a ser suficiente y en donde debía reposar –tranquilamente-una única plantita, yo puse tres ( o cuatro) más. En palabras de Jaume, es como si pongo un plato en una mesa, con ración para una persona y se sientan cuatro a comer… Vale. Entendido. Me dijo que era muy importante que actuara y que lo debía hacer ¡ya!. Si no, no habrá tomate que valga…

Y, cabizbaja y triste, me he puesto el equipo de jardinera-horticultura, he cogido las tijeras de la cocina y he hecho lo que tenía que hacer.

Con todo, es posible que no consiga que estas plantas me den tomates pero, por lo menos, a fuerza de motín y acciones correctivas, he aprendido lo que NO debo hacer la próxima vez.

Lo tendré en cuenta, cuando plante los guisantes australianos…

Desde aquí, mi más sinceras disculpas a los tomates cherry , por todos los que han caído. Acepto mi culpa aunque… Lo de las lechugas… Eso, me ha tocado la fibra, la verdad .

NB : …Aunque admito que estaban muy ricas… Sabían a lechuga! : – )

 

Evolución de mi huerto, en http://mihuerto.tumblr.com

 

 

 

 

 

 

Ese Rodríguez…

Esta semana, me han dicho varias veces ¿Qué? ¿Estás de Rodríguez, no? Pues no, no estoy de Rodríguez. Soy una mujer, por lo tanto no existe un término que defina el estado de Rodríguez para mí. Según la RAE ( y es sabido que lo que dice la Real Academia de la Lengua va a misa) :

rodríguez.

(De Rodríguez, apellido).

  1. 1.      m. coloq. Hombre casado que se queda trabajando mientras su familia está fuera, normalmente de veraneo. Anda, está, se queda de rodríguez.

Hombre, no. Trabajando me he quedado, sí. Mi familia NO está de veraneo. ¿Cómo estoy yo? ¿De Rodrígaz? …

En los años 60, en España, el “Estar de Rodríguez” era tal y como lo plantea la RAE  pero como son unos señores muy serios, no hablan de la connotación sexual del asunto. El que se quedaba de Rodríguez rompía el yugo de la esclavitud marital, dejaba a la parentela en un apartamentito en la playa y se quedaba en la ciudad, donde pretendía echar unas canitas al aire…Esta es la figura estereotipada de los “Rodríguez” que haberlos los habría ( siempre hay de todo, en todas partes) pero también hubo mucho “Rodríguez” de boquilla. Me dicen que la expresión procede de la película “El cálido verano del Sr. Rodríguez” (1964) protagonizada por el magnífico José Luis López Vázquez ( un gran “Rodríguez”-tipo) pero desconozco si fue primero la gallina o el huevo. También, he oído que la expresión proviene del uso del apellido como un apellido “común” cuando se visitaban las casas de señoras-pintadas-y-que-fuman. Daban este nombre para ocultar la falta. Es como el típico “Smith” de las pelis americanas.

Es una definición de otros tiempos ( creo que la RAE debería poner un 1960-1970, p.e.) aunque la sigamos empleando en los de hoy. Por lo menos, la actitud machista de aquella época, ha evolucionado y “Estar de Rodríguez” pasa a ser un simple concepto de estar solo ( sin pareja, familia, etc.), por unos días ( semanas/ meses). Ya casi no hace falta ser pareja. Puedes estar de Rodríguez de tus compañeros de piso…Sea como sea, todo el mundo entiende que significa la frasecita. Y, como un tic gracioso, siempre cae alguna bromita respecto a la furia sexual que se va a desatar en tu estado de soledad. ; – )

En cualquier caso, es un “tic” como os decía ( y lo aderezaría con un “Perro ladrador, poco mordedor) y la realidad es que , simplemente, estas sólo en un hábitat en el que habitualmente no lo estás. No hay normas de convivencia. Ninguna. No hay horarios ( a excepción de los laborales). Puedes elegir la anarquía en la vida cotidiana.

Sabes que es “temporal”. Ese estado va a caducar y todo volverá a la normalidad por lo que no hay sensación de pérdida. Sí que puedes echar de menos pero se compensa rápidamente. Estás tú y…tus preferencias. Y , aunque no deseas que se alargue más de lo establecido, conviertes tu Rodriguerízmo en un estado amable. Por ejemplo : duermes “en cruz”, toda la cama es para ti. Las cosas del comer, cuando apetecen ( y me pido japonés). La tele, toda tuya. ¿Dormido en el sofá? ¡Qué más da!. Lo dicho : la anarquía que queramos. La nuestra. La de cada uno.

Estos días,  he estado de algo que no es Rodríguez. La definición no me define. Deberíamos buscar algo más acorde. Más de estos tiempos… ; – )

¿De Rodríg@z?

 

NB Musical: Dos «Rodríguez » de la música.

1) Te doy una canción ,  Silvio Rodríguez ( he viajado a otros tiempos)

2) Buena Suerte, Los Rodríguez ( sólo de A.Calamaro). Aunque no te guste Calamaro…

 

 

Te voy a llevar al huerto…

La experiencia ha sido más liviana de lo previsto. He montado el huerto urbano sin demasiados problemas gracias a una organización minuciosa de las “cosas” que forman parte del proceso.

Parecerá una obviedad pero, la mayoría de veces que he montado algo (léase mueble del IKEA y de tamaño pequeño/mediano), me ha podido el ímpetu-bricolajeril  que es el espíritu inicial, un tanto descontrolado, antes del montaje, lleno de ilusión que va menguando, a medida que los tornillitos no encajan en su sitio…Se refleja en un ir y venir buscando herramientas, colocar las piezas en lugares incómodos o de difícil acceso, pasar –un poco- del manual de instrucciones dando una ojeada rápida, no preparar las “cosas”que componen el mueble, etc…

Esta vez, todo controlado. Era un reto. Ha habido muchas risitas a mi costa con “mi” huerto. Por todos los flancos de la familia y los amigos. Me he tenido que oír que gracias a “mi” futura cosecha, podremos sobrevivir…Bueno, me voy a acoger a la Quinta Enmienda de la República Independiente de Mi Casa , que reza así : “Quién ríe el último, ríe mejor” y verás que pasa cuando me haga mi ensaladita, con mi lechuga fresca y mis tomatitos cherry o saboree mis jugosas y aromáticas fresas…Por no hablar de cada vez que vaya a cosechar perejil o albahaca…

El único contratiempo (unos minutos, pocos) fue descubrir que el destornillador tenía dos posiciones y estuve intentando roscar un tornillo en la posición de desenroscar. Descubierto el ingenioso mecanismo, me centré y conté las piezas, las separé e inicié el riguroso seguimiento del Manual de Instrucciones ( por cierto, perfectamente legible!).

Sin contratiempos, monté mi mesa de cultivo. Lo he ido diciendo todo el fin de semana, en tono triunfal a todo el que me ha querido escuchar…

La segunda etapa de esta fase, ya me gustaba más. La podríamos categorizar como “ocio”. Trabajar la tierra, plantar, regar…Texturas y aromas. Ilusión y expectativas.

Ahora, entro en la fase del regar y el vigilar. No sé que tendré al final del camino: ¿Una lechuga pocha? ¿Un tomatito? ¿Un par de fresas?… Sea una cosecha final abundante o más bien minimalista,  por lo menos sé que ,caminando, me lo pasaré bien.

Además…nunca hubiese pensado que , a mi edad, iba a poder llevarme a alguien al huerto…literalmente. Eso es lo que haré con cualquiera que me visite.

Todo ventajas, pues. ; – )

Rosas, aunque no quieras…

La Festa de Sant Jordi es el Día de los Enamorados “oficial” en Cataluña.  El regalo está pactado : rosa para ella, libro para él ( ya sabéis que yo me declaro abiertamente unisex para ambos regalos).

Esta es una apreciación ( la del Día de los Enamorados) que nos van recordando ya que , la fiesta se ha expandido hacia la fusión de “Día del Patrón de la Comunidad” + “Día del Libro” + “Día dels Enamorats y, esto hace que “la rosa” , pierda ese significado amoroso : te la regalan en la panadería, en la farmacia ,…al comprar un libro (yo llevo tres, a estas horas, de procedencia comercial ).Esto viene a ser como si el Día de San Valentín, te fueran regalando corazones y querubines por doquier…

Un exceso, vamos. Lo bueno,por eso,  es que se ha democratizado este Día del Amor y no hace falta tener pareja, ni un amante, ni nada de nada. Sólo que ames la vida y salgas a la calle, en Sant Jordi tienes rosa. Aunque no quieras…

Hoy, pocos se libran de llegar a casa con una ( o varias) … Imposible, de verdad, hacerte el sueco con las rosas…

Los más jóvenes y los que están empezando una historia de amor ( es decir, en fase mariposas en el estómago), regalan y reciben con especial sentimiento. Esa es “la rosa”. La más importante. “La”. No quiero decir que los amores reposados no la vivan con afecto pero hay un juego de costumbres que lo convierte en un acto agradable y no pasional: esperas la rosa y te regalan la rosa. Perfecto.

En este período sereno, la única forma de “apasionar “ el Sant Jordi, es que el que la compra, se desnude y la ofrezca , entre sus labios. Si no hay un momento de pasión fulminante, uno se puede morir de la risa ( que también está bien). Recomiendo no imaginárselo…O sí  ( *)

Rosas y rosas.Para unos, será un símbolo inequívoco de su amor. Para otros, un detalle afectuoso. Hay quien las valorará por su belleza ( dan alegría a la casa o a la oficina) , otros simplemente las sacarán del plastiquito y las pondrán en un vaso de agua, sin más.

Rosas y rosas. Las del amor. Las de los comercios. Las de los compromisos. Rosas y rosas. El espectáculo de las flores , los libros y la gente en la calle. Maravilloso . Hoy, todos estamos enamorados. Enamorados del “concepto” y de las rosas.

Puestos a excederse, que sea con flores…

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(*) He conjurado una imagen, de un tipo desnudo con una rosa entre los dientes. El problema, es que no me he imaginado a George… No. Es otra cosa…De esto, tiene la culpa este anuncio de las líneas aéreas noruegas , que en su día, fue censurado. ; – ) Se entiende.

Me sabe mal acabar así este post . Pido disculpas de antemano : – )

 

 

Cantando bajo la lluvia…pero después.

 

Al principio, ha sido un poco caótico ( y mojado). No soy anti- días- de -lluvia. Más bien, todo lo contrario. Me gusta esa luz gris y el olor a hierba fresca pero, claro, todo esto visto desde una , perspectiva ideal : ¿Desde una ventana? ¿Sin tener que chapotear por el asfalto, por ejemplo?

El inicio del día ha sido uno de esos Mr.Bean. Los tengo clasificados : Los Días Grrr! son malos, los Felices ya se identifican por sí solos y los Mr. Bean, son días esencialmente torpes. En realidad, no es el día , soy yo pero…es mejor echarle la culpa al karma. ; – )

Hoy, por lo menos, era consciente de mi paraguas ( gracias al post del otro día) y sabía , debía, estaba obligada a sacarlo del maletero y dejar que se mojara un poco. La primera fase de la mañana ha sido la de las prisas. Cuando se inicia rápido, todo para confabulado para desbordarse. El paraguas, claro, en el maletero. De mi casa al coche, sin paraguas: el pelo, ya loco. Una vez llego al coche, me percato que las llaves que creía tener en el bolsillo –perfectamente-localizadas-para-abrir-rápido, son las de casa. Llueve. Vale. ¡Qué bien! Hacía falta.( Eso es lo que hoy , va diciendo todo el mundo ; – ) )Meto la mano en mi súper-bolso bandolera, king size, y empiezo a buscar al tacto. Las llaves, no están en el lugar habitual ( el bolsillito interior) y hoy, precisamente hoy, el bolso está lleno de cosas ajenas o poco habituales. Me mojo pero ya me empieza a dar igual…¿Sabéis esa posición, con la pierna a medio alzar, aguantando el bolso mientras rebuscas y te desesperas porque encuentras de todo menos las malditas-llaves-del-coche? Al final, en una solapa trasera ( que utilizo poco), noto una forma prometedora. Localizadas. Me saco el bolso por la cabeza y se me levanta la chaqueta. Abro el coche, tiro el bolso ( de  malos modos, confieso) en el asiento del copiloto y observo, como el contenido se desparrama…profusamente. Confirmo que he olvidado cerrarlo.

Cuando llego a mi destino, ya más conformada y casi seca, aparco ( buena señal!) y voy a pagar al parquímetro ( conocida por “la máquina de pagar” ). Antes de esto, he recogido monedas y tickets que he colocado como he podido en el monedero (también desparramado) y ¡He cogido el paraguas! Al llegar a la máquina infernal, no he sé qué hacer con el paraguas. No lo puedo sostener ( ni en ese formato garra-axilar) y es tan grande , que molesta a los que pasan por mi lado, con paraguas de tamaño normal. Seleccionar las monedas, en aquel amasijo de tickets y papeles ha sido muy difícil. El paraguas, molestando. Dos personas a mi espalda, esperando su turno en la máquina… He cerrado el monstruo y lo he apoyado en la maquinita. Se ha caído. Lo he recogido. Mirada taladrante que notas en la nuca y encima, lloviendo.

Al final, lo he conseguido. A partir de ese momento, he sido consciente que mi paraguas sólo es apto para grandes avenidas. Mi paseo se ha convertido en un sano ejercicio de driblaje , acompañado por algún movimiento de paraguas ( tipo, lo-tiro-para-abajo-para-dejar-pasar) y como era de esperar, en uno de esas, he bajado el paraguas justo debajo de uno de esos chorritos de agua, ya con su caudal, que crean algunos balcones y terrazas…Ha habido un momento que ya me daba igual si me mojaba o no. Me era tan indiferente que he estado mis buenos diez minutos, paseando con el paraguas sin que lloviera, hecho del que me he percatado al ver que no había más paraguas que sortear y que la gente, paseaba ya, a cabeza descubierta…pero, claro, iba yo concentrada en no herir a nadie con el mío…

Los Mr.Bean se han ido sucediendo hasta el mediodía. Ahí, ya me he estabilizado y la cosa se ha normalizado.

Esto me ha hecho pensar en la célebre “Cantando bajo la lluvia”. Más que por su referencia evidente a la lluvia y a empaparse, por su poder de insuflar optimismo. Es una de las películas más utilizadas en terapia, por su contenido vital y positivo y que se alcanza su máxima expresión en la escena central , el famoso baile-chapoteo de Gene Kelly. ¿Qué nivel de felicidad debes alcanzar para andar( bailando) a través de una tormenta, con un paraguas cerrado y encantado de la vida? La lluvia se asocia a días grises y a la tristeza y, justamente, lo que hace el protagonista es actuar como si luciera un sol radiante, un símbolo de la felicidad… Si la ves, es inevitable que te contagies de ese optimismo bailarín. Transmite ese buen rollo, de forma muy potente… No creo que existan muchas personas que no hayan visto esta peli, pero es posible que no nos hayamos recreado en esta escena, sabiendo que podemos absorber parte de esa positividad. Es un buen anti – yuyu-de-bajón.

Curiosamente, esa no era su misión. La película se creó en base a las canciones disponibles para el musical (mandaban las canciones) y no fue hasta el último momento que no se planteó la escena de rodar , realmente, bajo la lluvia .En realidad era agua con una composición salina ( algunos dicen que leche) para que fuera más blanca y la cámara la captara mejor. Gene Kelly, la ensayó hasta la saciedad ( el tipo era muy perfeccionista) y consiguió rodarla en una sola toma ( esta “tontería” es…¡increíble!). La leyenda dice que el bailarín llegó al estudio con 40º de fiebre y debilitado pero que , aun así, clavó el bailecito pero…como no se oían suficiente sus zapatos ( recordad que estaba hecho polvo) fuera de cámara había dos bailarinas de claqué que reforzaban los pasos de Gene Kelly para que se oyeran más.

De momento, yo nunca he salido a “mojarme” bajo la lluvia, en un estado de felicidad total. No me ha pasado nunca (deberé trabajar en esa área; – ) ). Lo mío con la lluvia, viene a ser más de día Mr. Bean pero no pierdo la esperanza. Y si me pasa, me pienso marcar el bailecito tipo Gene Kelly.

 

Aunque sea lunes…

Este de hoy, ha sido un lunes especialmente pesado para mí. Ha cumplido todas las expectativas de lunes-lunes. Llegar aquí, a este momento, ha sido costoso. Subida a la montaña rusa emocional que es el lunes-lunes , me he deprimido, me he cansado y me he irritado para volver a un estado normal, ya de pre-martes. En este caso, escribir este post es parte de la terapia a la que me someto.

Quiero acogerme a la explicación científica del asunto: un simple cambio de biorritmos, una alteración de horas de sueño (incrementándolas), menos serotonina y más dopamina. Cuarenta y ocho horas sometiendo al cuerpo al puro relax y abandono  y esta mañana, sin hacer caso a lo del Síndrome, va el Lunes y se me presenta como una patada en el culo. ¡Y de repente! Es normal que mis hormonas se hayan cabreado y , para reajustarse, me hayan hecho pasar por este lunes-lunes.

Ya estoy  la fase final , esa en la que has superado la mañana, las ojeras, ese ritmo lento y torpe que tienen las cosas que tocas. Ya me he resignado  a situarme en el momento más lejano al fin de semana ( y pedalear para llegar a él, de nuevo) y veo que ya he superado el Síndrome . Desde este estado de serenidad, me he hecho una pregunta: ¿Y si no hubiera un lunes siguiente?¿Cuanto valdría este?

Mi cerebro y su química, me la han jugado de nuevo. Y mira que lo intento controlar pero es que tengo un cerebro rebelde que, a veces, no me hace caso. La próxima vez, me tengo que imponer con más rotundidad.

¿Como se he atrevido a modificar la percepción del día, sin mi permiso? Porque es que hoy, hacía un día de esos radiantes, de temperatura agradable y brisa con olor a mar y esos pájaros que hacen un cucuuuu sostenido ( no sé que son) pero que me recuerdan al verano, a la tumbona y el libro, en el jardín… Todo eso, ha sido percibido por los que no estaban perdidos en las tinieblas del Síndrome del Lunes. Se han tomado el día, como un comienzo. Y tenían razón, era un día nuevo, se llame como se llame.

Así que hoy, además de lunes, es un día nuevo. Y nos hemos acostumbrado a apilarlos.A montones.  Como nos van dando días y días, les vamos quitando la importancia que tienen. Tanta, como para no perderse ni uno de ellos…aunque sean lunes.

Chistes gráficos : Forges

 

La infractora.

 

Hoy, he vivido una experiencia de las que se llaman : “con la burocracia hemos topado”,.

De entrada, la Administración Pública en general es un concepto” hostil “ para el ciudadano. Nuestra percepción al entrar en una delegación de Hacienda, de la Seguridad Social, a un Ayuntamiento o a cualquier servicio público a nuestro servicio ( valga la redundancia y el cinismo que conlleva) no es la de acceder a un lugar en el que se van desvivir por atenderte y solucionar tus problemas. En ningún caso piensas que te van a facilitar las cosas : todo lo contrario. Según como vaya (aun comiéndote marrones) salimos aliviados por lo que hubiese podido ser.

Se lo tendrían que hacer mirar. Para nuestra desgracia, un entramado de personas que trabajan para que las cosas funcionen , nos transmiten la sensación contraria : que no se preocupan por nosotros y, lo peor, algunas veces incluso ,te fastidian … Dicho esto, con este temperamento he ido a solucionar un expediente al Ayuntamiento. Soy una infractora “urbanística” ( eso, según el Ayuntamiento, yo creo que he contribuido a la mejora paisajística y que no tienen razón…) pero leve, que conste, y tras los recursos y alegaciones , he ido a pagar mi multa. No es nada importante pero , debía hacerlo en un plazo y he pensado que hoy era un buen día para ello. He calculado que tardaría una hora y he puesto ese importe en la Zona Azul de la zona de aparcamiento.

Ya, nada más traspasar las puertas, he percibido una atmósfera de gravedad. Cola en información. Un señor mayor, preguntando qué importe exacto de IBI le iban a cobrar. Dificultades en la comunicación. Lentitud. Cuando por fin me llega el turno , para que me den el turno ( observar lo perverso del tema) me informan que no me pueden dar «mi»número. No tengo la Carta de Pago y debo ir a la tercera planta. Voy. Allí, no hay recepción. Entras directamente, en un puzzle de mesas en las que todo el mundo parece ocupado. Nadie te pregunta. Lo hago yo en “Denuncias” (soy una  infractora)  y por fin, encuentro a la chica que tiene que hacerme la Carta de Pago.

Se mira los papeles con detenimiento y accede al ordenador. Pasan los minutos . Me mira y me dice la típica frase : “ Es que el sistema va muy lento “. Cuando por fin aquello le responde , introduce el nº del expediente y todas esas cosas que ves que van haciendo sin saber qué hacen. Click.Click.Click. Me gustaría poder ver esas pantallas… Cuando le da al enter y yo percibo que es el final y, por fin, tendré la dichosa Carta de Pago, pero exclama algo y me dice que se ha equivocado y que le ha endosado mi pago a otro pobre infractor. Ruego me disculpe el hombre. Ha sido sólo por unos minutos…los que ha tardado en volver a teclear todo eso que no sé qué es y darme dos hojitas de impresora láser. Me pide que, tras el pago,  le lleve el justificante.

He pensado que, por lo menos, tengo una orden concreta. Una mesa a la que ir y dejar el papel. No sabe si puedo pagar con la tarjeta… Me voy a la sección en la que los infractores, cumplimos la condena. La maquinita de pagar no va. No tengo efectivo.

Del Ayuntamiento al banco. Cola. Llego al mostrador: Sólo pagamos estos recibos los martes y los jueves. Hágalo en la máquina. No lo he hecho allí, a priori, porque la Carta de Pago debe ir sellada por el banco. Me informan que el extracto que te da el cajero tiene el mismo valor.

Por seguir: el lector de barras del cajero, no va. Me voy a otra oficina y , tras la pertinente cola, finalmente, tengo en mis manos el recibo. Vuelvo al Ayuntamiento pero antes, amplio el parking una hora más y busco un lugar para hacer fotocopias. Hacia siglos que no hacía fotocopias…Me dicen que hay un Locutorio cerca que las hace. Cuando entro, un chico latino está delante de un ordenador que no tiene conexión mientras que la encargada está centrada en encender y apagar el router. El chaval se impacienta. La mujer consigue reconectarse. Tras asistir a esta crisis de conexión y su resolución, me hace las dos fotocopias…

Ayuntamiento. Entro con determinación.Planta tercera, de nuevo. Ya he ido directamente .Mi objetivo está aislado y solo: me lanzo sobre la mesa, con mi recibo y la Carta de Pago. Se mira el recibo, se mira mi Carta de Pago y me dice : es que el banco te tenía que haber sellado la Carta de Pago… Vale. Paciencia. Le explico lo del cajero, se vuelve a mirar el recibo y lo grapa a la Carta de Pago. Ya está. Adiós. Ya , casi, me he redimido como infractora. Me queda ir al Registro General con mi Instancia y la fotocopia del recibo.

Como la vida, esto es un círculo. Lo cierro : vuelvo a estar en la cola, haciendo turno para los turnos. La resignada funcionaria de información está creando una retención en el flujo de reparto de números. Esta vez, es una señora brasileña o portuguesa que se intenta hacer entender. Se está quejando pero yo tampoco entiendo de qué…Mi única prioridad , ahora, es llegar al coche antes que el Agente de la Zona Azul.

El último funcionario que me atiende, es especialmente rápido. Por su mesa, vamos desfilando sin pausa mientras en las otras, hay un ritmo más pausado. Este, registra. El resto, no sé. Se mira los papeles, busca el nº de expediente, lo encuentra a la primera, teclea rápido y coloca un adhesivo con un numerito.Por cierto, es una pena que se haya perdido aquel efecto atronador de “punto y final” del sello-tampón.

Salgo de allí, victoriosa. Con mi expediente cerrado y ya limpia, de mi condición de infractora. Dejo atrás la cola de recepción y esa sensación de “con la burocracia hemos topado”.

Lo mío era muy, muy simple pero no he sentido que nadie quisiera facilitarme las cosas. Empezando por el propio expediente y acabando con el pago de la multa. Nadie se ha preocupado de hacerlo ágil y no tener que disponer de mi tiempo ( y su tiempo) y malgastarlo.

He llegado en el tiempo límite para sacar mi coche de la Zona Azul.

Ahora que ya soy ex_infractora ,quiero  disfrutar unos días de esta sensación de libertad…

NB : El chiste del genial Forges. Su web es, también,  genial. www.forges.com

Cupido’s Killer

No me lo puedo creer…

Primero, he oído aquel extraño aleteo. Raro,muy raro, teniendo en cuenta que estoy encerrada en un despacho minúsculo, en el que no hay ventanas. Pero me ha pasado lo mismo que en las películas : cuando me giraba o levantaba la cabeza para mirar de donde procedía aquel sonido, el silencio era absoluto. A la que dirigía mi mirada a la pantalla del ordenador, ya estaba allí: flop, flop, flop

“Mira, es lunes y estás muy estresada” eso es lo que he pensado, dándome ánimos a mí misma ( algo que ya viene siendo habitual en los últimos tiempos) pero, entonces, cuando ya estaba más calmada y centrada en aquel listado de costes, me cae una plumita blanca en el teclado.

Como está feo eso de decir tacos, no voy a volver a reproducir el ¡Joder! que me ha salido del alma. ¿Qué hace un pajarito blanco en mi despacho?– esto ya me lo he preguntado con un tono infantil y estúpido. Incrédulo…Y con un poco de susto porque , inmediatamente me ha asaltado la idea de que fuera una paloma y yo, les tengo terror a esas aves… Dejémoslo en un trauma infantil , que arrastro desde que mi abuelo me hacía poner, en medio de la Plaza Cataluña, con los brazos abiertos , llenas las manos de alpiste… Aquellos pájaros hambrientos, se lanzaban sobre mí. A lo bruto. Despiadadamente…Por lo menos, es así como yo lo recuerdo.

Cuando me he atrevido a mirar hacia arriba, lo que he visto me ha dejado paralizada. Un niño, de ricitos rubios y mejillas sonrosadas, tirando a gordito ( se le hacían esas arruguitas tan graciosas en las rodillas) y…con un par de alas, de plumas blancas, sobresaliendo de su espalda. Estaba sentado en el aparato de aire acondicionado, y agarrado a los conductos, como si fuera a caerse.

Tras procesar esta información, “ niño gordo con alas, sentado en mi aparato de aire acondicionado”,  he mirado al niño con atención, he observado que llevaba un arco en la mano y aunque no he visto ni una sola flecha, me ha parecido que podía ser peligroso. He decidido gritar con todas mis fuerzas pero, cuando ya iba a dejar que el aire rasgara mis cuerdas vocales, el niño me ha hecho una señal con la mano, poniéndose un dedo en la boca. Y supongo que por el hecho de que es un “niño” ,  he cerrado la boca. ¡Una broma! ¡Claro! Yo que soy la anti San Valentín de la oficina, la que celebra el día de los No Enamorados desde que me dejó aquel cabrón  , soy la víctima de una bromita del Día de Marras. ¿Una cámara oculta?

Cuando miro al nene, pienso que se han pasado tres pueblos. ¡Angelito!. ¿Cómo se han atrevido a colocarlo ahí? ¿Y si se cae?. Este último pensamiento me ha permitido salir del estado de estupor que he sentido , al descubrir a un querubín ubicado en mi pared, y me he dirigido hacia él, dispuesta a socorrerlo. ¡Qué bestias, por Dios!. Estoy segura que es culpa de Martínez , el capullo graciosillo  de contabilidad.

-Hola,  cariño. No te asustes, te ayudaré a bajar de ahí.

-No me toques, humana. Ni te atrevas. Soy Cupido, ¿Acaso no me has reconocido?

-Venga, precioso. Vamos a bajar,  que la broma ya se ha acabado.

-No puedo bajar. Estoy herido…Creo que me estoy muriendo.

-¿Herido? No me asustes. Voy a llamar al 061. No! a los Bomberos o …mejor a la Policía. Este Martínez ha ido demasiado lejos.

-No podrán hacer nada. Nadie puede hacer nada. Esto se acaba,lo noto.

-No digas tonterías. Dame la mano y yo…

Entonces, otro flop, flop, flop y el niño, gordito y sonrosado, se mueve torpemente, moviendo sus alas con dificultad. Le veo el culete y los rizos de su pelo y…una flecha clavada en su espalda.

Da un giro antinatural y deja de hacer flop para hacer plof.

Cae en la mesa de mi despacho, boca abajo, en una posición anti natural que me da miedo.

-No te preocupes por mí. Parece más de lo que es y supongo que a un ser humano le impacta más que a nosotros. Además, se les ocurrió darme esta forma de niño gordinflón que os deja arrobados.

-Pero…

-De verdad, estoy bien. Ha sido el maldito espíritu comercial, que me ha pillado desprevenido.

-¿El espíritu comercial, dices?- A estas alturas, estar hablando con un niño, con alas de ángel que dice ser Cupido y que está espachurrado en mi mesa, con una flecha clavada en su espalda, no me produce extrañeza. Charlo con él, como si tal cosa. Es raro, lo sé. Ya lo he dicho antes.

-Sí. Es un tipo que lleva una capa negra .Se me ha copiado el arma, el muy idiota.

-¡Eh! No digas palabrotas…er..niño.

-Lo reconocerás porque lleva bordados de diferentes anagramas en la capa : VISA, El Corte Inglés, el símbolo del dólar, vales regalo. Está patrocinado y le han proporcionado más recursos. Me ha pillado desprevenido.

–  Ya. Y… ¿Qué se supone que debo hacer yo con un niño- vi que me torcía el gesto-perdona, con un Cupido muerto en mi mesa?

–  Nada. Nadie me verá. Me sacas la flecha y me desintegraré. Ya está.

–  En todas las pelis que he visto, sacar una flecha es lo último que se debe hacer. Desgarra la carne. No voy a hacer eso.

–  Confía en mí. Soy Cupido. ¿No me ves?

Miro sus rizos y ese culete gracioso. Es lo único que le veo, puesto así, boca abajo. No sé porque, pero le creo. Justo yo, la más escéptica con eso del Día de San Valentín…

–  Vale. Te la sacaré. Pero…si te desintegras;  desapareces y me lo crea o no, se supone que eres Cupido. Es una gran responsabilidad.

–  Me iré de aquí, a otro lugar que no conoces pero… volveré. No tengas ninguna duda. No olvides que el amor, nunca muere. Venga, quítame la flecha que puede entrar alguien y encontrarme aquí, con esta pinta y derrotado por el malvado “Espíritu Comercial”.

–  Lo haré- Cojo la flecha y cuando me dispongo a tirar , oigo su vocecilla.

–  Ah! Una cosa más… Lo siento pero, la última flecha que disparé… Espero que me perdones, humana.

Y oigo eso del “perdón” y me quedo perpleja.

Ya no hay flecha, ni niño muerto.

Creo que me voy a pedir una baja por estrés. Estoy mal, muy mal.

Llaman a la puerta. Veo que aún hay plumas blancas por la sala. Las recojo apresuradamente y le digo al que llama a mi puerta que puede pasar.Y ahí está Martínez, el de contabilidad, con cara de besugo y los ojos muy, muy brillantes. Sostiene un gran ramo de flores en su mano . Me lo entrega, junto con una postalita de un corazón ribeteado de blonda blanca. Horrososo, por cierto.

–  Siempre he querido decirte que me gustas y que me gustaría que fuéramos a tomar una copa, para conocernos mejor. O a cenar, si lo prefieres.

Me quedo muda. Esto es peor que el niño gordinflón con la flecha en la espalda.

No me lo puedo creer…