Paciencia…

Vengo de aquí. A principios de agosto

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Hace una semana, estábamos así.

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Ayer.

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Santa paciencia…

El zarcillo.

Hace ya tres años que fotografié un zarcillo de pepino que me dejo fascinada por su magnífica estética

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Este verano me he encontrado con otro ejemplar de la planta con sus respectivas flores y…zarcillos.

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Y es el zarcillo lo que más me ha llamado la atención…

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El pepino quiere trepar y, para eso, tiene un instrumento excepcional : una hoja modificada y adaptada para facilitar la función trepadora de la planta.Ese es el zarcillo, una hoja “especializada” que tiene como misión sujetarse a lo que encuentre.En este caso, se encontró con una maceta y un amable boj que se vio , sin quererlo, abrazado por el pepino…

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El detalle más simple de la naturaleza se convierte en fascinante…

 

 

Un olvido.

Intento ser cuidadosa con esto de los cumpleaños y no “olvidar” los más cercanos pero, a veces, el ritmo de vida te sumerge en un estado en el que no sabes ni en qué día vives y, entonces, es fácil que se te pase uno de esos días señalados para alguien ( que no eres tú) no por una falta de afecto ( que quede claro) si no porque el calendario se ha desdibujado y sólo ves, mañana y pasado y… a todo ritmo.

No creo que sea un elemento representativo importante del amor que nos profesamos y menos con los que quieres y en los que confías pero…admito que si se olvidan del tuyo , dices eso de “No importa” y, de verdad, “No importa” pero… fastidia un poco. Un poquitín…Seamos sinceros…

Normalmente, en nuestro entorno siempre hay un factor desencadenante del recordatorio para evitar esas situaciones de “olvidar-un-cumple”: alguien te pregunta que le vas a regalar a X, o te invitan a la juerga, o el propio interesado lo deja caer ( de aquella manera sutil, para que no se note) pero, en este caso, el que me ocupa, el factor desencadenante no ha desencadenado nada.

Esto me ocurrió ayer : Salgo a regar mi huerto y cuando me giro para desenrollar la manguera ( siempre se lía sola)oigo un abucheo. Me giro y, claro, el abucheo desaparece. Sigo con mis labores de hortelana ( estrenando zuecos impermeables de color fucsia , cosa que después me di cuenta que empeoró aún más el asunto) y vuelvo a oír unos gritos . Me gritaban de todo, menos bonita hortelana ( ya me entendéis). Así que, calzada con mis súper zuecos y haciendo chop-chop, me dirijo a la zona del griterío y me encuentro a los tomates cherry y las lechugas muy, muy enfadados.

¿Sabes qué día es hoy? – me preguntan al unísono.

Martes- respondo con firmeza, sin alterarme ni un ápice por estar dialogando con un puñado de vegetales y hortalizas.

Martes, ¿qué?- gritan de nuevo.

-¿Qué de qué?- les digo yo.

Es 5 de junio! – la lechuga de la izquierda es la que parece más indignada.

-¿Y?– Ahora sí que me quedo descolocada. Atención : La lechuga sabe el día en el que vivimos. Es, por lo menos, extraño…

Nos plantaste el día 5 de mayo. ¡Hoy es nuestro cumpleaños!. En los huertos urbanos, los años se convierten en meses…

Cierto. Se me ha olvidado, completamente, que hoy es el cumpleaños-meses de mi huerto. El primer mes juntos y a mí, se me olvida felicitarlo. Intento salir del atolladero, en plan “novios nuevos”.

¿Estáis seguros que no fue el seis o el siete de mayo? Creo que os estáis equivocando de fecha. No es lo mismo comprar el planter que plantar… -Intento escabullirme en las imprecisiones pero me interrumpen.

Tú misma lo fechaste. Mira.-Esta vez la que  habla es la tomatera cherry que ya tiene una flor!.

Y me quedo muda, ante el decepcionado colectivo de cumpleañeros, observando aquellos indicadores que rotulé con un rotulador indeleble, resistente a la lluvia y al sol, y en los que indicaba que había plantado y …la fecha. La fecha exacta.

Así que tras oír una serie de improperios sobre mis zuecos rosas, acabo de regar y me disculpo por el olvido.

Esto fue ayer. Hoy, he parado en el garden y he comprado un saco del mejor abono del mercado para huertos urbanos. Será un regalo tardío pero eso y la canción que he preparado de “Cumpleaños Feliz” especial para lechugas y tomates, espero que me sirva para la reconciliación.

También os digo que esto es por la personalidad ” especial” de estas verduras. Hay otros habitantes del huerto, como el perejil o la albahaca que están tan panchos , encantados de conocerse y que les trae al pairo eso de los cumpleaños… O cumplemeses…

Como no se han quejado, les pondré el doble de abono… ; – )