Sonriamos…





Sonriamos…





De fácil digestión. Para que el lunes sea más liviano…
Puedes poner un monstruo en uno de tus guisos.
O dedicarte a hacer bonitas creaciones artísticas con un par de bocadillos.

Con un poco de ketchup, pintas un retrato. Es arte efímero…
y…¿Un té mientras escuchas Yellow Submarine?
Y ayuda en los lunes de invierno…

Un tenedor que inspira al artista…

O el artista ( en este caso William Kass) que utiliza la comida para su mundo en miniatura.
Una pareja a la que le llueve azúcar.

Quiero que me traigan las pizzas, así.
Y para acabar, tres infografías publicitarias de Zomato que os plantea una pregunta.
¿De qué eres tú?…
Yo soy de dejarme el borde de la masa y de comer el chocolate por piezas (me fastidia cuando me queda asimétrico) pero…Estoy en pleno desacuerdo con esta tercera infografía. Ahí, se puede ser de los dos tipos.
Feliz lunes.
Agustina Guerrero, ilustradora argentina afincada en Barcelona , que me ha robado el corazón con una sonrisa y el “Diario de una volátil” ( Gran terapia).
Me declaro fan incondicional de esta volátil , desde la página 1.
Es una buena de empezar la semana y volatilizar el lunes…


«En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira» del poeta Ramón de Campoamor (1817-1901).
Ese cristal con el que miras la vida… ¡Ay! ¡Maldito cristal! ¿Por qué tiene que existir? Y, ¿Por qué hay tantos colores? ¿No podrían eliminar los colores tristes y angustiosos?
En este blog, mucha veces he utilizado el recurso del “odio al lunes”, publicando chistes y viñetas al respecto o bien, textos en los que se expresa el sentimiento de lunes, el de color gris…
¡Vaya estupidez! Lo admito. ¿Qué más dará que sea lunes, no? Y qué tonta soy , al no aprender que más que asignar “colores” lo que debería hacer es ser consciente que es mi mirada la que cambia el color… Así que un lunes en el que, por ejemplo, le dan el alta hospitalaria a un ser querido, resulta ser un lunes de color radiante, brillante, precioso. Deja de ser lunes. Deja de ser gris.
No voy a meterme con los lunes nunca más. Lo que haré es asediar a ese cristal famoso, para que sea de un color bonito cuando mire…
El período navideño, ha acabado oficialmente.
Ya he guardado mis duendes, mis luces y las estrellas varias, en una caja de cartón en la que he escrito: “Adornos de Navidad”. El año que viene, la buscaré entre todas las cajas ( hay algunas , arrinconadas en un espacio al que no tengo fácil acceso, en el que estoy segura que hay varias cajas más en las que también pone “Adornos de Navidad”) y toda esas cosas volverán a cobrar vida.
Es el Game Over de la Navidad 2017.

Foto de William Montout de Unsplash
Ahora toca seguir el ciclo. Cajas guardadas, un invierno por el que transitar y ,en el horizonte, la primavera que parece que no pero ya veréis como ya casi estamos allí.
Y como es lunes :

Espero vivirlo , con todas sus horas y todas las cosas …de un domingo.
Este viernes me enteré que este lunes era festivo. Lo mejor de este inesperado lunes festivo es el regalo que me suposo no saberlo. En algún momento oí comentarios pero no los fijé en mi mente. Tuve una semana con muchas cosas… así que, de repente, cuando nos despedimos hasta el martes! y tomé conciencia del mensaje , tuve un subidón de adrenalina que aún me dura…
Según que domingos , en base a lo que me espera para los siguientes cinco días, siento esa extraña ansiedad – leve pero ansiosa- o se me agudiza el sentimiento de pérdida al acabar los dos días de «ocio» ( entendiendo ocio como lo que queráis pero eliminando las responsabilidades laborales).
Este domingo, no. Es cómo un sábado.
Y eso me ha llevado a pensar en el pobre lunes. En mi intención de borrarlo… Él no tiene la culpa. Es una simple cuestión de ajuste del calendario laboral ( habrá para quien el lunes, sea su festivo) pero lo que si determina el lunes y el resto de días de la semana del resto de nuestra vida, es la actitud.
Lo que tú eres en el día. El «cómo estás» dentro de ese día.
Será necesario que el lunes que viene, me lea este post. Por si estoy puteada porque es lunes…Y es que ahora estoy bajo el influjo del festivo recién descubierto…
Y no vale.
Viñetas de Borra la pizarra
Cada día del año, tiene asignado un “Día Internacional De”. Oficialmente, es la ONU la que marca y asigna los días y su temática. Son días serios, en los que el objetivo es concienciar o dar visibilidad a enfermedades, injusticias…
Hay, por eso, otros Días De. Más frívolos, menos serios. Están recogidos en esta web. He buscado los que nos tocan…
El Blog Imperfecto, inaugura La Semana de los Días De.
Hoy es el Día Mundial del Arcoíris. Un buen “Día De” para un lunes…

Lo primero que me ha pasado es que he dudado entre escribir “arco iris” o “arcoíris”. He ido a la RAE y ambos sustantivos son considerados correctos aunque se recomienda su uso como única palabra . Así que: arcoíris.
Después, me ha dado por pensar ¿Cuántos arcoíris he visto yo en mi vida? La verdad, es que no han sido muchos. El último hace poco, mientras conducía, y me impactó. Y mira que sé que, en realidad, estoy viendo una ilusión óptica producida por un fenómeno atmosférico. Ya se encargó Isaac Newton de darle la explicación científica de la dispersión de la luz pero… debo admitir que siempre me sorprende y le da un toque mágico al momento. Me olvido de Newton… ¿Y nuestros antepasados? ¿Esos que no tenían explicación a ese magnífico arco de colores que aparecía en el cielo? Tenían que sentir esa magia, multiplicada por 1000.

Foto de Patrick Fore ( unsplash.com)
No me extraña que existan tantas leyendas, en todo el mundo, sobre el arcoíris. Que aparezca en la mitología griega, incluso en la Biblia, cuando acaba el diluvio universal.
Se dice que es la Diosa Iris anunciando el pacto entre humanos y Dioses tras la tormenta. O que está formado por el alma de las mariposas de colores de los indios Araucos. Que es el sendero de los amantes de la tribu de los Cashinahuas en Brasil. O que dónde acaba, vive un duende que custodia un fabuloso tesoro…

Foto de Stas Kulesh (unsplash.com )
Yo sólo sé que espero volver a ver otro arcoíris. Y que me seguirá sorprendiendo su belleza. Y que , es posible que me plantee, ir a buscar el lugar dónde se acaba… A ver si doy con el duende…
Feliz Día del Arcoíris.

Me duele la espalda. Estoy sufriendo… Nunca me había dolido tanto…
Estoy desesperada y eso me hace cometer imprudencias. Como ahora mismo… Estoy en la Plaza de los Remedios, buscando a un hombre. ¡Qué locura, por Dios! Dicen de él ,que cura todas las dolencias y yo necesito que alguien me ayude. Las calles que circundan la plaza están oscuras, muy oscuras y empiezo a tener miedo.
Oigo unos pasos y, de la oscuridad, emerge un hombre vestido con una túnica. No puedo dejar de observar esas estrellas brillantes, que decoran el raso azul . Levanto la vista y veo que lleva unas gafas grandes y…esa melena rubia de bote ¡Oh, no! Me siento decepcionada. Es terrible que mi potencial sanador sea un imitador de Rappel. Le quita credibilidad. No quiero ni imaginarme la posibilidad que lleve un tanga de leopardo, debajo de esos ropajes…
Me hace un gesto con la mano y lo sigo, recorriendo esas calles tenebrosas. ¿Pero qué hago aquí? me pregunto pero, entonces, algo me presiona la espalda , tira hacía abajo y me hunde en el intento. Duele.
Estoy aquí por el dolor. Quiero que me lo quite.
Al final de nuestro camino, hay una curva pronunciada que esconde un paraje maravilloso. Me sorprende el cambio repentino de texturas, pero no le doy muchas vueltas. Tampoco al hecho que estoy siguiendo a un tipo que va disfrazado de Rappel. La luz natural de las cientos de estrellas que titilan en el cielo, son suficientes para iluminar el hermoso jardín de margaritas. Hay miles y parecen sonreírme. En el centro de ese estallido floral, hay una caravana. El hombre me dice que vive allí y me invita a entrar.
Empiezo a caminar entre las margaritas, en dirección a la caravana que ya tiene la puerta abierta. Una luz blanca, suave pero radiante a la vez, se escapa del interior. En el mismo instante que rozo las flores, desaparece la sensación de inquietud que me ha embargado en la Plaza de los Remedios. No sé cómo pero estoy descalza y siento la hierba fresca bajo mis pies.
El hombre ya no se parece a Rappel. Viste una camisa blanca y unos jeans y también va descalzo. Me explica que cada Carnaval, le toca disfrazarse de un vidente famoso. Sonríe cuando me indica que el año anterior le tocó Paco Porras. Es una explicación lógica al extraño atuendo con el que me ha recibido . Lo que no la tiene, es que yo esté descalza, en medio de este campo de margaritas pero…no pregunto. No digo nada. Presiento que mi espalda va a estallar de un momento a otro. Tengo ganas de llorar.
Entro en la caravana. Todo es blanco , hasta el sofá en el que me invita a sentarme. Lo hago. No importa que este en medio de la nada , con un hombre desconocido . Lo único importante es sentarme en ese sofá blanco.
Lo hago con mucho cuidado. Mi espalda está rígida. Mi alma, también. Y me siento sola. Cuando me acomodo contra el respaldo, siento una extraña brisa que refresca el ambiente. El aroma de margaritas me envuelve.
El hombre me mira a los ojos y , de verdad, me ve. Y lo ve todo. Me pide que lo deje salir. Que se lo entregue. Cada vez estoy más cómoda y mi columna vertebral empieza a ser moldeable. Me duele menos.
Lo saco. Le hablo. Lo digo todo. Se lo doy. Comparto lo que me pesa, lo que me hace hundir los hombros. Poco a poco, pacientemente, saca la pesada losa de mi espalda.
Ya no duele. Las flores me regalan el alivio.
Ya no duele.
La caravana no está. Ni el hombre. Sólo yo, mis pies descalzos y este gran prado lleno de margaritas…

(…)
El despertador interrumpe mi sueño. ¿Margaritas? Me desperezo con lentitud : estiro mis brazos, estiro mi cuello y, por fin, estiro mi espalda. Es flexible y responde . Se alarga, cruje y reposa.
Abro la ventana . El cielo parece transparente y hay una luz preciosa. Siento, de repente, que no puedo desaprovechar este día. Estoy aquí y es hoy.
De camino a la cocina, en busca de mi café, me tropiezo con el sofá beige mortecino que decora mi salón. Me golpeo el pie, en el meñique y siento un dolor intenso que interrumpe mi estado flower power pero, cuando me agacho para frotarme mi dedo pequeño y dolorido, mis manos se enredan con una margarita prendida en el dobladillo del pijama.
Decido que voy a cambiar el sofá. Voy a comprar uno de color blanco.
Me pongo la margarita en el pelo y sonrío.
Ya no duele.

NB : Las fotos son de Unplash.
Mi estrategia de “Odiar los Lunes” no me da resultado. Yo los odio y ellos me odian a mí, así que he decidido cambiar de estrategia.
Ahora, voy a saludar a los lunes de forma cariñosa y entusiasta. Les haré la pelota y los cubriré de halagos a ver si los despisto, se lo creen y se convierten en…viernes.
En este magnífico ( y esplendoroso) lunes, unas pildoritas…
Cosas preciosas que podemos hacer con botellas de cristal ( tengo muchas!)
Con esta idea me siento identificada porque no sé dónde meter todos mis libros… Desde que leo en el iPad ya no tengo tantos problemas pero una tiene un voluminoso-pasado-de –lectora-en-papel. Ingenioso.
Reciclaje y decoración : Una rueda y unos tenedores.
Y por último, un DIY muy interesante para hacer un transfer de una foto a una superficie de madera.
Lo probaré aun sabiendo que nunca es tan fácil como se pretende y que lo más seguro es que sea un fail… ; – )
Es cosa de imprimir y planchar.
Acabo este post, deseándole al lunes una muy buena semana…