Miente.

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¿Vale la pena decirle a un amigo que su arroz a la crema de nécoras es un mejunje incomible y crear una situación tensa, cuando lo que menos te importa de ese amigo , es su habilidad en la cocina? Miente.  ¿Y por qué le vas a decir a tu amiga que esa camiseta le queda de tortazo visual, cuando ella flota de entusiasmo con esa elección consciente? Miente.

La mentirijilla  funciona como un regulador de nuestras relaciones sociales. Hablamos de esas mentiras blancas. Las pequeñas y piadosas. Las otras, ya queda claro que son “negras, malas y enormes”. La mentirijilla es un filtro benigno por el que pasar las diferencias de percepciones y dejar que lo importante, lo esencial, salga intacto de las pequeñas batallas de la convivencia humana.

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Al principio, en la niñez,  somos devotos de la norma del “No mentir” y podemos desmentir tranquilamente. Los niños desarman a los adultos ante las mentiras más piadosas. Más tarde,  ya las empezamos a utilizar para conseguir un fin: que no te castiguen ( yo no he sido ), que no te pillen ( estoy estudiando con X. Llegaré más tarde.-Al fondo, la música de la fiesta-). Esta sucesión de mentiras, siguen en nuestra vida adulta: desde mentir con respecto a un dolor para no hacer algo, hasta decirle a alguien que ya tienes un compromiso , sin tenerlo.

Si hacemos un examen de las mentiras blancas y situacionales que decimos al día , nos quedaríamos sorprendidos. Y, a la vez, si nos pusiéramos a practicar un ejercicio total de “verdad” y elimináramos esas pequeñas mentirijillas, podríamos dejar a más de uno derrotado, cuando se podía haber ahorrado el mal trago.

Como todo en la vida, se impone el equilibrio.

El resto de las afirmaciones de este post, pueden ser mentira…

 

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El mimbre , desde siempre …

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Moisés fue rescatado de las aguas del Nilo, navegando a la deriva en una cuna de mimbre.

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En el Siglo I, los romanos ya lo cultivaban de modo organizado. El transporte de las mercancías con las que comerciaban, se transportaban en todo tipo de cestería hecha de mimbre.

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Esta fibra vegetal, ligera, flexible y fácil de trabajar, permite crear cestos, lámparas, muebles, etc.

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Aunque se ha industrializado su producción, aún hoy hay maestros artesanos que tejen esta fibra natural para que podamos dar ese toque “orgánico” a nuestro hogar con unos preciosos maceteros,

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colgados de las paredes,

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o para que llevemos la compra o las cosas de la playa.

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Desde Moisés a la decoración del S.XXI… El mimbre siempre ahí…

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NB :Es un arbusto parecido al sauce (género Salix), de cuyo tronco nacen muchas ramas largas, delgadas y flexibles, corteza gris, hojas lanceoladas, con el borde aserrado y flores agrupadas en racimos colgantes.

Liberación.

Casas blancas y radiantes… ¡Qué bonito es el blanco! Sofás mullidos y puros como nubes. Mesas y sillas de laca armiño. Todo blanco, blanco, blanco… Normalmente, a más blanco, menos niños. Es un color peligroso en el mundo infantil: esos ojos lo que ven, no son muebles blancos.Ven un gran lienzo-blanco-en el que dejar volar ( y expresar ) su creatividad y, a poder ser, con la máxima gama de colores posibles…

Este, supongo, fue el argumento creativo de la artista japonesa, Yayoi Kusama  . Dicen de ella, que es una de las más importantes artistas vivas de Japón y una de las más significativas en el panorama internacional. Su Bio en la web, que se inicia en 1929, hace un recorrido por su obra que te deja alucinado tanto por la cantidad como por la calidad .  Es una de esas mentes avanzadas a su tiempo, que ya en los 60 , experimentaba con “performances “ interactivas (Body Festivals Kusama).

La primera vez que se mostró la “The Obliteration room” fue en en el 2002 y más tarde como experiencia interactiva en el Gallery of Modern Art en Brisbane (Australia).

La artista, creó un espacio blanco e impoluto e invitó a los niños que visitaban el Museo a enganchar pegatinas (yo los llamo “gomets”)de colores , con total libertad, Sin orden ni concierto. A su bola.

Si se lo dicen a un adulto, os aseguro que también se lo pasa pipa pegando puntos de colores por aquí y por allí pero…¿un niño? ¡Dale “gomets” a un niño en un espacio blanco y…permiso para engancharlos dónde quiera! Y, encima, anímale a que lo haga…

¿Resultado? Un fabuloso mundo lleno de color…

Su web, aquí.

Localizador.

Una foto, inspira un texto. Este es el texto.

La foto, al final….

Localizador

Nada hacía presagiar que aquel iba a ser un día tan…especial. El ritual matutino había discurrido en absoluta calma y con armonía de tempos. Había decidido ir a trabajar en bici, para disfrutar de este tiempo veraniego en este otoño recién estrenado…

Me dedico a localizar espacios para anuncios, películas y todo lo que necesite un espacio concreto. ¿Quieres un árbol solitario, en medio de un prado como el de la carátula de “A dos metros bajo tierra”? ¿Un cole, de verjas verdes y setos cuidados, para ese anuncio del papi que va a recoger a su prole al cole, con el monovolumen de turno? ¿O te interesa una casona antigua y abandonada para un corto de terror? Yo te lo busco… Siempre llevo conmigo mi cámara de fotos y, ahora, el iPad para localizar lugares que veo y que después me pueden ser útiles. No sólo busco, también me encargo de todos las gestiones con propietarios, papeleo burocrático, permisos de Ayuntamientos…Vamos, te entrego un lugar en el que puedes filmar, fotografiar o…celebrar una fiesta.

Había recibido un encargo de un joven director de cine. Necesitaba una fábrica vieja o una nave industrial abandonada pero…debía tener grandes ventanales en forma de arco. Nunca pregunto el por qué. ¿Ventanales de arco? Ventanales de arco. Mientras me describía sus necesidades, mi mente localizó un local precioso, en una zona industrial de Barcelona muy activa en los años 70, que tenía unos hermosos ventanales . Y de arco. Había sido un Vivero de Artistas que tras los recortes municipales, se había quedado sin uso. Yo había asistido a la exposición de una amiga fotógrafa…Por eso conocía ese lugar…

Hice las gestiones pertinentes para poder ir a verlo y saber si podía ser el lugar ideal para mi cliente y , allí me fui, con mi cámara de fotos.

Desde el exterior , me pareció un emplazamiento idóneo. Al entrar…

Me encontré un magnífico espacio…con nube propia… Primero pensé que sería un montaje de alguno de aquellos creativos artistas pero, al acercarme, pude comprobar que no. Era una nube.

Una nube de verdad.

Tras unos instantes de confusión, me puse a admirar aquella maravilla natural. ¿Qué hacía allí una nube? Y como si se lo hubiese preguntado, una fina lluvia se depositó en el suelo. Se podía leer : “No me delates. Me he escapado del cielo y de mi madre, una nube muy gorda y muy gris, porque no quiero ser tormenta”.

Le prometí  silencio: nunca le diría nada al cielo, ni a la nube madre…

Al joven Director, no le gustó el local. La nube, le molestaba.

Incluí la nube en mi catálogo de localizaciones, pero nadie , jamás, se interesó por ella.

Voy de vez en cuando a verla…

Allí sigue, negándose a  ser tormenta.

Del artista , Berndnaut Smilde ( Amsterdam)

Nimbus, 2010.

Cosas horrorosas.

Hay una cuenta de Instagram, uglydesign,  que recoge los “atentados al buen gusto” que se ven por ahí.

Yo , a estos objetos, los llamaba “Cosas horrorosas”.

Pero el otro día, le enseñé esta foto del bolso-mascarilla a una persona a la que le gustó. Así que ahora me pregunto : ¿Qué es el buen gusto?

Voy a investigar….

Brácteas.

La buganvilla recibe este nombre por su descubridor. Louis Antoine de Bougainville (1729-1811), el marino y explorador francés que introdujo la planta en Europa desde Brasil. Cierto, por eso , que tiene nombres diferentes según el país, que no tienen nada que ver con Louis Antoine de Bougainville : papelillo, napoleón , veranera, trinitaria , Santa Rita…

Esas preciosas hojas de intenso color violeta, no son las flores de la buganvilla. Se llaman “brácteas” y son producto de una transformación natural de las hojas para acompañar a las flores, protegerlas y apoyar la función de atraer a los agentes polinizadores por esos los colores tan llamativos ( las hay rojas, naranjas, rosas…)

La verdadera florecilla, blanca y diminuta, está ahí en medio, a la espera de la polinización.

Así que lo que hace tan bonita esta planta trepadora son las brácteas.

El nombre es raro ( no sé por qué no me gusta) pero debo admitir que la buganvilla tiene unas brácteas preciosas…

El farolillo.

La Festividad  de San Juan , en España, es una de las celebraciones más optimistas del año. La noche del 23 de Junio, según en qué zona estés, verás mucho fuego , oirás atronadores petardos, quemarás lo malo para que desaparezca, esperarás a las séptima ola para pedir tu deseo o serás espectador de un increíble espectáculo de caballos menorquines…

La fiesta, aunando y sintetizando todos los conceptos, da paso a un nuevo período -el verano-en el que o damos gracias o pedimos gracia. Cada uno lo hace de una forma distinta pero similar en su esencia y todo ello, engalanado de fiesta.

Donde yo vivo, la fiesta se llama revetlla /verbena y consiste en una buena cena de verano al aire libre, cava , coca y baile. Pero hay algo que, a mí , me define Sant Joan y me trae recuerdos bellísimos de otras verbenas de mi infancia. Ese algo es el farolillo.

La brisa veraniega, el aroma de las barbacoas, de las hogueras, de la pólvora de los malditos petardos. La larga ristra de bombillas y aquella caja vieja llena de farolillos de papel, plegados, que iban perdiendo su vistosidad año tras año. Y mi padre, subido a la escalera, colgando bombillas entre los pinos y nosotros, dándole los farolillos.

Al anochecer, el encendido.

Emocionante y precioso.

Feliz San Juan.

Feliç Sant Joan.

Ahora mismo es verano.

A las 5:32 minutos, hemos cambiad de estación.

Oficialmente, estáis leyendo este post ya en el verano del 2021. El año pasado pensábamos en la distancia, la mascarilla y la higiene de manos. Este verano, ya podemos desprendernos de la mascarilla en el exterior ( “no aglomerado”) , la vacunación va bien y hay una sensación de aproximación a la realidad veraniega pre-pandemia . Se respira mucho optimismo.

Será un verano mucho mejor, seguro, pero en mi capazo, además de protector solar, llevo la mascarilla y un frasco tamaño XL de autorresponsabilidad.

Bienvenido, verano.

NB : Estoy preparada. ; – )

Primera luna.

La última foto que publiqué de la luna en este blog fue en el mes de febrero.

Hace ya cuatro meses y nuestra realidad ha cambiado, esta vez para mejorar. Aunque la prudencia debe ser nuestra consigna, se respira un ambiente más tranquilo y más…normal.

Esta es mi primera luna inmunizada, aunque ella no lo sepa.