Una cosa preciosa…

Es una cosa que me dijeron.

Una amiga me explicaba el proceso de su enfermedad. Sus palabras eran naturales, positivas, preciosas… Lo que me dijo, que es precioso, es que, si repitiera su vida, lo dejaría todo tal cual está ahora.

Y es que, en el ahora, es muy feliz.

Su travesía, en los momentos más difíciles, la hizo en compañía. Aparecieron los sentimientos más espontáneos y puros que unen a una familia. Y ese amor descomunal se ha hecho presente.

Pasan los años y cada uno empieza a hacer su vida. La familia es armónica y se reúne en los momentos decisivos: cumpleaños, bodas, bautizos, Navidad, en alguna comida familiar… y, de repente, le pasa algo a uno de sus miembros y lo que era esporádico se convierte en habitual.

La familia aparece. También los amigos. Los compañeros de trabajo…Se reciben altas dosis de cariño que compensan las dificultades. Reconoces el amor que te tienen y el tuyo hacia los demás, que también aparece como si fuera sólido. Casi se puede tocar.

Y es tan brutalmente precioso, que no cambiarías nada, ni siquiera lo más doloroso,  si la consecuencia es no tenerlo.

¿Es o no precioso?

Lazos de sangre

simpfamily_vertical¿Debo querer a mi hermano/a por imperativo sanguíneo?.

La condición de compartir mucha información común en nuestro código genético, ¿Es suficiente para sentir afecto por un pariente directo?.

La pregunta-resumen es  ( y aquí nos podemos referir a todos los parentescos directos posibles):  El “lazo de sangre”, ¿es importante?.

Por casualidades del destino , nos vemos compartiendo la vida con una serie de seres humanos con los que ( si hay suerte) conectaremos o bien ( si no la hay) serán “muebles de nuestra existencia”  hasta el día de nuestra independencia . A partir de ese momento, las vidas rigen independientemente y solo la tipología de “padres aglutinadores” podrán conseguir que la relación sea frecuente o fluída. Si no es así ( o sea, no hay efecto aglutinador) , nuestro lazo de sangre se irá diluyendo, entre compromisos familiares, navidad y el cuidado y muerte de los padres.

En ocasiones, el reparto es acertado y ese humano (el y ella) con el que te peleas, duermes, creces y heredas ropa y coche es un tipo normal o increíble y te rozas… y el roce , hace el cariño. Y el cariño dura esa vida entera , estando ahí , siempre.

Las veces que el destino quiere jugar a unir a seres dispares, o bien en los que la relación es mala, dañina, violenta…negativa, el lazo de sangre se puede convertir en una soga. Sientes culpabilidad por no sentir afecto ya que , lo que es normal, lo que es socialmente aceptado es que el lazo de sangre es suficiente para ligarte a otro ser humano, de por vida.

Pero la vida, es larga. Y variada.Y te hace sabio.

Descubres a la familia de vida , que te acompaña en todas tus peripecias , y que puede coincidir con tu familia sanguínea , o no. La familia de vida son esas personas que están de forma constante , de forma voluntaria y solo motivadas por el afecto de los unos hacia los otros.

Existan o no existan los lazos de sangre.