Cromo, cuadro, luna.

No sé cuál sería la frase más aproximada: ir hecha un cuadro o ir hecha un cromo, pero no son semánticamente aproximadas a lo que quiero expresar. Si es cuadro, vas desaliñado, si es cromo, excesivamente aliñado. Lo mío es “fusión-vintage-sin-orden-ni-concierto”.

Estos días, he estado en un lugar en el que tengo ropa vieja. Es lo que no me pongo o no me puse, pero está en buenas condiciones para su uso. Sobre todo, ropa de invierno, de esa que en la costa barcelonesa ya no es necesario utilizar. Bien, esta vez el frío del Empordà me ha sorprendido porque me había acostumbrado a las temperaturas suaves provocadas por el descontrol climático. Hacía el frío que tenía que hacer, pero ya casi lo había olvidado…

Me he abrigado con lo primero que he encontrado para ir a tirar la basura. Cuando he visto a los vecinos holandeses, informales pero sobrios y monísimos he sido consciente de mi look “fusión-vintage-sin-orden-ni-concierto”.

Anorak azul turquesa (por si hay cazadores en los paseos por el bosque), un gorro naranja que me regalaron hace años. Los pantalones, que abrigan mucho, del tipo ropa de estar por casa, con estampado de estrellitas. Atención: cómo me van un poco cortos y tenía frío en los tobillos, me he puesto los únicos calcetines largos que tenía: a topos . He completado con unas deportivas, de colores chillones que también son para los paseos.

No hay que olvidar la bandolera con publicidad de una Feria, que me va muy bien para las llaves y el móvil. 

Nos hemos saludado con cortesía y unas sonrisas y me he alejado velozmente, pero con los colores que llevaba, no me habrán perdido de vista hasta mucho después…

Lo más curioso es que, al revisar todo aquel despropósito estético, he visto que no estaba muy alejada de algunas propuestas de moda que veo en las tendencias actuales. Para reflexionar…O no.

Ya que estaba a salvo del frío, he cogido la cámara y he hecho unas fotos a la luna.

Solo un par, porque al final, el frío traspasaba los calcetines de topos…

El color amable.

Verde. 

Mezclado con cualquier otro color, el verde seguirá siendo verde. No pierde su esencia, tendrá tonalidades diferentes, pero siempre será verde.

Es uno de los pigmentos más antiguos que se conocen. Se extrae del mundo vegetal y ya fue empleado en la prehistoria.

He leído que es el color que mejor percibimos.

Podemos detectar más matices que en otros colores y observarlo de forma prolongada sin que nos moleste. Es más, es un color que serena la vista.

Un color amable que regala la naturaleza.

Ommmm…

Píldoras.

El maravilloso orden de Adam Hillman

Tanaka Tatsuya, artista japonés, maestro de las miniaturas.

Y para el final, Banksy en Ucrania.

Título cambiante.

Sigo reciclando bastidores viejos. Esta vez, ha salido esto.

Cuando tuve que pensar en el título, lo primero que me vino a la cabeza es “El rovell de l’ou” ( La yema de huevo). En catalán, la expresión “Estar al rovell de l’ou”, significa estar en la parte central y más importante de una cosa.

En castellano podría equivaler a estar en el meollo.

La palabra meollo significa médula, literalmente. Proviene del latín medullum. Y también se refiere a “la sustancia interior, lo esencial y principal de un asunto”.

Así que una cosa u otra o las dos. El rovell de l’ou y/o El meollo pero, cuando estoy a punto de escribirlo en el cuadro, me dicen : “Mira, el amanecer y el atardecer”…

Se queda sin título o mejor, tiene el título que se le ocurra a quien lo mira.

Yo sigo a favor del huevo…

¡Oh, cielos!

Cada día, el atardecer ha sido diferente. Rosa, anaranjado, fucsia, amarillo pálido… La paleta de colores es variadísima. Una maravilla que cambia cada día. No hay forma de aburrirse …

Lo que no esperaba es encontrarme a un pez de fuego , surcando el cielo.

Y, después, para hacerlo más emocionante, un ovni.

Lo dicho, no hay forma de aburrirse…

Terapia fotográfica.

El verano , este año, me dice todo el rato:  “Fotografíame”.

Es posible que me haya contagiado de esa percepción de inquietud (que no paran de divulgar todos los medios de comunicación y redes sociales)  ante el incierto tiempo que viene y busque la terapia fotográfica como refugio.

Mientras voy con la cámara, solo pienso en la belleza y eso, crea una fortaleza inexpugnable a las malas vibraciones.

El farolillo de energía solar, colgado en una tomatera es para foto.  Lo enfoco y ese momento,  me lleva a pensar que todo irá mejor de lo que dicen.

De momento la terapia me funciona. Voy a seguir fotografiando el verano…

Parálisis.

Tengo fotos de la camelia con flores preciosas y noticias del petirrojo. Por la noche, veo la luna creciente, muy bonita. Llueve por un rato y me parece una gran noticia. Son cosas que forman parte de las entradas imperfectas de este blog y que cualquier semana, aparecerían por aquí en forma de post,  pero, desde que Putin ha atacado, ha invadido y está masacrando al pueblo ucraniano, no me sale nada. Todo me parece de una gran frivolidad ante la piel de gallina continua que me producen las noticias y las imágenes, sobre todo, las imágenes.

No me he quedado en blanco, me he quedado en color azul turquesa y amarillo pero en pausa.

Paralizada.

No sé cuando volverán las palabras…

NB : Photo by Daniele Franchi on Unsplash

Ya tenemos flor.

Pues ya tenemos la primera flor.

La he visto en un día de lluvia finísima, de agradecer en tiempos de sequía, pero poco útil por su frugalidad.

He hecho las fotos y al cabo de un rato, he visto un gorrión que movía las hojas de las plantas de las macetas, para hacer caer las gotas de lluvia y bebérselas.  Primero se ha dirigido a unos arbustos, pero después, le ha dado un meneo a la camelia y la flor ha caído al suelo. 

Así que ya tenemos la primera flor y la primera flor caída.

Pero la cosa promete…

Fotos con amor.

Recuperando algunas fotos que he ido publicando en este blog.

Con amor, para un lunes 14 de febrero.

Casualidad.

Solo verlas.

Son tan bonitas que no requieren de palabras.

Verlas ya es suficiente.