Sentimientos encontrados.

Si me lo preguntara, le contestaría que no. No cogería una bolsa de una de mis tiendas favoritas que estaba allí, en el hueco de un árbol, como si alguien la hubiese olvidado.

Le diría que no me acerqué como por casualidad, y que no vi que la bolsa estaba nueva, nuevísima, y que dentro había un paquete, nuevo también, envuelto en un precioso papel violeta.

Afirmaría con contundencia que no la cogí tras asegurarme de que nadie me veía, y que no corrí a una velocidad vertiginosa hasta llegar a mi casa.

Negaría haber abierto el paquete.

Nunca confesaría que encontré esos sentimientos. Que los cogí, me los llevé y los escondí en casa.

Pero escúcheme, señor juez: si lo hubiese hecho, si tuviera conmigo ese odio, ese amor, esa alegría y esa tristeza, no podría acusarme de robo.

Son sentimientos que encontré…

Y ahora son míos.

El día de la liberación

Por mucho que se empeñen, el día de la liberación, como tal, no existe en un día como hoy, 2 abril.

Por si acaso, se lo he preguntado a Grok, y me dice esto:

El «Día de la Liberación» el 2 de abril no parece ser una celebración ampliamente reconocida o establecida a nivel global o en un contexto histórico/cultural específico basado en la información general disponible. Sin embargo, podría estar relacionado con un evento local, regional o conmemorativo que no es de conocimiento común o que tiene un significado particular en un lugar específico.

Así que he creado “El día de la liberación de las flores”, que es primavera y el mundo es bonito.

Aquí, liberándose…

Cambio hilo por cuerda.

Tener “un hilo de esperanza” significa tener una leve expectativa de que algo positivo ocurra, incluso cuando las circunstancias parecen adversas . Es una conexión muy frágil, un delgado hilo que apenas sostiene la esperanza, pero que aún así no se rompe del todo.

En cambio si lo que tenemos es “una cuerda de esperanza”, tenemos algo más resistente y capaz de soportar mayor tensión. Ahí, suspendida en la cuerda, la esperanza parece más fuerte…

Es el título de este cuadro : “Una cuerda de esperanza”.

Algo sólido a lo que aferrarse.

Kintsugi .

El Kintsugi  (en japonés: carpintería de oro) o Kintsukuroi  (en japonés: reparación de oro) es una técnica de origen japonés (S.XV) para arreglar fracturas de la cerámica con barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. Forma parte de una filosofía que plantea que las roturas y reparaciones forman parte de la historia de un objeto y deben mostrarse en lugar de ocultarse, incorporarse y además hacerlo para embellecer el objeto, poniendo de manifiesto su transformación e historia. 

Yo lo he hecho con un jarrón chino. Si, uno de esos grandes jarrones, llenos de colores brillantes y figuras de dragones en relieve. Uno de esos que nadie sabe dónde ubicar… Este llegó a mi vida hace muchos años. Mi padre era médico y un paciente muy agradecido con su atención, le regaló un jarrón chino en los años 70. En aquella época, era un objeto de decoración muy valorado. En nuestra casa, el jarrón chino nunca cuajó, pero, mi padre, que le tenía especial estima a la familia que se lo había regalado, no tuvo el valor de deshacerse de él u ocultarlo. Estaba en un rincón de su despacho. Disimulado…

Así que aquel jarrón, nos fue acompañando en las mudanzas y los cambios de domicilio hasta el momento en el que mi madre, ya cansada de aquel festival de colores brillantes y lacados y aprovechándose de mi independencia,  me pidió que me lo llevara. Mi padre me dijo : “Pero no lo tires”.

En mi casa, estuvo escondido en un trastero, acumulando polvo y años…

Un día de esos de “orden y concierto”, me puse a arreglar el trastero y apareció el jarrón. Seguía sin gustarme, pero, el tiempo, le había dado un valor incalculable. Una cualidad diferencial importantísima: mi padre, ya no estaba con nosotros y ese jarrón chino , me conectaba a él, a nuestra historia. No pude tirarlo. Lo hice mío con pintura de pizarra, que siempre se puede eliminar y lo coloqué en mi despacho. Sé que, a mi padre, le hubiera gustado…

Hace unos días, se rompió. Mi familia consideró que ya había llegado el momento de decirle adiós, pero, de nuevo, yo me vi incapaz de deshacerme de él. Y, entonces, leí un artículo sobre el Kintsugi.

Vuelve a estar en mi despacho, pintado de blanco pizarra y con una intervención en pintura de relieve color oro, para ser fiel al concepto del Kintsugi . Cuenta una historia, llena de afectos y dice , en blanco y oro,  lo mucho que echo de menos a mi padre.

Y, quiero decirte, que no, no lo he tirado…

 

Sueño-Deco.

Me despierto en una casa que no es mi casa pero que yo creo que es mi casa. La sensación es muy rara .

cama

El dormitorio, lleno de color, no tiene nada que ver con el que yo creo que es el mío, de colores crema y blanco roto. Minimalista y soso. En cambio, las sabanas coloristas, la caja decapada que hace de mesita de noche, las flores,…todo aquello me pertenece. Estoy segura.

Me levanto de la cama, mullida y cómoda. Estoy confusa y expectante .Mi cuerpo está descansado y me dice que se duerme muy bien en mi cama. Sé qué dirección tomar sin dudar. Aquella es mi casa aunque no la conozca ( que sí).

En la cocina, el desayuno está servido. Me espera.

desayuno

De nuevo, los colores me impactan. No dudo en tomarme unos croissants y un cappuccino. Algo me dice que voy a necesitarlo.

Tras el desayuno, me doy una vuelta por esta casa que no es mi casa. Estoy en la playa. Genial!

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Me detengo en la buhardilla con ganas de tener un libro en mis manos y todo el tiempo del mundo.sofa

Llego a una habitación en la que hay un sillón lleno de cojines y unas maletas. Todo es precioso. Me podría acostumbrar a vivir aquí. Prendido del respaldo, hay un sobre con mi nombre manuscrito.Leo la nota que contiene. No debo olvidar que esto es un sueño…¿verdad?.

cojines

“ Si te sientas en este sillón, aquí te quedarás para siempre. Si eliges las maletas, seguirás tu camino”.

maletas

Entiendo que en este sueño de una casa preciosa que-es-mía-pero-no, debo tomar una decisión. Puedo sentarme en esta preciosa butaca y dejar que el tiempo pase, en este lugar hermoso que, ahora , me pertenece pero miro las maletas y me digo. ¿Por qué parar aquí? ¿Por qué no seguir caminando?…

…¿No es ese el gran secreto de la vida?

No me hace falta más. Elijo la maleta de color violeta y me digo que sí puedo elegir, de verdad, ahora quiero montaña.

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Y me despierto, de nuevo, en una cama diferente pero que yo reconozco. Es otra de esas camas mías.

Inspecciono mi casa de ahora.

ventanas

Hay flores y estrellas.

flores

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Veo, complacida, que hay una hamaca en el jardín.

hamacas

Y a lo lejos, un precioso camino arbolado…

camino

Y un butacón con una mantita.

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Y unas maletas…

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Mocha Mousse

Para el año 2025, el Instituto Pantone ha seleccionado como Color del Año el tono Mocha Mousse (Pantone 17-1230), un marrón cálido y rico que evoca la suavidad y profundidad del chocolate.

Este color busca transmitir “una sensación de indulgencia reflexiva y conexión armoniosa con los placeres cotidianos y la naturaleza” .

Este color busca transmitir “una sensación de indulgencia reflexiva y conexión armoniosa con los placeres cotidianos y la naturaleza” aunque yo lo resumiría en algo más básico : se podría expresar como el placer de comer chocolate…

Muy fan del color de este año.

Minimalismo desequilibrado.

Parecía fácil.

El fondo estaba listo, pintado con pintura de pizarra en color crema. Había encontrado las letras en un cajón olvidado. En su momento, eran autoadhesivas, pero estuvieron tanto tiempo guardadas que ya no pegaban. Por eso usé mi superpegamento, ese que te engancha los dedos antes de que te des cuenta.

Coloqué las letras con cuidado. Sin embargo, al añadir los puntos de las “i”, que no existían, la “m” se movió, y también un poco la “n”. El pegamento era tan fuerte y rápido que no pude corregirlas. Ahora, no hay quien las mueva sin romper la tela del bastidor. No sé si repetiré este experimento, pero ya tiene un título.

Minimalismo desequilibrado.

Un cuadro imperfecto, con letras desequilibradas.

Primero fue un nabo.

Ya empiezan a surgir la invasión de calabazas. No las del mercado, hablo de las que aparecen en los escaparates de todo tipo de tiendas y en la publicidad tanto física como digital. Todo se tiñe de naranja calabaza. En España, es como una epidemia desde finales de los 90. ¿Una fiesta en la que disfrazarse y pasárselo bien? La adoptamos rápidamente.

El uso de calabazas en Halloween tiene su origen en una antigua leyenda irlandesa llamada Jack-o’-lantern, que está relacionada con el folclore celta. Según la leyenda, un hombre llamado Jack , engañó al diablo varias veces y, cuando murió, no fue aceptado ni en el cielo ni en el infierno. Como resultado, fue condenado a vagar eternamente por la Tierra con solo una brasa dentro de un nabo hueco para iluminar su camino en la oscuridad.

Lo habéis leído bien. Un nabo.

Originariamente, se tallaban nabos o remolachas y se iluminaban para ahuyentar los malos espíritus en la noche de Samhain, ya que según la creencia celta, esa noche, los espíritus podían cruzar al mundo de los vivos.

¿Qué puede haber más terrorífico que un nabo con una vela dentro? Pero claro, cuando la tradición llegó a América se encontraron con las calabazas de temporada, abundantes, grandes, de un color vibrante y brillante y , sobre todo, fáciles de tallar.

Y así, el nabo fue relegado al olvido, mientras la calabaza se coronaba como la reina indiscutible de Halloween.

Hoy en día, tallar un nabo parecería de un Halloween “alternativo” cuando, en realidad, es el más cercano a la verdadera tradición. Aún se pueden encontrar nabos y remolachas talladas en zonas rurales de Irlanda y Escocia para la fiesta del Samhain.

Y, por si no apetece tallar , una crema de calabaza y nabo, siempre puede ser una opción.

El delantal, again.

Hace tiempo que no sacaba los bastidores, los rodillos, pinturas y, sobre todo, que no me ponía mi delantal de pintar.

Tiene más de 25 años, pero ahí está, ganando con el tiempo y las manchas de pintura…

Es un encargo para un salón muy, muy minimalista , pintado de blanco, al que había que aportar un toque de color, pero el justo.

El que lo va a recibir se arriesga. Si me lo pides, va sí o sí colgado en ese salón. Si no, hay represalias.

Y puedo hacer visitas sorpresa, para verificar que los cuadros están , ahí, presentes. ; – )

El delantal se merece un respeto…

Bienvenido , otoño.

Ayer, alas 14:44 , llegó el otoño.

Hay cambio de armario…o no. Ya se verá que parece que volverá el calor.

Esa época en la que las hojas de los árboles, se vuelven marrones, ocres y rojizas y caen de las ramas. O no…

Si llueve, el campo se llenará de setas. O no…

O sea, un otoño típico o no…