Al mirar las garrafas…

…Siempre me acuerdo del “Planteamiento Sencillo”.

Me encantan los mercados, mercadillos y ferias…Las ferias locales que tienen el nombre de un pueblo y se asocian a algo concreto, son mis preferidas. La de la Miel, la del Queso, la del Trigo, la de las Setas, la del Vidrio… Ya, desde la llegada al pueblecito donde se celebraba el acto, se identifica el encanto rural que tanto nos fascina a los urbanitas. Se nos nota mucho… Somos esos que vamos vestidos de “campo” pero que nos falta ese aire gastado y de autenticidad. Somos esos que abrimos los ojos como platos, ante los embutidos que cuelgan los artesanos (que los del pueblo compran, de toda la vida, justamente en la tiendecita más pequeña y escondida ). Somos esos que alucinamos al ver un conejo cruzar una carretera. Somos esos…

En mi última visita a una de estas ferias, había una parada de cestería que tenía unas preciosas garrafas . Una señora atendía al público, mientras su marido, iba tejiendo una gran cesta para “vestir” las garrafas. Le compramos dos. Nos explicó que eran antiguas (unos 60 años) y que no las había “vestido” porque las consideraba tan bonitas que quería que lucieran en feria…

Aquel hombre estaba sentado en un pequeño taburete, creando una cesta, mientras nos explicaba-con todo detalle-como era su colección de garrafas “antiguas” y como decía “vestirlas” en función de su belleza. Nos habló de los platos de caracoles de su tierra y de lo bonito que estaba el día . Pidió lluvia, meneando la cabeza y nos describió su taller con pelos y señales. Su mujer intentaba hacerlo callar y nos lanzaba miradas del tipo : “habla-mucho-lo-siento”. La cosa es que al hombre,  se le veía feliz. Disfrutando de lo que hacía: vestir garrafas.

Cada uno aterriza en una parte del planeta , con unos padres determinados y unas opciones –o no-a una educación y a un desarrollo personal. Todo lo que acontece en nuestra vida, decisiones y situaciones, va marcando uno u otro futuro pero hay unos “básicos” que nos son repartidos al azar.Abres los ojos, te dan unas palmadas en el culo y lloras. … Entonces ves donde te ha tocado vivir. Es una lotería. El modista de las garrafas, cayó en un pueblo de L’Empordà. Casi seguro, que heredó un oficio en ese pequeño pueblo del que no se ha movido nunca.

Aceptó la jugada y decidió disfrutar de lo que le había tocado en gracia. Igual es la imaginación desbocada de un urbanita pero… yo digo que ese hombre estaba encantado, allí , sentado en su taburete.

Otro individuo, que haya nacido en otro lugar y con otras expectativas, puede considerar que ese hombre no se ha realizado. Que no ha conseguido el éxito , el dinero, la segunda residencia, el máster, el coche súper xr2, la vida urbana… Pero, también habrá quien lo envidiará …

Yo, lo envidié.

Y… ahora tengo dos garrafas que , a veces, cuando las miro, me hacen recordar a aquel hombre y la “sencillez del planteamiento”.

Las voy a mirar otra vez…

N.B : Las garrafas de la foto, están vestidas. El autor es Pep Mínguez, fotógrafo catalán.

 

En venta.

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A 100.

Mi mente de letras ( aunque, inexplicable y oficialmente yo sea «de ciencias») necesitaba del recurso de la magnitud .

Para entender bien como nos repartimos el mundo, entre nosotros, los humanos, he descubierto una magnitud que me clarifica los datos, poniéndolos en terreno real. Comprensible y escalofriante. : la de los 100.

 

Supongo que todos entendemos esas cifras tipo  :»1.000 millones de personas pasan hambre» pero, al procesarlas y llevarlas al mundo real, sólo sabemos que 1.000 millones es mucho. Muchísimo.

Si imagínaramos que el mundo es una pequeña aldea en la que viven 100 personas y extrapoláramos las cifras sobre el acceso a comida de la población mundial, tendríamos la situacion de la ilustración : 50 no tiene acceso,2o a veces, 30 tienen acceso «suficiente» y 15 van «sobrados».

NB :  pósters del diseñador Tony Ng.

Pero de la extrapolación  » a 100″ que más me ha impactado ha sido este vídeo de hace unos años «The Miniature Hearth», que seas de ciencias  o de letras, vale la pena ver.

Más info : The Miniature Hearth (Official Website)

Dime qué necesitas para ser feliz.

Hazte la pregunta : ¿Qué?

Hablo de las cosas que tenemos o necesitamos y no de esos valores universales como la salud y el amor. Los dejo aparte de esta reflexión ya que , por todos es sabido, aunque tengas todas «las cosas» del mundo sin eso nada funciona. Así que, si imaginas que tienes toda la salud y el amor del mundo, a partir de ahí : ¿Qué más necesitas? : ropa, coches, casas, joyas, viajes, libros, … ¿Una cocina nueva, tal vez?

 

Tú , te vas al IKEA  y te montas una cocina nueva… Pim, pam, pum y , ya. Cocina nueva.

La fotografía de la cocina que ilustra este post la hice en Bonao (República Dominicana). Una cocina nueva que hacia las delicias de los que vivían en aquella casa. He encontrado la foto y he evocado las sensaciones de aquella visita a Bonao. Y de lo que más me acuerdo es de la actitud de aquella gente. Y en esa revelación trascendental que después,con el tiempo,  olvidas y que te dice que la felicidad reside más que en las cosas en la actitud que se tiene hacia esas cosas. Los niños jugaban y reían con los perros delgaduchos y sucios , o persiguiendo  gallinas.  Nada de iPads o televisión pero reían y te contagiaban de ese no tener nada y todo, a la vez.

Es posible que debamos pararnos, una vez al mes,  por ejemplo,  o, si me apuras, una vez en la vida, y coger una libreta y un boli y hacer una lista de las cosas que necesitamos para ser felices. Y cuando esté llena de cosas, las reflexionamos  y empezamos a tachar : es posible que , al poner las cosas en su sitio, aumenten nuestras probabilidades de vivir más felizmente.

NB : Trataré de no volverlo a olvidar…

 

 

El robo del limón.

Confieso : el sábado por la noche,  robamos un limón.

Tenemos unos vecinos (buena gente) que tienen un limonero. El árbol lleva en la casa muchos años ( llegó antes, incluso, que estos vecinos) y crece con alegría y frondosidad.  «Ha encontrado su sitio» y está feliz y se le nota en una superproducción de frutos gordotes y hermosos.

Inexplicablemente, los diferentes propietarios que ha tenido el limonero a lo largo de este tiempo, han pasado de él. El limonero se cargaba de limones, se le caían los limones y se morían en el suelo. En épocas en el que el crecimiento era en sentido rechoncho y no a lo alto, algunas ramas invadían mi zona y, como tecnicamente los limones pasaban a ser de nuestra propiedad, los acogíamos en nuestro hogar…Descubrimos que aquellos eran limones fuera de serie, de aroma y sabor impactante… Verdaderas joyas…

El sábado noche estábamos en casa en un momento-tomar-una-copa- con- unos -amigos, cuando nos propusimos recrearnos con unos Gin Tonic de esos que se hacen con cariño. El vaso adecuado, hielo abundante , tónica y ginebra de primera calidad soul bajito para crear  atmósfera  y…. ¡No teníamos limones!.

Ante la situación desesperada,  no nos quedó otra que tomar el mal camino : íbamos a robar, hurtar, sustraer o birlar un limón del limonero del vecino . Salimos en grupo ( y muy silenciosos) a planificar la acción. Vimos que era necesario ir armados con algo que permitiera coger el limón. Nos decidimos por un palo del Ikea ( no sé que nombre tiene el aparato) que sirve para coger las perchas que están altas. Con la herramienta y una gran pericia del brazo ejecutor, se consiguió que un precioso y aromático limón aterrizara en nuestras manos (bueno, igual fueron dos…).

Con el limón en nuestro poder y esa potente descarga de adrenalina que te da el hacer estas cosas tan temerarias, nos salieron unos Gin Tonic de premio …

Cambios.

 

Hoy nos ha visitado un amigo de mi hermano que hacía 28 años que no venía a España…Ha sido una experiencia muy alegre, afectuosa y…curiosa. Este chico se fue con quince años. Atesoró unas imagenes y unos recuerdos que esperaba encontrar con cambios pero … tras su primer contacto con todas las zonas recordadas estaba traspuesto.

Confuso. Flipado.

Para llegar del aeropuerto, en un camino que él creía archi-conocido , ya se ha encontrado con los «cambios». «Antes había una carretera , ahora hay una autovía, una autopista que conecta con dos rondas y la comarcal.». La playa que él recordaba ya no es tan parecida a sus recuerdos. Ha mejorado en cuanto a iluminación, pero han desaparecido casi todos los chiringuitos en la arena y » también se han comido la arena « y cuando lo ha dicho, yo también he tenido la sensación de que la playa se había empequeñecido. Dónde había un pinar y una fuente natural, ahora hay un parking. Del agua, ni rastro. Dónde estaba el Campo de Motocross para aficionados, ahora hay un bloque de pisos alto standing.  El camino al bosque, en el que se escondía cuando había hecho alguna gamberrada, ahora es una zona de casas, urbanizada.  «Es como visitar otro lugar pero con la gente del lugar que esperabas». O sea, una sensación extraña.

Visto con sus ojos y a traves de sus recuerdos, he llegado a los míos y he visto, de nuevo, como era ese lugar hace casi 30 años. Y muchas cosas son mejores ( ya no se va la luz cuando llueve, por ejemplo) pero , en lo que se refiere a la gestión del espacio, lo hemos hecho francamente mal.  Lo que nuestro amigo ha echado de menos es el pedacito de naturaleza al que estaba acostumbrado: Un poco de playa, aun poco masificada, amplia y limpia o los caminos de pino mediterráneo que recorría en bici en aquellos veranos de la infancia…

El recuerdo de esa «belleza perdida» le quedará para siempre porque existió ( doy fe) pero le cuesta mucho señalar esa zona de lujosos bloques de pisos  y decirles a sus hijas : Mirad, aquí jugaba vuestro papi…

Rememorando aquellos otros tiempos,  he pensado en Regreso al Futuro y que ojalá Doc y Marty McFly aparecieran por aquí con su Delorean. Con un coche que nos dejara viajar al pasado, podríamos avisar que no deben cargarse el pinar, la playa, el bosque…

 

 

El cambio climático en mi calle.

¿Es invierno? , ¿no?????

La Buganvilla de mi calle, en invierno, es de color verde. Nada de tonos violetas y morados . Sólo verde. Si quedan flores, son de color café con leche. Suelen caer a finales de octubre junto con las las hojas de los plataneros. El viento las hace hacer remolinos y amontonarse en las entradas de las casas…

Ayer hice esta foto de la Buganvilla.

Luce igual de esplendorosa que en junio…

 

El elefante entero, por favor.

«Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.»

«Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante».
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver «el todo» de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.Esta fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama y es aplicable a cualquier situación en la que hay puntos de vista distintos.

Por favor, que los que tengan que buscar el elefante entero, lo encuentren… Es un ruego…

 

 

 

 

 

 

 

 

Los hijos del sol …

…o los niños de la playa….

Hubo una generación -la mía – que vivió un sol más amable. Los hijos del sol mediterráneo, eramos niños que estábamos todo el día en la playa (convenientemente embadurnados con Nivea y, creo, que sin demasiado factor de protección… o ninguno) y que después, con el crecimiento y la adolescencia, seguimos frecuentando la playa : para ponerse moreno, como lugar de reunión matinal, como «secret place» para romances veraniegos… Pero lo del moreno era esencial.

El «embadurne» entonces se hacía con  cremas bronceadoras  sin factor de protección,  que -teoricamente-te ponía moreno más rápido. Había una crema de un color marrón que te teñía la piel de un color…marrón al instante. También había ondas de cremas de zanahoria ( de laboratorios varios) con la que asegurabas el tono del verano. En aquella época, si me visualizo a mí misma con una crema de protección 50 , no me lo hubiese creído…

Hoy en día, la exposición prolongada al sol, me molesta. Lo que antes me proporcionaba placer , ahora me disgusta. En mi juventud (snifff!) podía someterme a sesiones largas , obteniendo color y… disfrutando enormemente de los sonidos, aromas, temperatura. Ahora, el sol me asfixia . Algo ha cambiado: puede ser mi cuerpo y mi tolerancia al astro rey o, también, puede ser que el sol sea, ahora, más agresivo gracias al agujero en la capa de ozono.

Ahora, me pongo morenita ( morena, ya no) pero sin sufrir demasiado en aras del tono. Me rebozo en protección, camino o estoy en movimiento y cuando me estiro, es bajo una sombrilla o el porche con hamaca del verano… Como mis vestigios de niña de playa siguen pulsando en mi memoria, de vez en cuando me tienta la posición de estirado ( vuelta y vuelta) para que mi moreno sea más integral pero es dejar que el sol me lama la piel durante unos minutos para darme cuenta que mi relación de amor con él, ya es cosa del pasado.

Antes, me fastidiaba enormente que , en pleno verano y en vacaciones, amaneciera un día nublado o de lluvia. Estos días en los que el calor es sofocante y el sol aparece cada día, más intenso, estoy deseando una mínima tregua que haga esto un poco más llevable. Este es un sentimiento extraño en los hijos del sol.  No tomar el sol… A mí me ha costado un tiempo de adaptación …Estoy rehabilitada y ahora disfruto enormemente de la sombra de un parasol de brezo, máxima protección , un libro y el sonido del mar .

Ni el sol, ni yo , somos como antes…

 

Borrando el lunes…

…como concepto.

Espero vivirlo , con todas sus horas y todas las cosas …de un domingo.

Este viernes me enteré que este lunes era festivo.  Lo mejor de este inesperado lunes festivo es el regalo que me suposo no saberlo. En algún momento oí comentarios pero no los fijé en mi mente. Tuve una semana con muchas cosas… así que, de repente, cuando nos despedimos hasta el martes! y tomé conciencia del mensaje , tuve un subidón de adrenalina que aún me dura…

Según que domingos , en base a lo que me espera para los siguientes cinco días, siento esa extraña ansiedad – leve pero ansiosa- o se me agudiza el sentimiento de pérdida al acabar los dos días de «ocio» ( entendiendo ocio como lo que queráis pero eliminando las responsabilidades laborales).

Este domingo, no. Es cómo un sábado.

Y eso me ha llevado a pensar en el pobre lunes. En mi intención de borrarlo… Él no tiene la culpa. Es una simple cuestión de ajuste del calendario laboral ( habrá para quien el lunes, sea su festivo) pero lo que si determina el lunes y el resto de días de la semana del resto de nuestra vida, es la actitud.

Lo que tú eres en el día. El «cómo estás» dentro de ese día.

Será necesario que el lunes que viene, me lea este post. Por si estoy puteada porque es lunes…Y es que ahora estoy bajo el influjo del festivo recién descubierto…

Y no vale.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viñetas de Borra la pizarra