El elefante entero, por favor.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver “el todo” de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.Esta fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama y es aplicable a cualquier situación en la que hay puntos de vista distintos.

Por favor, que los que tengan que buscar el elefante entero, lo encuentren… Es un ruego…

 

 

 

 

 

 

 

 

El ramo y el elefante.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared».

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El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza».

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El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente».

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El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol».

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El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico».

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El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga».

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Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

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“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

La pongo.

Odio la caza. Soy de ese grupo de seres humanos, que se proclaman anti-taurinos y anti-caza. Destesto cualquier actividad que suponga el maltrato animal o su muerte.

Entiendo el espectáculo sin  sufrimiento y sólo comulgo con la caza , cuando supone un medio de subsistencia : cazar para poder comer. Fuera de esta situación excepcional, la prohibíria. ¿Matar a una animal por placer? ¿Por conseguir una emoción? ¿La muerte? ¿Es qué estamos locos o qué?.

Lo siento. No hay ningún argumento que me convenza.

Súmale a todo esto,  mi vocación anti-monárquica . También soy de ese grupo de ciudadanos que elminaría la Monarquía ( y ya que estamos, el Senado) porque creo que es una figura anacrónica, ineficaz y , encima, cuesta dinero.

Me entero de que el Rey caza elefantes en Botsuana ( esto ya me repele, incluso sabiendo que es un país con caza controlada limitada a 10-15 ejemplares al año). Después, leo que la empresa Ranna Safaris, publicaba una foto del monarca con el elefante muerto a sus espaldas ( del 2006, que el hombre  ya lleva unos años, cazando piezas)  y que , de forma misteriosa ¿? , la foto desaparece y la web deja de funcionar. ; – )

Y, claro, si la hubiesen dejado estar en su sitio, sin censura, yo no la pondría  aquí pero…como por Decreto Real, han querido poner puertas a este mar 2.o, yo voy y la pongo.

Y manifiesto mi más profundo respeto por este pobre animal.

Me refiero al elefante.

 

Otros posts

Post : Mi palacio de Marivent, ocupado.

Post Anti-taurino : Sacadme de aquí, S.O.S.

La Teoría del Elefante y la Sabana.

“Seis hindúes sabios, inclinados al estudio, quisieron saber qué era un elefante. Como eran ciegos, decidieron hacerlo mediante el tacto. El primero en llegar junto al elefante, chocó contra su ancho y duro lomo y dijo: «Ya veo, es como una pared». El segundo, palpando el colmillo, gritó: «Esto es tan agudo, redondo y liso que el elefante es como una lanza». El tercero tocó la trompa retorcida y gritó: «¡Dios me libre! El elefante es como una serpiente». El cuarto extendió su mano hasta la rodilla, palpó en torno y dijo: «Está claro, el elefante, es como un árbol». El quinto, que casualmente tocó una oreja, exclamó: «Aún el más ciego de los hombres se daría cuenta de que el elefante es como un abanico». El sexto, quien tocó la oscilante cola acotó: «El elefante es muy parecido a una soga». Y así, los sabios discutían largo y tendido, cada uno excesivamente terco y violento en su propia opinión y, aunque parcialmente en lo cierto, estaban todos equivocados.”

“Parábola de los Seis Sabios Ciegos y el Elefante”.
Atribuida a Rumi, sufí persa del s. XIII.

 

Esta leyenda desarrolla la idea de que nadie está en posesión de una única verdad verdadera , es necesario ver “el todo” de una situación o un problema y no quedarmos en los puntos de vista únicos o propios. La verdad verdadera la conforma la unión de todos esos aspectos individuales: cada uno aportará su visión y , juntos, ya son el gran elefante.

La Fábula habla del relativismo y ha sido muchas veces utilizada cuando se reflexiona sobre las religiones y la verdad única que cada una proclama.

Pero cómo la Fábula da para mucho más,la vamos a situar en un contexto de edad y experiencia vital (  a veces, la edad cronológica no es representativa de la experiencia vital) para convertirla en la Fábula del Elefante y la Sabana.

Para hacerla resumida : cuando empiezas a vivir la vida, tu capacidad de resolución de problemas está centrada en los aspectos únicos del elefante.En la juventud, unos nos fijamos en esa pata enorme,otros en la piel rugosa, o en las orejas o en la trompa . A medida que te vas haciendo mayor ( con la velocidad de crucero que te haya tocado en la vida), vas siendo capaz de ver que aquella cola o pezuña forma parte de algo más grande. Y tu misma madurez, te ayuda a dar un paso atrás y otro, y otro, hasta que casi vislumbras el elefante .

El día que eres capaz de alejarte tanto como para ver el elefante en todo su esplendor, crees que ya has aprendido , que ya sabes pero… es entonces cuando te das cuenta que más allá del elefante esta la sabana.

El elefante es una cosa más, allí ,en la gran sabana…Y si la ves, la sabana,  es ahí cuando ya eres un máster de la vida. Un senior graduado con honores.

Es por eso que hay que escuchar con atención a los que ya saben que más allá , hay más  . La mayoría de “hechos” que suceden en una vida son como “clásicos” atemporales. No cambian nunca en su esencia aunque tengan diferentes envoltorios: las grandes decisiones, el dolor, la pérdida, la felicidad, el amor,…Ojalá lo pudiéramos ver en perspectiva desde el principio pero lo que ocurre es que no estamos programados para saber ver el elefante. Lo adquirimos a fuerza de crecer y cuando por fin vemos la sabana ( si lo conseguimos),queremos que los que aun están enfrascados en la pata del elefante sepan que hay más, pero estos …no hacen ni caso.Suena a eso de “ley de vida” , ¿verdad?.

Pero aunque haya “Leyes de Vida” inamovibles, si que podrían entrenarnos para que fuera más asequible pasar por ellas.Desde pequeños deberían inculcarnos  trucos para ir tirando por la vida . En la escuela, habría una asignatura que nos enseñaría a ser felices y para conseguirlo, nos deberían dar herramientas para intentar dominar los sucesos vitales que nos van a intentar desequilibrar. Como por ejemplo, saber ver el elefante entero. Es posible que, sensibilizados desde nuestra más tierna infancia con el concepto, estaríamos más atentos a los que saben- y han visto- que aún hay más….

N.B : La teoría del Elefante y la Sabana la inspira una conversación en una mesa vecina, de un Restaurante en el Alt Empordà de seis comensales de pelo blanco. Más que cotillear ( que sí, lo es) lo que hice es “escuchar” . Me dí cuenta que los seis, ya habían visto la sabana…