Echar un cable .

O varios.

Y con los cables que te echan, vas y haces una obra de arte…

cable

Esto es lo que han hecho estos artistas.

David Oliveira

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Celia Smith

celia Smith

Martin Senn

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Richard Stainthord

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Robin Wight

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Byeong Doo Moon

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Estudio de Arquitectura Choi Shine ( Postes eléctricos/Nueva Zelanda)

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NB : Posible orígen de «Echar un cable» : o echar un cabo -término marinero- que indica facilitar ayuda, socorrer. En el origen está el cabo que se lanzaba desde el barco a quien caía al agua para salvarlo de morir ahogado.

La ventana triste.

Desde esta ventana se ven unas montañas preciosas. Hubo un día, en el que alguien podía asomarse y deleitarse con las vistas.

La ventana parece estar triste.

Pregunto en el pueblo por esa casa.

Cosas de familia. Nadie se ha puesto de acuerdo en como repartir la herencia y, al final, la casa se ha venido abajo.

Y, sí, esa ventana está triste…

Cupido va a terapia. (IV)

El iPad tiene cincuenta minutos de grabación. Veo mi despacho. Mi silueta de espaldas. Un buen plano del diván y la estantería.   Un escalofrío me recorre la espalda.   Solo se escucha mi voz.   Haciendo preguntas.   A … Sigue leyendo

Cupido va a terapia.(III)

Al día siguiente, me descubro como el ser más tonto del planeta: estoy esperando a mi próximo paciente. Cupido.   He dormido bien y me siento más serena, pero admito que algo no anda bien. Es posible que sí esté … Sigue leyendo

Minimalismo desequilibrado.

Parecía fácil.

El fondo estaba listo, pintado con pintura de pizarra en color crema. Había encontrado las letras en un cajón olvidado. En su momento, eran autoadhesivas, pero estuvieron tanto tiempo guardadas que ya no pegaban. Por eso usé mi superpegamento, ese que te engancha los dedos antes de que te des cuenta.

Coloqué las letras con cuidado. Sin embargo, al añadir los puntos de las “i”, que no existían, la “m” se movió, y también un poco la “n”. El pegamento era tan fuerte y rápido que no pude corregirlas. Ahora, no hay quien las mueva sin romper la tela del bastidor. No sé si repetiré este experimento, pero ya tiene un título.

Minimalismo desequilibrado.

Un cuadro imperfecto, con letras desequilibradas.

Un estilo de vida.

En un mundo polarizado, lleno de agresividad, violencia, guerras y conflictos, estos días las palabras que más utilizaremos serán Paz, Amor, Esperanza, Prosperidad…

Desearemos “felicidad” a todo el que nos encontremos y nos dejaremos llevar por esos anuncios publicitarios llenos de lucecitas cálidas y personajes encantadores que reflejan lo mejor del ser humano.

Lo ideal sería que esta época de fiestas , que nos llevan hacia una conciliación emocional entre semejantes, se convierta en un estilo de vida. 

Tengo el slogan.

Felices fiestas a todos!

Fotos de Annie Spratt en Unsplash

Espero que hayas tenido suerte.

Estoy sentada , mirando el bosque. Ya no hace el calor del pleno verano. Es más, la Tramuntana ya se está haciendo notar y creo que necesito ir a buscar un jersey. Y entonces la oigo.

Cric,cric,cric,cric,cric,cric…

Del silencio hemos pasado a la sinfonía crujiente que me ha acompañado el verano y que me ha irritado alguna de sus noches.

Debe ser ya, la última cigarra, porque solo oigo una, intentado encontrar pareja, ya desesperada porque se le acaba el tiempo.

Cric, cric, cric,cric,cric,cric,cric…

Una vez que emergen del suelo como adultos, las cigarras tienen un ciclo de vida relativamente corto (unas pocas semanas a meses), durante el cual su objetivo principal es aparearse. Si una cigarra no encuentra pareja, continúa cantando y buscando activamente, hasta el final.

Suelen morir al final del verano o principios del otoño, por el agotamiento, el clima más frío o la depredación por otros animales.

Cric, cric, cric y se calla. Espero un poco, porque a veces se interrumpe unos segundos y vuelve a empezar pero ya no.

La cigarra no suena. Parece que esto ya está.

Ese silencio decreta el fin del verano.

Espero que haya tenido suerte y que el cese de actividad sonora se deba a que ha encontrado pareja.

Se lo ha trabajado al máximo y se lo merecía.

Crucemos los dedos…

NB : Las imágenes están generadas con DALL-E3

Tirar la casa por la ventana.

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La tele acababa de estrellarse contra el patio de luces creando un extraño mosaico con las astillas del  cabezal de la cama. Odiaba aquel cabezal, “tapizado con flores a lo Marta Stewart” .

Sacó toda la ropa que tenía en el armario,

Abrió la ventana y lo dejó caer todo. El jersey rosa que tenía la mancha de lejía, planeó graciosamente hasta caer en la cabeza de una mujer que pasaba por allí.

-.Tenga cuidado, oiga! – Gritó alzando la cabeza- Al final, vamos a tener un disgusto. ¡Qué hace tirando las cosas por la ventana, hombre!– Se quedó mirando el jersey rosa y con disimulo, se lo guardó en el bolso.

Cuando llegó la ambulancia, ya no quedaba nada en el salón, ni en la cocina, ni en el dormitorio.

Lo cogieron entre dos enfermeros. Tenía la adrenalina por los cielos y era incapaz de generar más sonido que un extraño hipido. Había entrado en estado de shock eufórico.

Cuando se le pasara, les diría que le había tocado la Lotería. Más de cien millones de euros. Por la mañana, había ingresado el dinero en el banco. Después, al llegar a casa, la  había tirado toda por la ventana…

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Figura en la ventana. Salvador Dalí, 1925. Una ventana magistral.

Tirar la casa por la ventana

Curiosamente, si esto hubiera ocurrido allá por el año 1763 en España, nadie hubiera llamado a los servicios de emergencia. Al pasar por esa calle, hubiesen sabido que aquel tipo le había tocado la Lotería Nacional. Los favorecidos por la suerte,  tomaron la costumbre de tirar por la ventana todos sus viejos enseres: ropa, muebles, libros, adornos. Se hacía para marcar el comienzo de una nueva vida, en la que no quedaban rastros de la anterior. La pobreza se descartaba y dejaba paso a un período de prosperidad.

En lugares como Nápoles, Sicilia y Calabria, se sigue manteniendo esta costumbre durante la noche de fin de año. Se cree que al arrojar objetos como platos, vasos o muebles en desuso, se liberan de todo lo malo que les pudo suceder en el año que termina. Es por eso que en los sitios donde se lleva a cabo esta práctica, deben vaciar las calles previamente y establecer un horario fijo para arrojar los muebles, sobre todo para que los  transeúntes sepan en que momento salir de sus casas, sin temor a ser alcanzados por un sofá o un candelabro. Estáis avisados.

¡Exclamando!

Dicen que en los inicios de la escritura, las frases se encadenaban sin ningún tipo de indicación y , por eso, era tan importante leer en voz alta para darle al mensaje, un significado correcto. Hubo que esperar a inicios de la Edad Media para que se separaran las frases. Más tarde, se introdujeron los puntos , las comas , los paréntesis, etc. Lo que llamamos , signos de puntuación.

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A mí siempre me ha gustado mucho el signo de exclamación o admiración. Difícilmente podríamos entender bien el lenguaje escrito sin ¡la prosodia!, es decir, el tono, el acento y la entonación. El origen de este signo no está muy claro. En Internet se desarrolla la teoría siguiente : «Una de las teorías explica que estos signos surgieron de la expresión en latín io que significa «gozo, alegría», y que la superposición de la i sobre la o sufrió una transformación similar a la de los signos de interrogación.» La realidad es que los estudiosos de la paleografía no han encontrado pruebas consistentes de que así sucediera.

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Pero, fuera como fuera que llegara a nuestro lenguaje escrito,  tenemos un símbolo universal (!), que reconocen casi todos los seres humanos del planeta, que sirve para exclamar, para enfatizar y para advertir (es la señal mundial de «precaución»). Además, enfatiza las interjecciones que son esas curiosas palabras que expresan tanto con tan poco: ¡Oh! ¡Ay! ¡Guau! Todo ello condensado en un palito, anclado en el texto por un punto.

No es lo mismo decir Te quiero que ¡Te quiero!, ni escribir Gracias que ¡Gracias! Y si añades más de esos palitos, más sentimiento que le pones: ¡¡¡¡¡Te quiero!!!!! O ¡¡¡¡¡¡Gracias!!!!!!.

Nuestra lengua es la única que coloca los signos al principio y final de la sentencia. La norma data de 1754 cuando la recién creada Academia de la Lengua, lo propuso como facilitador en la comprensión de los textos. Debo admitir que muchas veces, utilizo el signo en el modo anglosajón y omito el símbolo de apertura.

Craso error, además de falta ortográfica, ya que nos permite situar la entonación (y el significado) en el momento correcto para su lectura. Es una ventaja para el lector y una herramienta para que el que escribe pueda transmitir fielmente, la prosodia de su escrito.

¡Feliz miércoles!

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NB : Hay once los signos de puntuación: punto, coma, punto y coma, dos puntos, comillas (pueden ser simples o dobles), paréntesis, signos de interrogación, signos de exclamación, puntos suspensivos, guión y raya.

Miente.

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¿Vale la pena decirle a un amigo que su arroz a la crema de nécoras es un mejunje incomible y crear una situación tensa, cuando lo que menos te importa de ese amigo , es su habilidad en la cocina? Miente.  ¿Y por qué le vas a decir a tu amiga que esa camiseta le queda de tortazo visual, cuando ella flota de entusiasmo con esa elección consciente? Miente.

La mentirijilla  funciona como un regulador de nuestras relaciones sociales. Hablamos de esas mentiras blancas. Las pequeñas y piadosas. Las otras, ya queda claro que son «negras, malas y enormes». La mentirijilla es un filtro benigno por el que pasar las diferencias de percepciones y dejar que lo importante, lo esencial, salga intacto de las pequeñas batallas de la convivencia humana.

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Al principio, en la niñez,  somos devotos de la norma del «No mentir» y podemos desmentir tranquilamente. Los niños desarman a los adultos ante las mentiras más piadosas. Más tarde,  ya las empezamos a utilizar para conseguir un fin: que no te castiguen ( yo no he sido ), que no te pillen ( estoy estudiando con X. Llegaré más tarde.-Al fondo, la música de la fiesta-). Esta sucesión de mentiras, siguen en nuestra vida adulta: desde mentir con respecto a un dolor para no hacer algo, hasta decirle a alguien que ya tienes un compromiso , sin tenerlo.

Si hacemos un examen de las mentiras blancas y situacionales que decimos al día , nos quedaríamos sorprendidos. Y, a la vez, si nos pusiéramos a practicar un ejercicio total de «verdad» y elimináramos esas pequeñas mentirijillas, podríamos dejar a más de uno derrotado, cuando se podía haber ahorrado el mal trago.

Como todo en la vida, se impone el equilibrio.

El resto de las afirmaciones de este post, pueden ser mentira…

 

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