Otoño, ya.

Hace dos días que ya es otoño…
Y ni me he enterado.
De momento, pasa totalmente desapercibido.
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¿Será que este año viene tímido?
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¿O será el cambio climático?

El faro.

Sigo con mi curso de Relato Breve y con los ejercicios prácticos.

Este es el ejercicio número cinco, en el que debía cambiar el narrador de la historia. El relato base, por si tenéis curiosidad, es El faro de Juan José Arreola.

Ejercicio nº 5

Es una pena lo del faro. Lleva tantos años funcionando que me parece mentira que lo vayan a cerrar. Me sabe mal por Genaro y su familia, pero, sobre todo, por Genaro. Heredó el trabajo de farero de su padre y allí se fue a vivir con su joven esposa hace ya más de una década. Felices no se les veía, te diría que eran una pareja un tanto sombría hasta que apareció ese pariente lejano, que no tenía donde ir. Genaro y Amelia lo acogieron. No fue difícil percibir el cambio.

 

Cada semana les llevo las provisiones, por lo menos hasta que cierren el faro, así que los veo con frecuencia y pude observar, a medida que aquel hombre se instalaba, como Amelia fue recuperando la alegría. Ya se sabe, la soledad del faro no es para todos y, a ella, con la nueva compañía, le empezó a brillar la mirada.

 

Genaro sabe lo que pasa, pero es incapaz de asumirlo. El otro día, antes de pagarme, quiso que me sentara en la mesa dónde estaban acabando de comer. Mientras me servía un vaso de vino, explicó una anécdota de un cornudo. Era graciosa, pero, explicada por él, sabiendo lo que hay, se me antojó patética. Mientras se reía de forma estrepitosa y hacía gestos simulando tener cornamenta, Amelia estaba al borde del llanto y el pariente, lo miraba nervioso. Ella me dio pena, pero él, que quieres que te diga. Vive en casa de Genaro, con la mujer de Genaro y así seguirá hasta que cierren el faro.

 

A veces veo a Genaro por el pueblo. Dice que está de viaje de negocios y yo siempre le pregunto que qué negocios se trae entre manos un farero. Yo creo que les deja su espacio, que el faro es muy pequeño para tres, tú ya me entiendes. Suele comprar regalos que lleva a su familia. ¡A los dos! Se ha acostumbrado a eso y lo acepta. Y ellos, también. Parece que esa rutina extraña les va bien a todos. Genaro se pone voluntariamente la cornamenta y los otros, confundidos, no saben si hay que torear, aguantar, atacar o huir…

 

Es una pena que vayan a cerrar el faro. Perderé un buen cliente.

Y es una pena lo de Genaro.

 

Los Otros Ejercicios :

1) Libertad

2) El Asimétrico Supremo

3) Hope

4) El viejo Santpere

Una colchoneta.

Llega ese momento del año, en el que el Blog Imperfecto se va de vacaciones.

Este año, no ha hecho planes. Ninguno. Lo único que me ha pedido este blog, es una colchoneta.

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Solo me pone una limitación: todas menos la del unicornio, tan de moda.

No lo ve claro. En esto de las colchonetas, también hay líneas rojas.

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Me pide que sea cómoda y renuncia al accesorio para poner los vasos.

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Sé que es culpa mía. No hay sitio para mí en sus vacaciones. Me ha pedido que lo deje en paz: ni entraditas, ni relatos, ni fotos, ni lunas, ni píldoras. Sólo quiere estar en su colchoneta.

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Y tanto hablarme de la colchoneta que soy yo la que va a comprarse una.

Felices vacaciones a todos (con o sin colchoneta)!

Aguijón.

 

No son espinas, son aguijones. Que quede claro.

Tanto tiempo con el tema de las espinas (“ no hay rosa sin espinas”) y resulta que es un fail .

Según la botánica básica, la espina es parte del tallo y tiene sistema vascular. Es una adaptación de la hoja de la planta que la minimiza para economizar recursos , por ejemplo,  en terrenos áridos en los que hay poca agua. En otras zonas, la adaptación se produce para protegerse de animales herbívoros y que no se las coman.

Si arrancas una espina, te llevas parte del tallo. En cambio, la rosa NO tiene espinas. Son aguijones de protección pero están aislados del tallo y si los extraes, no lo daña.Es como una armadura. Los aguijones también deberían servir para los depredadores humanos pero con unos buenos guantes y tijeras de podar , toda protección de la rosa se queda en nada…

Sabiendo que hablamos de aguijones y no de espinas, se deberían cambiar  frases célebres . Por ejemplo:
  • No hay rosa sin aguijón ( Proverbio anónimo)
  • Las verdades, como las rosas, tienen aguijones; recíbelas por la parte de la flor y no te pincharás. (Salvador Polo de Medina)
  • No son mis aguijones los que me defienden, dice la rosa, es mi perfume.(Paul Claudel)

Aunque admito que espina me gusta más que aguijón

 

 

 

 

Gente nueva.

Estos días he conocido a mucha gente nueva. El motivo, que ya está solucionado, ha sido un ingreso hospitalario de mi madre.

Entre familiares de otros enfermos, los otros enfermos, el personal sanitario de todos los turnos, de Urgencias, de planta y los médicos, he estado interactuando con muchas versiones del espécimen humano.

He conocido, familias aparentemente “ideales” que, en la soledad de las salas de espera o de la habitación, se dejaban ver como eran en realidad: no tan “ideales”. Enfermos insolentes a los que solo les importaba su yo. Enfermeras y enfermeros, de mal humor, con cero empatías…Cotilleos, críticas, discusiones…Pero, no os asustéis, era el grupo más pequeño.  He conocido, también, a personas encantadoras, leales, serviciales, amigables, empáticas… Dispuestas a ayudar sin conocerse. Preparadas para conciliar y aplacar. Creadores de risas discretas que hacerse eco, en aquellos pasillos tan llenos de incertidumbre.

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Las personas son las que marcan la diferencia. En todos los ámbitos: amistad, familia, trabajo. En todas las profesiones. En todas las facetas…

Te puedes encontrar de las que te lo van a poner difícil, pero, estadísticamente, es más probable que te topes con alguien que no te va a disturbar. Es más, es posible que te ayude de alguna manera y eso, me ha dejado un poco más tranquila.

Muchas mañanas, leyendo el periódico, pienso que las personas que habitamos el planeta, vamos a peor. Pero estos días en el Hospital, me he encontrado a muchas-buenas-personas.

Y lo mejor, y la esperanza no está en lo de “buenas personas” … Está en lo de “muchas”…

Photo by MARK ADRIANE on Unsplash

 

Vacaciones.

Este blog , siguiendo las normas del Calendario Laboral de Blogs que me hizo firmar hace una año, va a estar una semana de vacaciones.

A los que también se vayan como él, de vacaciones, sea por Semana Santa,

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O por el Easter,

Photo by Annie Spratt on Unsplash

O por unos días libres, sin más…

Enjoy it!

Estoy en Dubái…

 

Photo by Christoph Schulz on Unsplash

Estoy en Dubái o por lo menos, eso debería estar pasando al escribir estas líneas programadas con antelación. Como lo que me trae aquí es un tema de trabajo, tendré poco tiempo para turismo (lo de la excursión al desierto está completamente descartado) y no sé qué captará mi pobre cámara fotográfica o qué impacto tendré con esta cultura y esta ciudad.

Photo by Arham Awan on Unsplash

Me acerco a esta parte del mundo, a una ciudad que está en un desierto, con la curiosidad activada y la mente abierta. Dispuesta a disfrutar la experiencia…

Photo by Robert Bock on Unsplash

Así que, próximamente, Dubái en El Blog Imperfecto. Mientras tanto os dejo estas fotos de unsplash

 

Verano 2017 ( en unas horas…)

Mañana día 21 de junio, a las 6h y 24m, el verano de 2017 dirá: ¡Hola! Ya estoy aquí, aunque parezca que ya está instalado hace muchos días…

Mirando la fecha de caducidad del verano 2017, he visto que tenemos 93 días y 15 horas para consumirlo. Terminará el 22 de septiembre .

No olvidéis que, una vez abierto, hay que mantenerlo en un lugar fresco.

¡Feliz Verano!

Fotos de Unsplash de Pineapple Supply , Maarten Van Den Heuvel y Jez Timms

Sant Jordi 2017

Foto de Frank McKenna ( Unsplash)

El próximo domingo será el Día de Sant Jordi. Me he estado preparando a conciencia en estos últimos meses. Ha sido un entrenamiento muy duro. Casi he llegado al límite de mi resistencia física.

Antes, era el día de los libros y las rosas, pero…ya hace décadas que no existen los libros de papel. Ya no se exhiben los tomos en las calles, en tenderetes, como me explicaba mi abuelo. Ahora, se envían los libros por la red. Oyes un leve sonido en tu dispositivo y sabes que has recibido un libro…

Ese día, no paras de oír los bip, bip, bip. Libro, libro, libro… Es verdad que ha perdido parte de su romanticismo, pero, la buena noticia es que se sigue leyendo aún después del cambio de paradigma .Sigue habiendo libros, aunque ya no haya celulosa…Y escritores. Muchísimos…

Foto de Patrick Tomasso (Unsplash)

Lo que no hay, son rosas.

Hace muchos años que desparecieron las flores. Todo empezó con las abejas y su extinción y el resto, ya lo sabéis. Aquí estamos, en un planeta desértico y polvoriento…Esa es la mala noticia.

Aunque, todo ha cambiado en los últimos meses. Se abrió aquella grieta enorme, muy cerca de donde vivo. En las profundidades, se descubrió un asentamiento del siglo XXI. Una de esas casitas, con un pequeño jardín…Y entre los escombros, encontraron unas semillas de rosa en perfecto estado. Se mantuvo en secreto. El gobierno se llevó las semillas e intentó hacer germinar las rosas sin éxito, pero… allí, dónde estaban los restos arqueológicos, se dejaron una. Una semilla pequeña, oscura y seca. La planté, la regué con la escasa agua de mi racionamiento y, ahora, está a punto de florecer.

El domingo, equipado con mi uniforme de camuflaje, recorreré las calles sigilosa y velozmente, me deslizaré por la grieta e iré a buscar mi rosa.

Será la primera vez en mi vida que vea una…

Foto de Diego Hernández (Unsplash)