Hora va , hora viene.

Nos hemos aprendido tan bien esto de controlar el tiempo, que un simple tronco pulido, con sus dos manecillas, nos permite situarnos en el momento exacto y “oficial” del día .

Somos capaces de traducir ese código visual a una velocidad de vértigo y conectar esta información con la del entorno : ¿Tenemos tiempo? , ¿Llegamos tarde?, ¿Cómo nos hemos de organizar para llegar a tiempo?, ¿Cuánto tiempo nos queda de diversión o de sufrimiento?...

Hay dos momentos del año en que tocamos nuestros relojes… Si no se acaban las pilas o se estropean, no solemos tocarlos pero en los dos tempos exactos marcados por nuestros consumos energéticos y el aprovechamiento de la luz solar , los debemos coger, buscar el mecanismo de las manecillas y adelantar o atrasar….

Siempre es más confortable el atrasar ( por lo de los despertares del adelantar , que requieren un tiempo de adaptación) pero adelantar, nos da ese espacio de luz en términos de tiempo “consumible” que compensa lo de los despertares

Sea como sea, hay que hacerlo porque el sistema te lo marca y si te pones en estado de “rebeldía” ( hay mucha gente que se sube por las paredes con el cambio de hora), o llegas una hora antes o una con retraso.

Pues eso.

En España, este próximo domingo, 31 de marzo, a las 2 de las madrugada, serán las tres de la madrugada.

Disfrutemos de la luz del sol.

Cambio de hora.

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Sábado noche. Un poco depre, la verdad. Siento que mi vida es …insustancial. Desmotivadora, en general. Los que me rodean, me dicen que estoy loca. ¡Si todo te va bien! Algunos, incluso dicen que me envidian, pero… Yo siento que es todo gris…

Hoy, hay que hacer el cambio de hora. Algo fácil:  a las dos de la madrugada, serán las tres…Todos mis dispositivos son digitales, así que mi ordenador, mi tablet, mi teléfono, mi televisión…todo, cambiará automáticamente al nuevo horario.

Sólo hay un reloj en toda la casa que tengo que manipular. Es el de la cocina, el que compramos en esa tienda del Soho londinense pensando que era vintage y después, resultó ser una baratija “made in China” … Cuando acabo de ver la película que me ha tenido dormitando en el sofá, decido dejar el tema listo. Son las dos. No, las tres…

Voy a la cocina. Estoy adormilada. Veo que hay una mancha de aceite en el suelo…Cojo el reloj y muevo las manecillas pero un ligero traspiés me hace tambalearme hacia detrás, casi a punto de caer de espaldas. Con un movimiento de brazos consigo estabilizarme, pero es tal la fuerza del impulso que me estrello contra la alacena, llevándome la cerámica por delante.

No sé si estoy consciente o inconsciente. No me duele nada. Floto entre algo parecido a las nubes …Miró hacia abajo y me veo. No estoy en la cocina. Observo episodios de mi vida. Algunos me hacen llorar, otros sonreír y otros reírme a carcajadas. Me acomodo en esa masa etérea blanca que se antoja tan cómoda. Me apetecen palomitas… Sigo mirando mi vida y descubro que , es verdad, hay muchas cosas luminosas, hay color…¿Cómo no me había dado cuenta antes? De repente, me invade un sentimiento de frustración. Creo que ya es demasiado tarde y que me he muerto… El tortazo en la cocina…

Me despierto en el sofá. Miro el reloj. Son las doce de la noche. ¿No eran las dos? ¿Las tres? Me voy a ir a la cama pero, antes, pienso en el cambio de hora. No lo habré hecho. Todos mis dispositivos son digitales y lo harán automáticamente pero el reloj de la cocina, es de los de cambio de hora manual . Cuando voy hacia la cocina, siento un escalofrío. Un no-se-qué inexplicable. Sin saber porque, cojo un trapo y enciendo la luz. Es entonces, cuando veo una mancha de aceite. No sé por qué he cogido el trapo antes de verla, pero ya que lo tengo en mis manos, limpio el suelo. Una tía de mi madre, se cayó de espaldas en la cocina por culpa del aceite y se desnucó…

Mientras doy una vuelta a la tuerca que mueve las manecillas, tengo la sensación que ya lo he hecho antes… Bostezo.  En el reloj, ya marca la una de la madrugada.

Me voy a dormir.

Mañana me espera un domingo fabuloso…