Embudos, coladores, batidoras…
Ya no sirven para colar, ni batir…
Ahora son portavelas, cuadros, lámparas …
Es lo que tiene la creatividad. ; – )
Y yo fui siguiendo la flecha…
Cada punto.
Puntillosamente.
Y pensaba : Verás, siguiendo la flecha llegaré al lugar correcto. O elegiré la opción correcta.
Pero llegué al final del camino que me indicaba el “Sigue la flecha”, punto a punto, y lo único que encontré fueron más …puntos.
Más caminos.
Más opciones.
Así es la vida.
Y punto.
NB : Unos de mis DIY ( de puntos). Encontré la vieja flecha de madera , tenía un rotulador y necesidad de terapia. ;- )
Ayer os comentaba que había cosechado la pimienta de cayena. En realidad, fue un vil homicidio huerteril pero lo llamo cosecha, purga y recolocación de los elementos para aliviar mi conciencia.
Primero, fui sacando los pequeños y picantes frutos rojos uno a uno (que espero secar ) pero después, me decidí cortar ramas enteras…La veía tan bonita que pensé en hacer un ramo… Total, se tiene que secar…
Iba a buscar un jarrón cuando mi vista se ha dirigido a las macetas viejas. Y entonces he visto mi “maceta” preferida, una que lleva conmigo más de quince años. Proviene de esas tiendas que son antecesoras de los chinos baratos. Eran tiendas de objetos de regalos, que tenían cosas de “China”, monísimas y muy baratas.
Había una Triciclo azul dibujado en la superficie blanca y un texto que nunca me paré a leer. Parecía un trozo de papel viejo enganchado hábilmente…
La quería repintar y decorar con mis rotuladores, pero algo en su decadencia me ha hecho pensar en su belleza pura (y con historia) y no la voy a tocar. Es más, le he puesto un ramo de pimienta de cayena y flores de albahaca…
Nota : Este post lo escribí hace más de dos años pero…Es que vuelve a haber tormentas…
Será el otoño?
Se acerca.
Tormenta.
De nuevo…
Esta vez, estaremos preparados. No nos sorprenderá como la primera vez…
Ese día, el de la primera tormenta, me acordé de coger mi paraguas rojo. Mientras me tomaba el café matutino, oí el parte meteorológico, me asomé a la ventana de la cocina y observé unas nubes, lejanas, que avanzaban hacia mi posición.
Ese día, el de la primera tormenta, decidí ir caminando a trabajar. Las nubes, me sorprendieron esperando el autobús y yo, como todos los que estaban alrededor, me quedé extasiada, viendo los colores y las formas.
Ese día, el de la primera tormenta, oímos un trueno, melódico y encantador. Después, unos finos hilos dorados empezaron a emerger de aquella amalgama de color y texturas y, a la vez, suaves copos dorados y azules y morados y rosas y verdes…Pero no colores cualquiera, no: azul celeste, añil y turquesa. Verde esmeralda y manzana. Rosa melocotón y pastel. Rojo intenso. Y muchos tonos de amarillo…
Ese día, el de la primera tormenta, casi todos abrimos nuestros paraguas, para resguardarnos de esa lluvia de color que aunque de efectos visuales maravillosos, se nos antojaba extraña. Casi todos…Todos menos una chica joven que , extendió los brazos , se descalzó y alzó su rostro hacia el cielo.
Copos y gotas de lluvia multicolor , la fueron empapando, mientras ella bailaba y reía y nos animaba a hacer lo mismo. La nube pasó y dejamos de observar a la mujer que seguía riendo, encantada, mirando el cielo ya despejado y luminoso.
Al día siguiente, el rostro de aquella muchacha, apareció en todos los informativos de todos los canales de televisión. Inundó las redes sociales. Fue portada de los periódicos de mayor tirada del país. ¡Aquella mujer era absolutamente feliz! Todo un descubrimiento : Una Persona Feliz. Los científicos que analizaron este caso inédito, concluyeron que su exposición a aquella tormenta tan especial, la había empapado de felicidad, pura y dura.
Hoy, hay una alerta a la población mundial de riesgo de tormenta.
Se acerca.
De nuevo.
Nos piden que no cojamos nuestros paraguas. Que nos descalcemos, que nos despojemos de nuestra ropa y salgamos a la calle.
Que extendamos los brazos en cruz y que alcemos el rostro hacia la lluvia de color.
Bailar , es opcional…
NB del making of Yo me lo guiso y yo me lo como: Estos tres cuadritos ( son muy pequeñitos) , son fruto de una terapia anti -stress y el conveniente regalo de unos rotuladores de punta fina ( muy chulos) y estos bastidores, pequeñitos y rectangulares que me costaron 1€ en el chino…(En los chinos hay bastidores, informo.) Al acabarlos y colgarlos en la pared ( en casa, me dejan colgar todos mis cuadros ; – ) ), me inspiraron el texto.
Hace un tiempo que pinto en plan principiante. Ha pasado el tiempo y sigo siendo una novata aunque, después de unos años, ya he aprendido “cosas” de las pinturas, las texturas, los relieves, las mezclas…
Con esto os quiero decir que ahora, mis cuadros son más aceptables pero…hubo una época en la que había un riesgo si me decías que te regalara un cuadro. Había que tener valor…
En este, mi universo, hay una persona familiar y querida que siempre ha sido fan de mi obra. Es más, la ha colgado en su casa sin ningún pudor. ; – )
Y la verdad, me honra porque tiene muy buen gusto y una casa preciosa, decorada con mis cuadros ( y mis tejas y frascos…)
Para lo último, me trajo tronquitos y una pieza de madera de Menorca y…se fio de mí.
Su casa es mi Galería Particular… ; – )
y preciosas…
Sena Runa crea estas bellas filigranas en papel.
Salavat Fidai esculpe en la mina de un lápiz. Eso es mucho más que «pequeño»… Increíble.
Susanna Bauer borda las hojas de los árboles con micropuntos.
Y Evan Lorenzen ha escrito el libro más pequeño del mundo con los acontecimentos más «grandes» de la historia del hombre…
Grandes cosas pequeñas…
Estas son piedras de río… Tras la piedra ostionera del mar, este es el botín de “Montaña”.
Tenía en casa un trozo de madera, que he pintado con pintura de pizarra “Ocre Antiguo”. Las piedras de río están barnizadas. Estaba en eso, pintando las piedras, cuando me he dado cuenta que la que escogí por sus dos orificios casi simétricos, me estaba sonriendo.
¿O se estaba riendo?
Si hago un ejercicio de empatía con la piedra, no es para menos…No les debe parecer muy normal a las piedras, que un ser humano las pinté, las pegué a un trozo de madera y las cuelgue en una pared de su casa…
Entiendo que se ría y mucho…
Estos últimos días , ya nos hemos entrenado en eso de tomar el sol, comer en las terrazas, empezar con la cremas de protección ++++50, enseñar nuestras pálidas carnes y liberar nuestros pies de medias, calcetines y botas. Este momento, «el de enseñar los pies » es otro de los que marca es inicio de verano y, para mi, conlleva el ritual de sacar a la luz mis abarcas que por su comodidad, se convierten (cada año) en mi calzado favorito del verano.
Como todo lo clásico y auténtico , las abarcas deben ser de Menorca. Será un mal menor que provengan de las otras islas hermanas pero por muy baleares que sean todas, la abarca es típica de Menorca. No se deben llamar mallorquinas ni ibicencas porque son menorquinas...Pero digo, mal menor, porque de entre todas las miles de versiones de abarcas existentes, hay las «made in China» : nada que ver.
La abarca de Menorca ( de la que hay unos 30 productores en la isla) tiene su «Denominación de Origen» que reconoce de una forma oficial, este producto autóctono que forma parte del verano mediterráneo.
Las clásicas ( aunque ya hay de todos los colores y estampados inimaginables)son de color natural y tienen una suela gruesa de caucho con dibujo de neumático. Las chinas, suelen fabricarlas con suela lisa o fina. La misión del dibujo es la adherencia al terreno. No hay que olvidar que la abarca la utilizaban los menorquines para caminar por piedra y roca. Hay indicios que los cartagineses que pasaron por Menorca hacia el año 200 A.C. ya llevaban un calzado de piel parecido a las abarcas. Es a partir de los años 60, cuando se empiezan a popularizar.
El color, a caballo entre beige y gris, va cambiando con el uso y pasa como con los jeans. Cuando son nuevas, gustan menos. La abarca es un calzado que gana con el uso y con la adaptación al pie de su dueño, así que nuevas, son unas sandalias rígidas y de color muy claro que debes «machacar» para que adquieran la personalidad definitiva. Suelen durar años…
Cada verano estreno abarcas de un taller artesanal de la isla . Mis proveedores son nativos y de confianza, así que puedo asegurar que son las auténticas totales.
Me he dado un margen para tenerlas ya, blanditas. Poco a poco, el sol y los elementos cambiarán su color a un tono tostado que me gusta más…Y así, con las abarcas domadas, mis pies están preparados para vivir las aventuras que el verano me depare….
N.B : Abarca/Albarca (castellano) ; Avarca ( menorquín).
Usada y suave. Machacada después de tantos lavados. Flexible, adaptable y cómoda. El algodón tiene una textura única conseguida a base de mucho uso.
Es difícil que otra camiseta pueda reemplazar esa vieja amiga que conoce nuestras costuras más íntimas. Habrá otras, favoritas y especiales: por los lugares, por las manos que las dan, por lo que significan, por el color o esa medida exacta de ancho y de largo…pero hay una, sólo una, que tiene el papel de querida-y-vieja-camiseta .
Siempre está en nuestro armario, en nuestras noches, en nuestro descanso. Cuando es políticamente incorrecto, cuando estamos cómodos, en familia, recién duchados, como pijama, ….
Hacía días que no tenía noticias de ella. Se había escondido entre las prendas dobladas para poder tener un espacio de intimidad en esa vida incasable de cuerpo a lavadora. Pero la he visto y se le ha acabado la intimidad. La he desplegado y he podido sentir un tenue olor a suavizante, a ropa limpia. Me la he puesto con un deje de satsifacción.Las mangas me van largas y me gusta cogerlas con las manos , estirándolas aún más. Ha sido un gran reencuentro.
Mientras escribo, con mi camiseta de testigo, pienso en que voy a ser incapaz de tirarla nunca. Acumula una historia que me pertenece y de la que no quiero desprenderme.
Por eso, cuando sea el momento, pienso hacer un cuadro con ella .
He visto en IKEA ( sección marcos) un bastidor cuadrado, que permite «enmarcar» tela, consiguiendo cuadros muy efectivos. Cuando mi camiseta sea una reliquia casi transparente, cuando ya de tanto usarla se nos acabe el amor, entonces y sólo entonces, la clavaré en uno de esos marcos y la convertiré en una obra de arte … Juro solemnemente que no haré trapos con ella.
Y es que yo la adoro. Qué se le va a hacer.
NB : En Decosfera, explican cómo .
Tras “Jardins de Menorca” un cuadro hecho con ramas que el mar fue depositando en una calita de Menorca, ahora llega “ A 300 Km”.
Jardins es para ella. A 300 km es para él. Cuadros con emoción…
De entre todas las piezas orgánicas que el Mediterráneo regaló a esta pareja de buscadores de tesoros, este trozo de madera curtida por el sol, la sal y el agua destacaba especialmente.
Cada año, recalan en esa tierra familiar de la que descienden. Saben dónde está el paraíso. Exactamente, a 300 km de su casa.
A 300 km de Ciutadella, con el mar Mediterráneo de por medio…
He elegido un bastidor rectangular que he pintado con pintura de pizarra. Con un rotulador permanente, he consignado la distancia. Los 300 km. Claros y concisos. Después, he barnizado la pieza con un producto con base agua (viene del mar…) y la he pegado en el bastidor.
Una estrella de mar (natural) y…
… tizas. Esta obra viene con una caja con tizas.
La idea es que el bastidor pueda servir de pizarra.
Para anotar la fecha en la que uno se va hacia Ciutadella , una cita importante o…la lista de la compra ( por ser versátil).
Con un paño húmedo, el cuadro vuelve a ser el “A 300 Km” original.
Lo emocionante de estas propuestas, no es tanto el resultado pictórico final como la historia que encierran en sí mismas. Para que cobren vida, tienen que existir unos buscadores de tesoros y esos momentos en una calita de Menorca.
A 300 km de nada…
NB : Espero que te guste, Pere.