Señales acústicas (bip).

Estoy rodeada de ellas.

La nevera, si está abierta más de lo que ella considera oportuno, hace un piiipppp. Cuando estoy colocando la compra de la semana, siempre, siempre, siempre me acaba haciendo piiipppp. La secadora también hace piiipppp. O bien está acabando su ciclo o bien el filtro está lleno de esa pelusilla que, inexplicablemente, se desprende de la ropa en cantidades industriales. La cuestión es que , en uno u otro momento, hace piiipppp.

La lavadora no quiere ser menos y emite un pi-pi-pi continuo y pesado cuando ha acabado el lavado. O la paras o se pasa un ratito reivindicando que ha llegado al final de la carrera.

La cafetera se pone a gritar piiiiiiiii cuando no hay agua en el depósito.

Hay más piiii, piiipppp, pi-pi-pi y tilííínes…La alarma, la puerta del garaje, el mando de la puerta, el zumbido del interfono, el timer del horno, las baterías bajas… Todas esas señales acústicas son señales reconocibles,  que son familiares, que te dan un mensaje, que te sirven para algo (o por lo menos, esa es su intención). A veces agobian y otras, las esperas menos este bip-bip-bip que llevo oyendo una semana y que no tengo ni idea de dónde proviene. ¿Cuál será el artefacto latoso?

De repente, lo oigo. Bip-bip-bip. Unas veces, me parece que viene de la derecha. Otras de la izquierda. De un cajón ( creo que ya los he abierto todos), del interior de un bolso. En la cocina, en el despacho, en la habitación.  Lo oigo allá a lo lejos. Débil. Bip-bip-bip .

Hemos realizado búsquedas colectivas y nada. Ni rastro. He intentado revisar todos los aparatos, aparatillos y aparatejos que pueden tener un “bip”. Sin resultado.

Supongo que llegará el día en el que se agotará y callará pero, de momento, disturba mis códigos conocidos y me incita a su búsqueda.

¿Y sí es un ser alienígena que intenta comunicarse? Me lo planteo, ya, por pensar en nuevas posibilidades. Bip-bip-bip es una señal muy usual en el espacio exterior, ¿no?

Ahora mismo lo acabo de oír. Voy a ver, me parece que ha sonado cerca de la lavadora…

El gato gordo e indiferente.

Yo no tengo gato pero hay un gato en mi jardín. No solo se pasea, de aquí a allá, moviendo el trasero acompasada y lentamente , si no que reposa, tranquilamente, sentado o estirado, observando lo que pasa a su alrededor.

Yo no le importo lo más mínimo. Soy insignificante en ese universo gatuno. Se muestra absolutamente indiferente a mi presencia y eso es , justamente, lo que me ha sorprendido del gato. Los que he conocido, han hecho valer su carácter independiente y se han alejado de mi presencia. Este no. Le da igual.

Al principio, pensamos que era una gata embarazada pero fue pasando el tiempo y el barrigón no desparecía. Supe que el embarazo dura unos dos meses , así que, finalmente, dictaminamos que es un gato gordo.

En casa, ni come ni hace sus necesidades. Solo descansa. No sé de quien es, pero en ese cuello peludo hay un collar. Así que tiene su domicilio habitual y un spa, en el mío.

Como son muy territoriales, supongo que el gato se ha anexionado mi casa a su territorio, de forma unilateral. Es un espacio en el que, por lo que sea, se siente seguro y cómodo y nos tiene asimilados como parte de ese entorno. Y no lo entiendo, porque yo no es que tenga un especial interés en los gatos y dicen que los animales eso lo notan o, justamente, esa es la razón : la falta de interés es mutua.

Lo más raro es que me he acostumbrado al gato. Si pasa un día y no lo he visto pienso ¿Dónde estará el gato?. Cuando lo veo, lo saludo. Ahora ya gira la cara cuando le digo !Hola , gato! y me mira aunque solo sea durante un segundo.

Está en su reino que , seguramente, abarca mucho más casas . Así que , sí, el gato gordo e indiferente es el “Rey de la zona” .

Y aunque al gato le de igual, no puedo evitar que me caiga bien…

Mercería.

 

Hacía muchísimo tiempo que no entraba en una Mercería…

Una mercería, cordonería o sedería es un establecimiento en que se venden productos de costura, punto, manualidades y lencería.

Esta era una de esas “ a la vieja usanza”.

Doy fe de que el stock de ese encantador lugar, estaba diversificado en exceso : hilo, lana, zapatillas de estar por casa, pijamas, cinta elástica, velcro, botones, cremalleras, pasadores y pinzas para el pelo, tocados, lentejuelas, sujetadores, bragas, medias, peucs, delantales, retales, … Ni me acuerdo. Pero esa es la verdadera vocación de una mercería.

 “Entre los S/ XIV y XVII, los artesanos ya habían organizado sus gremios, que proveían a sus clientes de toda clase de pequeños accesorios para la confección de su indumentaria, e incluso hasta el siglo XIX vendían los tejidos.Fue entonces cuando formaron el gremio de LA MERCERIA, que como define el Diccionario de la Lengua Española ejercían un “Comercio de cosas menudas y de poca entidad”. Eran… las primeras MERCERÍAS.”(Portal Mercería)

Al entrar, había dos personas dispuestas a comprar “cosas menudas y de poca entidad”. La primera, era una mujer que quería unas bragas sin costuras.

Tras un mostrador pequeño, de cristal ya muy gastado por el tiempo, una señora , muy, muy arreglada, y con un centímetro colgado al cuello, que a cada momento incluía la palabra, cielo o cariño en el discurso atiende a la clienta. A su espalda, cientos de cajas, de todos los tamaños, muy bien ordenadas y apiladas…Se da la vuelta, busca con la mirada , en plan escáner, y extrae una de las cajas con unas braguitas de la talla apropiada,“cortadas al láser” . Cierto. Ni una costura. La clienta, se las mira y remira. Las estira. Se demora. Pregunta colores. Las vuelve a estirar…

Esperando está, también, una abuela con sus dos nietas gemelas que están como en un chiqui-park entre tanto complemento colorista.  Continuamente está diciendo “No toques eso” “Venid aquí”. Ni caso.

La señora de las bragas, tras decidirse por el color visón , se lanza a comprarlas pero…mira la etiqueta y exclama “¡Llevan poliamida! . No puedo. Tengo la piel muy sensible. ¿No hay nada 100% algodón?”

Vuelta a escanear las cajas. Las niñas, brincando. La abuela , de los nervios. Yo, ya en posición “Esto se está alargando mucho”, con pase del peso de una pierna a otra.

Entra otra clienta potencial. La señora de las bragas, decide que no le gustan ningunas. Se va. La odiamos.

La abuela, con las niñas ya despendoladas en la zona de los hilos de colores, pide goma elástica para los pantalones de deporte de su hijo. Proclama que es el padre de las criaturas y se disculpa. Las niñas, ahora abren y cierran la puerta sin cesar. Han descubierto la campanilla…

Ya han entrado tres personas más y la señora, tras el mostrador, mide la cinta elástica, y la envuelve con parsimonia.

Me toca. Le pido dos pares de medias finas. Se agacha y aparece con unos sobres de la estantería inferior. Saca un trozo de media, mete medio puño y me muestra la finura. A mí ya me estaba bien con 15 Den. Las compro, mientras me llama cariño y me dice que no me harán carreras. Ella no sabe que soy la única persona del planeta a la que se le hacen carreras en las medias aunque sean anti-carreras. Siempre. Intento ir deprisa. Una chica embarazada, está esperando con cara de agobio pero es que …no se puede. Me envuelve las medias en un papel blanco ¿Para qué? Y las pone en una bolsita y me cobra pausadamente .

Salgo de allí con mis medias y siento un momento de melancolía.

Estoy segura que acabo de ver una especie en extinción. Muy auténtica. De las últimas tenderas de mi barrio.

Una mercería, donde comprar cosas menudas y de poca entidad…

 

Hazte viejo.

Hay un “algo” especial en algunas prendas, que las hacen mejor cuanto más viejas y curradas están. El paso del tiempo las favorece. Las moldea. Las hace nuestras. Las hace únicas.

A mí me pasa con un par de camisetas. Primero, fueron para un uso tradicional y , después, para dormir o “estar por casa” pero siguen ahí. Un algodón muy suave, el tejido ya dado de sí y moldeado a mi cuerpo. El mensaje , el recuerdo de por qué son especiales. Están viejas, viejas… De momento, son eternas pero tras tanto lavado y ajetreo me temo que, en algún momento, perderán esa condición.

También me ha pasado con un albornoz pero su nivel de roto y parcheado, ha requerido su sustitución. Aún con sus zurcidos era un albornoz agradable, secante, tan de siempre,,,

Ha llegado uno nuevo al hogar. Es precioso y mullido . Con bolsillos amplios y rizo de alta calidad pero no es el viejo albornoz roto.

De momento, conviven. Lo mismo que hacen las camisetas con las que son nuevas . Unas, afianzando su presencia y defendiendo su territorio. Las otras , intentando ganarlo. Lo que no saben es que necesitarán años…

Aunque el albornoz nuevo, apunta maneras.

 

NB: La palabra albornoz proviene del árabe Al’burnus . En el Magreb, es un una especie de capa de lana que protege durante la noche a los pastores tunecinos . En España, utilizamos esta palabra para la “bata de baño”.

Ya tocaba Quino…

Ya tocaba…

No pasa mucho tiempo sin que me tome un Mafaldazo de esos bien cargaditos o un poco de Quino para no atragantarme de impotencia.

Y es que leo la prensa, veo la tele y me pasa lo que a todos…Es curioso como «todos» ( que somos más) vemos que no vamos bien.  Es ver todo ese lío y necesitar un poco de Mafalda… ¡Qué claro lo tenía Quino!

Los mismos errores eternos…

Quino ya lo veía …

Ya tocaba un poco de Quino… Hoy más que nunca y parece que cada vez más…

Web de Quino

 

 

 

Jugar con la calle.

El arte urbano cada día me fascina más.  Es una de las expresiones artísticas más directa y sincera: te la ponen , ahí, en la calle. Libre, gratis, para todos. Y tiene un único objetivo : que te deleite, que te sorprenda o que te haga sonreír…

Este es el caso del artista francés ( otro «enigmático» personaje) que se hace llamar Oakoak : su objetivo es divertirse y jugar con la calle para hacerte sonreír. Los especialistas en la materia lo ubican el movimiento de Detournement ( tergiversar, distorsionar la realidad) y eso es lo que hace Oakoak: la tergiversa pero… lo hace partiendo de los elementos «ruinosos» que hay en la ciudad y ese es su gran elemento diferenciador.

Busca las balizas rotas, las grietas en las paredes, los socavones, los desperfectos … y los convierte en puntos artísticos y humorísticos que, realmente, distorsionan la realidad.Además, es respestuoso con «los desperfectos» y sólo utiliza materiales que pueden ser eliminados y borrados ( lo que más, recortes de papel).

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Y es de agradecer que, dónde hay una grieta, nos  hagan ver a Spiderman trepando por un muro…

Una gotera y se marca un «Cantando bajo la lluvia»

O que de una tapa de alcantarilla, brote un solete…

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Oakoak  :  un artista francés que ama jugar en la calle.

Una historia de puertas.

Había cuatro.

Tres eran azules de distintas tonalidades y matices menos una, que era de un color verde oliva ajado por el tiempo…

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Los isleños le habían hablado de la leyenda de Ses Portes pero , para su mente pragmática, aquello no dejaba de ser una bella historia que se había deslizado a través de los tiempos en las tradiciones del lugar.

La leyenda de Ses Portes era simple. Si buscabas el amor, lo podías encontrar detrás de una de esas puertas. Una, sólo una, te conducía hacia la felicidad. Había que escogerla y abrirla. Sólo podías hacerlo una vez en la vida y no errar en la elección.

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Cada día pasaba por delante de las puertas y aunque no se creyera la leyenda, cada día las observaba pensado en cual elegiría. Aquel azul intenso le atraía irremediablemente…

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Pasaron los años y la isla se convirtió en su hogar. Vivía solo, enfrascado en una vida de trabajo y rutina.

Cada día pasaba por delante de las puertas- ¿La verde, tal vez? ¿La azul plomizo? – pero cada día continuaba su camino, pasando por delante de las puertas y dejándolas atrás.

Aquella mañana, por eso, algo lo perturbó profundamente. En una de las puertas, alguien había dibujado un corazón. Se detuvo a observarlo y al hacerlo, un vecino se detuvo a su lado dispuesto a entablar conversación. ¿Quién habrá dibujado ese corazón? -preguntó al lugareño.

-. ¿Qué corazón? –respondió el hombre mirándolo con extrañeza.

-. El que hay en la puerta– señaló con el dedo aquella forma de color rosa que tanto se asemejaba a un corazón.

-. ¿En la puerta? Esa puerta es de color azul, como siempre. ¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien?

Bien. Estaba bien. Un poco preocupado por ese corazón inexistente que sólo él veía en la puerta azul.

Entró en un bar cercano y pidió un café bien cargado. Al poner el azúcar se dio cuenta que le temblaba la mano. Removía el café, absorto en el tintinear de la cucharilla cuando su vista se dirigió al cuadro que había colgado en la pared. Parecía llevar allí muchos años

Era una frase escrita en una bella tipografía de rasgos retro y enmarcada en un sólido marco de caoba oscuro.

Cuando debemos hacer una elección y no la hacemos, esto es ya una elección.

puertacorazón

NB 1 : La frase es de William James filósofo estadounidense , fundador de la piscología funcional con una larga y brillante carrera en la Universidad de Harvard, donde fue profesor.

NB 2 : Las puertas son de Formentera

NB 3 : La leyenda me la acabo de inventar. ; – )

Poco abanico.

Abanico para la noche de Sant Joan. 

Poco uso. Un par de movimientos.

La temperatura ha sido agradable con sus 22ºC y menos. Una noche agradecida y magnífica en buena compañía.

Tiempo vendrá para el abanico…

NB : El título que me sugiere la herramienta de IA de WordPress para optimizar la publicación es : «Estrena la Noche de Sant Joan con un Elegante Abanico.»

Palabras que no tenemos.

 

Print De Anjana Iyer’s “Found in Translation”

En casi todos los idiomas, hay palabras que no tienen traducción. En español , tenemos que recurrir a una frase para explicar lo que es «quedarte en blanco al saludar o presentar a alguien y no acordarte del nombre». En escocés, es «tartle«.

Rascarse la cabeza en actitud pensativa Pana Po’o ( hawaiano).

Sentirse cómodo, en un lugar acogedor, rodeado de amigos Hyggelig (danés).

Pasar los dedos suavemente por el pelo cafune (portugués).

Estela/reflejo de la luna en el agua. mangata (sueco).

Chiste tan malo y explicado tan mal que lo único que puedes hacer es reírte. Jayus( indonesio).

De la misma forma, en otros idiomas, no pueden traducir del español palabras como Friolero y Sobremesa.

Sobremesa me gusta especialmente…

sobremesa De Matpia

 

 

Paronomasia.

La paronomasia, paranomasia es un recurso fónico que consiste en emplear parónimos (palabras que tienen sonidos semejantes pero significados diferentes).

El diseñador gráfico e ilustrador Alexander Méndez-Vigo Chillida ( Madrid) , da a la paronomasia un matiz más: la ilustración. Y, además, para redondear el producto, añade mucho humor.

Vale la pena tomarse unas dosis de paronomasia ilustrativa …

 

Su Instagram, aquí.