Cambio de casa.

Con las nuevos horarios de apertura y relajación de las restricciones, más que ir a un centro comercial, a mí me ha tirado más ir al garden. El objetivo : una maceta . A la camelia, se le estaba quedando pequeña…

Y un plato, que me han dicho que es bueno que quede agua ( sobre todo cuando llueve) para que la planta se vaya proveyendo.

Tengo la esperanza que se convierta en un arbolito y, para eso, necesita más espacio.

Es su nueva casa.

Algo bueno de aquello.

De aquellos primeros días de confinamiento, en pleno desconcierto y con el miedo en el cuerpo, hubo una cosa excepcionalmente positiva que echo de menos.

Hace un año, el silencio pasó de ser una presencia temerosa precisamente por su ausencia, a una bendición terapéutica cuando mi cerebro se adaptó a la situación pandémica.

Llegaba la primavera y los pájaros estaban especialmente activos. Sabían que los humanos estaban encerrados y su libertad se multiplicó exponencialmente. Los trinos y el cielo especialmente azul porque a la disminución de la contaminación acústica se le sumó la disminución de la contaminación atmosférica.

Photo by Vincent van Zalinge on Unsplash

Una maravilla. De las pocas cosas positivas que tenía el encierro…

Con el tiempo, los vecinos intrépidos , que conseguían materiales empezaron a “a hacer cosas”: pequeñas reformas, utilización de aspiradores de gran potencia, martilleos y sonidos metálicos al poner a punto las terrazas…

Un año después, hay algún vecino que aún está liado con sus cosas y progresando muy lentamente, los coches vuelven a circular, hay obras en la calle, camiones, aviones…

Y los pájaros se intentan hacer oír, como cada primavera.

Photo by Satyawan Narinedhat on Unsplash.

Píldoras .

Una selección de esos artistas urbanos que se empeñan en embellecer nuestras ciudades.

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Braunschweig (Alemania)

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Paris. Del artista Seth.

 oakoakDe Oak Oak

Esta es una combinación de talento y sencillez : Oak no vio una sombra proyectada en la pared. Vio la caseta de Snoppy.

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Humor gráfico sencillo. Es de Zapa . Simplemente genial.

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Aprovecho para contestar a estos dos pececillos : No,aquí no hay vida inteligente…

El hombre invisible.

Ha pasado casi un año desde que iniciamos la época pandémica de manera oficial . Debería estar acostumbrada. Ha pasado mucho tiempo para seguir sintiendo un cierto nivel de extrañeza cuando veo a los paseantes de la playa.

Día radiante, colores intensos. Todo parece normal, pero todo el mundo lleva mascarilla. Estoy sentada en un banco y los observo. Veo,  claramente, como se cuida la distancia social-sanitaria porque hay cambios espontáneos de ruta para eludir a los caminantes que pueden acercarse demasiado.

Sé que esto es la “nueva normalidad”, pero mi cerebro sigue manifestando desconcierto.

Mi vista se deleita con el agua. Reflejos plateados. Destellos .

Hay alguien sentado muy cerca de la orilla.

No distingo más que una silueta lejana , inmóvil.

Me relaja.

El mar está precioso.

Extiendo los brazos sobre el banco y dirijo mi rostro al cielo. Entonces, soy consciente que llevo las gafas de sol y la mascarilla . En esta nueva normalidad , parezco el hombre invisible cuando se pone las vendas …

Un año ya.

Póster “The Invisible Man” en redbubble.com

Baño de lluvia.

La camelia ha estado muy activa. Primero, dejó caer varias flores en diferentes estados de evolución : secas, maduras y capullos.

La máxima cantidad que he visto desde que la tengo. No sé si es por una reivindicación de algún tipo ( que no he sabido descifrar) o simplemente, el viento la ha mecido demasiado…

Después, llegó la lluvia. Fue como una sesión de SPA después de su purga de frutos.

Y, ahora, está así de bonita.

Ya sabéis, nada como un baño con agua de lluvia. Infalible.

También mañana, que ya no será #8M.

Hoy es violeta. No va tanto de mujeres si no de personas , mujeres y hombres, que trabajan para que la igualdad sea una realidad. En especial, es el día de todas esas organizaciones sin ánimo de lucro, de los voluntarios , de los que se ocupan con vocación , día a día, para que la sociedad sea más equitativa e igualitaria .Se mueven y actúan desde el nivel de base ( barrios, asociaciones) , muchas veces sin los recursos necesarios. Y, mañana, que ya no será #8M, seguirán por la labor.

Photo by Daniele Levis Pelusi on Unsplash

De forma individual, cada uno de nosotros, podemos contribuir , como si fuéramos una gota, para formar ese océano violeta : con la educación y formación que proporcionamos a nuestros niños y jóvenes, desde nuestro puesto de trabajo, ayudando a nuestro entorno más cercano, actuando en aquello que esté a nuestro alcance porque, aunque nos parezca que la gota es diminuta , no lo es.

Photo by Yoksel 🌿 Zok on Unsplash

Y eso, en referencia a lo que nuestros ojos ven si no los cerramos, pero hay esas otras cosas que no vemos ni con los ojos bien abiertos, porque están muy lejos: trata de mujeres, explotación sexual, bodas concertadas de niñas de apenas 10 años, ablación de clítoris, lapidaciones por infidelidad, negación de derechos básicos por religiones mal entendidas y un largo etc. que da escalofríos. De nuevo, hoy es el día de todas esas entidades que siguen dejándose la piel para denunciar y terminar con estas barbaridades inhumanas. Y, mañana, que ya no será #8M, seguirán por la labor.

Photo by Nitish Kadam on Unsplash

Hay que seguir construyendo ese océano, también mañana,  que ya no será #8M.

Ánimo y sigue.

Cuando empecé a interesarme por la pintura ya de mayor y más por sus efectos terapéuticos que por mi destreza (que hoy en día sigue siendo nula) , me dio por el realismo . Intenté dibujar unas flores y aún recuerdo las risas de mi padre cuando vio aquella cosa que parecía un ramo de Ágata Ruiz de la Prada, pero dibujado por un niño. Entendí que la única forma de evolucionar ( si esa es la palabra para esto mío con la pintura) era ir a lo abstracto. A los colores y a las texturas.

Sigo con mi padre (al que le fascinaba cualquier manifestación artística si provenía de su hija) : él me animó y me estimuló a escribir, me inscribía a premios, me ayudaba con los relatos. Cuando me dio por comprar el caballete, los lienzos y los acrílicos, tampoco desistió de su actitud motivadora, aun sabiendo que las Bellas Artes no era lo mío. Él, siempre animoso,  me propuso empezar poco a poco, en un lienzo pequeño y aprendiendo a mezclar colores. Me hizo inspirarme en un paisaje familiar y conocido.

Y salió esto.

Ha aparecido en el bloque de lienzos antiguos que hay en el trastero. Es pequeñito y me da mucha paz.

Es mi padre diciéndome : ánimo y sigue.

Y, así, en la vida…

La camiseta que trababa el cajón…

Este es un relato de hace seis años. Es curioso que lo que más impactó a los que lo leyeron, es que la protagonista pudiera vivir tanto tiempo con un cajón trabado que no cerraba bien. ; – ) Creo que necesito esa camiseta protagonista para volver a hacer planes, aunque sea a un año vista y con vacuna.  Y viajar está en la agenda…

La camiseta que trababa el cajón.

¿Qué por qué estoy en Nueva York? ¿Qué por qué no he avisado a nadie? Ya, ya, entiendo que os preocuparais. Pensaba llamaros hoy, de verdad. No, no es por el trabajo. Sólo placer. Estaré una semana, de turismo. ¿Una locura? ¿Por qué dices eso? Es verdad que ha sido un impulso pero tenía una semana de vacaciones y mi paga extra… ¿Qué estoy rara? De eso nada. Estoy mejor que nunca ¿Y sabes que llevo puesto? ¡Una camiseta de hace 20 años! La encontré por casualidad y aún me queda bien. ¿Qué por qué te estoy contando lo de la camiseta?

…….

Llevaba unos días queriendo meter mano a esos cajones… A una le entran las ganas de “ordenar” , de forma un tanto compulsiva, cuando sufre un aviso (¡Qué vengo!) de un ataque de ansiedad. El orden y concierto surte efecto de bálsamo en el ánimo bajo: sacar ropa, clasificar, seleccionar, tirar (o hacer-ver-que-tiras algo-pero-no) , plegar y ordenar…

Estoy pasando una mala racha. Una de esas en las que no encuentras una brizna de ilusión en el camino. Un período negro y triste… Mi casa está más ordenada que nunca a excepción de esos cajones.

Los cajones pertenecen a un mueble bajo que configura, junto con las mesillas de noche, mi dormitorio. Son cajones de indeterminaciones. De varios. De no-sé-dónde-ponerlo…

Odio –especialmente-ese mueble cajonero. El cajón intermedio hace años que no cierra bien y de tanto en cuanto, me golpeo la espinilla con el saliente.

Durante mucho tiempo, he sido consciente que allí había algo que trababa el camino hacia el cierre total. Las veces que he intentado sacar el cajón maldito, me ha sido imposible. No es como los de la cocina que sólo tienes que levantarlos un poquito para que salgan de sus rieles… Estos, no. Son inamovibles y mi mano no llega a ese fondo inhóspito del cajón…

Cuando he consultado a otros (que saben más que yo de cajones) me han dicho que la única forma para eliminar “la traba” cajonera, era sacar la lámina de madera que compone la parte trasera del mueble…

Hace un par de días, inicié el proceso de ordenamiento terapéutico de esa zona. En el primer cajón, encontré muestras de jaboncitos de hoteles, un antifaz para dormir que no me he puesto jamás, bolígrafos, dos monederos antiguos, un par de pañuelos… En el segundo cajón descubrí todos los calcetines de deporte que no encuentro nunca y que me obliga a comprarme nuevos calcetines de deporte en un ciclo continuo. Y en el último cajón, lencería compleja ( lacitos, transparencias, brocados y alguna indecencia). Ordené, ordené y ordené y dejé mis cajones inmaculados aunque…el cajón intermedio seguía sin poder cerrarse. Y aunque llevaba casi toda mi existencia consciente del cajón semi-abierto , en ese momento eso me irritó muchísimo.

Fui a por el kit de herramientas y con mucha paciencia(y por mis cajones), saqué la pieza trasera. Al desplazar la madera, descubrí por qué aquel cajón no se cerraba. De un color gris como las motas de polvo que lo envolvía, había un fardo de algo de algodón que algún día había sido blanco. Lo saqué y lo lancé hacia una esquina. Limpié el mueble y puse de nuevo la pieza. El momento en el que cerré el cajón definitivamente, lo podría clasificar de altamente satisfactorio. Lo abrí y lo cerré varias veces, deleitándome con la perfección del encaje…Una gozada…

Cuando recogí aquella bola deforme de ropa y la extendí para ver que era, descubrí mi camiseta-amuleto. Una sencilla camiseta de tirantes de canalé de algodón blanco. Iba conmigo…Esa prenda básica se convirtió en mi fetiche. Me servía para todo: debajo de una americana o de una camisa mona, a cuerpo, con el pareo y si la llevaba sin sujetador, era la prenda más erótica del mundo. Llegué a convencerme que me daba suerte y viajó conmigo en las mudanzas y en las aventuras de la vida. Siempre controlada. Siempre a mi vera por sí…

La camiseta me hacía recordar : los exámenes en la Facultad, el día del concierto de los Rolling Stones, el sexo de la juventud, mi primera entrevista de trabajo, aquel fin de semana tan especial, …Fueron años. Fueron muchas cosas. Recuerdos que llovían sobre mí con la intensidad de aquellos días, que me hacían sentir la energía de entonces… Y esa, era yo. La misma “yo” que, ahora, ordenaba los cajones compulsivamente.

Mientras sostenía en mis manos aquella cosa llena de polvo, me di cuenta de algo trascendental.

¿Cuándo había dejado de buscar mi camiseta? ¿En qué momento no me importó saber dónde estaba? ¿Cuándo había renunciado a la ilusión?

La lavé con un programa para ropa delicada y dosis extra de suavizante. Cuando la saqué de la secadora, reconocí el tacto suave de una prenda bien gastada. Me la probé y descubrí que aún me quedaba fenomenal.

Después, me senté delante del ordenador y busqué el viaje a Nueva York.

Píldoras para un lunes.

El escultor Tobbe Malm consigue transmitir sentimientos

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Impresiona la ternura que se puede conseguir de un tornillo.

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Una forma preciosa de darle la vuelta a uno de los objetos decorativos más horrendos que conozco ( cornamentas y/o cabezas de animal-jabalí,toro,etc.-). Del estudio italiano Elkebana.

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Un intervención con Lego de Jan Wormann. Puro Street Art.

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Para acabar estas dosis de píldoras de hoy, Humor Tonto para Gente Inteligente de Humortonto.com

abuela

burbuja

Mi preferida :

tirita

Y mira que es tonto, tonto… ; – )

Parlamentar humildemente.

Viendo la sesión parlamentaria en el Congreso de los Disputados ( perdón, Diputados), me ha venido a la cabeza la palabra “humildad”.

Si la buscas en la RAE, aparece este resultado :

Humildad

Del lat. humilĭtas, -ātis.

1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Photo by Felicia Buitenwerf on Unsplash

Humildad y Parlamentar, parecen ser una buena fórmula para solucionar problemas. Ante la ausencia de humildad, me consuelo pensando que aún nos queda parlamentar, pero…otro ratito más de televisión y soy consciente que lo de “parlamentario” , tampoco.

Vuelvo a la RAE

Parlamentar

De parlamento.

1. intr. Dicho de una o de varias personas: Hablar o conversar con otra o con otras.

2. intr. Entablar conversaciones con la parte contraria para intentar ajustar la paz, una rendición, un contrato o para zanjar cualquier diferencia.

Imaginad si los parlamentarios , lo fueran y, además, fueran humildes. Sería una maravilla.

  1. unas personas que conocen sus propias limitaciones y debilidades y obran de acuerdo con este conocimiento (humildes)
  2. entablan conversaciones con la parte contraria para intentar ajustar la paz, una rendición, un contrato o para zanjar cualquier diferencia.(parlamentar)

Lo demás, ya es gritar al infinito ( que es sordo, por cierto).

Photo by Jason Rosewell on Unsplash.

NB : Tema cansino, lo sé, pero es la forma de hacer terapia con mi hartazgo…