Aún no…

Ya me pasó el año pasado.

Ya lo sé. Es lo de siempre.  Se repite, es un ciclo y no debería sorprenderme pero…

Visita al  garden, con unos buenos 24 º C y un tiempo veraniego. Iba, toda contenta yo, a buscar nuevos habitantes para el huerto…Cuando queda un espacio vacío, no puedo evitar volverlo a llenarlo de… Esta vez, un par de cebollas, brócoli y rúcula italiana. El chico que atiende la zona, creo que huye cuando me ve… ; – ) En fin,  me gustan mucho las visitas al vivero…Disfruto paseando entre tanta planta, arbusto y flor así que suele ser una experiencia muy gratificante.

Ese era el ánimo.

Ha sido entrar, pasar la zona de orquídeas ( qué bonitas son!), una zona especial” Halloween” ( calabazas, brujas y castañas), girar a la derecha  y…¡zasca!

La impresión ha sido tal, que llevo todo el día repitiéndome que hoy, es diez de octubre. Hace poco que ha empezado el otoño.

Es el momento de las hojas secas. De las setas.

De la castañada.

De los tonos ocres.

Estoy centrada. Es 10 de Octubre…

Making of de las fotos ( con plus de peligrosidad):  Ha sido ver los Papa Noeles y hacer una foto con el iPhone. Inmediatamente, se me ha acercado una chica del staff y me ha dicho : “Señora, en la tienda no se pueden hacer fotos”. Por cierto, lo de “Señora” aún me impresiona…He hecho eso de : ¡Uy, lo siento. No lo sabía! Que era verdad justo en ese instante pero…después he visto las bolas navideñas y entonces, mi personalidad rebelde ha dicho : hay que hacer una foto. Mi yo racional, le ha respondido “ No,  en la tienda NO se pueden hacer fotos. Ya te lo han dicho. Ya lo sabes que NO”. He calibrado los peligros , he esperado que la chica se fuera a la zona de “Abonos Orgánicos” y con un movimiento ágil y fluido y con una expresión impasible, he sacado la foto de las bolas. Justo cerraba la funda del teléfono, cuando la chica ha vuelto a mi zona. Me ha mirado, la he mirado y con una sangre fría digna de un Agente Secreto,  me he ido a buscar las cebollas…

 

Lo que podía haber sido…

Lo que podía haber sido… No os lo podéis imaginar!

Durante mi período de huertana del tomate, tuve que librar peligrosas batallas con los cherry

Quise registrarlo en esta bitácora, para que quedara constancia de lo que allí estaba pasando y más, si a mí me ocurría algo… Cada vez que salía a regar, ponía mi integridad física en peligro (a demás de ser una especie de “barra libre” para el mosquito trigre)…

Sé que muchos pensaron que todo eso era fruto de mi imaginación pero hoy, he encontrado pruebas de que los tomates se están organizando para acabar con nuestra especie. Ya hay otros que lo han alertado en el pasado…

Lo que viene, aviso, es lo peor…

Cuando he visto estas escalofriantes imágenes, he pensado que me había librado de una buena y bien gorda. Para la próxima temporada, si hay huerto y tomates ( igual ha acabado conmigo antes ; – ) ), pienso defenderme .

Ahora, con un poco de stevia, ajos y lechugas ( y el perejil, The King), el huerto me parecía menos peligroso pero…mi alivio ha durado poco.

De los ajos, también hay rumores siniestros…

Esto acaba de empezar…

 

 

 

Que George me perdone…

Que me perdone…

Cada x tiempo ( nunca sé cuando me va a pasar) escribo un algo ( son relatos que no llegan a ser novelas. Novelitas que parecen relatos largos, vamos)en una especie de ataque maníaco.

Ya expliqué este punto raro, álgido que me posee cuando escribí “Me estrello en sus brazos”.  Bueno, pues ya estamos igual…

Esta vez, va a ser “Lo mío con George”, otra de esos “algo” que sólo pretenden hacer pasar un buen rato. Ligereza y sonrisas y siempre, siempre esa vertiente de literatura romántica en la que me encuentro muy cómoda …

Esto de “Lo mío con George” fue una idea alocada que se me ocurrió un día. Escribir sobre como el hombre más deseado del planeta, se enamora de una mujer …normal. Para ello, la única posibilidad era “aislarlos” y convertir a esa mujer en “la” mujer. La única. ¿La última de la tierra? ; – ) Así que decidí ubicarlos en el escenario de una gran Catástrofe natural que, básicamente es,  que la tierra se parte en dos. Por el Meridiano de Greenwich…; – )

Además, está escrito de una forma que permite “personalizarlo”. Con un simple reemplazo automático en el Word, puedo hacer que la historia se convierta en “Lo mío con Brad” ( por ejemplo) y personalizar a la protagonista, para que sea el lector. Me pareció hasta gracioso para regalar …Ya os digo que fue una idea alocada…

Durante muchos meses, me acompañó una libreta ( menos cuando me la olvidaba, claro) y allí, iba escribiendo…ideas. Pasó mucho tiempo hasta que las ganas esas enfermizas de escribir me atacaron y , con todo enhebrado, empecé a coser. Coincidieron días de tiempos muertos de espera en los que escribir me distraía y un par de días de Rodríguez que me sirvieron para rematar la faena.

Después de varias lecturas y repasos, ya he llegado a ese punto en el que no puedo avanzar más. Está acabado…

Como siempre, debo agradecer a estas historias que me monto, que me capturen de la forma que lo hacen. Decir “pasárselo bien” es poco decir. Mientras estoy maníaca, escribir es delicioso…

Lo pongo a disposición del que quiera leerlo y, ya sabéis, si alguien lo quiere personalizado que me envíe un mail con su nombre y el de su ídolo del mundo mundial. ; – )

Este “Lo mío con George” es el Nº 4 de mi colección “The Happy End”. Historias de amor que siempre acaban bien.

Para descarga en PDF , aquí. También esta en Bubok.

Y eso, que George me perdone…

 

Con un par…

 

Las cosas ,en el huerto, están cambiando…

Los ajos, que parecían pacíficos, empiezan a emerger de las profundidades de la tierra…Ya nacen agrupados, para ser más fuertes, aunque se ve claramente que hay un líder que domina toda la franja del ajo.

Creo que el líder, está aleccionado por un tal Dessjuest, que se dedica ir difamándome, diciéndoles que soy una ajocicida. No sólo eso, se ha atrevido a hablarles de mi pasado como tomaticida…Y…Yo no me cargué a esos tomates…Fue un suicidio colectivo , inducido por la cochinilla algodonosa. Que quede claro.

Mientras los ajos crecen y se organizan ( esta vez , estoy preparada), las lechugas se han declarado “mártires oficiales del huerto”. Se entregan , en plan sacrificio, para que no me percate de lo que está pasando con los ajos. Cada vez que voy a regar , me susurran “Cómeme”…

Mi instinto asesino-de-lechugas empieza a despertar… Las miro y pienso ¿Serán crujientes? Y cuando he reflexionado sobre la frase , he realizado un ejercicio empático a lo Stephen King y he pensado : Imaginemos un mundo dominado por las lechugas que se alimentan de seres humanos. Los humanos, plantaditos en un huerto , bien erguidos y las lechugas que los miran y piensan ¿Serán crujientes?…He sido consciente de la crueldad…Y lo peor, no me ha importado. Sé que voy a arrancar y a comerme esas lechugas y espero, de verdad, que crujan. Y todo esto, sin perder de vista a los ajos…

 

La Stevia, en cambio, es una planta amiga. Hemos conectado desde el principio y , cada mañana, me ofrece unas ocho hojitas, que añado al zumo. Está tan a gusto que ha empezado a florecer…Es muy dulce…

 

También hay nuevos habitantes.

Esta planta de pimientos fue abandonada en vacaciones, por sus propietarios, en mi jardín.  Acepté recogerla, cuidarla e intentar que se recuperara ( las hojas habían sido atacadas por las orugas) .No se ha integrado en el huerto, pero comparte zona ( aunque esté en una maceta).

En estas últimas semanas,  han aparecido, con un par, un precioso par de pimientos…Creo que pueden ser aliados en el futuro…

Es por eso que los he ubicado cerca de los ajos traicioneros , la lechuga sacrificada, la dulce stevia y el viejo y querido, perejil…

 

 

 

Alechugamiento.

Dices: “lechuga” y parece poca cosa… pero la lechuga es mucho… Su nombre es Lactuca Sativa L  (aunque lo de Sativa pueda llevar a confusión, hablamos de lechuga, lechuga) y es una verdura que proviene, supuestamente, de Asia. Ya la conocían persas, griegos y romanos y su cultivo remonta a hace más de 2.500 años. Ahí nada. Cuando miro mis Lactucas , pienso que descienden de un gran linaje que esta aquí, mucho antes que el mío . Merecen un respeto.

Y es que el ajo me sigue llamando pero la cosa va lenta. Tras la plantación de las cabezas, sólo ha aparecido un tallito rebelde y, de momento, de los demás, ni rastro. En cambio, los cogollitos de lechuga, han ido creciendo y adquiriendo un tono verde precioso que es una alegría verlos…

Así que , como en esto del huerto voy cambiando de estrategia y estoy  a la espera de la explosión del ajo tierno, me he centrado en la lechuga.  Esta planta, tiene poderes sedantes : favorece el sueño y disminuye la ansiedad. Es por eso que se recomienda consumir por la noche, para facilitar conciliar el sueño. Aporta grandes cantidades de fibra y es muy poco calórica pero para aprovechar las vitaminas y los minerales que contienen las hojas, se deben consumir ( sobre todo) las exteriores. Yo hago justo lo contrario: tiendo al centro , tierno y verde clarito…

Además de propiedades diuréticas y antisépticas, en mi casa la lechuga se utilizaba como colirio natural. Lo hacía mi abuela: hervía unas hojas con unas gotitas de aceite en el agua. Colaba y cuando el líquido resultante se enfriaba, nos lo ponía en los ojos con una gasita…Truquis de abuela, vamos. De los de verdad.

Y si quieres rizar más el rizo, podríamos decir que la lechuga es una verdura “artística” también. Si alguna vez, cortáis el tronco ( yo lo llamo troncho ) como en la foto, se convierte en un estupendo estampador de flores…

Hoy explicaba esto mismo que os estoy contando y me han advertido del problema de la lechuga. Se ve que es absolutamente adictiva y que tiene un poder de infiltración en la mente que te convierte en un ser alechugado. Claro, una que es curiosa, ha preguntado qué significa eso. “No lo quieras saber”, me han respondido- “Creo que ya tienes los primeros síntomas”.

No creo que sea por este paraguas que he estrenado hoy, día de lluvia en Barcelona.

Ni por estos increíbles zapatos que me he comprado esta mañana…

Me he quedado tan intrigada, que al llegar a casa, he investigado en san Google, esto del “ser alechugado”. El resultado ha sido terrorífico.

No sé si mis lechugas controlan mi mente. De momento, parecen pacíficas y amistosas y creo que estoy a salvo del alechugamiento pero, estaré atenta a cualquier cambio. Nunca se sabe como puede acabar esto del huerto…

Voy a cambiarme , que esta noche salgo a cenar y estreno vestido…

¡Qué no! ¿Ya pensabáis que me había alechugado, no?. Que no cunda el pánico : el vestido es este. ; – )

Se acerca el fin…

O eso creo… Alejada y aislada del huerto por el tema de las vacaciones, me llegan malas noticias. Cochinas, sería la palabra adecuada…

Y es que, aprovechando mi ausencia y mis cuidados amorosos, la cochinilla se apoderado de mis tomateras. Por lo que me cuentan, ese insecto vampiresco ha estado chupando la savia de los cherry, que estaban ufanos y contentos al sentirse libres de mí. Sin el peligro de la aprendiz-de-huertana, se distrajeron y bajaron la guardia y la cochinilla algodonosa, como quien no quiere la cosa, se apoderó de los troncos…

Mal asunto. Ramas secas y flojas…Tomates escuálidos. Caídos. Eso me dicen…Mejor que no esté allí para verlo ( y para fotografiarlo) porque ya estoy bastante disgustada en la distancia como para asistir la invasión cochina, en directo.

Supongo que , tras mis batallas tomateras y el haberme ganado el apodo de “tomaticida” y “vegetópata”, pensaréis que es de nivel perverso alto, el regocijarse con esta victoria final: la muerte del enemigo pero, la realidad , es que lo que hemos vivido en ese huerto , es una preciosa historia de amor-odio ( que tiene, también, lo suyo de estrategia bélica) y me entristece que se estén acochinillando. Lo ideal era acabar con una ejecución masiva por acabarse la temporada (las cosas, como deben ser) y no por el ataque de un triste bicho que parece una asquerosa bola de algodón .

Se acerca el fin. Están en tratamiento pero las esperanzas de reactivación son bajas. Muy bajas. Ya me voy haciendo a la idea para cuando yo llegue ( y vea el desastre) la semana que viene.

Ya quedan para el recuerdo, esos últimos tomates que recogimos y que nos han dado alimento en estas calurosas noches. Ayer mismo, hicimos una pasta fresca de verano con los últimos supervivientes del Reino Independiente de mi Huerto.

Estoy triste y ya, sin el puesto nº 1 en el Ranking de Tomaticidio ( arrebatado por la cochinilla , a mis espaldas y esperando que yo me fuera. O sea, a traición).

Ilustro este post con unas fotos que les hice antes de partir. En la primera, los tomates seguían con su acoso al perejil pero , en realidad, se estaban despidiendo antes de ser atacados por la cochinilla (quién se lo iba a decir, pobrecillos).

Esta última es metafórica. Me fascinaba como estaban subiendo hacia el cielo…

 

 

Lunes odioso en peligro de extinción…

 

Se estima que el ser humano vive una media de 4.050 lunes en su vida… De todos los días de la semana es, efectivamente, el más odiado.

De esos 4.050, unos pocos son festivos o nos pillan de vacaciones. Cuando el lunes deja de ir acoplado a la rutina diaria y se sustituye por la rutina ociosa, pierde su carga de odioso y se convierte en un día más… ¿Con lo cabroncete que es el resto del año , lo dejamos irse de rositas cuando estamos de vacaciones? ¿No deberíamos sentir un gran regocijo porque es lunes y… nos da igual?

He pensado que mañana, debería celebrar que es lunes. Que, inexorablemente, lo va a ser y que justamente, es uno de esos en los que el tiempo no juega a atraparte y puedes manejarlo a tu antojo (por lo menos, creértelo). O sea, es un lunes-no-lunes en toda regla. Además, Hay un “además”.

Además, hoy alguien me decía que añora tener “lunes odiosos” después de 8 meses en el paro, buscando trabajo, sin éxito por el momento…Y al paso que vamos, añadía que los “lunes van a ser una especie en extinción” devorados por la crisis económica…Es una visión dramática que me ha hecho pensar que debo agradecer este lunes doblemente: primero porque estoy de vacaciones y segundo, porque disfrutaré de los lunes odiosos en periodo laboral.

NB : Actualizar la fecha

En este punto, ya desquiciada y con mirada vidriosa ( ¿Hablamos de los lunes, no?)me he visto deseando que todo el mundo pueda disfrutar de lunes odiosos en el trabajo…

La frase, analizada objetivamente, tiene miga.

Se me han pasado las ganas de festejos pero , entonces, este domingo nocturno, anárquico y olímpico, me ha recordado que mañana, estaré de vacaciones. Vale, iré a por el lunes-no-lunes-no-odioso…

Aunque, cuando lo pille, le voy a decir cuatro cosas…

 

 

Provocando…

Me voy unos días y ¿Qué me encuentro al volver? …Desmadre total en el huerto.

Insumisión, invasión, rebelión…

Los sustitutos en su cuidado (y vigilancia) se han cubierto de gloria y, claro, los tomates se los han toreado como han querido. No es por darme importancia pero…No sé que hubiese pasado si no hubiese hecho esta paradita en mi” ir y venir “vacacional. Es posible que haya salvado a la humanidad de una invasión de cherry en toda regla. Ahí es nada…

En mi primera incursión, he observado los cambios. Despendole y jolgorio. Ramas , frondosas y nuevas, por aquí y por allá. Tan, tan allá que se han torcido y retorcido, incluso traspasando las fronteras del huerto. Enseguida me he dado cuenta que eso era peligroso. Van avanzando, poco a poco, como quien no quiere la cosa, invadiendo el espacio.

Ese grupito de ramas rebeldes, se hacen llamar “Las caprichosas”. Parece ser que formaron el grupo de resistencia, tras una tormenta que las liberó de su entutorado.

 

La verdad, no sé como pararlas…No hay forma humana de poner más cañas…

Pero lo que más me ha alarmado , ha sido la amenaza que se cierne sobre el pacífico perejil. Él, que estaba ahí, desbordándose al sol mediterráneo, se ha encontrado con una rama de tomatera, marcando el territorio…

Entonces, he decidido hacer uso del tomate que me traje de un huerto de Navarra…Para molestar. Por mucho que se oiga esa cantinela de “el tamaño no importa”, todos sabemos que sí, importa. Es un truquito benevolente para que las autoestimas no bajen más allá de dónde no deben. Así que una confrontación de tamaños, en el mundo del tomate , es una de las peores humillaciones a las que puedes someter a un cherry…

El mensaje les ha quedado claro.

He vuelto y mañana, voy a podar. ; – )

 

Estrellas.

Acostumbrada a la noche de la ciudad, me quedé sin respiración… Allí, en el cielo de ese pueblo de montaña, mil estrellas se apretujaban en el espacio para derramar luz y magia, ante mis ojos asombrados.

Nunca había visto tantas…

Cuando mi cuello protestó, decidí tumbarme en el prado para observar el espectáculo, en postura relajada…

Hasta aquí, la imagen bucólica. Ahora, la verdad…

Primero, tuve que reposicionarme varias veces, para evitar las piedras que se habían afianzado bajo mi cuerpo. Una vez solucionado el tema, me quité los zapatos y con los pies desnudos, me estiré…Relajada… A los pocos segundos, noté un cosquilleo en los tobillos y me incorporé para matar ( sí, he escrito “matar”) a unas hormigas aventureras…A partir de ese momento, ya empecé a sentir cosquilleos en otras zonas que, aunque imaginarios, me hicieron dar manotazos, aquí y allá , para acabar con los insectos. Entonces, se inició el concierto: crujiditos, siseos, animalillos y cosas sin identificar. Mi condición de urbanita ( y cobarde), me hizo abandonar mi posición de relax y entrar en el modo “alerta”.

En ese preciso instante, noté la humedad de la tierra…y de mis jeans (que, encima, se pusieron verdes…). Me levanté, alcé la vista y, hasta que mis vértebras volvieron a decirme “basta”, me abandoné al cielo estrellado pero… de pie.

Muy digna, eso sí.

Si alguna vez describo ese cielo que me robó el corazón, opto por la versión bucólica : Rollo prado, descalza y estirada cómodamente.

A fuerza de repetirla, casi me la he creído… ; – )

 

Ha sido el amor…

La estrategia amorosa está triunfando…

¿Será verdad que el amor lo puede todo? ; – )

Tras el letrerito, los achuchones , las palabras cariñosas y la meditación en posición de loto( delante de los tomates), he conseguido la primera cosecha que excede de un ejemplar ( exactamente , hay siete tomates!).

El día, era uno de esos señalados. Comida familiar y yo… Yo me había puesto chula y había asegurado que hoy, comeríamos tomatitos de mi huerto. Ya tenía provisión en la nevera ( por si las moscas) pero no podía escaparme del momento “vamos a cogerlos de la mata”. Lo querían hacer en grupo…En plan , cortar la cinta de una inauguración…Así que me era imposible dar el cambiazo ( y menos con mi madre , pegada a mi espalda)…

Llega el Día T ( de Tomate) y salgo a recoger la prensa y miro de reojo el huerto. Muy de reojo.

Una mirada rápida y disimulada. De espía entrenado. He pensado que si me veían muy interesada , eran capaces de pasar de rojo a naranja sólo por fastidiar… Me ha tranquilizado ver que el rojo salpicaba el verde de fondo . Había unos cuantos.  Vale, mis invitados sólo podrían deleitarse con un cherry por cabeza pero nadie podría decir que no han comido tomate de mi huerto. Mi credibilidad podía quedar intacta.

Unas horas antes de este importante evento, he salido al huerto. He dado la bienvenida a las coles que me pasaron ayer . Son unas valientes…He tenido el típico cambio de impresiones con el perejil, que me ha comentado que está un poco bajito de nitrógeno y , finalmente, me he dirigido a los tomates que iban a ser sacrificados.

Siguiendo los últimos consejos que me han dado estos días, les he dorado la píldora: he alabado su apostura y ese tono rojo intenso. El aroma y su aspecto fuerte y tenso…Les he dicho que eran la alegría de mi huerta…Que los quería mostrar a mi familia (de lo orgullosa que estoy de ellos. ; – )

Y, entonces, contra todo pronóstico, me han dicho que tranquila, que ya les había llegado el momento de abandonar la mata…

Esta vez, el sabor mucho mejor, con predominancia del dulce. Bien!. Más crujientes que “el anterior” pero, siguen teniendo una piel muy, muy consistente que casi tiene vida propia aunque lo más importante de esta nota de cata, ha sido los buenos momentos asociados ( ya , para siempre) a la recolección. Instantes mágicos ( y muchas risas) que nos han regalado siete tomates cherry.

Yo creo que ha sido el amor… ; – )

Todo en : Mi huerto. Es un tumblr.