Depredador voraz.

Comer una lechuga recién cortada del huerto es un lujo. La preparación de tal manjar está a la altura de su calidad, así que le dedico mucho tiempo a su lavado. Entre las hojas suelo encontrar pinaza, tierra y otros elementos de la naturaleza.

Esta vez, el hallazgo han sido dos mini caracolas. Tras asegurarme que no estaba su correspondiente babosa, me he dedicado a admirar su forma. ¡Qué monas! ¡Qué perfección de formas! ¡Qué belleza Fibonacci!

¿Son las culpables de los mordiscos de algunas lechugas? Ya sabéis que los caracoles aman la lechuga y son un verdadero problema en los huertos y esta caracolilla es muy bonita ( y sin babosa ) pero no deja de ser un tipo de caracol…

Resulta que la amiga caracola se llama Rumina Decollata o caracol degollado. Este último término, recoge la rotura que hace el propio animal por el extremo superior del caparazón para salir de allí.

¿Y comen lechugas? ¡No! Se comen a los caracoles que se comen a las lechugas. También se le llama “Caracol destructor”.

Son depredadores-voraces- de lombrices, caracoles, detritos vegetales y orgánicos, plantas, huevos de otros caracoles ,etc…Se ha utilizado como agente biológico contra plagas, pero, hay que ir cuidado con la Rumina Decollata. Como, encima, es hermafrodita y se auto fecunda , en algunos casos es peor el remedio que la enfermedad porque se multiplican tan rápido que puede convertirse en otra plaga que altera el ecosistema porque , como buen depredador, se come lo que pilla …

Ya lo sabéis. El caracol destructor parece inofensivo pero , no. Es un depredador voraz.

Quién lo diría. Tan pequeñito…

Mala praxis con la lechuga…

Seguro que ha sido por mi culpa…

Yo tenía dos lechugas en el huerto urbano. Una, la coseché y pasó a formar parte de una ensalada variada pero ya la encontré amarga así que,  la segunda lechuga, quedó relegada a un “a ver qué pasa”.

El “a ver qué pasa” se ha transformado en un espigado de la citada lechuga, con su producción de flores incluida. Las causas, dicen los expertos, pueden ser por temperaturas muy altas, falta de abono o falta de agua…

Parecía que ya no se podía hacer nada con esta lechuga espigada pero, ( y sigo con los expertos) “podemos aprovechar la ocasión y dejar que florezcan con el objeto de recoger la semilla.”

Y en esa fase está la lechuga espigada… Muy estresada porque estoy presionándola para que produzca semillas…

Lentamente…

La lechuga.

Se cultiva hace más de 2.500 años. Ya era conocida por persas, griegos y romanos, pero…en mi huerto urbano, no tenemos éxito con esta verdura milenaria. En experiencias pasadas, o se han espigado, o han florecido o se han quedado pachuchas y marchitas…

Con esta tenía esperanzas. Desde que la plantas al momento de cosecha, pasan de 20 a 65 días… La mía, ya ha superado con creces ese límite y, la verdad, no se ve una lechuga cosechable. Verde, bonita, pero, cosechable no…

El eje espacio -tiempo es diferente en el huerto. Habrá alguna anomalía cuántica en ese pequeño cajón de tierra porque pasan los días y la lechuga no se espiga, no florece, no se marchita y tampoco madura…

Le voy a dar quince días más, bajo estricta vigilancia y después, esté como esté, se va a convertir en una verde y bonita mini-ensalada…

El huerto se reivindica.

El huerto está que trina. Lo acostumbré a la fama mundial, publicando post sobre su evolución, que lo hicieron famoso en el difícil mundo de los huertos urbanos y , ahora, lo he dejado un poco abandonado. Lo riego, lo abono y lo cuido, pero ya no hago fotos de sus mínimos (que no me oiga) progresos huerteriles con tanta asiduidad como en el pasado. Su Facebook-especial-de-huertos está a rebosar de notificaciones, preguntando por su vida-de-huerto

rucula

La cosa es que la rúcula que planté, ya está lo suficiente hermosa para que día sí, día no, salga con mis tijeras a…molestarlo. Con el perejil ( siempre bonito) ya está acostumbrado pero… la rúcula… No sé qué le pasa con la rúcula ( por cierto, fresca está suculenta y la utilizo para las ensaladas y para la pasta) . Ayer, en mi incursión nocturna, el huerto se me puso chulito. O le hacía fotos y le escribía, o se acababa la rúcula…

apio

También me amenazó con no hacer prosperar mi apio. Sabe que tengo mis esperanzas depositadas en un par de apios y mi primera lechuga superviviente.

En este huerto, las lechugas siempre nos dejan, pero esta vez, parece que no. Qué habrá lechuga…

lechuga

Le prometí hacerlo y, también, le prometí dejar eternamente, la estrella que le colgué para Navidad.

estrellahuerto

NB 1 : Espero que te guste, huerto.

NB 2 : Si alguna vez os lo encontráis en el universo-de-los-huertos-urbanos, no olvidéis pedirle un autógrafo. Me ayudaría en nuestra relación…

Detox para supervivientes de las Fiestas Navideñas.

detox

No sé si será suficiente con estas dosis de huerto de invierno, pero supongo que observar berros, lechugas, apio y rúcula, pueden ayudar un poco a nuestro cerebro al exhaustivo proceso de limpieza la que lo debemos someter porque, realmente, hay mucho que desintoxicar tras las Fiestas Navideñas.

Hay que desintoxicarse de las comilonas. Hay que desintoxicarse de la familia tóxica. Hay que desintoxicarse de los turrones y el roscón de reyes. Hay que desintoxicarse de las ausencias y la tristeza. Hay que desintoxicarse de los polvorones. Hay que desintoxicarse…Por eso, detox de huerto.

huuerto

En el huerto, las cosas están de puro invierno.

Mi trío de lechugas se ha convertido en un dúo. Una de ellas, nos ha dejado estos días de Navidad…

lechuga

Las otras dos, inmediatamente se han hecho amigas del berro (que goza de buena salud). Si se es un trío, se es hasta el final…

trio

La pobre albahaca ha sucumbido al frío de la noche. Cuando la iba a desterrar para siempre observé que la pobre planta (de la que tanto he abusado para pizza, pasta y aceite aromático) había cumplido con su ciclo y tras florecer, había dejado caer semillas que han germinado…

albahaca

Hay pequeñas presencias de albahaca futura en la tierra…He dejado esas ramas secas y he colgado una estrella.

estrella

Y lo que más me intriga de este huerto invernal es el apio… Mi ingenuidad me ha hecho plantar dos plantas de las que espero dos apios. ¿Qué serán tamaño “mini”? Lo sé. Lo sé, pero… es lo que tiene este huerto: lo que pasa es emocionante porque nunca sabes qué ocurrirá y nada se desarrolla como debería…

Creo que lo hace adrede…

apio

No todo el huerto es orégano…

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En mi huerto hay tomates, perejil, guindillas , albahaca y…orégano.

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El orégano ha crecido y está frondoso y…¡ha florecido! Cuando vi las flores, pensé que me anunciaban el fin del orégano. Esas han sido mis experiencias huertiles anteriores : floreció el brócoli, floreció la rúcula, floreció el perejil y hasta floreció una lechuga. Cada vez que han aparecido las flores, he descubierto que era “el fin de ciclo” de ese vegetal ( en lo que a mi huerto respecta). El perejil y la lechuga para tirar. El brócoli, lo mismo y la rúcula cuando florece , amarga y no se puede comer…

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Pues resulta que en lo referente al orégano es todo lo contario. Florecer es bueno. Mi sabiduría de hortelana , directamente al garete. Si. No tengo ni idea. Investigo y descubro que del orégano se cosechan las hojas y las flores. La época ideal para la recolección es en plena floración , cuando su sabor y aroma es más potente.

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Su etimología es griega y significa «planta que alegra el monte», porque crece silvestremente en la montaña y le da color. A mí, me ha alegrado el huerto…

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NB : No todo el monte es orégano : Se dice esta frase proverbial cuando queremos expresar que a veces no todo es fácil ni bueno ni ventajoso, sino que también hay cosas difíciles o trabas que impiden que podamos hacer las cosas con facilidad. Se emplea también para indicar que algo no es como lo imaginábamos.( Instituto Cervantes)

Las lechugas…florecen.

Sí.

Si les da mucho el sol, se espigan y florecen.

Si en noviembre, sigue el clima veraniego , florecen.

Florecen… Así que, como era de esperar, una lechuga ha florecido en mi huerto.

Antes de que lleguen las lluvias y el frío  ( ese que se anuncia pero, de momento, parece estar esperando para hacer una aparición estelar porque  hoy, a las 13:00 estábamos a 20ºC), he aireado la tierra del huerto y he puesto guano . Siguen sin fabricarlo con olor a rosa… Ya estaba prevenida después de mi experiencia del año pasado…Menos mal que la albahaca, a la que la mueves un poco, esparce un aroma que siempre me sorprende por su intensidad. No he parado de darle toquecitos para enmascarar el olor a mierda de pájaro ( o ave acuática). Eso es el guano, objetivamente.

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De repente, veo que de dos lechugas que tengo, una está espigada, espigada, espigada… Se ha venido arriba, se ha sentido divina y ha florecido. Perpleja me he quedado…No asociaba la lechuga a las flores…

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Busco en internet y leo: “La exposición no debe ser totalmente soleada, pues la lechuga tiende a espigar y florecer, endureciéndose las hojas y haciéndolas inservibles por su sabor amargo.

Las lechugas que hayan florecido no deben consumirse, lo adecuado es dejar que la semilla madure y guardar los tallos sin desgranar en un lugar seco para la siembra del año siguiente.”

Sentenciada.

La he obligado a exiliarse del huerto ( la condición para vivir allí, es que las verduras y hortalizas sean potencialmente comestibles. Es cruel, lo sé , pero esto es un huerto…). La he arrancado, recuperando mi antiguo papel de leguchicida psicópata y la he sustituido por más rúcula y canónigos que me funcionaron muy bien el año pasado…

Ya alejada de su otra compañera, que sí que está rechonchita y caerá próximamente, iba a tirarla sin demasiada ceremonia, cuando la lechuga superviviente me ha rogado que le diera un final digno. Que no había sido culpa suya eso del florecer. Que si el cambio climático, bla, bla, bla… Cuando ha empezado a sollozar , ya no he podido soportarlo. No puedo ver llorar a las lechugas…

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Finalmente, la he puesto en una maceta. Como si fuera una flor aunque sea una lechuga…Después, le he colocado una estrella y me he dicho : Parece un arbolito de navidad.

 

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Esta será mi primer Xmas del 2013.

A 15 de Noviembre, y con una lechuga.

Como tiene que ser.

HUERTO

Me ha quedado un vacío…

…que deberé replantar con alguna cosa que anime este huerto otoñal…

El vacío lo ha ocasionado, la recolección de una hilera de “Cogollos de Tudela”.

Ha sido un acto triste pero pacífico: Yo y mis herramientas ( de diseño ; – ) ), arrancando de raíz , esas hermosas lechugas…Ni pío, oye. Comparado con la guerra que me dieron los tomates, esto es gloria: crece la lechuga  y yo la recolecto. Punto. Ni una queja, ni una insumisión, ni un culo negro…Nada de nada.

A todo esto, los ajos han permanecido impasibles. Esperaba una mínima reacción. No sé, un quejido, un intento de pararme, palabras de ánimo a las lechugas que iban a sucumbir a mi pala floreada…Pero, silencio absoluto.

Simplemente, se mostraban exuberantes, al sol. Como si esto del huerto no fuera con ellos…Me parece raro. Los vigilaré de cerca.

Por último, he descubierto nuevos habitantes “espontáneos”. Brotes verdes y tiernos de algo que creo que puede ser albahaca, que ha dejado caer semillas en la tierra, en uno de esos actos de propagación de la especie que tanto gusta a las aromáticas… Hay una docena de estos baby …Según lo que sea  el brote, pueden pasar dos cosas : 1) que sean buenos y les dé la Bienvenida a este Huerto, su huerto o 2) que los extermine, si son malos,  con mis herramientas de jardinera ( que si no se me crecen)…

He hecho una foto ,un primer plano, para intentar averiguar algo más.

Cualquier información sobre este “brote verde” será bienvenida. ; – )

Todo lo del huerto en : Mi huerto.

Alechugamiento.

Dices: “lechuga” y parece poca cosa… pero la lechuga es mucho… Su nombre es Lactuca Sativa L  (aunque lo de Sativa pueda llevar a confusión, hablamos de lechuga, lechuga) y es una verdura que proviene, supuestamente, de Asia. Ya la conocían persas, griegos y romanos y su cultivo remonta a hace más de 2.500 años. Ahí nada. Cuando miro mis Lactucas , pienso que descienden de un gran linaje que esta aquí, mucho antes que el mío . Merecen un respeto.

Y es que el ajo me sigue llamando pero la cosa va lenta. Tras la plantación de las cabezas, sólo ha aparecido un tallito rebelde y, de momento, de los demás, ni rastro. En cambio, los cogollitos de lechuga, han ido creciendo y adquiriendo un tono verde precioso que es una alegría verlos…

Así que , como en esto del huerto voy cambiando de estrategia y estoy  a la espera de la explosión del ajo tierno, me he centrado en la lechuga.  Esta planta, tiene poderes sedantes : favorece el sueño y disminuye la ansiedad. Es por eso que se recomienda consumir por la noche, para facilitar conciliar el sueño. Aporta grandes cantidades de fibra y es muy poco calórica pero para aprovechar las vitaminas y los minerales que contienen las hojas, se deben consumir ( sobre todo) las exteriores. Yo hago justo lo contrario: tiendo al centro , tierno y verde clarito…

Además de propiedades diuréticas y antisépticas, en mi casa la lechuga se utilizaba como colirio natural. Lo hacía mi abuela: hervía unas hojas con unas gotitas de aceite en el agua. Colaba y cuando el líquido resultante se enfriaba, nos lo ponía en los ojos con una gasita…Truquis de abuela, vamos. De los de verdad.

Y si quieres rizar más el rizo, podríamos decir que la lechuga es una verdura “artística” también. Si alguna vez, cortáis el tronco ( yo lo llamo troncho ) como en la foto, se convierte en un estupendo estampador de flores…

Hoy explicaba esto mismo que os estoy contando y me han advertido del problema de la lechuga. Se ve que es absolutamente adictiva y que tiene un poder de infiltración en la mente que te convierte en un ser alechugado. Claro, una que es curiosa, ha preguntado qué significa eso. “No lo quieras saber”, me han respondido- “Creo que ya tienes los primeros síntomas”.

No creo que sea por este paraguas que he estrenado hoy, día de lluvia en Barcelona.

Ni por estos increíbles zapatos que me he comprado esta mañana…

Me he quedado tan intrigada, que al llegar a casa, he investigado en san Google, esto del “ser alechugado”. El resultado ha sido terrorífico.

No sé si mis lechugas controlan mi mente. De momento, parecen pacíficas y amistosas y creo que estoy a salvo del alechugamiento pero, estaré atenta a cualquier cambio. Nunca se sabe como puede acabar esto del huerto…

Voy a cambiarme , que esta noche salgo a cenar y estreno vestido…

¡Qué no! ¿Ya pensabáis que me había alechugado, no?. Que no cunda el pánico : el vestido es este. ; – )

Fiesta de despedida.

 

 

Es un sentimiento extraño, este del sacrificio de la lechuga. Por un lado, hay una pizca de orgullo ( por haber conseguido que la lechuga creciera y se desarrollara), otro poco de alegría ( por demostrar que sí he podido cultivar una lechuga) y una dosis de actitud vengativa ( ahora, sólo me la como yo) para castigar a los que no creyeron que mi huerto saldría adelante.

Pero está la cara B. El otro lado. El lado oscuro… En ese lugar, lo que sientes es tristeza ( poca, la verdad) por desbaratar el crecimiento de la lechuga ( la condeno a morir y a ser masticada y deglutida y….). También tiene un puntito de Gran Sacerdotisa, en el momento del sacrificio . Y, finalmente, preocupación por la estética huerteril ( sacar las frondosas lechugas deja espacios vacíos…).

Para este último inconveniente, tengo a mi tío, que tiene huerto y le han sobrado plantitas de judía tierna y, claro, cómo ahora soy conocida en la familia por m-i h-u-e-r-t-o, me las ha traído …

No he querido que este momento estelar de la lechuga, pasara desapercibido y he montado el “Cosecha Party”. Eso , claro, es mi percepción. Para la lechuga, ha sido su fiesta de despedida.

Para que viera que me importa ( una no se carga una lechuga sin sentimiento de culpabilidad), he creado un attrezzo especial con elementos de packaging de Mr. Wonderful. La lechuga se irá, pero lo hará con clase.

Ha quedado así.

El momento de la cosecha ha sido más duro de lo que me pensaba pero…rápido.

Un voluntario ( ahora, para cogerlas, sí ¿eh? )ha realizado el acto de “arrancamiento” de la tierra madre y me la ha entregado. La lechuga estaba fresquita. Primero, la he acunado con delicadeza pero, después, la he manoseado un poco para valorar la consistencia del cogollo. De primera categoría: denso, verde clarito y muy crujiente.

Disculpad si no presento a la lechuga en su versión “ Ensalada”. Es por respeto ( y porque no me ha dado tiempo de hacer la foto…)

Llega el tiempo de la judía , la nueva habitante del huerto.

En realidad, la judía va a ser la protagonista de “A Rey muerto, Rey puesto”. Se va la lechuga y llega la judía tierna…

NB : De las tomateras, ya hablaremos en otra ocasión. Estoy segura que me vigilan y me han intervenido la IP. Se están haciendo fuertes…

NB2 : El huerto, en mi huerto.