Tercera Víctima

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13-. Tercera Víctima

La invitación a café ha sido providencial.

No me ha dado tiempo a pensar demasiado pero, en este caso, prefiero sedarla casi hasta el coma y entonces…actuar.

No sé cómo puede reaccionar una mujer. Hasta ahora, sólo he matado a hombres y, claro, mi intuición femenina me dice que además de chillar como un cerdo degollado, se puede producir algún ataque físico con patadas, arañazos, mordiscos y tirones de pelo ( hasta arrancar los mechones de cuajo). No me puedo arriesgar…

Aprovecho un momento en el que ella se gira y vierto una ampollita en su café. En esa ampollita, hay un cóctel (molotov) de benzodiazepinas .

Por favor, tengo un hijo. Mi compañero se ha largado de casa y no tengo más que mi trabajo para sacar a mi nene adelante…Le prometo que seré la mejor pollera que haya tenido jamás. Quíteme las vacaciones…Lo que sea. Lo que sea, por favor. No me despida. Se lo ruego.

-Comprenderás, Saray, que no puedo dejar así lo que ha pasado en la Pollería. Cuando te abrías de piernas para el charcutero, tenías que haber pensado en las posibles consecuencias. Y mira que te digo, ¡Si por lo menos hubieses sido cuidadosa y lo hubieses hecho bien y no te hubieran pillado! Pero, no. Dejas que Pepita te grabe en vídeo. ¡Qué humillación me habéis hecho pasar!

-De verdad. Lo siento. Se lo ruego, escúcheme, por favor. Su marido me amenazó y yo, yo…yo necesito este trabajo. Lo más importante para mí es mi hijo y…

Toc.

La frente ha chocado contra la mesa cuando, por fin tras diez minutos de lloros y ruegos, se ha dormido. Ese “toc” seco y profundo me ha parecido música celestial. He visto cómo se iban cerrando sus párpados. Después, ha empezado a hablar más lentamente, más lentamente, más lentamente hasta caer, en picado, encima de la mesa de roble. Si no fuera porque va a morir y no le va a dar tiempo, seguro que se hubiese formado un chichón bien hermoso…

Muevo sus brazos. Los dejo caer, muertos, a ambos lados del cuerpo. Duerme como un tronco… Tengo que darme prisa. Como las otras veces… He dejado una bolsa escondida en la entrada, detrás de los buzones. Allí tengo el material.

Cuando vuelvo a la cocina, veo que ella sigue en la misma posición. Aunque no es muy alta, me cuesta moverla. Quiero que esté bien sentadita. Como los demás…Me parece más… estético…

Antes, por eso, va a morir asfixiada…

En mis ratos de soledad, he hecho una capucha, que tiene varias capas de plástico del que no transpira y está forradita con una funda monísima de ganchillo.  La base es una máscara de sado, a la que le he tapado ojos y boca.

Se me da muy bien el ganchillo o crochet ( que es como lo llama ahora). En el Mercado, son famosos los tapetitos con los que decoraba la parada de la Pollería . Y…no hay que preocuparse por las huellas. Mi ADN no está en esta lana.  La capucha está limpia: me pongo guantes para tejer y compro los hilos en mercadillos para que no me puedan seguir la pista.

Tiene un cómodo cierre inferior, que cubre totalmente la cabeza e impide el  suministro de oxígeno. Puesta mi capuchita de crochet, no corre el aire…

Sé que, cuando empiece a faltarle el oxígeno, moverá los pies, las manos, se arqueará, obligando a sus pulmones a abrirse para captar una brizna de aire y finalmente, se pondrá rígida para después desfallecer y fallecer. Es un momento especialmente hermoso.

Ya fiambre, la colocaré bien sentadita .

Mira que bien le queda… Se lo merece. ¿Así que me ibas a despedir, Pollera? ¿Qué? ¿Por qué no me despides ahora, zorra?

No sé qué se cree la tía esta. ¡Sí todo el mundo sabe que sus tetas son postizas y que era una cornuda casi desde el primer mes de matrimonio ¡ Y es que el charcutero era un verdadero gilipollas. Un tirano. Uno de esos tipos que se cree que todo se puede comprar con dinero. No me dio tiempo a desplumarlo. Me folló, me metió en este lío y despareció. Un hijo de puta. ¿Y esta? Esta tipa no me da ninguna pena. Me dejó tirada, en el Mercado. Ni apelando a mi hijo, la vi compadecerse de mí.

Asquerosa.

La oigo murmurar. El plástico amortigua su voz.

Ya se está muriendo…

Esta mañana, ella y su actitud prepotente,  la han metido en la boca del lobo… ¡Ja! Despedirme a mí, a la Saray. Pero, ¿De qué vas, señorona? ¿Eh?

Uy! Mira como mueve el pecho. Quiere respirar y no puede. ¡Qué ritmo, oye! Arriba, abajo, arriba , abajo…

El primer asesinato lo cometí a los quince años.  Fue el tercer padrastro que tuve. Tenía las manos muy largas y era un impresentable.  Mi madre hizo la primera fundita. El muerto se quedó con los ojos abiertos y a mí me daba yuyu, así que mi mamá ideó la capucha, para no verle la cara mientras nos ocupábamos de hacer desaparecer el cuerpo. Al final, nos fuimos nosotras. Cambiamos de identidad y de ciudad y dejamos al cabrón ese, sentado a la cabeza de la mesa del comedor, con su capucha de ganchillo y el hedor de la muerte. Fue la noticia del año en nuestro barrio.

El segundo, ha sido hace poco. Un mes, más o menos. El borracho que vivía conmigo. Nadie lo ha echado de menos sólo sus clientes habituales. Además de vago, trapicheaba con drogas de diseño. La ampollita que he vertido en el café de la pollera, son restos de la última partida que tuvo en casa. Utilicé una con él…Ya  no me servía de nada.Es más, me molestaba,  así que le hice una capuchita de ganchillo. Como además de borracho, iba todo el día fumado, la suya estaba decorada con la bandera rastra y una silueta de Bob Marley. Me gusta estar atenta a los detalles… Lo dejé en un lugar en el que , algún día, espero, lo encuentren…O no. Me da igual. Lo que es una pena es que la fundita de ganchillo no vea la luz. Me quedó preciosa…

He esperado que se fuera ese Poli que va haciendo preguntas por el Mercado. Desde el hueco de la escalera he oído que se iba a Benidorm…Cuando él vuelva, yo ya estaré muy lejos de aquí. En Marruecos, por ejemplo. Otro nombre, otra vida. Ya lo empecé a preparar cuando me cargué al borracho.

Seguro que esta tía tiene pasta, joyas y cositas interesantes por aquí… Voy a mirar .No, espera, que ya le dan los espasmos…

Arriba, abajo, arriba, abajo…Abajo, abajo.

Ya está.

Fulminada.

Miro a la pollera, desmadejada , encima de la mesa…Mmm…Esta capucha no es tan personalizada como yo hubiera querido.. Es rosa y es bonita pero si me hubiese dado tiempo, hubiese dibujado una pata de pollo pero… Todo esto se ha precipitado esta mañana, con su visita…

¿Despedirme? ¿A mí? ¡Ja!

Ya está. La he dejado colocadita.

He encontrado dinero y unas joyas preciosas. Y una bolsa del Carrefour con un vestidito negro, unos Louboutin, unas gafas Chanel y  una peluca que me ha encantado.  Es una melena frondosa con mechas californianas. Me lo pongo todo. Es perfecto, nadie me reconocerá al salir de aquí.

También me llevo un Diario que había en el cajón secreto de su mesita de noche. Un Diario manuscrito…Es extraño, lo he ojeado rápidamente y he visto que trata de una Asesina en Serie. ¿No es curioso? Me lo llevo para leerlo más detenidamente. Dice que si matas a tres o más personas, dejando un intervalo de como mínimo un mes entre asesinatos, eres un Asesino en Serie.

Saco las cuentas. Tengo a tres y he dejado pasar el tiempo reglamentario…¡Sí! La pollera es la Tercera Víctima de… ¿Cómo podría llamarme? ¿La Asesina de La Capucha  de Ganchillo? ¿De crochet, por modernizarlo? No sé. Tengo que pensarlo…

¡Qué ilusión! Ya verás cuando se lo diga a mi madre…

¡Soy una Asesina en Serie! …

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NB : Este es el capítulo final de “La Asesina del Pollo”. La pobre pollera nos ha dejado,  sin poder hacer realidad su sueño… No sé qué hará el Inspector Flórez cuando vuelva de Benidorm y se encuentre todo este lío y si perseguirá  ( o no ) a “La Asesina de la Capucha de Ganchillo” que ya viaja rumbo a Marruecos con su madre, su hijo y otra identidad…

Gracias,  a todos,  por seguir este Thriller ¿?.

En PDF para descarga, aquí.

Llámeme Eusebio… (La Asesina del Pollo)

 

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El anuncio, en la voz rasposa del Policía, me permite prepararme. Agradezco que la puerta aún esté cerrada, como una muralla entre nosotros dos, porque cuando he oído:” -. Soy el inspector Eusebio Flórez. Traigo noticias”, mi corazón se ha desbocado, me ha dado un tic en el ojo y creo, sólo creo, que mi cara ha dibujado una mueca grotesca.

Hago un rápido examen del entorno. Todo está bien. Aún voy vestida con el traje de viuda serena con el que me he presentado en la Pollería para despedir a Saray. Es un traje chaqueta, entallado,  de color negro . Al llegar a casa, me he sacado la americana, y me he quedado con la fina blusa de seda color marfil que llevaba debajo. Es adecuado. Me desabrocho un par de botones. Atisbo mi precioso sujetador de encaje, color visón…

Inspiro, expiro y abro la puerta.

Mi rostro permanece sereno pero mis ojos, entrecerrados, denotan tristeza. Están rojos y brillantes. Como hartos de llorar. Rebosando el lloro…Antes de abrir, me he frotado las manos con el espray de pimienta que me compré en un viaje a Estados Unidos y me he pasado la mano por la cara… Truquito de Asesina en Serie…

–       Inspector Flórez- le digo tendiéndole la mano, flácida y sin fuerza.- Pase, por favor.

Eusebio Flórez entra y se desliza en mi casa. Al pasar por mi lado, lo miro desde arriba. El Inspector es bastante más bajo que yo. Su nariz llega a la altura de mi cuello, más o menos. Pienso que eso lo puede incomodar y me doy cuenta que llevo mis tacones, esos que me hacen sentir poderosa. No. No. No me debe ver “poderosa”.

Lo conduzco al salón y me disculpo. : He llegado hace poco y no me ha dado tiempo de sacarme estos zapatos, Inspector. Los tacones me están matando. ¿Me disculpa un momento?– Mientras me pongo mis zapatillas, las del pom pom rosa ridículo que me regaló el charcutero, hago una revisión mental de lo que hay en el salón. La correspondencia, el abre-cartas… Nada es peligroso.

Inspector Flórez- le digo al entrar , de nuevo, en el salón.

Llámeme Eusebio, por favor.

– Eusebio.Espero que me traiga buenas noticias. Estoy muy necesitada de buenas noticias. ¿Han encontrado a mi marido? ¿Está bien? ¿Dónde está? Hay un montón de cosas de las que se ocupaba y estoy perdida sin él. Dígame, ¿Está bien, verdad? ¿Verdad?

Mientras vertía mi torrente de preguntas sobre él, me he ido acercando. Eusebio Flórez, se ha levantado de la butaca en la que me esperaba y ha quedado, ya nivelado por las zapatillas, a la altura de mi canalillo.  Ahora, con los ojos brillantes y mis preguntas desesperadas, casi estoy violando su nariz. Se remueve incómodo y da un paso para atrás. Yo, uno para delante. Espero expectante a que vuelva a alejarse. Eso no sería buena señal. Tendría que descartar todas mis armas de mujer pero…no se retrae. Me coge por los hombros, alza la cabeza para mirarme a los ojos y me dice que me tranquilice.

Siéntese, por favor.- Creo que está un poco alterado. Sólo un poco, por eso. Me siento y me tapo el rostro con las manos y dejo caer mi cabeza hacia delante. Sé que la visión de mi escote, cuando levante mi mirada, será perfecta.- Lo primero, ¿Cómo se encuentra? Hoy he hablado con su médico para saber si podría recibirme. Ya me entiende, por lo de su estado mental. En fin, tenía que hacerle unas preguntas. Sé que duele. Ya me ha dicho que está muy frágil. Lo siento. De verdad pero… debo hacer mi trabajo.

Menos mal que tenía el rostro tapado cuando me ha dicho que había hablado con mi médico. ¡Mi médico! El único que sabía de mi internamiento en Las Tuercas…

-¿Se acuerda de María Chumba?

­¿María Chumba?– Finjo prestarle atención. ¡Claro que sé quién es María Chumba! La Mari, la mujer de Paco. Me hago la tonta- ¿Chumba?

-Sí, María Chumba. La Mari. La mujer de Paco Conselo, el que había sido director de la oficina bancaria de la Calle Cervantes.

-Ah! La Mari. Claro que me acuerdo de ella pero…¿Qué tiene que ver con mi marido? No me irá a decir que está con La Mari. No me lo creo. No me lo puedo creer. ¿La Mari?- Ahora hago ver que estoy desconcertada. Esta expresión me sale muy bien, por cierto.

-No, su marido no está con María Chumba. Siento decirle que no lo hemos encontrado pero…- hace una pausa que yo sé que es para darle teatralidad al asunto-…tenemos una pista.

-¿Una pista? ¿Qué pista, Inspector Flórez?-Siento un miedo terrible. ¿Este tío me va a pillar a las primeras de cambio? ¿Sin ser Asesina en serie?. Mis ojos detectan el abre-cartas de plata, afilado. No sé por qué pienso en eso ahora…

-Ya le he dicho que me puede llamar Eusebio. Sí, tenemos una pista y creo que buena…-Se acerca a mí – María Chumba ha denunciado la desaparición de su marido. Hace ya cuatro días que no sabe nada de él.

-¿Paco? ¿Paco ha desaparecido? ¿Y que tiene eso que ver con mi marido? Espere! ¿Están juntos? ¿Se han ido a algún sitio juntos?- No le dejo responder. Yo sé dónde están Paco y el Charcutero. En este momento, ya procesados y defecados por los cerdos pero… debo actuar y hacer de mujer desquiciada, atormentada por la ausencia de su marido y esperando, desesperada, su vuelta. Sigo el rollo, en plan poseída- Paco, Paco. Como no pensé en él. ¡Sí! Se iban de juerga juntos. Eran amigos desde el Instituto.- Eusebio  Flórez me interrumpe. Percibo que su paciencia se está agotando pero también observo que su mirada se dirige a la puntilla de mi sujetador…No está todo perdido.

-No, no. Ya le he dicho que no hemos localizado a su marido. Paco Conselo había recibido llamadas de su marido, unos días antes de su desaparición. Tenemos los registros del móvil y la copia de los mensajes que le dejó .Realmente, son amenazas. Y muy duras, la verdad. En uno de ellos, le dice que lo va a matar y se lo va dar de comer a los cerdos. El Sr. Conselo fue a Comisaria a poner una denuncia pero, al final, desistió. Hemos descubierto que su marido invirtió una gran cantidad de dinero en Preferentes. Ya sabrá lo que ha pasado con eso. Ni un duro. Una estafa. Entonces, desaparece su marido y también Paco Conselo.¿ Sabía algo de las Preferentes? ¿De las amenazas?

– No! Me he enterado ahora, arreglando papeles. Estas cosas las llevaba mi marido y…Paco… No, hace mucho tiempo que no sabía nada de él. Ni le había oído comentar nada a mi esposo…Creo que no lo puedo ayudar. –No sé por qué pero esto no me gusta nada. Hay algo en su tono de voz que me pone en alerta- Y…¿Ud cree que estas desapariciones están relacionadas?-

-No sé qué creer. Todo son hipótesis. Y tengo otra. Otra diferentes y…es aún más descabellada pero no por eso debo obviarla. Es…Saray.

-¿Saray?-

-Su pareja , también ha desaparecido.

Me sorprendo y no tengo que disimular que me sorprendo porque me sorprendo de verdad. ¿Saray? Rememoro la escena de hace pocas horas, en el Mercado. Saray llorando, gritando que el borracho ese la había abandonado. Se lo comento al Inspector. No omito nada, sé que a estas horas,  lo que ha ocurrido en la Pollería es vox populi en todo el barrio.

Cuando uno “abandona”, no se deja en casa el móvil, la cartera, el DNI, el dinero y …las drogas. La madre del chico nos ha llamado esta mañana. Está muy preocupada. Le iba a prestar dinero y no ha ido a recogerlo. Demasiadas desapariciones de gente del barrio, ¿No le parece?

Me gustaría decirle lo que de verdad me parece. Me parece que ese tipo, el novio de Saray, estará durmiendo la mona, en cualquier antro de mala muerte. También le diría que me parece que me van a salir unos jamones muy especiales esta temporada y que estaré encantada de regalarle uno por Navidad. Le diría que me parece un tipo bajito y tonto.

-Me parece que es muy raro, Eusebio. Y, mire, todo esto me  está empezando a dar miedo. Mucho miedo- Sollozo y vuelvo a tapar mi rostro con las manos. Aún hay restos del espray de pimienta . La blusa se me abre un poco más. Me dejo abrazar por el Inspector Eusebio Flórez que, muy galantemente, me consuela .

-Tranquila, mujer. Ya verá como todo se arreglará. Encontraremos a su marido. Sabremos qué es lo que ha pasado. No lo dude. Confíe en el Cuerpo de Policía.– Oigo la palabra “Cuerpo” y casi me atraganto de la risa. Me abandono en sus brazos. Me quedo como desmayada, para que tenga que sostenerme más fuerte.

Eusebio Flórez no es un hombre demasiado cortés y como ya había previsto, me vuelve a dejar en mi posición inicial. La buena noticia es que se ha demorado más de lo que es “cortésmente” correcto.

Se dirige hacia la puerta, no sin antes mirar las cartas que tengo encima de la mesa. Le explico que he estado fuera y que estoy organizando el correo. Cuando ve el montoncito de cartas del Ayuntamiento exclama: ¡No vea la que ha liado ese Concejalillo! Tenemos cada día a los propietarios de las Paradas del Mercado, intentado denunciarlo.

Ya en el descansillo, me da la mano y se despide.

-Estaré unos días fuera. Si necesita algo, llame a mi Ayudante.

-¿Dónde se va, Eusebio?

-A Benidorm. Allí es dónde viven María Chumba y Paco Conselo. Voy a pasar calor, mucho calor aunque…Supongo que Ud. lo sabe bien. Ya me ha dicho su médico que ha estado allí unos días…

Pito, pito, colorito…(Es la Asesina del Pollo…)

 

pito

 

Cuando llego a casa, aún estoy inquieta. Mátala, mátala, mátala

Mátala, joder.

Estoy en el piso del charcutero, el que tenemos al lado del Mercado. No hay nadie. Nadie más que yo y …La Asesina del Pollo. Ya no sé si soy yo misma, o es la voz que oigo desde dentro. ¿ Puede haber algo o alguien habitándome?…No me reconozco.

El piso es de los de antes. De esos de los 70, de tabiques finos como el papel… Oigo a mi vecino de arriba. Es odioso. Siempre haciendo ruido…Al principio, creía que movía los muebles, después descubrí que simplemente, pisaba fuerte y que nunca, jamás, se sacaba aquellos zapatos de suela dura. Ahora mismo lo estoy oyendo. Intento relajarme y concentrarme en lo importante pero los ruiditos continuos no me dejan hacerlo.

Así, ¿Cómo voy a conseguir hacerme Asesina en Serie? ¿Cómo voy a planificar lo de mi tercera víctima?…Esto me hace evocar a Saray. La mujer hecha moco que he dejado, tirada, en el pasillo C 45 del Mercado Municipal. Estaba desesperada. Su cuerpo se estremecía al ritmo de un llanto desgarrador. Mis nenes, mis nenes…La oía a mi espalda, lamentándose. Me ha maravillado mi indiferencia total. Ni siquiera he contestado a Puri, la pescadera, cuando me ha gritado: Muy bien hecho! Sí, Señor. Esa Saray es una zorra.  No he podido evitar sonreírle. A su lado, la Tere. Se está tirando a su marido hace ya quince años…

Saray. Finita. Suave….Fácil. En plena crisis de llanto, un rubor intenso ha cubierto su piel y se me ha antojado apetecible. Muy apetecible. Mi juego de cuchillos japoneses, parecen hechos a la medida de su piel…Y sus tendones, músculos y articulaciones…

Aún no he firmado los papeles del despido. La puedo llamar y…¡Me lo tengo que sacar de la cabeza! No puede ser Saray. Es demasiado obvio. Me pillarán. Incluso ese policía inepto podría ligar cabos.

Más taca taca taca crash pim pam. El vecino debe estar bailando claqué. No para….¿Y sí me lo cargo a él? Vive solo y no tiene familia ni amigos. Pueden pasar meses hasta que alguien se percate de su desaparición… Y le estaría bien merecido. ¡Ya son diez años de coñazo!… El vecino….Estoy pensando en rebanar a ese cabrón del piso de arriba y no sé, no me motivo. En cambio, visualizo a  Saray y me relamo…Pero, no. No  p-u-e-d-e  ser. No. No y no.

Necesito distraerme. Desconectar de La Asesina del Pollo y del vecino y su taca taca crash pim pam… Esta vez, tengo que afinar mucho…

Cojo el puñado de cartas que se han acumulado en estos días de ausencia. Las abro. Pulcramente. Deslizo mi abre-cartas de plata, muy afilado. Me encanta. Divido los papeles,  por tipo. Las facturas, los recibos del banco, la basura y lo oficial. Me demoro en una carta de los Servicios de Urbanismo. El Ayuntamiento, representado por un concejal muy, muy preocupado por la seguridad, ha aprobado un cambio en las normas de seguridad de las paradas del Mercado. Tras las inspecciones pertinentes, se me informa ( bueno, en realidad informan al charcutero) que tengo que modificar la licencia, hacer obras de adecuación y pagar los nuevos impuestos por la renovación. El montante económico me parece indecente. Me fijo en los conceptos y ,menos una medida referente al sistema anti-incendios, el resto de la  “nueva normativa” me parece simple parafernalia legal con un único objetivo: sí, el famoso “afán recaudatorio”.

Hago un par de llamadas y me entero que mucha gente en el Mercado ha pedido préstamos para hacer frente a las obras de adecuación a la nueva normativa. Hay un grupo numeroso que se ha unido para pedir un aplazamiento de pago…Me indigno. Yo no tengo más problema que la intensa  rabia que me da, pagar por la cara pero conozco a muchos de los afectados. Personas humildes, como mis padres,   que han sacado adelante un pequeño  negocio, que ya tienen que pagar mucho ( para después, recibir bien poco) y que se las ven y se las desean para capear estos tiempos de crisis…

¿Quién es ese concejal? Conecto mi ordenador y busco información. Amplio una foto de una de sus últimas visitas al Mercado. Fue en periodo electoral, claro… Hago zoom y su rostro se agiganta hasta ocupar toda la pantalla. Siento el tirón. Me olvido de Saray. Siento otro tirón y otro…Esa cara invita al cuchillo…

Ding Dong . Carrillón de campana, también de los años 70. El timbre me sobresalta. Cierro la foto del concejal y me dirijo hacia el recibidor. No me da tiempo a preguntar por la identidad del que me visita.

La puerta amortigua la voz que emerge del otro lado pero aun así me es familiar.

-. Soy el inspector Eusebio Flórez. Traigo noticias.

 

 

 

 

 

 

La Asesina del Pollo: Seda.

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Llegué a la finca, descargué a Paco y di de comer a los cerdos. Uno de ellos, casi se ahoga…Admito que noté que el rigor mortis se había desarrollado en plenitud porque observé como los gorrinos deglutían con una cierta dificultad pero no esperaba el pequeño “incidente”.

No me quedó más remedio que saltar a la porqueriza, agarrar al cerdo y hacerle una maniobra Heimlich, para que expulsara el trozo de Paco que se le había atascado. Cuando salí de allí, sucia y con aquel olor intenso adherido a mi piel, se me hizo evidente que todo mi plan pendía de un hilo…De un cerdo, para ser más precisa… Si uno de esos animales requería de asistencia veterinaria, seguro que se descubriría lo que habían estado comiendo…

No me la podía jugar de nuevo. Y menos con la tercera víctima…Así que era preciso investigar de qué forma podía deshacerme del próximo pollo. ¿Ácido? ¿Obras de emparedamiento en las porquerizas?… Además, tras el susto del control policial, me había quedado claro que era un riesgo desplazarme. Esta vez, mi objetivo debía ser cercano, por lo menos en lo que a kilómetros se refería…

Al psicólogo le tenía ganas. Muchas. Me había llamado un par de veces para “controlar mi evolución”… Si me preguntaba una vez más, por “la relación que tienes con tu madre y el odio profundo que sientes por tu padre”, era capaz de volver a Las Tuercas y ocuparme de él. Impulso. Ansia. Eso.

Y después estaba lo de Saray…Al volver, me había ocupado de todos los asuntos pendientes: el control y evolución del Imperio de las Paradas, una visita al inspector Eusebio Flórez para saber si se sabía algo del charcutero y…Saray.

Si algo tienen los Mercados es que todos nos conocemos. Y mucho…Y, claro, no había parada que no hubiera visto el vídeo del charcutero follando con Saray. De la frutería a la pescadería, pasando por los encurtidos…Sentía sus miradas, de compasión, de pena y algunas, de regocijo ante mi humillación.

Tenía que despedir a Saray. No lo había hecho. No había hecho nada de nada. Estuve muy ocupada, fingiendo mi depresión y estupor ante la desaparición de mi marido y planificando y ejecutando mi plan para ser Asesina en Serie. Sinceramente, Saray me importaba un pimiento pero…había un cierto código moral que debía preservar. Unas apariencias que mantener. Un marco de normalidad que era necesario para ocultar mi verdadera personalidad psicópata: No podía quedarme igual. Eso no estaba previsto en el ADN del ser humano : si había cuernos, había reacción.

Mujer, despecho y, de nuevo, la humillación. Pero esta vez, para resarcir…

Así que me presenté en la pollería y , con la cabeza muy alta y una voz indignada a la vez que entrecortada por el llanto, la despedí de forma fulminante. Vi que le temblaba la barbilla y me fijé en la fina piel del cuello. No pude evitarlo. Hasta ahora, me las había visto con pieles fuertes, de barba dura y mucho pelo. Esa piel suave, se me antojaba deliciosa. El cuchillo se deslizaría por allí, como si fuera mantequilla.

Saray, entonces, se puso a llorar. Desconsoladamente.

El Mercado se relamía ante la escena que interpretábamos. Yo, tiesa como un palo, pero con el corazón acelerado, pensando en trocear a Saray. Ella, abrazada a mis pies, con los ojos rojos e hinchados, la nariz llena de mocos,  parloteando sobre su hijo, la hipoteca y el tipo borracho que la había dejado colgada.

Me desconecté de su discurso. Piel blanca. Me deshice de ella. Seda. La dejé, agachada en el suelo pero…una idea empezaba a molestarme. Estaba ahí, insidiosa, picante, pesada…

Suavidad. Cuchillos.

Mátala, mátala, mátala…

Todo el Thriller ¿?, aquí.

Mi huerto a tope de capsaicina!!

Este año, la rúcula y las guindillas son las protagonistas del huerto. Contra todo pronóstico y contradiciendo (totalmente) la experiencia del año pasado, los tomates están creciendo como matas rechonchas, compactas, con mucho tomate pero… a ras de suelo. No me preguntéis por qué. Este año, son vagas y gordas y se han quedado por las tierras bajas…

tomates1La producción de rúcula, lechugas y “brotes tiernos” ha sido constante. Ya estoy en un segundo ciclo ( la rúcula ya me ha vuelto a florecer) y tengo que renovar las plantas… El año que viene, repetiremos experiencia.

lechugas

La Stevia está magnífica y es , ya, un ingrediente básico en los zumos de frutas diarios.

stevia

Otra cosa son las guindillas…

He llegado a la conclusión que mis guindillas han firmado un pacto con el diablo.A cambio de entregar su alma de guindilla ( que ya me dirás tú qué cosa),el diablo les provee de saturación máxima de capsaicina. Esto no es otra cosa que el compuesto químico responsable de que las puñeteras guindillas piquen hasta hacerte desear meter la cabeza en un cubo de agua con hielo…Pensad que el origen de la capsaicina es puramente defensiva: Este compuesto que generan estas plantas es un mecanismo de defensa para evitar ser atacadas por insectos y mamíferos, ya que provoca esa sensación de ardor en la boca y, por lo tanto, los hace menos apetecibles (la capsaicina actúa sobre las terminaciones neuronales y se utiliza en anestesia).

Hay un test que sirve para medir el picor de las plantas (Guindillas, pimientos del padrón, chiles, jalapeños, etc)  que contienen capsaicina. Lo creó Wilbur Scoville en 1921. Es una escala que mide en “Scovilles” ( original, eh?) y que puntúa cero cuando no pica y llega a los 15 millones de Scovilles cuando hablamos de capsaicina pura. Por ahí andarán mis guindillas, seguro…

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Y es que no hay forma de medir la intensidad del picante porque a medio test, la lengua se desintegra….Que se lo pregunten a mis pobres conejillos de indias… Personas inocentes e ingenuas que ahora , tras haber probado mis guindillas (salteadas con sal gorda) hablan como si tuvieran una patata (grande) en la boca…

cosecha

La cosa es que de unas pocas de esas guindillas NO picaban…¿Son las que no se dejaron engatusar por el diablo? ¿Tienen alma? ¿O es que no tienen de la capsaicina esa? Y…¿?Por qué…”unas pican y otras no”?

Pues dicen los expertos que es porque ( por lo que sea) han estado bajo condiciones de crecimiento diferentes . Variables como la cantidad de luz solar, el agua que recibe y el tiempo que permanece en la planta. Es decir, el cuánto pica está relacionado con el desarrollo natural de la propia planta…Vale, pero ya las riego igual a todas, les da la misma luz solar y las he probado pequeñitas, medianas y grandes… Por mucho que digan estos señores biólogos, mi planta de guindilla es más taimada y ha hecho un pacto con el diablo. Más picantes no pueden ser.

Rompen la escala de Scoville. Definitivamente, tengo una The Paladar Killer…

guindillasdiabolicas

NB 1 : El aerosol de pimienta que se utiliza en Estados Unidos como arma defensiva tiene entre dos millones y cinco millones de unidades Scoville.

NB 2 :  El récord  Guinnes  de los pimientos, lo tiene una variedad de la India que se llama Bhut Jolokiany que tiene nada menos que entre 855 000 y 1 041 427 de unidades Scoville.A la hora de manejar este pimiento debemos hacerlo con guantes. Este es el primo zumosol de mis guindillas…

variedadpicante

 

Premio de Milongas.

Culpable de todo esto : Nieves

MILONGA (según la RAE)

1. f. Composición musical folclórica argentina de ritmo apagado y tono nostálgico, que se ejecuta con la guitarra.

2. f. Copla con que se acompaña.

3. f. Composición musical argentina de ritmo vivo y marcado en compás de dos por cuatro, emparentada con el tango.

4. f. Canto con que se acompaña.

5. f. Baile argentino vivaz de pareja enlazada.

6. f. coloq. Engaño, cuento.

7. f. coloq. Arg. Discusión o riña. Se armó la milonga.

La milonga es una composición folclórica argentina. La RAE dice, primero, que es de ritmo apagado y tono nostálgico  y, después, que es de ritmo vivo y marcado…O sea, que no sé qué ritmo marca pero cuando hablamos de algo parecido al tango, seguro que me gusta… Pero, Nieves, al pasarme el premio “Las Milongas de Mamá” no se refería a eso. A mi madre le encanta el tango pero no me lo solía bailar. ; – ) Así que he estado pensando en las tres milongas favoritas de mi madre , en cuanto al engaño o cuento ( la acepción número 6 de la RAE).

O sea, como me pretendía engañar …He tenido y tengo la suerte de disfrutar de una madre muy dulce, que nos colmaba de mimos, muy suave y reposada. Tímida y muy prudente.  Excelente cocinera. Era el Poli Bueno de la pareja ( aunque, el Poli Malo, tampoco era malo… ; – ) )

Hoy se ha marcado un arroz caldoso de bogavante de escándalo y durante la comida le he preguntado por las “milongas”. Nos hemos reído de sus momentos “zapatilla” : cuando no le hacíamos caso, se le sacaba a la velocidad del rayo pero, nunca, jamás, nos tocó. Y lo sabíamos. Perfectamente. Y jugaba, siempre , a nuestro favor…

Hemos determinado que estas tres milongas  forman parte de nuestro Top Ten :

1) Comer pescado: Era ver el pescado y empezar a bufar. Un drama. En esa época, estaba apuntada a una academia de danza clásica. Lo que más me gustaba era el Festival de Fin de Curso .Prácticamente pasábamos medio año, ensayando las coreografías. Me encantaba. Además, estaba convencida que algún día sería bailarina de clásico…Así que mi madre decidió venderme la moto de que si no comía pescado, no podría bailar de puntas ( ese era el objetivo . Las mayores lo hacían y nosotras lo deseábamos. Años después, ya subida a las puntas y sufriendo lo que se sufre ahí arriba, pensé que mejor no haber comido tanto lenguado…) Tuvo la importante ayuda de mi profe que confirmó este hecho : “Si no comes pescado, los dedos no te sostendrán” . Refunfuñaba, sí pero me lo comía.

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2) Que no me mareara en el coche durante los viajes : el fantástico método mágico de chuparse el dedo gordo ( otro no!) y sacarlo por la ventanilla del coche. Me lo hacía hacer y , oye, lo que es el efecto placebo!. Se me pasaba enseguida…

3) Que no “molestara” a mi hermano. En esta, se pasó tres pueblos. Y también con ayuda… El Hombre del Saco se presentó una tarde en casa, para advertirnos a mí y a mi hermano que de no comportarnos mejor, vendría para meternos en el saco y llevarnos lejos de casa… La cosa es que me moría de miedo por la noche….Esperaba que aquel tipo entrara en la habitación…Tuvieron que demostrarme con hechos que ese L’ Home del Sac era mi Padrinet ( una figura imprescindible en mi infancia. Un hacedor de sueños y sonrisas…) perfectamente disfrazado… Ni viendo el saco de patatas me quedé convencida…

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Este Premio,  lo ha sido de verdad. Nos ha proporcionado un bonito momento “revival” … Pero…Debo comentar que mi madre niega su habilidad en el movimiento “me –saco-la-zapatilla”. Considera que lo hizo poco. Mi hermano y yo, todo lo contrario. Me ha pedido que lo diga. ; – )

Las Tres Milongas de mi Madre, deben ser pasadas a cinco blogs. Yo se lo paso a Inspi, Nergal, Alberto, Joaquín y Adwoa.

Para acabar, había que colgar un vídeo bailando un zapateado. O una foto de pies…; – ) Considero esta parte optativa…

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NB : Una milonga.

 

La Asesina del Pollo y La Sardina Feliz.

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¡Por Dios! ¡Qué susto!

El perro policía se ha vuelto loco…

Ya estaba a cuatro coches de mi ruina, cuando le ha llegado el turno a la camioneta roja (refrigerada) de “Pescaderías La Sardina Feliz”. Ha sido abrir la puerta del conductor y dejar que el perro husmeara por allí  e, inmediatamente,  el animal se ha puesto frenético.

Ya hacía un rato que observaba los movimientos de la Guardia Civil y tenía claro que buscaban algo muy concreto. Había tres parejas de efectivos: una se ocupaba de parar a los coches  y los obligaba al estacionamiento en el lugar dónde estaban los otros cuatro agentes. Estos, revisaban el interior y el maletero… Aunque creía absurdo que lo que buscaran fuera a Paco, a cuatro coches de mi “revisión” ya me empezaba a parecer plausible…Aquello no era un simple control de alcoholemia…

Pero, de repente, el chucho se ha vuelto loco. Bendito…

La escena se ha desarrollado muy rápidamente. El perro, ladraba. El total de las fuerzas de seguridad congregadas se ha concentrado alrededor de la camioneta. Han inmovilizado al conductor y a su acompañante y han empezado a sacar la carga: sardinas congeladas.

El perro, aún ladraba más…

He podido observar como rompían uno de los bloques de pescado y extraían algo de la parte inferior. Lo he visto todo  como si se tratara de una película y eso, me ha ayudado a olvidar que llevo a un tío muerto y despedazado en el maletero. La Guardia Civil ha iniciado el decomiso del  cargamento de la cadena de pescaderías “La Sardina Feliz”. Dos de los agentes se han separado del grupo y se han dirigido a la zona donde esperaban los coches. Han sacado los conos y el letrerito de “Control Policial” y con gestos enérgicos  (como si fuera culpa nuestra la larga caravana que se ha formado) nos han apremiado  a continuar nuestro camino.

Al pasar por delante de la Policía, el corazón me ha dado un brinco. O dos, o tres…

Me ha producido una extraña satisfacción saber que pasaba por delante de sus narices, con Paco, en el maletero…

Aún tengo para un ratito de carretera. Necesito serenarme y llegar sana y salva . Los cerdos deben estar hambrientos….Pongo la radio y oigo que se ha desarticulado a una importante mafia del narcotráfico que introducía grandes cantidades de hachís, camuflado entre pescado congelado…

Entonces, ha sido cuando he entendido  lo de “La Sardina Feliz”…

En seis horas, estoy en casa.

La Aesina del Pollo en ruta…

joder

Joder, joder, joder.

No me gusta decir tacos y sé que como potencial “asesina en serie” debo ser fría y calculadora pero …Estoy de los nervios. Joder!

He surcado la carretera con el Lexus del charcutero que va fino como la seda… De Benidorm a Alicante , pasando por Elda de camino a Albacete.

Estopa me ha ido acompañando todo el viaje. Un poco de rumbita no venía mal para afrontar las siete horas y pico, al volante… Decir que estaba feliz es poco. Conducía entusiasmada, pensando en lo bien troceado que me había quedado Paco…Estaba distribuido por todo el maletero, en paquetitos, envueltos y cerrados meticulosamente. Era consciente que el tiempo era un factor en mi contra. Las altas temperaturas, amenazaban la conservación de mi carga pero…todo parecía ir bien. Según lo planeado.

A medida que dejaba atrás el camino, iba pensando en mi tercera víctima. Ojo, esta era muy importante ya que,  oficialmente, me presentaría al mundo como La Asesina del Pollo, una asesina en serie astuta como ninguna…Me relamía de gusto .Mmmm…El psicólogo.

¿El psicólogo?…Paco me había resultado más difícil que el charcutero en cuanto a la “organización”. Tuve que encontrar un lugar, construir el sistema de poleas, proveerme de velas , plásticos, bolsas,… Tal vez, reflexioné, sería inteligente replantearme la “zona de actuación”.

Además, debía realizar el transporte. Paco estaba en mi maletero, en pleno rigor mortis…Demasiadas complicaciones.

Después estaba lo de notificarlo. Con la tercera víctima, llegaba ( por fin) el bautizo público. ¿Para qué sirve ser asesina en serie si nadie lo sabe?

Había pensado en enviar una carta  de esas que se escriben pegando letritas de periódicos y revistas, al policía que se ocupaba de la desaparición del charcutero. Desde el primer momento en que lo vi, supe que estaba lo suficientemente amargado y era lo suficientemente tonto para servir a mis propósitos.Eusebio Flórez, Inspector Jefe de Policía, iba a recibir una carta y una pata de pollo , por cada víctima. Por lo de encontrar un simbolismo y una “marca” de autor. Y me preguntaréis ¿ Y no dirás quién son las víctimas?. Pues no. Esa parte no la tengo clara y aún no he practicado bastante mi papel de viuda desconsolada y asustada. Creo que se me nota que no…

Ah! También sería bueno enviar la carta y las patas de pollo a la prensa . Hay varios programas en televisión especializados en desgranar, profundizar y retorcer,  con el máximo morbo, algunos de los crímenes que se producen en nuestro país. Los llaman asesinatos “mediáticos”. Ahí había un filón para la promoción de mi tema…

Así iba yo, pensando en mis cosas de asesina en serie sin molestar a nadie…

Joder!

Los coches han empezado a disminuir la velocidad, para quedar prácticamente parados a la altura de Chinchilla de Monte-Aragón.

De repente, me he encontrado formando parte de una caravana de coches, lenta y tediosa.

Cuando estás en uno de esos atascos sabes que puede haber varias causas :

1) Todos los seres humanos de la zona se han puesto en ruta hacia Albacete a la misma hora,

2) Ha habido un accidente y, además del lio de ambulancias, los coches ralentizan al pasar para “mirar”. Parece ser un comportamiento universal en todos los conductores

y 3) Hay un control de la Guardia Civil.

Estoy a 539 Km de mi destino, llevo a Paco empaquetadito y hace un calor infernal. A lo lejos, veo unas luces rojas intermitentes. ¿Un accidente? Después de media hora de avance lento, diviso la señalización de un control de la Policía.

Sí, está la Guardia Civil parando a todos los coches. Parece como si fueran aduaneros aunque estén en Chinchilla de Monte-Aragón y aquí no hay frontera que valga.

Te hacen bajar del coche y abrir el maletero. También veo un perro-policía , de esos adiestrados, que husmea en el interior.

Hago un rápido cálculo mental.

Estoy acojonada.

Estoy sudando.

Estoy a diez coches.

Joder, joder, joder!

Sant Joan 2013

Llevo toda la tarde escuchando los petardos que anuncian la revetlla de Sant Joan… Teniendo en cuenta que la fiesta va a ser el domingo por la noche y añadiendo que se acaban los coles, vamos a pasar unos días insufribles…

Los oigo mientras escribo estas líneas. De todos los formatos : tracas continuadas, cohetes, petardos básicos y petardos atronadores.

Y es que no paran…

¿No hay toque de queda o algo?

Con este ánimo, afectada de petarditis aguda, os presento mi póster de Sant Joan.

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La Asesina del Pollo : Las Tijeras.

pollos

No tener familia cercana es una ventaja. No tener amigos es una ventaja. Tener dinero es una ventaja…Todo, ventajas. Está claro que lo de ser “asesina en serie” me va que ni pintado.

No tengo que dar demasiadas explicaciones para justificar mi viaje : a los empleados de confianza y a mi médico. Él fue el que me dio la idea. Consideró que estaba atravesando un estado depresivo profundo por la desaparición del mi marido .Esa fue la explicación más coherente para aquel apego que yo tenía a los cerdos…Cada mañana, me paseaba por las porquerizas y les hablaba…Allí había sido dónde había planificado mi segundo asalto… Con los cerdos del charcutero…

Decidí potenciar ese “estado de profunda melancolía” y busqué información de clínicas privadas en la zona de Benidorm. Una de las más caras, frecuentadas por estrellas mediáticas de medio pelo, me pareció perfecta para mi plan. En la segunda visita, mi médico se quedó profundamente impresionado por el estado apático y de profunda tristeza que mi rostro reflejaba. Me costó horas y horas de ensayo, delante del espejo. Sólo tenía que evocar la cara de mi madre cuando mi padre se retrasaba, por motivos de trabajo. Era pollero…

Me recomendó reposo total, por unos días. “Sería conveniente que te alejaras de los escenarios comunes” me dijo. Y entonces, le hablé de la Clínica , que me la había recomendado una amiga, que era muy discreta, que era cara pero me lo podía permitir,…Eso y un llanto desesperado, agarrada a las solapas de su bata , fue suficiente para que mi médico me ordenara “por prescripción facultativa” mi estancia, una semanita, en la Clínica Las Tuercas en Alhama Springs . Sólo para Vips.

Tengo justificada mi estancia en Benidorm si fuera preciso.

Iré en coche : 729,30 Km . Siete horas y catorce minutos de carretera. Me apetece conducir y, además, es la única forma de poder traer a Paco. No se me ha ocurrido otra forma más eficiente para hacerlo desaparecer que los cerdos, de nuevo.

Controlar el tiempo es muy importante. Mi estancia en la clínica está reservada para nueve días. Debo atraer a Paco en el séptimo día de estancia, camelarlo en el octavo y tenerlo en el maletero, ya despedazado, el noveno por la mañana, cuando vuelva a ponerme en ruta de la clínica a la finca.

Siete horas y catorce minutos en los que el cuerpo (las piezas sueltas) irá desarrollando el rigor mortis. Tengo entre doce y veinticuatro horas, para llegar a mi destino y alimentar a mis cerditos…. Bueno, a los cerdos del charcutero (nunca mejor dicho).

Como en la ocasión anterior, he accedido a la programación de las dosis de alimentación y los voy a dejar tres días sin comer, coincidiendo con mi vuelta. Ningún empleado se interesará por este detalle : son las fiestas del pueblo y nadie pasará a vigilar el proceso…

A unos 10 Km de la clínica hay una casa …vacía. Ya hace más de diez años que está deshabitada.

Antes de iniciar mi estancia en Las Tuercas, he viajado a Benidorm para conocer la clínica. Lo he hecho en avión y he estado un día entero , pasando test y reconocimientos psicológicos previos a mi ingreso.  Me he dado en cuenta que , en realidad, esto es un SPA para gente que dice que está estresada o que tiene una crisis existencial. Finalmente, voy a hacer una cura de reposo básica ya que han considerado que mi depresión es exógena y que lo que necesito es…desconexión. Lo que ellos no saben, es que sólo me desconecto, matando…  Al final, me voy a pasar unos días de masajes, piscinas climatizadas, ejercicios en el mar y siestas .Muchas siestas…No se me ocurre mejor forma de prepararme para mi misión.

En mis paseos de reconocimiento del terreno (necesario para toda asesina en serie que se precie) he descubierto la casa. Está abandonada y aislada. Muy aislada.

Sólo la ocuparé unas horas…

Todo el proceso de planificación ha sido arduo, muy costoso y estoy agotada. Sé que me queda aún, un largo camino por recorrer. Si todo va bien en Benidorm, deberé plantear la tercera víctima y, después,  la forma de significarme al mundo como La Asesina del Pollo pero sin desvelar mi identidad…De momento, mi satisfacción es personal y muy íntima y no necesito hacerlo saber al mundo  pero, claro, si sigo estrictamente las características más significativas de una asesina en serie, en algún momento deberé mostrarme. Y elegir a un poli, que será buen tío e intentará pillarme …  Será mi némesis. Tendré mi propio gran enemigo…

Esto me marea. No sé si estaré preparada… No sé si sabré hacerlo…

No debo precipitarme. Ya se verá… Ahora, toca Paco.

Tengo que empezar a pensar en mi maleta. No debo olvidar afilar mis tijeras.

Con Paco, me apetecen las tijeras…

Dentro de dos días, ingreso en Las Tuercas.

 

NB : Los Capítulos anteriores de La Asesina del Pollo, aquí.