Tengo fotos de la camelia con flores preciosas y noticias del petirrojo. Por la noche, veo la luna creciente, muy bonita. Llueve por un rato y me parece una gran noticia. Son cosas que forman parte de las entradas imperfectas de este blog y que cualquier semana, aparecerían por aquí en forma de post, pero, desde que Putin ha atacado, ha invadido y está masacrando al pueblo ucraniano, no me sale nada. Todo me parece de una gran frivolidad ante la piel de gallina continua que me producen las noticias y las imágenes, sobre todo, las imágenes.
No me he quedado en blanco, me he quedado en color azul turquesa y amarillo pero en pausa.
…para describir el horror de una guerra que estamos viviendo , en directo, con el corazón encogido ante el sufrimiento del pueblo ucraniano y la impotencia , como civilización civilizada (?), ante la locura.
Un amigo ilustrador, me hizo un dibujo para un apartado del blog que se llamaba “Er quejío “.
Según la RAE, un verbo simétrico es el que denota un estado, acción o proceso que requiere la participación de varios seres.
Por ejemplo: convivir, debatir,coincidir… También, combatir que está de actualidad, como respuesta a un verbo que no es nada simétrico: atacar.
Provocar una guerra es la manifestación más miserable del ser humano. Y se hace pensando en la asimetría del que domina y se cree vencedor, pero, al final, hay simetría en la guerra. Todos pierden. Todos perdemos.
Y, aún sabiéndolo, con la certeza de las consecuencias aprendidas de guerras pasadas, ahí estamos. Atacando, combatiendo…
Ahora, solo queda sentir una tristeza profunda. Y no hay verbo que la recoja.
Si hay alguien que siga este blog desde allí, os informo que en aproximadamente dos semanas ( se estima el 4 de marzo) un cohete que ya es inservible impactara en tu territorio.
Como no se ha encontrado un contenedor apropiado para “basura espacial”, los terrícolas la dejamos que vaya a su órbita, y se desintegre o se estrelle donde buenamente pueda. Total, el universo es enorme y esto es una minucia.
Eso sí, según la NASA, monitorizaremos y estaremos atentos al cráter nuevo que te vamos a provocar.
Un saludo desde aquí abajo.
Firmado : terrícolas, expertos en ensuciar los ecosistemas.
Tantos días con la luna escondida tras las nubes que hoy mi cámara ha preferido el sol.
Es mejor momento porque aún hay luz, no como en la oscuridad de la noche en la que nunca descarto una visita de algún alienígena, interesado en saber más de nosotros.
Para mi sorpresa, es en esta fantástica puesta de sol cuando pasa. Aparece ante mí, un ser diminuto que dice venir de una galaxia de la que no entiendo el nombre. También se postula como una raza de inteligencia superior que nos pueden ayudar a mejorar. Solo debo contestarle a una pregunta:
¿Cuántas guerras hay en este planeta?
Me viene a la cabeza el conflicto de la pobre Ucrania, entre Rusia y EEUU y se lo digo. Pero pienso en Siria, Libia… Le pido que espere un momento y se lo pregunto a Siri.
Guerras en Yemen, Siria, Libia, Etiopía, Mozambique, República Democrática del Congo y Haití. Golpes de estado que pueden desembocar en guerra en Chad, Guinea-Conakry, Mali, Níger, Sudán y Myanmar. Conflictos serios como el de Palestina e Israel, el del Sahara, Marruecos y Argelia. También en Colombia y Nicaragua, entre otros.
Además, hay 32 países que representan un 28% de la población mundial que viven bajo una dictadura o régimen totalitario.
El pequeño ser me observa consternado. La siguiente pregunta era sobre los umbrales de pobreza, pero, ante la avalancha de guerras y conflictos armados, desiste de su misión.
Desaparece en su mini nave.
No he podido decirle que una de cada diez personas en este planeta vive por debajo del umbral de pobreza.
Aunque de forma irregular, sigo intentando escribir la novela que inicié en el 2019. El título provisional es “Zapatos de tacón del 46” ya que se basa en la historia de mi abuelo. Un zapatero de Barcelona que confeccionaba zapatos para artistas de las salas de espectáculos (más frívolas), en la dura posguerra y en plena dictadura franquista.
Para ir escribiendo, necesito profundizar en la parte de documentación y he leído mucho sobre la época. Empecé en 1934 y, ahora, ya estoy inmersa en la Guerra Civil. Además, como uno de los protagonistas es alemán, también leo material del Tercer Reich, la evolución del movimiento nazi y la II Guerra Mundial.
Y, en estos tiempos de tanta polarización y crispación política, del auge de la extrema derecha, de voces que hablan de guerra, invasión y conflicto, no puedo dejar de preguntarme cómo hemos sido tan incapaces de aprender del pasado. Tendríamos que conocerlo mejor, diseccionarlo, debatirlo sin sesgos de ideologías ya anticuadas y saber qué es lo que no debemos repetir. Eso, claro, si queremos preservar la especie.
Y parece que la cosa está como decía aquel (no sé quien es el autor de la frase): “Aquí cada uno va a lo suyo menos yo que voy a lo mío”.
Como apunte: Hace 86 años, el 6 de febrero de 1936, se celebraban los IV Juegos Olímpicos de Invierno de Garmisch-Partenkirchen. Fueron los primeros juegos olímpicos del Tercer Reich y participaron 28 países. La ceremonia de inauguración fue presidida por Adolf Hitler. El Estadio Olímpico estaba lleno con 20.000 espectadores, engalanado con la bandera de los Juegos Olímpicos, en clara competencia con la bandera alemana (con la esvástica). En el equipo alemán, uno de los 55 participantes, era de origen judío, Rudi Ball, miembro del equipo de hockey sobre hielo. En principio fue excluido del equipo por cuestiones étnicas. Fue readmitido tras la valerosa denuncia de Gustav Jaenecke, estrella del deporte germano.