Hoy, 20 de febrero, se celebra el Día Mundial de los Camarógrafos y los Fotógrafos.
Feliz día a todas las personas que se dedican a ello de forma profesional, a quienes lo practican por hobby, a los maestros y a los genios… pero, sobre todo, a quienes, con una cámara al hombro, se adentran en conflictos armados, zonas devastadas y revueltas sociales. Con sus fotos y vídeos —a menudo exponiendo su integridad física— nos informan, construyen memoria visual y nos ayudan a comprender una realidad que, en estos tiempos, resulta cada vez más difícil de descifrar.
Hoy, su transmisión de lo que sucede, sin tapujos ni filtros, vale más que nunca. Porque en 2026 las imágenes pueden recrearse, modificarse, manipularse o falsearse con una facilidad y un realismo inéditos gracias a la IA, hasta el punto de confundirnos.
Por eso, la mirada humana detrás de una cámara es, muchas veces, la única garantía de que lo que vemos ocurrió de verdad. No son robots ni algoritmos. Están allí. Y nos lo muestran.
Ruinas de Guernica tras el bombardeo (26 abril 1937)
Foto : Bundesarchiv, Bild 183-H25224 / o. Ang., “Guernica, Ruinen” (1937). CC BY-SA 3.0 DE (vía Wikimedia Commons).
Gimme Shelter -Dame Refugio- (1969): la canción de The Rolling Stones que sigue sonando actual en 2025.
El título y la letra deGimme Shelter, grabada en 1969, nos recuerdan que nuestra evolución —en lo que respecta a la concordia y al entendimiento humano— avanza con una lentitud desesperante. Hace ya56 años, Mick Jagger cantaba “dame refugio” y advertía de que la guerra estaba a solo un disparo de distancia.
Hoy, en2025, seguimos conviviendo con conflictos armados y millones de personas continúan necesitando refugio. No parece que hayamos aprendido demasiado.
Este tema alude a los horrores de laguerra de Vietnamy al clima de amenaza permanente que marcó una época. Aunque nunca fue lanzado como sencillo, con el tiempo se convirtió en uno de los temas favoritos del público en los directos deThe Rolling Stonesdesde sus primeras interpretaciones.
La crítica la considera una de las mejores grabaciones de la banda y, también, una de las grandes canciones de la historia del rock.
Y, aun así,Gimme Shelterno termina mal. Con toda la energía del rock y una letra demoledora, la canción se cierra con una estrofa que deja espacio para la esperanza:
I tell you… Love, sister, It’s just a kiss away…
Necesitamos ir más rápido en lo de la humanidad para que el significado de esta canción quede, por fin, definitivamente desfasado. Porque el amor —como decía Jagger— está a solo un beso de distancia.
NB 1 : En el contexto de la canción Gimme Shelter , shelter no es solo un lugar físico, sino protección frente al caos, la violencia o la guerra.
NB 2 : Gimme Shelterfue clasificada en el puesto nº 38 deLas 500 mejores canciones de todos los tiempos, según la lista publicada en 2004 por la revistaRolling Stone.
En invierno, los plataneros se quedan como esqueletos elegantes: ramas desnudas, cielo limpio y esas bolas cargadas de polen, esperando la primavera.
Estos días se han balanceado con frenesí por el episodio de viento fuerte que hemos tenido en la zona. Mirando su baile, de repente vi algo blanco colgado en lo alto de las ramas.
De lejos era un trapo. Una camiseta. Una sábana pequeña… Y durante unos segundos —qué fácil es esto— pensé: una señal. Una de esas señales tontas y necesarias que una se inventa para esperanzarse.
Me pareció una bandera de la paz. Un deseo. Una señal del futuro… pero hice zoom.
No era tela. Era plástico.
Una bolsa atrapada entre las ramas, una “enseña” blanca que no debería estar ahí.
Lo inquietante no fue la bolsa, sino lo bien que imitaba la paz desde lejos.
La próxima vez que vea algo blanco en lo alto de un árbol, volveré a pensar —por un segundo— que es una bandera de las buenas, la única buena. Y luego no haré zoom.
He encontrado un disfraz y una varita mágica. Recuerdo perfectamente el día en que mi abuela me regaló este vestido de hada. Causé sensación en una fiesta de disfraces…
Mi precioso vestido llamaba la atención porque parecía de verdad. La pedrería brillaba, y los hilos dorados de los bordados de flores y corazones lucían en mil destellos. La seda era suave y liviana. Los demás disfraces parecían más de “plástico”, con encajes rígidos y rasos con electricidad estática.
Miro la falda abullonada y aquel corpiño de mil colores, y me doy cuenta de que el disfraz sigue siendo precioso. Es una pena que mi cuerpo exceda la talla, porque mi mente aún conserva algo de aquella niña. Acaricio la seda y, entonces, recuerdo las palabras de mi abuela. Llegan a mí con precisión, casi textuales. El vestido es un verdadero vestido de hada, y la varita…
La varita es real. Funciona, vamos.
La he cogido y la he movido en círculos. Tres, para ser exactos. Mientras se ejecuta el movimiento, se debe recitar “Fru-Fru” seguido de lo que se desea conseguir. No lo he hecho, porque esta vez he recordado las instrucciones de la abuela: solo se puede utilizar una vez en la vida.
Jugueteo con la varita… Pensaré en ello. Si la uso, no debo olvidar que lo que pida se cumplirá de forma literal. Eso me lo recalcaba mucho la abuela: L-i-t-e-r-a-l.
Enciendo la televisión. Están dando las noticias. Casi 300 millones de niños viven atrapados en países afectados por la violencia y los conflictos armados. Aparecen imágenes de niños en Gaza, en Sudán, en Ucrania… Más imágenes de niños en balsas, en el mar, atemorizados. Señores con corbata hacen números: cuántos pueden entrar, cuántos no dejarán ni acercarse, cuánto costarán los que logren cruzar, qué países bombardear, qué guerras librar…
Pienso en esa frase de Mafalda: “¡Paren el mundo, que me bajo!” En la tele, misiles en directo. Sí, definitivamente me quiero bajar.
Me concentro en la varita. Y trazo los tres círculos.
Y en el tercero digo: “Fru-Fru”. Y cuando voy a añadir ese “algo” que debo pedir, mi mente —traicionera—, que ha estado repitiendo esa frase “¡Paren el mundo, que me bajo!”, toma el control, y son esas palabras las que conducen mi deseo.
Las recito, mientras el círculo se cierra.
La varita chisporrotea, y siento que todo se detiene. Y que yo salgo, expulsada, hacia el espacio exterior.
Las pelotas de playa en una zona de la costa mediterránea oriental.
Las pistolas de agua.
Ovila Lanö es una artista digital contemporánea que explora la paradoja entre guerra y paz a través de lo artesanal. En su serie más destacada, “Wool not War”, reinterpreta armas—tanques, pistolas, granadas—tejidas con lana (ovillos), creando imágenes poderosamente simbólicas que aluden a la transformación del conflicto en ternura y resistencia pacífica .
La piedra está harta. Décadas, siglos, milenios viendo cómo la humanidad tropieza con ella una y otra vez.
Tropezamos. Siempre con la misma piedra. Le hemos puesto nombres: ideología, religión, patria, mercado, orgullo, algoritmo. A veces la pintamos de colores y la llamamos bandera.
Podríamos aprender. Podríamos esquivarla. Pero preferimos tropezar con estilo, grabarlo en TikTok y culpar al suelo.
Me imagino a mi madre, esta mañana, que ya estará con sus amigas , en el súper de turno y carrito en mano, preparada para hacer acopio de existencias.
Lo ha visto en las noticias: hay que preparar un kit de supervivencia.
Me pregunta si va a haber una guerra.
Imagínatelo.
Ya hay guerras pero están lejos…
Eso no se lo digo. Le digo que tranquila, que nadie está tan loco como para llegar a eso pero el telediario , me quita credibilidad.
Dudo y lo nota.
Me dice que no me preocupe, que ella comprará los kits de supervivencia para todos. Esta decidida. Menos lo del agua, que me pide que lo haga yo online porque se puso ósmosis para no tener agua embotellada y mira ahora.
Y no le digo que no a nada aunque no me puedo imaginar que vayamos a necesitar el kit ( me cuesta volver a escribir «de supervivencia» ) pero ¿era imaginable todo lo que está pasando ahora mismo en el mundo?
Al despedirnos, me da una radio porque ella tiene varias.
Dicen que será útil para estar informados en caso de necesidad.
Imagínatelo…
Prefiero que al poner esa radio suene este otro Imagine.
Grandpa Elliott con su armónica, Clarence Bekker desde Amsterdam y el propio Lennon , a partir del minuto 3:06.
Hay que añadirlo al kit, es necesario para la supervivencia…
Imaginad que no hay paraíso es fácil si lo intentáis ni infierno a nuestros pies en lo alto solo el firmamento imaginad todo el mundo viviendo el hoy.
Imaginad que no hay países no es difícil hacerlo nada por lo que matar o morir y tampoco religiones imaginad a todo el mundo viviendo su vida en paz.
Diréis que soy un soñador pero no soy el único quizá algún día os suméis a nosotros y el mundo será de todos.
Imaginad que no hay propiedades me pregunto si podréis hacerlo que no tiene por qué haber avaricia ni hambre una hermandad humana imaginad que todos compartimos el mundo.
Parecen irreales, como si viéramos capítulos de una serie de éxito, con grandes efectos especiales. Una de esas distópicas, repleta de tópicos recurrentes:
Ocurren cosas que, al principio, parecen insignificantes.
Los protagonistas se acostumbran a guerras y cadáveres, incluso de niños.
El planeta sigue consumiéndose sin que nadie logre detener su degradación.
Locos y payasos llegan al poder. La gente observa, pasiva, consciente de que debe actuar como sociedad, como humanidad, pero no lo hace. No sabe cómo. Solo mira. Incrédula.
Anuncian que un meteorito se acerca a la Tierra con cierta probabilidad de impacto.
La probabilidad aumenta.
Mientras siguen en sus guerras , carecen de tecnología para evitar la colisión, como hizo Bruce Willis, en Armageddon.
El meteorito impacta.
La humanidad se extingue.
El planeta renace. Surge otra humanidad, teóricamente más consciente y feliz.
Me viene a la cabeza el dicho: La realidad supera la ficción. Y así estamos. Los eventos reales pueden resultar más sorprendentes, inverosímiles o impactantes que cualquier historia imaginada.
De nuevo, recurro al querido Bruce . Necesitamos un giro de guion urgente y contundente, como en El sexto sentido, para que esta temporada de nuestra serie tenga un final verdaderamente bueno. Bueno para todos.