Todas las armas, hechas de ovillos de lana.

Tanques, pistolas, granadas.


Batallas.

“Wool not War” por la artista digital Ovila Lanö

Todas las armas, hechas de ovillos de lana.

Tanques, pistolas, granadas.


Batallas.

“Wool not War” por la artista digital Ovila Lanö


Me imagino a mi madre, esta mañana, que ya estará con sus amigas , en el súper de turno y carrito en mano, preparada para hacer acopio de existencias.
Lo ha visto en las noticias: hay que preparar un kit de supervivencia.
Me pregunta si va a haber una guerra.
Imagínatelo.
Ya hay guerras pero están lejos…
Eso no se lo digo. Le digo que tranquila, que nadie está tan loco como para llegar a eso pero el telediario , me quita credibilidad.
Dudo y lo nota.
Me dice que no me preocupe, que ella comprará los kits de supervivencia para todos. Esta decidida. Menos lo del agua, que me pide que lo haga yo online porque se puso ósmosis para no tener agua embotellada y mira ahora.

Y no le digo que no a nada aunque no me puedo imaginar que vayamos a necesitar el kit ( me cuesta volver a escribir «de supervivencia» ) pero ¿era imaginable todo lo que está pasando ahora mismo en el mundo?
Al despedirnos, me da una radio porque ella tiene varias.
Dicen que será útil para estar informados en caso de necesidad.
Imagínatelo…

Prefiero que al poner esa radio suene este otro Imagine.
Grandpa Elliott con su armónica, Clarence Bekker desde Amsterdam y el propio Lennon , a partir del minuto 3:06.
Hay que añadirlo al kit, es necesario para la supervivencia…
Otra de esas joyas de Playing for Change.
Imaginad
Imaginad que no hay paraíso
es fácil si lo intentáis
ni infierno a nuestros pies
en lo alto solo el firmamento
imaginad todo el mundo viviendo el hoy.
Imaginad que no hay países
no es difícil hacerlo
nada por lo que matar o morir
y tampoco religiones
imaginad a todo el mundo
viviendo su vida en paz.
Diréis que soy un soñador
pero no soy el único
quizá algún día os suméis a nosotros
y el mundo será de todos.
Imaginad que no hay propiedades
me pregunto si podréis hacerlo
que no tiene por qué haber avaricia ni hambre
una hermandad humana
imaginad que todos compartimos el mundo.
Tiempos sombríos y extraños.
Parecen irreales, como si viéramos capítulos de una serie de éxito, con grandes efectos especiales. Una de esas distópicas, repleta de tópicos recurrentes:

Ocurren cosas que, al principio, parecen insignificantes.
Los protagonistas se acostumbran a guerras y cadáveres, incluso de niños.

El planeta sigue consumiéndose sin que nadie logre detener su degradación.
Locos y payasos llegan al poder. La gente observa, pasiva, consciente de que debe actuar como sociedad, como humanidad, pero no lo hace. No sabe cómo. Solo mira. Incrédula.

Anuncian que un meteorito se acerca a la Tierra con cierta probabilidad de impacto.
La probabilidad aumenta.
Mientras siguen en sus guerras , carecen de tecnología para evitar la colisión, como hizo Bruce Willis, en Armageddon.
El meteorito impacta.

La humanidad se extingue.
El planeta renace. Surge otra humanidad, teóricamente más consciente y feliz.

Me viene a la cabeza el dicho: La realidad supera la ficción. Y así estamos. Los eventos reales pueden resultar más sorprendentes, inverosímiles o impactantes que cualquier historia imaginada.
De nuevo, recurro al querido Bruce . Necesitamos un giro de guion urgente y contundente, como en El sexto sentido, para que esta temporada de nuestra serie tenga un final verdaderamente bueno. Bueno para todos.
Ojalá.


Se han coordinado en secreto.

Nadie sabe nada, nadie ha oído nada…

Las calles de las ciudades y pueblos, han amanecido con obras de arte en sus paredes.

Colores y símbolos por la paz, para contagiar esperanza , para compartir la belleza.

Para que nadie olvide que somos muchos y no estamos solos.

#ArtRevolution

Sí. Ha sido el mayor éxito de ventas a nivel mundial de un producto de consumo masivo. Supera todas las expectativas. Todo comenzó el Halloween pasado, con la aparición de un disfraz compuesto de una chaqueta y una máscara blanca. De la máscara no se sabe nada, pero la chaqueta —como se descubrió después— otorgaba a quien la vistiera la actitud de la «indiferencia».

La indiferencia es la falta de interés o preocupación ante algo o alguien; es la ausencia de reacción. Esta actitud puede considerarse negativa o positiva, según el contexto. Si lo que hay es una falta de empatía ante, por ejemplo, el sufrimiento humano o la injusticia social, esta actitud es un defecto. En cambio, si mostramos indiferencia ante críticas destructivas o provocaciones, estamos haciendo gala de un gran equilibrio emocional. En ese caso, la indiferencia es una cualidad.
El equipo de marketing encargado de promocionar la chaqueta en medios digitales, redes sociales, medios físicos y convencionales como la televisión y la radio, adoptó un eslogan estoico: «No hay que preocuparse por las cosas que no podemos controlar. La indiferencia es muestra de sabiduría». Lo que pasa es que lo pronunciaba Brad Pitt, y la chaqueta se empezó a vender como churros.

Mi vecino, el que reciclaba hasta el último resto de material orgánico e inorgánico que entraba en su casa, se la compró. Había invertido sus ahorros en placas solares, en un coche eléctrico y en siete cubos de clasificación para reciclar. Jamás utilizaba bolsas de plástico e intentaba gastar la mínima cantidad de agua, siguiendo las recomendaciones del gobierno ante la alerta de sequía… Ahora ya no lo veía en los contenedores con sus bolsas separadas, y llevaba una moto que rugía al arrancar.
Cuando le pregunté por qué se había comprado la chaqueta, me respondió que, aunque él se preocupara por el planeta, era tal la cantidad de seres humanos que no lo hacían que su aportación, tan minúscula, no iba a servir de nada. Así que, mejor ser indiferente. La moto era un sueño de juventud.
«La población tiene la sensación generalizada de que lo que pasa en el planeta escapa a su control. No sirven los sacrificios personales, las grandes manifestaciones, las huelgas, ni las elecciones en los países que lo permiten. Las decisiones las toman otros, por todos los demás. El calentamiento del planeta sigue in crescendo, las guerras no se detienen, la desigualdad económica se hace más extrema, las sociedades se polarizan… Ni siquiera la esperanza en las generaciones futuras detiene esta sensación de que esto ya se nos ha ido de las manos hace tiempo». Me lo dijo tan convencido que casi me la compro.

Vuelve a ser el disfraz más vendido para Halloween.
Este año, el anuncio de la chaqueta es espectacular. La lleva puesta un tal Epicteto, un filósofo estoico, que, mirando directamente a cámara, dice: “No son las cosas las que nos perturban, sino la opinión que tenemos de ellas.»
Pero a mí la chaqueta me da miedo. Yo tengo «opiniones» y me preocupa que controlen mi indiferencia, que decidan a qué estímulos debo responder y quién lo hace. No se lo he dicho a mi vecino, que ya parece de una secta, pero en un acto heroico he pegado un mensaje en el tablón de anuncios de la comunidad y en el ascensor:
«El mundo es un lugar peligroso, no por aquellos que hacen el mal, sino por aquellos que miran sin hacer nada con indiferencia». —Albert Einstein.
De momento, no me compro la chaqueta. Y digo «de momento» porque ya he leído que pronto será obligatoria.
Voy a disfrazarme de elefante rosa iluso, como el año pasado, mientras pueda o hasta que me sea indiferente…

Ya se me ha vuelto a caer. Ahí la veo, a mis pies.
Me pasa cada mañana y empieza a ser crónico.
Me despierto más o menos contenta ( eso depende del número de horas que he dormido y la calidad de esas horas), me preparo con un café con leche increíble que me espabila con el aroma y abro la puerta de casa para dirigirme al buzón.
Si todo ha ido bien (últimamente, los del reparto van un poco locos) tengo la prensa matinal, calentita o fresquita (depende de la estación). Mientras realizo todo este proceso matinal, aún no se me ha caído…
Me siento en la mesa de la cocina.. El olor a papel y tinta me reconforta…Si analizo la secuencia de acciones, puedo constatar que aún no se me ha caído.
Entonces, llega el momento. Me detengo en la portada .
Ya me está bajando hacia el estómago cuando llego a la sección de Internacional. Las fotos de unos niños . Guerra. Guerras. Un bombardeo. Escudos humanos. Niños. Niños.
Siento como se desliza por mis piernas y llega a mis pies .
Siento que se me escapa…
Hace ese ¡Plof! atenuado y la veo.
Ahora mismo, no tengo alma. Se me ha caído a los pies…
Me agacho y la recojo.
Debo recordar comprar más tiritas aunque sé que no sirven de nada. Somos muchos , la mayoría, a los que se nos ha caído el alma a los pies pero parece que no nos ven. O no nos quieren ver.
Mientras tanto, la empresa que vende las tiritas se está haciendo de oro…
Hace 14 años , publiqué un post en este Blog que titulé “Un mundo Non Perfect”. Ese 6 de enero del 2009, en la portada de La Vanguardia, aparecía la foto de un Rey Mago sonriente con una niña preciosa en brazos y un segundo titular, de otra noticia de actualidad : «Lucha cuerpo a cuerpo en Gaza» .
Finalizando 2023, las guerras continuan. Nuevas , eternas y las que se repiten. Muchas.

Este es el mundo imperfecto que hemos creado después de tantos siglos de ensayo y error y en el que nos ha tocado vivir . La violencia entre seres humanos, genéticamente hermanos, todos de la misma raza -la de la humanidad-, todos habitando el mismo planeta, despertándonos bajo el mismo cielo, viendo la misma luna…¿ Cómo puede ser? ¿Como nos negamos el deber de utilizar el don más mágico que tenemos ?

Los seres humanos nos podemos comunicar de manera inteligente. Nos podemos dedicar a procesar la información que nos da el otro, compararla con la nuestra , podemos negociar y tomar decisiones en aras del bien común. Es nuestra única salida : entendernos todos.
Es muy difícil acabar con la violencia. Es como uno de esos virus, de alta resistencia, que se niega a abandonar su huesped. Pero debe haber algún camino y hay que descubrirlo . Somos muchos más , en ese conjunto llamado humanidad , que quiere la concordia y no aceptamos la violencia como argumento. No hay que olvidar esa superioridad numérica, para tener esperanza. Aunque sea pequeñita.

Una estrofa de la canción de Sopa de Cabra “Si et quedes amb mi” dice :
Despinta les banderes
I fes-ne un gran llençol
Per sobre les fronteres
Podràs sentir-me a prop
Despinta las banderas /Y haz una gran sábana /Por encima de las fronteras/Podrás sentirme cerca.
Toca despintar banderas y que todas sean blancas.

Foto de samantha woodford en Unsplash
Tengo un amigo, jardinero aficionado, que, cuando viene a casa , me trae una planta e inspecciona las que tengo.
Este año, ha llegado de visita pero sin la plantita de rigor. No solo eso, le he enseñado los incipientes capullos de la camelia y los ha mirado sin interés. “Total, no creo que lleguemos a verlas”. Acostumbrada a sus pésimas predicciones durante la pandemia, no le hago ni caso. Es un conspiracionista -pesimista pero en un nivel bajo. Lo puedes atrapar y desviarlo de sus teorías con facilidad.
Me preocupa que ya no demuestre esa pasión por los arbustos y las flores pero se ha instalado en un estado de absoluta certeza con dos opciones : Opción A) Guerra Nuclear y/o Opción B) Meteorito. Se le pasará , espero. No creo que pueda vivir sin regar sus plantas.
Cuando se va , aprovecho para leer la prensa del día : Estados Unidos recomienda a sus ciudadanos abandonar Rusia. Putin amenaza con armas nucleares. Empiezan las revueltas populares en la propia Rusia y en Irán. En el ámbito científico, están intentando enviar un cohete a la luna, y con todo lo que ha mejorado la tecnología en cinco décadas, no hay manera de qué despegue. Hay interés por volver allí. Una misión de la NASA ha enviado una sonda-artefacto a impactar contra un meteorito para ver si pueden desviarlo en el caso, hipotético, que pudiera ocurrir en el futuro. Vale.
Miro mi camelia. Ya empieza el ciclo que anuncia esas preciosas flores que aparecen en invierno. Por primera vez, me pregunto si las veré. Si estarán. Pero la incertidumbre se me pasa rápido. Desgraciadamente, hay factores incontrolables para un simple humano como yo. No puedo hacer nada para evitar que un loco la líe con bombas nucleares y si viene el meteorito, ya me dirás. Combustionaremos juntas, la camelia y yo.
Así que me voy a regarla y a cuidarla. Y le haré fotos que enviaré a mi amigo jardinero pesimista.
Tengo confianza en estos capullos…
Mi madre está en estado de alarma constante.
Ya no sabe si habrá pollo ( ha oído en la tele que escaseará por la falta de grano para alimentarlos), si habrá pescado (ha oído en la tele que el cambio climático ha hecho que no haya pesca normal en los caladeros y que los pescadores lo tienen complicado con el encarecimiento del combustible), si habrá carne ( lo mismo que con el pescado), si habrá pan ( ha visto en la tele los problemas con el trigo y el arroz!), si le cortarán el agua de casa ( ha visto en la tele la sequía alarmante), si podrá poner la calefacción este invierno, si… Para ella, es el fin del mundo. Menos mal que lo de la escasez de hielo le da igual…
Mi madre tiene 85 años y ve la tele, en la que cada día hay una alarma dramática y sí, es verdad. Es dramático : hay una guerra muy cerca, hay emergencia climática ( ya no es crisis, es emergencia), las cosas no están bien en general, pero debo preservar su salud así que le he aconsejado no ver la tele, exceptuando “Tierra amarga”.
Es por su bien.

-. ¿Qué les pasó?
-. Ya sabes que hay dos tipos de planetas: los evolutivos y los involutivos . La tierra pertenecía a esta segunda categoría. Su destino era retroceder inexorablemente hasta convertirse en lo que es hoy. Los terrestres captaron señales de nuestro planeta evolutivo. Fue un fallo muy grave de los mecanismos de ocultación pero no hubo consecuencias. No llegaron más allá y se enzarzaron en sus disputas estériles , tan características de los involutivos. Hay planetas que involucionan por catástrofes naturales pero aquí, hay involución de grado 10: es la especie la que la ha provocado.
Desde la Cámara de Observación, los mandos de la operación observan la superficie terrestre. Habían pasado cien años desde que habían sido detectados y era necesario realizar una supervisión del estado del planeta .
No pueden salir del habitáculo ya que las temperaturas son muy elevadas y la atmosfera es irrespirable pero a lo que más temen es a los supervivientes humanos. Aún quedan unos pocos. Siguen luchando entre ellos derramando sangre hermana . Siguen las guerras. Siguen destrozando el ecosistema. Sigue la hambruna. Sigue la desigualdad. Sigue el retroceso en los derecho básicos. Siguen sin entender qué es el bien común.

-. Calculo cien años terrestres más y ya estará como Marte.
El Supervisor Mayor se coloca la mascara y activa la Cámara de Observación.
–Vámonos antes que nos detecten. Dicen que estar expuestos más de 15 minutos a la involución es contagioso…

Foto 1 de Ehimetalor Akhere Unuabona en Unsplash.
Foto 2 de Visual Karsa en Unsplash en Unspash.
NB1 : En junio del 2022, el telescopio chino (FAST), también conocido como «Sky Eye» detectó señales que , en un principio, clasificaron como de origen extraterrestre. Al poco tiempo, fue desmentido por Dan Wertheimer, investigador del programa de Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre (SETI) de la Universidad de Berkeley (California). Son radiofrecuencias terrestres…
NB2 : (RAE ) involución
Del lat. involutio, -ōnis ‘circunvolución’, en lat. tardío ‘acción de envolver’.
1. f. Detención y retroceso de una evolución biológica, política, cultural, económica, etc.