Hope.

Viene de : Taller Virtual de Relato

Ejercicio nº 3

Tal vez este sea el ejercicio que más me ha costado. Lo he tenido que re-escribir y corregir varias veces. Una de las cosas más importantes que estoy aprendiendo, es la necesidad de realizar esta tarea de revisión exhaustiva. Mi forma de escribir es impetuosa y cuando acabo, acabo. Si algo estoy entendeiendo es que , realmente, nunca se acaba definitivamente.

El ejercicio consiste en escribir un texto a partir de esta premisa : A Óscar lo despiden de su trabajo y con la indeminización decide comprarse un barco e irse a vivir a un pueblo costero. Se debe construir un relato ( y su conflicto) entre el momento del despido y el que empieza a navegar.

HOPE

Óscar había llamado a sus padres, emocionado.  Había estado a bordo de Hope, así había bautizado a su barco, y había salido para ver cómo se sentía navegando.

¡Paco! ¡Ya tiene el barco! Óscar se va a ir. ¿Qué vamos a hacer, por Dios?

Paco hace ya cinco minutos, que ha desconectado del discurso angustiado de su mujer. Lo peor es que sabe que ella tiene razón. Algo le está pasando a Óscar. No sabe qué es.

Hasta hace un año, todo transcurría con normalidad. Había días que Óscar parecía exaltado, hablando de “datos confidenciales” y “catástrofes inminentes” pero como siempre había sido muy activista, no le dieron más importancia. Había trabajado durante diez años en el Departamento de Ingeniería Hidráulica del CSIC y siempre lo habían tenido muy bien considerado hasta que empezaron esos ataques de pánico…

Con la indemnización por su despido, se había comprado un velero.

Paco se sorprendió cuando supo que su hijo había invertido la totalidad de su capital en lo que llamaba Proyecto Hope. Se había obsesionado con el velero, centrándose en todos los detalles:  desde la última tecnología para que la embarcación fuera ligera y resistente y pudiera superar las condiciones extremas del mar hasta el abastecimiento de electricidad gracias a la combinación de las energías solar, hidráulica y eólica. Llenó el barco de comida, ropa y un botiquín completo que incluía material quirúrgico. Les dijo que tenía espacio y provisiones para ocho personas y aunque la familia y los amigos le intentaban convencer de que no se fuera, él hacía todo lo contrario: intentar convencerlos a todos, de que esa era la única salida.

-Oscar se va. Se va. No hemos podido hacer nada. ¡Nada! Me siento impotente… Allí sólo, en el mar… ¿Qué vamos a hacer?

Paco oye murmurar a su mujer, pero se siente confuso y muy acalorado. Una ola de calor invade Europa. Es la más alta registrada en el último siglo. La sensación de ahogo es intensa. Hay muy poca gente por la calle. El gobierno emite comunicados de alerta de forma continuada: No salgan, beban mucha agua. Se prevé que la ola de calor durará una semana y después, todo volverá a la normalidad.  Por un momento, siente envidia de Óscar. Estaría, ahora mismo, surcando las refrescantes aguas del mar.

La despedida había sido dramática. Su hijo continuaba ofuscado y afirmaba que nada volvería a ser normal. Sus palabras se repetían sin cesar en su mente. Había algo que no sabía descifrar. Un chico tan sereno, racional, científico…

– Papá, Mamá, Hacedme caso. Os lo pido con todo mi corazón La contaminación ha alterado las corrientes marinas. El deshielo ha aumentado el nivel del mar a límites inimaginables. Hubiesen hecho falta dos siglos para llegar a este escenario, pero lo hemos conseguido en un tiempo récord. Va a pasar ahora: el mayor caos natural de la historia de la humanidad. Están engañando a la población ante una catástrofe inminente que ya es imparable. En un par de días, el agua anegará buena parte de las playas del Mediterráneo y se teme que muchas poblaciones costeras desaparecerán bajo el mar. Todos vosotros despareceréis bajo el mar. ¡Todos! Mamá, Papá. Por favor. Por favor. Confiad en mí.

Deja de pensar en todo aquello cuando unas extrañas sirenas invaden la ciudad. Enciende la televisión: en todas las cadenas lanzan el mismo mensaje de emergencia: Una gran pared de masa marina, avanza hacia nuestras costas. Rogamos a todos los ciudadanos que se agrupen en los edificios más altos y cercanos.

Paco mira hacia la ventana y ve como el mar avanzaba hacia él. En lo alto de uno de los picos que forman las olas, le paree ver una mancha blanca que se desliza con habilidad.

Cierra los ojos y desea que sea Hope.

 

Photo by Ahmed zayan on Unsplash

 

 

Libertad.

Viene de : Taller Virtual de Relato

Uno de los ejercicios del taller, fue escribir un relato a partir de una imagen.

Los latidos de mi corazón retumban en mis oídos. Creo que se oyen desde fuera. Son muy fuertes y se van acelerando cada vez más.

Tengo miedo.

Algo se retuerce en mis tripas y después, sube y baja, baja y sube, sin que yo pueda controlarlo. Mis manos sudan y yo nunca sudo. Eso me puede delatar…

No sé si podré. No podré. No podré. No…Froto mis manos en el delantal. Debo tenerlas secas… No podré. No podré…Entonces, llega él y se sitúa a mi lado, pero un paso adelantado. Huelo su aroma rancio y amargo y mi miedo se hace gigante.

No podré.

Mis latidos me están enloqueciendo y se ha añadido un extraño zumbido. Me estoy mareando. No. No puede ser. Tengo que hacerlo. Solo es un movimiento suave e insignificante pero, para mí, es un acto de valentía, un grito de libertad.

El fotógrafo se prepara para hacer las fotos que servirán de modelo para el pintor. Él ha querido un cuadro. Uno en el que estemos los dos…Vuelvo a oler ese perfume venenoso que emana de su piel y, entonces, siento que algo se activa en mí. El gigante se va empequeñeciendo. Puedo.

Puedo hacerlo.

Es el momento. Los dos están distraídos. Ahora sí que tengo el corazón desbocado y no sé si seré lo rápida que debo ser. Alzo las manos hacia mi severo peinado y desprendo un mechón de cabello.  Lo dejo caer a su libre albedrío, rompiendo las normas, liberándose de la tirantez obligatoria.

Me acaricia el cuello suavemente. Es un destello de lo que siento cuando puedo escapar y estar, a solas, en el prado.  Rememoro esos minutos, con el pelo suelto, meciéndose al viento, tapándome la cara, volando hacia el sol…

Lo he hecho.

Mis manos vuelven a estar recogidas en el regazo.  Deseo sonreír porque sonrío por dentro, pero debo posar con sobriedad para que el pintor pueda reflejar lo que somos. Sé que mi mirada parecerá perdida y en mi boca, el gesto será sobrio, como a él le gusta, pero ese mechón descontrolado estará, allí, reflejando lo que sí soy.

Ya no oigo mis latidos. Ni hay ningún zumbido. Se me ha aposentado el vaivén de mis tripas y la sensación de angustia. Me siento más viva que nunca, eufórica, feliz y, sin saber por qué, poderosa.

Tendrá su cuadro, pero yo no lo veré.

Decido, en ese instante, que ya me habré ido de aquí…

NB :American Gothic ​ es un cuadro de Grant Wood de 1930. El cuadro ilustra a un granjero sujetando una horca y a una mujer rubia, que unos interpretan como su esposa y otros como su hija, enfrente de una casa de estilo gótico rural.

Taller virtual de relato.

Photo by Dan Dimmock on Unsplash
 Después de una investigación de los cursos y talleres virtuales que hay en la red,  elegí la propuesta de Hotel Kafka.

 

“Hotel Kafka es un espacio inclasificable en el que día a día se dan cita todo tipo de creadores que comparten sus inquietudes artísticas. Es un lugar en el que nadie vuelve a ser el que era antes de cruzar su puerta y en el que todo es una excusa para que cada huésped saque el máximo partido a su talento.”

Lo de “inclasificable” me convenció y me apunté al “Taller virtual de relato” para utilizarlo como : 1) terapia anti-todo-lo-tóxico y 2) despertador de mi afición por el relato que estaba en modo “siesta larga “.

Como terapia, me funciona de distractor cerebral. Hace el papel de la meditación o de los paseos por la playa: me lleva a un lugar dónde mi cerebro juega y se divierte. Cuando Ángela me propone un ejercicio, mi mente revolotea por ahí en muchos momentos del día. Después, tengo que escribirlo, leerlo, releerlo, corregir, repensarlo y toda mi energía se concentra, en plan oasis…

No quiero que suene a excusa (sobre todo si mi profe me lee) pero preveía que iba a ser una buena época para dedicarme a esto del Relato Breve, pero por esos imprevistos que te va regalando la vida, son unas semanas en las que mi tiempo es escaso. Aun así, el taller ha conseguido engancharme y, sobre todo, ha reactivado mis ganas de aprender a escribir bien, que buena falta me hace. El material de estudio, los ejemplos y los comentarios a los textos de Ángela, me están haciendo revisar mi forma de escribir y… ¡me lo estoy pasando genial!

 

 

Extintos.

Cuando mi abuelo me decía que llegaría un momento que serían especies en extinción, yo no le hacía caso. ¿Cómo va a pasar eso? ¡Es imposible, abuelo! Nos hablaba de especímenes únicos, muy valiosos, que deberíamos preservar para poder conservar sus características.

Espero que con lo rápido que está evolucionando todo, los podáis clonar. Si no, querido nieto, estáis perdidos.

Noto la mano de mi hijo, encerrada en la mía. Está ejerciendo un poco de presión. Noto su calor y la sudoración que le provocan los nervios. Yo también estoy nervioso. Nunca, hasta hoy, habíamos visitado este Museo

El mundo no ha cambiado tanto como predijo el abuelo…Conflictos, conflictos y más conflictos. Nuestro planeta está en conflicto permanente y…ya hemos aprendido a vivir así. Nos hemos vuelto egoístas y muy superficiales. Lo único importante en estos tiempos es sobrevivir en esta jungla…Sea como sea.

Seas como seas…

Ya estamos en la sala de los Especímenes Únicos. Desgraciadamente, han desaparecido de la tierra. Cada espécimen aparece en un holograma a tamaño real. En la pantalla táctil y flotante que hay en el lateral, se informa que tipo de ser humano es y su característica principal.

1-. Ser Humano Empático

  1. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

extinto

Observamos con atención al Ser Humano Empático. Mi hijo me mira inquieto.

Nos quedan más de diez especímenes por observar. El resiliente, el paciente, el justo, el generoso, el responsable, el solidario…

Todos ellos extintos…

Cuidado con la Puri.

Por si alguién se lo pregunta al acabar de leer :

No tengo ni idea dónde venden el jabón de bergamota y lima.

Lo juro.

Puri era una enamorada de los jabones artesanos. Por mucho gel o mousse hidratante que le pusieras delante, ella prefería su pastillita de jabón. De los de porción, con su forma cuadrada o rectangular. Hecho a mano, a poder ser.

Sus jaboncitos producían crema que no espuma. A Puri le habían explicado que la espuma, era un invento psicológico de la industria de la cosmética.  Y no había más que observar la luminosidad de su piel para confirmar que sus cremosos jabones eran una maravilla.

Prefería los que tenían una base de aceite de oliva a los de glicerina. Tenía un surtido de diferentes aromas que escogía en base a su estado de ánimo: manzana verde con toques de esencia de coco para la alegría; aloe vera y rosas para el amor; melisa y caléndula para relajarse pero el que más utilizaba era el de manzana porque Puri era, ante todo, una persona alegre.

Alegre y bondadosa. Alegre y paciente. Alegre y resignada.

Alegre y complaciente.

Puri no sabía decir “No”. Y tampoco sabía hacer “No”.

Siempre estaba disponible para su familia, para sus amigos, para sus vecinos…

Puri te ayudaba si lo necesitabas…

Puri, cariño, ¿Puedes ir a buscar a Mamá –aunque tú vivas a 2 horas del centro y yo a un cuarto de hora- y llevarla al médico? Puri iba.

Puri, tesoro, ¿No podría hacer tú la cena de Nochebuena? Aunque seamos 18, te apañas mejor en la cocina que yo– Dieciocho adultos (y siete niños inesperados) en casa de Puri.

Puri, no puedo más. Me he enfadado con mi marido (por una tontería insignificante) y quiero quejarme de él durante un par de horas. Me da igual que acabes de llegar de la visita al médico de tu madre. No importa que sospechen que tiene un principio de Alzheimer. ¿Tú, preocupada? Nada, mujer.  Yo te voy a taladrar durante dos horas con mis (insignificantes) problemas… Y Puri escuchaba los lamentos y los “y yo” de la amiga de turno a la que el marido le había dicho que las lentejas estaban sosasPero Puri parecía asumir su condición de “Puri” de forma asombrosamente serena y vivía sus días entre jabones y abusones.

Una mañana, mientras se lavaba la cara con su jabón de manzana verde, descubrió que era la última pastilla que le quedaba. Iba tan ajetreada con los problemas familiares que había olvidado comprar una de recambio. Se dirigió a la Jabonería Rosita, la única tienda de jabones que había cerca de su barrio (a una hora, caminando), y contempló con estupor el pequeño local, cerrado a cal y canto y con un gran cartel: “Se Traspasa”.

Regresó a casa, decidida a buscar en Internet otra jabonería donde comprar productos artesanales, no sin antes pasar a dejar el curriculum de su sobrina en un Bufete de Abogados, recoger las medicinas para su madre, la ropa de la tintorería de su hermano y tomarse un café con su amiga Pepa, que tenía una hija adolescente que la traía por el camino de la amargura (!Esta hija mía, me va a matar!).

Ya delante del ordenador- había ayudado a una vecina anciana a subir la compra y después había estado un rato conversando con ella (para hacerle compañía)  aunque aquella era la vecina que tiraba lejía a la ropa tendida – investigó en los buscadores y encontró dos posibles tiendas de jabones. Visitó las webs de ambas y descartó la Jabonería Marsellesa: no tenían jabón de manzana verde con esencia de coco. Al día siguiente, visitaría “Tu jabón”. Estaba más lejos de su casa pero tenía productos que valían la pena… Además, se había encaprichado de un jabón de canela y vainilla…

Lo tenía en las manos en aquel preciso momento y se estaba deleitando con su aroma…

El intenso olor le recordó su visita de esa tarde a “Tú jabón”. A pesar de estar rodeada de sus jabones preferidos y otros deliciosos como el de rosa mosqueta y violeta africana, se sentía inquieta. La mujer que la atendió le explicó que cada persona tenía asociado un jabón y que éste actuaba en la personalidad de cada uno de forma diferente. Lo de la “personalidad “le pareció escalofriante. El binomio era jabón y piel pero… ¿El carácter? La señora de la jabonería le tendió una pieza: “Este es tu jabón: bergamota y lima. Es el primero en el que te has fijado. Es tu jabón. “.

El cajón de los jabones de Puri acogía más de 20 pastillas (la mitad de manzana verde y esencia de coco) que había adquirido en “Tu jabón”, precisamente , para volver lo más tarde posible y evitar a la extraña mujer. La pieza de bergamota y lima estaba colocada en el fondo del cajón. Casi oculta…

La vida de Puri seguía su curso normal “de la vida de Puri”. Trabajo, familia, amigos,… Su madre había empeorado y , afectada por la situación, se sentía muy triste. En eso pensaba mientras abría el cajón de los jabones.  Sus manos eligieron una de las piezas y se sorprendió al ver el jabón de bergamota. Lo iba a dejar de nuevo,  escondido,  cuando recordó un artículo que había leído en el periódico en el que hablaban de las propiedades antidepresivas de la fruta…

Ese día, se duchó con el jabón de bergamota.  Antes de hacerlo, le dio un mordisquito. Sabía que era una costumbre tonta pero , siempre que lo hacía, recordaba a su abuela, riñéndola (ella siempre se declaraba culpable de las trastadas de sus hermanos) y obligándola a lavarse la boca con jabón.

El aroma cítrico y fresco le pareció revitalizante. Se sentía fresca. Chispeante…

Puri, querida, vamos a quedar para comer. ¡Hace tiempo que no nos reunimos todo el grupo y ya hay ganas! Seremos doce y, claro, los niños. María no puede hacerlo en su casa: esta de obras. Julia y Jaime acaban de poner tarima y dicen que el olor de barniz es muy molesto. Ya sabes que Lucas vive lejos y con los niños no nos podemos meter en el coche tres horas. A mí no me importa hacerlo pero los niños quieren salir de casa y cambiar de aires. ¿Qué te parece en tu casa?

Y Puri contesta: Mira, querida, las tres últimas reuniones de grupo las he hecho yo en mi casa. Venís sin nada, ni una botella de vino barata y, aún peor, os bebéis mis reservas de vino y cava. Los niños son unos maleducados a los que dejáis saltar en mi sofá blanco con las manos pringadas de Nocilla, sin decirles ni mú. Y aprovecho ese “mú” para decirte que ese vestido blanco y negro que llevabas la última vez (y que me preguntaste como te quedaba y yo te dije que “genial”) te hace parecer una vaca. Lo siento, soy tu amiga y te tengo que decir la verdad. Ya me llamarás para decirme en casa de quien es la comida… ¡Ah! Y yo voto por una barbacoa.

Puri también habló con su hermana: Esta semana llevas tú a mama al médico que ya es hora de que lo conozcas. Con su vecina: Señora Eufemia, le ayudaré con la compra que Ud. Ya está mayor, pero cómo vea una gotita de lejía en mi ropa, vengo y saco todo lo que llevo poniendo en los armarios todos estos años y se lo dejó en el salón. ¿Estamos? Con su amiga: Dile a tu marido que cocine él las lentejas: “yo me lo guiso, yo me lo como” así no tendrá problema con el punto de sal…Capullo.

Y, sí, el extraño jabón afectó a la personalidad de Puri que, tras lavarse la boca con él, dejó salir por la susodicha todo lo que le venía. De sopetón. Sin piedad.

Los que la conocían, echaban de menos a aquella mujer alegre y bondadosa. Alegre y paciente. Alegre y resignada.  Y, la verdad,  nadie podía decir que no estuviera alegre. Alegre y descarada. Alegre y combativa. Alegre y segura.  Un “alegre” que hacía que  Puri se sintiera como nunca.

Así que se fue a “Tu jabón” y ante la sonrisa complacida de la dependienta de la jabonería, se llevó todas las existencias de pastillas de bergamota y lima…

Y voy a ir acabando que si se entera que estoy escribiendo su historia para publicarla en este blog , me va a llamar y me va a decir que para mis relatos utilice mis experiencias y no las de otros. ¡Vaya cara, escribir de mí sin mi permiso!-me dirá.

Tal vez se lo debería haber pedido , que esta Puri es mucha Puri y visto su armario repleto de jabones de bergamota y lima, tiene para un rato de…alegría.

Si pregunta, yo no he sido.

 

 

Indecisión final.

Tiempo de lectura : 2 minutos

indecisive

¿Qué modalidad le interesa? Si no lo tiene claro, tenemos en oferta un bono de sesenta cotidianas y dos trascendentales. A muy buen precio.

No, no hay posibilidad de devolución. El bono no lo permite pero piense que tiene dos años para gastarlo… ¿Las diferencias entre esta oferta y el Bono Premium? Sí, yo le explico. El Bono Premium cuesta casi el triple pero le proporciona tarifa plana en cotidianas y diez trascendentales.

¿Qué si se puede pagar a plazos? Pues me temo que no. Es un pago único.

Sí, puede contactar con nosotros a cualquier hora del día y hacer uso de su bono. No, no hay horarios, esa es una característica diferencial de nuestro servicio. Nunca se sabe cuándo uno va a tener que tomar una decisión. Sí, sirve tanto para las decisiones cotidianas como para las decisiones transcendentales.

En el contrato tiene una descripción de lo que consideramos trascendental y cotidiano. ¿Divorcio? Déjeme que lo consulte: sí, es de las catalogadas como decisiones trascendentales.

Sí, entiendo sus dudas. No somos baratos pero sí que le aseguro que somos la empresa de más calidad en el sector.

Piense que, si hubiese contratado nuestro bono “Decididor Profesional”, ya habría decido si esta es una compra adecuada o no para Ud. Le aseguro que hubiese obtenido un considerable ahorro de tiempo para invertir en su vida y la tranquilidad de haber decido bien. Esas son las ventajas de tener a otros que decidan por Ud.

¿Qué no se decide? De acuerdo, piénselo y lo llamo en dos o tres días…

 

decididor

Tengo un mueble zapatero que…

La próxima semana estaré de viaje. Me espera una ciudad que me fascina desde los tiempos de Ally McBeal

He rebuscado en mis viejos relatos sobre viajes y me he encontrado con un Objeto Sencillo de esos que hacen cosas raras. En esta ocasión, me encantaría tener uno a mano para llegar a Boston más rápido. ; – )

Nos leemos a la vuelta.

 

Tengo un mueble zapatero que…

Tengo fobia a volar. Me dan pánico los aviones. Nunca he conseguido entrar en uno: ni borracha, ni drogada, ni anestesiada. Ni siquiera con el avión en tierra firme durante las prácticas de mi terapia psicológica…

Soy un caso perdido. Jamás vuelo pero…viajo.

Viajo mucho y a muchos lugares. Países diferentes, diferentes ciudades.

El problema  es que debo mentir a mi familia y seres queridos. También a amigos y conocidos. A todos.

Pero…Tengo un plan.

Les diré que he superado mi miedo a volar gracias a la costosa terapia de grupo (que dejé hace un año) y que me lanzo a ver mundo, para aprovechar el tiempo perdido…

Es una mentira con algo de verdad, por lo que supongo que cuenta como mentira menor. La excusa de los cruceros no cuadra con los “tempos” que consumen mis viajes. Nadie se va a creer que me he ido a Clarence Town, en Las Bahamas, para ver el Dean’s Blue Hole en cinco días y en barco pero… Si digo que vuelo… Entonces , sí que puedo cuadrar mis nuevas rutas para descubrir las maravillas del planeta.

El Dean’s Blue Hole es el agujero azul más profundo del mundo y está en una playa preciosa y yo puedo estar allí en un momento… ¿Quién se lo perdería?

Eso vale una mentira, sea grande, sea pequeña.

Ya he preparado la maleta. No me he complicado mucho la vida: bikinis, pareos, camisetas, shorts,… ¡Me voy a Las Bahamas! Tengo preparados los zapatos. Esta vez he elegido unos Muxart de color blanco con estampado de colores. Son veraniegos y resistentes. En el zapato derecho he escrito “Origen: Barcelona” y en el izquierdo “Destino: Clarence Town/Long Island”. Estas son las palabras mágicas básicas. Después están las palabras funcionales como las que forman la dirección del hotel en el que me alojo durante mis viajes especiales.

Cuando me regalaron ese extraño zapatero redondo, pensé que no había visto nada más horroroso en mi vida pero, claro, los que sabían de mi obsesión por comprarme zapatos, supusieron que era un obsequio fantástico.

zapatos2

Lo dejé en la habitación de invitados y me olvidé de él. El día en el que mis armarios ya estaban al límite de su capacidad, lo desenterré del olvido y lo coloqué en el vestidor. Mi última adquisición había  sido unos Twin de Camper , que tienen como característica diferencial tener estampados diferentes (pero complementarios) para cada pie. Me encantan esos Twin…

twins Inspirándome en ese modelo, una tarde de aburrimiento, me dediqué a pintar unas deportivas blancas, con un rotulador indeleble. Estaban castigadas por el uso y me pareció una idea divertida para aprovecharlas una temporada más. Me dio por dibujar un mapa que se extendía por el par de zapatos y consigné dos ciudades: Barcelona y Nueva York.

En Barcelona, vivo y  Nueva York era mi sueño incumplido ya que mi fobia a volar hacía imposible que pudiera conocer esa ciudad. Cuando me cansé de pintarrajear mis bambas, las coloqué en el zapatero circular y, en un acto reflejo, lo moví con la mano y lo hice rodar.

Al día siguiente, me puse mis deportivas customizadas y fue acabar de atarme los cordones y encontrarme sentada en un banco del Central Park.

Tras cerciorarme que aquello no era un sueño, sentí un miedo terrible: me encontraba en chándal, sin documentación ni dinero, en medio de una de las ciudades más grandes del mundo. Cuando fuí consciente de la situación en la que me encontraba, volví al banco en el que había aparecido y me senté, abatida, mirando al suelo…Entonces me fijé en las deportivas: Barcelona-Nueva York. ¿Y sí?… Paré a un par de corredores que hacían su circuito por el parque pidiéndoles un bolígrafo pero no tuve suerte hasta que pasó una chica con una gran mochila y pinta de estudiante. Creo que pensó que estaba loca cuando me vio garabatear en mis zapatos. Invertí el orden del Origen y el Destino que estaban escritos en mis pies y aparecí, de nuevo, en mi vestidor con el bolígrafo de la chica en la mano.

En el momento en que mi mente procesó lo que me había ocurrido, lancé un gritito de euforia. Y después, más grititos. Creo que también brinqué y bailé por el vestidor…  Y más grititos….Si mis sospechas eran ciertas… ¡Me podía transportar al lugar del mundo que yo quisiera!

Decidí hacer una prueba mucho más detallada y preparada con antelación.  Elegí Chicago. Siempre me había llamado la atención…

Reservé un hotel cercano y preparé una bolsa de mano con mi documentación, unos jeans, una camiseta y dólares.  En unas Nike viejas, escribí Origen y Destino pero consigné la dirección del hotel, como información adicional. Metí las Nike en el zapatero y lo hice rodar. Básicamente, reproduje todos los movimientos realizados en mi traslado a Nueva York. Me colgué la bolsa en el hombro y me até los cordones y… Just Do it!… me encontré en el vestíbulo del Hotel Millenium, preparada para registrarme y visitar la ciudad. Las fotos que hice , son uno de mis secretos mejor guardados, ya que nunca le he dicho a nadie lo que hago con el mueble zapatero…

Photo by Rye Jessen on Unsplash

Ya ha pasado un año y no he dejado de viajar. Mi familia empieza a sospechar. A veces, no puedo contenerme y hablo más de la cuenta: Los Moais de la Isla de Pascua, El Bosque de Piedra en China, la Gran Ola en Arizona… Y mira que me he reprimido y no he enseñado ni una foto…No me gusta mentir pero voy a hacerlo.

Descaradamente.

Esta noche, en una cena informal, vamos a celebrar que he superado mi fobia a volar. También les diré que me tomo un año sabático y que me voy a dedicar a viajar, cosa que es una verdad como un templo.

En mi vestidor, ya tengo una veintena de pares de zapatos, a la espera de que les otorgue un Origen y un Destino. He ido perfeccionando mi técnica y ya los decoro con motivos multicolores y elaborados. Me quedan preciosos. Y los guardo todos…Cada uno de esos pares, son el archivo de un viaje mágico.

Después de cenar, me pondré los Muxart y me iré a Las Bahamas. Gracias al cambio horario, llegaré al Hotel por la mañana y como me encanta bucear, lo primero que voy a hacer es una inmersión en el Dean’s Blue Hole.

Para el mes que viene, he pensado en visitar la Patagonia…O Mauricio…O…

Ya lo pensaré.

Origen y Destino.

Os dejo, que mis invitados llegan para la cena.

Deans-Blue-Hole-1024x768

Dean’s Blue Hole

«

El baúl…

Finalmente, el Sr. Juez no me ha castigado por haberme quedado aquel paquete lleno de sentimientos encontrados… ¡No los robé! Simplemente, me los encontré pero, admito que me ha ido de poco… Si me llegan a investigar un poco más, si les hubiese dado por registrar mi casa…Hubiesen encontrado…cosas…

Junto al paquete de sentimientos encontrados, en una preciosa botella de cristal, tengo muchísimas lágrimas de cocodrilo. En otra, flotan las canas al aire que he ido recogiendo en estos últimos años.

En una caja de cartón, de un tamaño tan considerable que he tenido que dejarla en el trastero, tengo a la generación perdida. Yo la encontré y me la traje para casa. Tampoco es delito.

Lo único robado está en el baúl… Ese viejo y precioso baúl azul de mango macizo…

Prometo que devolveré todo lo que contiene. Robar no está bien, lo sé, y no quiero tener problemas… Tampoco quiero  una vida desordenada y ya no me cabe nada más en casa. Todo en su sitio y lo que no es mío , que retorne a su propietario…

Lo confieso : Tengo un baúl viejo lleno de caricias y besos robados.

Y voy a devolverlo…todo.

No me lo puedo creer…

Primero, he oído aquel extraño aleteo. Raro, muy raro, teniendo en cuenta que estoy encerrada en un despacho minúsculo en el que no hay ventanas. Pero me ha pasado lo mismo que en las películas: cuando me giraba o levantaba la cabeza para mirar de donde procedía aquel sonido, el silencio era absoluto. A la que dirigía mi mirada a la pantalla del ordenador, ya estaba allí: flop, flop, flop

“Mira, es lunes y estás muy estresada” eso es lo que he pensado, dándome ánimos (algo que ya viene siendo habitual en los últimos tiempos) pero, entonces, cuando ya estaba más calmada y centrada en aquel listado de costes, me cae una plumita blanca en el teclado. Flip…

Como está feo eso de decir tacos, no voy a volver a reproducir el ¡Joder! que me ha salido del alma. ¿Qué hace un pajarito blanco en mi despacho? – me he preguntado en un tono infantil y estúpido. Incrédulo…Y con un poco de susto porque, inmediatamente me ha asaltado la idea de que fuera una paloma y yo, les tengo terror a esas aves…

Cuando me he atrevido a mirar hacia arriba, lo que he visto me ha dejado paralizada. Un niño, de ricitos rubios y mejillas sonrosadas, tirando a gordito (se le hacían esas arruguitas tan graciosas en las rodillas) y…con un par de alas, de plumas blancas, sobresaliendo de su espalda. Estaba sentado en el aparato de aire acondicionado, y agarrado a los conductos, como si fuera a caerse.

Tras procesar esta información, “niño gordo con alas, sentado en mi aparato de aire acondicionado”, he mirado al niño con atención y he observado que llevaba un arco en la mano y aunque no he visto ni una sola flecha, me ha parecido que podía ser peligroso. He decidido gritar con todas mis fuerzas, pero, cuando ya iba a dejar que el aire rasgara mis cuerdas vocales, el niño me ha hecho una señal con la mano, poniéndose un dedo en la boca. Y supongo que por el hecho de que es un “niño”, he cerrado la boca. ¡Una broma! ¡Claro! Yo que soy la anti San Valentín de la oficina, la que celebra el día de los No Enamorados desde que me dejó aquel impresentable, soy la víctima de una bromita del Día de Marras. ¿Una cámara oculta?

Cuando miro al nene, pienso que se han pasado tres pueblos. ¡Angelito! ¿Cómo se han atrevido a colocarlo ahí? ¿Y si se cae? Este último pensamiento me ha permitido salir del estado de estupor que he sentido al descubrir a un querubín ubicado en mi pared y me he dirigido hacia él, dispuesta a socorrerlo. ¡Qué bestias, por Dios! Estoy segura de que es culpa de Martínez, el capullo graciosillo de contabilidad.

Hola, cariño. No te asustes, te ayudaré a bajar de ahí.

No me toques, humana. Ni te atrevas. Soy Cupido, ¿Acaso no me has reconocido?– el niño me habla con autoridad y una cierta mala leche. Aunque es una monada me parece muy repelente pero no me doy por vencida. Es un niño-Venga, precioso. Vamos a bajar, que la broma ya se ha acabado.

Otro flop, flop, flop y el niño, gordito y sonrosado, se mueve torpemente, moviendo sus alas con dificultad. Le veo el culete y los rizos de su pelo y…una flecha clavada en su espalda. Da un giro y deja de hacer flop para hacer plof.

Cae en la mesa de mi despacho, boca abajo, en una posición antinatural que me da miedo. De repente, lo oigo. Esa vocecilla cabreada…

De verdad, estoy bien. No siento dolor. Esto se veía venir. Han sido los malditos recortes de presupuesto. Hace unos años, sólo nosotros podíamos salir a disparar flechas en un día como hoy, pero, el mundo ha cambiado y también los humanos. Se envían flechas amorosas, flores, corazones, mensajitos a través de las redes sociales y todas esas apps que crecen día a día… Y, claro, nos ha sustituido por plataformas digitales y algoritmos matemáticos y cada vez, menos dinero para Cupido y su ejército…

A estas alturas, estar hablando con un niño, con alas de ángel que dice ser Cupido y que está espachurrado en mi mesa, con una flecha clavada en su espalda, no me produce extrañeza. Tampoco que me esté hablando de recortes presupuestarios y revolución tecnológica. Charlo con él, como si tal cosa.

– Las flechas están caducadas y la penúltima que he disparado, ha realizado una trayectoria y ha acabado, clavada en mi espalda. Si me sacas la flecha, me desintegraré. Y ya está. Te dejaré en paz. Os dejaré en paz a todos…

–  En todas las pelis que he visto, sacar una flecha es lo último que se debe hacer. Desgarra la carne. No voy a hacer eso. – Últimamente, he visto un montón de series y no hay truco policial o de supervivencia en una batalla que no me sepa.

–  Confía en mí. Soy Cupido. ¿No me ves?

Miro sus rizos y ese culete gracioso. Es lo único que le veo, puesto así, boca abajo. No sé porque, pero le creo. Justo yo, la más escéptica con eso del Día de San Valentín…

–  Vale. Te la sacaré. Pero, aunque yo no crea en ti, si al final eres Cupido, te desintegras y desapareces me haces responsable de una cosa muy gorda. Matar a Cupido. Eso es serio.

–  No te preocupes. Me iré de aquí, a otro lugar que no conoces, pero… volveré. No tengas ninguna duda. No olvides que el amor, nunca muere. Y, mira, esto no deja de ser una acción de presión para que nos den más recursos. Venga, quítame la flecha que puede entrar alguien y encontrarme aquí con esta pinta.

–  Lo haré– Cojo la flecha y cuando me dispongo a tirar, oigo su vocecilla.

–  Ah! Una cosa más… Lo siento, pero, la última flecha que disparé… Espero que me perdones, humana.

Y oigo eso del “perdón” y me quedo perpleja.

Ya no hay flecha, ni niño muerto.

Creo que me voy a pedir una baja por estrés. Estoy mal, muy mal.

Llaman a la puerta. Veo que aún hay plumas blancas por la sala. Las recojo apresuradamente y le digo al que llama a mi puerta que puede pasar. Y ahí está Martínez, el de contabilidad, con cara de besugo y los ojos muy, muy brillantes. Sostiene un gran ramo de flores en su mano. Me lo entrega, junto con una postalita de un corazón ribeteado de blonda blanca. Horroroso, por cierto.

–  Siempre he querido decirte que me gustas y que me gustaría que fuéramos a tomar una copa, para conocernos mejor. O a cenar, si lo prefieres.

Me quedo muda. ¿Martínez? Vaya con el niño gordinflón con la flecha en la espalda.

Si lo llego a saber, no se la saco…¿Martííínez? No me lo puedo creer…

 

NB : Una versión nueva del Cupido’s Killer

El Dios del Bombo.

Hemos encontrado este extraño símbolo junto con la documentación que describe todo lo referente al Dios del Bombo. Tras analizar la información, procederemos a informar exhaustivamente a la opinión pública sobre estos últimos hallazgos.

De momento, podemos afirmar que el hombre del siglo XXI de la zona llamada España, se sumía en un extraño estado de euforía , justamente el  22 de Diciembre. Ese día los seres humanos españoles invocaban al Dios del Bombo.

El ritual , en nuestras primeras aproximaciones, no parece demasiado complejo: El Dios se expandía en forma rectangular y en materia de celulosa. Los hombres y mujeres del siglo XXI adquirían esos rectangulos de papel en el que había inscrito un número.

Hemos descubierto que había más de 85.000 circulando.Además del número que consideraban propio, se producían intercambios de otros números en los ámbitos familiares y sociales. Así, cada ser humano podía llegar a tener una media de cinco números distintos del Dios del Bombo en su poder.

Era obligatorio que, durante toda la jornada, en cualquier lugar en el que se estuviera, se oyera la cantinela de un grupo de niños denominados «Cantores de San Ildefonso». No sabemos si era un mantra de ayuda o una forma de venerar al Dios del Bombo.

Los Cantores se iban acercando al Bombo (el Dios) y tomaban unos números que configuraban otro mayor. Y, en los momentos de la jornada que la Divinidad se sentía generosa, parece ser que se producía un gran revuelo , con la consiguiente excitación,  y se cantaba el Premio Gordo. Esta sería la definición de los dones y gracias que repartía el llamado Dios del Bombo.

En los lugares en los que había caido el Premio Gordo, se agitaban botellas de vino espumoso de nombre cava, como parte del rito y se contestaba , a modo de oración: –«Para tapar agujeros»- cuando se les requería información del tal Gordo.

En los lugares en los que el Dios del Bombo no repartía su gracia, se honraba a la Diosa «Salud» considerándola más importante ,incluso,  que el propio Dios del Bombo.

No hay explicación científica posible para que, ante una probabilidad de 1/85.000, la población viviera el Día del Dios del Bombo con esa expectativa e ilusión pero… debemos recordar que era una sociedad que creía que pisar una mierda de perro traía suerte…

No disponemos de más información fiable que aportar a este análisis hasta que podamos analizar los antiguos blogs, los vídeos  y el resto de material . La dificultad de traducir estos engorrosos , lentos y anticuados formatos nos demoraran en la presentación del Informe Final.

Yur Sefordit

Investigador de la Comisión de Estudio del Siglo XXI.

New City, 21 de Diciembre de 3.315.

NB : ¡Suerte!