Al día siguiente, me descubro como el ser más tonto del planeta: estoy esperando a mi próximo paciente. Cupido. He dormido bien y me siento más serena, pero admito que algo no anda bien. Es posible que sí esté … Sigue leyendo
Al día siguiente, me descubro como el ser más tonto del planeta: estoy esperando a mi próximo paciente. Cupido. He dormido bien y me siento más serena, pero admito que algo no anda bien. Es posible que sí esté … Sigue leyendo
He llegado al lugar donde la tribu reúne los elementos esenciales para su hábitat. No compiten por obtenerlos. Hay en abundancia y los intercambian mediante su peculiar sistema de trueque con papeles y plásticos de gran valor para ellos.

Los miembros de la tribu recorren pasillos , siguiendo unas indicaciones visuales, hasta localizar los objetos que necesitan. Siguen los caminos de ese laberinto sin descanso.
En una zona específica, encuentran vehículos rudimentarios de dos ruedas que usan para transportar los objetos seleccionados. Estos están distribuidos en otra área de pasillos, donde señales gráficas les indican las coordenadas para localizar los artefactos que han seleccionado anteriormente y que conformarán su entorno vital.
Los miembros de la tribu enfrentan volúmenes enormes: altos, largos y anchos. Para muchos, resulta difícil tomar posesión de ellos y aún más transportarlos hasta su hábitat.

Una vez en la cueva, deben reconstruirlos. No todos los individuos poseen la misma habilidad para ensamblar los artefactos, que reciben completamente desarmados. Muchos no han desarrollado la destreza manual ni la comprensión de las instrucciones de montaje. Deben invertir más del doble del tiempo previsto para completar estas tareas. Durante ese proceso, expresan palabras malsonantes y otras en un sueco deformado, difícil de entender para este investigador.

Una vez estructurado el hábitat con todos los artefactos en su lugar, los miembros de la tribu experimentan una profunda satisfacción.

Concluyo que el placer de ver el artefacto ensamblado es la recompensa obtenida tras el arduo proceso para lograrlo.
Propongo crear un centro de prueba en nuestro planeta.

Fin del Informe.
Antropólogo nº 2025
Nota 1 : Imágenes generadas por ChatGPT

Nota 2 : Les va a pasar lo mismo…

Pobres espárragos. Tan bonitos como son y tan deliciosos, terminan siendo el recurso perfecto para expresar que queremos enviar a alguien lo más lejos posible de nuestro perímetro.
“Vete a freír espárragos”, según la RAE, es una locución adverbial coloquial que se usa para despedir a alguien con aspereza, enojo o sin miramientos.
Pienso en esto mientras salteo unos espárragos trigueros, que se cocinan de forma rápida y sencilla. No sé por qué eso de enviar a la gente a freír espárragos.
Leo que el uso de esta expresión se documenta desde el siglo XIX y que originalmente se refería a los espárragos de calibre grueso. Esta variedad, más robusta, se cocina hervida o al vapor. Como su cocción era rápida, mandar a freírlos llevaba más tiempo y era una forma menos valorada de prepararlos. Así, la frase sugería hacer algo inútil y prolongado.

Menos con los trigueros.Si mandas a alguien a freír espárragos trigueros, volverá enseguida con el plato listo en la mano. Es útil para disfrutar unos minutos de soledad, pero no cumple con la función de «despedir a alguien con aspereza».
Es la versión más suave…

La mañana del seis de enero ha sido especialmente melódica, si lo quiero escribir en plan simpático y ruidosa, si quiero describir la realidad.
Es precioso oír a los niños, sus risas ante los regalos que les han dejado los Reyes Magos de Oriente pero, este año, también han colaborado los adultos con un regalo que ha hecho furor : el soplador de hojas para jardín.

Ya desde primera hora, se han oído los nuevos aparatos en marcha, soplando y aspirando las hojas secas de los plataneros que se acumulan en los jardines y en las calles. Parecen estar hipnotizados por el ruido de la succión, haciendo paradas y reinicio. He percibido varios sonidos diferentes, según el grado de potencia del regalo.

Los “sopladores” lo eclipsaban todo. Cuando el artefacto dejaba de actuar, oía a niños y niñas , con balones , en los inicios de la bicicleta nueva o los patines , carcajadas, corredizas y grititos…

Todo era alegría , hasta que volvía el ruido de las sopladoras, con sus portadores atentos al más mínimo movimiento de los árboles, no fuera a quedar una hoja suelta por ahí.
Echo de menos los rastrillos…

Un poco de humor e ironía.
Papá Noel sorteando el tráfico aéreo.
El tráfico global de pasajeros previsto para 2024 es de 9.400 millones.

Los Reyes Magos tienen competencia.
Y no hace falta esperar hasta el 6 de enero.

Adaptación al cambio climático.

Un respeto a Papá Noel.
Hace unos años, si un niño escuchaba ruido cerca del abeto navideño, pensaba que era Papá Noel. Se hacía el dormido, se quedaba quieto y esperaba a la mañana para descubrir sus regalos.
Ahora es posible que ocurra esto:

VILLANCICOS
Nota científica: El famoso villancico «Los peces en el río» parte de una premisa errónea.
Los peces de agua dulce no beben activamente; absorben el agua a través de sus branquias.
Como el villancico se popularizó en el siglo XVIII, es probable que el autor desconocido no lo supiera.

Otro dato de villancicos.
“La Marimorena” no es una persona.

La expresión antigua en España significa jaleo o algarabía.
En el contexto del villancico, representa una gran fiesta popular llena de ruido, alegría y celebración.
Feliz viernes!
NB : Ilustraciones creadas con DALL-E
Ya os hablé del gato, el “Rey de la Zona”, que se pasea por mi casa como si fuera la suya y siente absoluta indiferencia a nuestra presencia.
Hace unos días, suena el timbre de la puerta. Una voz de una mujer joven, se identifica como mi vecina y me dice que me llama por el gato. Pensé que por fin conocería al propietario de mi amigo gatuno pero cuando abro la puerta me encuentro con una chica y un cochecito de bebé y el gato gordo, sentado en el quicio de mi puerta.

-Es que lo he visto fuera y he pensado que no podía entrar.
-No es mío, le contesto
El gato nos mira a las dos.
-Como estaba delante de la puerta y lleva collar…
Le explico que el gato es un fiel visitante de mi casa pero que no sé de quien es. Algún día lo descubriré pero mis pesquisas entre los más cercanos , no ha dado frutos.

En este punto, el gato ya está cansado de la conversación humana que ya se dirige al bebé y a temas más sociales y pega un brinco , se encarama en el muro y salta hacia mi casa. No hacía falta que le abriera la puerta, por supuesto. Es ágil y elegante , aunque parezca que no por lo robusto que está, y cuando cae en el suelo, se gira y nos mira en plan divo .
La vecina está sorprendida por su tranquilidad . “Los gatos no son tan cercanos a los extraños”. Este sí, soy testigo. Ahora, ella también siente curiosidad por saber de quien es el gato.
Si lo descubre, me contactara…

De vez en cuando, leo los documentos que hay en la e-Biblioteca. Sé que está mal : lo hago en horas en las que debería estar trabajando y mi trabajo, no es precisamente leer. Yo me ocupo del mantenimiento de la red y suelo estar por aquí , a horas intempestivas. Básicamente, no hago nada.
Todo lo hacen los bio-ordenadores inteligentes pero tras los últimos sucesos acaecidos, siempre hay un ser humano cerca de la máquina. Serán bio-súper-inteligentes pero estos ordenadores dependen de una fuente de energía ( dicen que pronto, serán autónomos pero aún no) y si se vuelven locos, no hay nada como desconectarlos de la red eléctrica general-total. Desenchufarlos, vamos.
Yo no lo he tenido que hacer nunca. Mis niños se portan bien y no han eliminado datos, ni propagado virus, ni intercambiado ficheros, ni difundido información confidencial. Es por eso que se me pasan las horas largas y tediosas, interminables. Todos los leds se mantienen, día a día, de color verde y eso indica que yo no tengo nada que hacer. Rojo o naranja, sí. Verde, no.
En la e-Biblioteca nunca hay nadie. Los millones de Tablets que se cargan en las estanterías contienen , a su vez, millones de textos y relatos de la gente que vivió en la tierra hace más de 200 años. Al principio, lo que me hizo curiosear fue el aspecto arcaico de aquellos dispositivos de lectura digital. Nada que ver con las versiones de la actual Realidad Real. Más que leer, ahora entramos en el libro …
Investigando el funcionamiento de los aparatitos, descubrí los relatos de mis antepasados. Me he pasado muchas noches, leyendo todas esas descripciones del siglo XXI. Por lo que tienen de primitivo, me tenía que haber divertido con esas conductas pintorescas pero lo que realmente he sentido al leer esos documentos es envidia.
En esos tiempos, el mar no estaba contaminado y se bañaban en él. Disfrutaban de cuatro estaciones y no de dos, como ahora. La primavera les permitía tener flores de colores y prados verdes y el otoño, los colores ocres, la hojarasca y las castañas. Podían comer de lo que cultivaban en la tierra. Los alimentos no se producían en los laboratorios y tenían sabores, aromas y texturas diferentes.
Leyendo toda esa información, me he imaginado un mundo con más color, más auténtico y los he envidiado. Ellos disfrutaron de los recursos naturales. Yo sólo puedo acercarme al mar, como máximo a 20 metros de distancia y con una mascarilla…
Aunque lo de la gestión de las emociones, lo prefiero como está, la verdad. Me gusta este siglo y las tardes de shopping-feelings.
Todo es más fácil.
Sentimientos en lata, envasados al vacío y listos para consumir.
Eso me recuerda que cuando acabe esta guardia, me voy de compras. Mañana vienen a cenar los padres de mi pareja que poseen una gran capacidad verbal. Más bien, verborreíca. No se callan ni un segundo. Necesitaré comprar unas dosis de Silencio.
No debo olvidar apuntarlo en mi lista: Empatía, Energía positiva, Calidad , Humor y Silencio.
Que no se me olvide el Silencio…
Venta On Line de Paciencia, Reflexión , Felicidad, Paz interior… Aquí : FLOWmarket.com
NB : FLOWmarket es una iniciativa del FLOWinstitute danés, y para concienciar a los compradores de sus hábitos de consumo, de sus efectos sobre la sociedad, la naturaleza y el mundo en el que vivimos. Su objetivo es animarnos a consumir de forma sostenible y hacernos ver las necesidades de futuro. Para ello ponen a nuestra disposición diferentes productos envasados con una estética muy particular. Entre los objetos que venden podemos encontrar empatía, buenas vibraciones, silencio, aire limpio, pausas o amor incondicional entre otros…Eso sí, no esperéis encontrar nada en los frascos porque están vacíos. Con los beneficios obtenidos con la venta de la “nada” envasada, se financian proyectos de innovación en envases biodegradables y reciclables.

En nada, porque todo va más rápido que nunca este año, será Navidad, tiempo de regalos y, también , de envolverlos.

Yo doy valor a la presentación de un regalo. Al envoltorio.
Y no creo que sean necesarios papeles lujosos, ni lazos brillantes. Lo más importante son las ganas que le pongas y la creatividad, pero siempre se pueden encontrar cosas interesantes que copiar.

Muchas veces, con elementos muy sencillos, se consiguen cosas preciosas. Sobre todo, en lo que se refiere a los envoltorios personalizados y creados por el mismo autor del regalo. Esos son lo más.

Tengo una prima que, siempre, presta máxima atención al envoltorio. Te puede estar regalando un cuixot de Menorca, que ella lo ha envuelto, le ha puesto una cuerda bonita, una rama de romero y una etiqueta con un mensajito.
(Esto es un cuixot, embutido típico de la isla)

Esos actos de “envolver” expresan el mimo y el afecto que, a su vez, envuelve al regalo…

Después está lo del factor sorpresa. Viene a ser el súmmum del buen “envolvedor-de-regalos”.

Yo prefiero los regalos al despiste y si es una raqueta que no se note que es una raqueta. Llámame tiquismiquis, pero ya que estás en el lío del paquete de regalo, que se produzcan todos los efectos posibles en el receptor: Emoción, Afecto, Sorpresa.
Esto, no.

Ya que regalas y envuelves, que el receptor viva ese instante de emoción hasta el final.
Acabo con una viñeta de NaolitoArt que le viene muy bien al post.

Estoy rodeada de ellas.
La nevera, si está abierta más de lo que ella considera oportuno, hace un piiipppp. Cuando estoy colocando la compra de la semana, siempre, siempre, siempre me acaba haciendo piiipppp. La secadora también hace piiipppp. O bien está acabando su ciclo o bien el filtro está lleno de esa pelusilla que, inexplicablemente, se desprende de la ropa en cantidades industriales. La cuestión es que , en uno u otro momento, hace piiipppp.
La lavadora no quiere ser menos y emite un pi-pi-pi continuo y pesado cuando ha acabado el lavado. O la paras o se pasa un ratito reivindicando que ha llegado al final de la carrera.
La cafetera se pone a gritar piiiiiiiii cuando no hay agua en el depósito.

Hay más piiii, piiipppp, pi-pi-pi y tilííínes…La alarma, la puerta del garaje, el mando de la puerta, el zumbido del interfono, el timer del horno, las baterías bajas… Todas esas señales acústicas son señales reconocibles, que son familiares, que te dan un mensaje, que te sirven para algo (o por lo menos, esa es su intención). A veces agobian y otras, las esperas menos este bip-bip-bip que llevo oyendo una semana y que no tengo ni idea de dónde proviene. ¿Cuál será el artefacto latoso?
De repente, lo oigo. Bip-bip-bip. Unas veces, me parece que viene de la derecha. Otras de la izquierda. De un cajón ( creo que ya los he abierto todos), del interior de un bolso. En la cocina, en el despacho, en la habitación. Lo oigo allá a lo lejos. Débil. Bip-bip-bip .
Hemos realizado búsquedas colectivas y nada. Ni rastro. He intentado revisar todos los aparatos, aparatillos y aparatejos que pueden tener un “bip”. Sin resultado.

Supongo que llegará el día en el que se agotará y callará pero, de momento, disturba mis códigos conocidos y me incita a su búsqueda.
¿Y sí es un ser alienígena que intenta comunicarse? Me lo planteo, ya, por pensar en nuevas posibilidades. Bip-bip-bip es una señal muy usual en el espacio exterior, ¿no?
Ahora mismo lo acabo de oír. Voy a ver, me parece que ha sonado cerca de la lavadora…

Yo no tengo gato pero hay un gato en mi jardín. No solo se pasea, de aquí a allá, moviendo el trasero acompasada y lentamente , si no que reposa, tranquilamente, sentado o estirado, observando lo que pasa a su alrededor.
Yo no le importo lo más mínimo. Soy insignificante en ese universo gatuno. Se muestra absolutamente indiferente a mi presencia y eso es , justamente, lo que me ha sorprendido del gato. Los que he conocido, han hecho valer su carácter independiente y se han alejado de mi presencia. Este no. Le da igual.
Al principio, pensamos que era una gata embarazada pero fue pasando el tiempo y el barrigón no desparecía. Supe que el embarazo dura unos dos meses , así que, finalmente, dictaminamos que es un gato gordo.

En casa, ni come ni hace sus necesidades. Solo descansa. No sé de quien es, pero en ese cuello peludo hay un collar. Así que tiene su domicilio habitual y un spa, en el mío.
Como son muy territoriales, supongo que el gato se ha anexionado mi casa a su territorio, de forma unilateral. Es un espacio en el que, por lo que sea, se siente seguro y cómodo y nos tiene asimilados como parte de ese entorno. Y no lo entiendo, porque yo no es que tenga un especial interés en los gatos y dicen que los animales eso lo notan o, justamente, esa es la razón : la falta de interés es mutua.
Lo más raro es que me he acostumbrado al gato. Si pasa un día y no lo he visto pienso ¿Dónde estará el gato?. Cuando lo veo, lo saludo. Ahora ya gira la cara cuando le digo !Hola , gato! y me mira aunque solo sea durante un segundo.

Está en su reino que , seguramente, abarca mucho más casas . Así que , sí, el gato gordo e indiferente es el “Rey de la zona” .
Y aunque al gato le de igual, no puedo evitar que me caiga bien…