Va de botellas…

Tengo una cierta fascinación por las botellas… Colecciono botellas de agua y me gusta curiosear el diseño de los envases. En los últimos tiempos, me quedo encandilada en las secciones de ginebra y vodka , destilados que se la juegan con botellas preciosas…Queda raro quedarse delante de esas estanterías, como embobada, observando las botellitas de alcohol…Lo sé…

vodka

Pero hay dos botellas que son “míticas” en este mundo del apasionado por las botellas. Una, evidentemente, es la de la Coca Cola.

La famosa botella “contour” , que se dijo que imitaba la figura de Mae West. En realidad, la botella está inspirada en una vaina de cacao , ya que buscando inspiración para el diseño, se buscó la imagen de los ingredientes y se confundió coca con cacao… De Mae West, nada de nada. Cacao.

La botella se empezó a fabricar en 1915 y  fue patentada por Alexander Samuelson, de origen sueco pero afincado en Estados Unidos. Este señor parece ser el diseñador de una botella que nació bajo las consignas de ser reconocible en la oscuridad (qué bueno) e, incluso, hecha trizas (ya, total).

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La otra botella de la que quiero hablaros es la de Anís del Mono.

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El origen de ese grabado de rombos, proviene de una copia de un diseño de una botella de perfume. Vicente Bosch, propietario de una destilería, vio el perfume en la Plaza Vêndome , París . La compró para copiar el grabado ( dicen que el perfume, se lo regaló a su mujer). El origen del nombre tiene varias teorías : la más simpática dice que en uno de los barcos en los que les enviaban la materia prima, apareció un mono que ya se quedó por la fábrica… Otra, asegura que es un guiño «creacionista» a las teorías evolucionistas de Darwin, en boga en esos momentos. Vale.

Lo curioso de esta botella es su versatilidad. Para perfumes, para anís y…¡como instrumento!

Se han cantado millones de canciones, villancicos y malagueñas, al son de la botella, rascándola con una cuchara o un cuchillo o…lo que fuera…

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Por cierto, si pasa algo en este mundo que solo permita comunicarnos con mensajes en botellas ( para tirarlos al mar) , sabed que estoy bien provista. ; – )

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Cuatro píldoras…

La primera píldora va de «Arte Urbano».

Soy especialmente fan de esta disciplina y espero, algún día, encontrarme un Banksy en Barcelona pero, mientras eso ocurre, podemos deleitarnos con otros artistas de la calle.

En Jaén.

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En Vancouver, Canadà. Del artista urbano  que firma como  I♥.

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En Barcelona , del artista Sam3. “The small birds are the tree’s words”.

La segunda píldora está asociada a una neuralgia que me afecta a un brazo, cuando mi cabeza ( con todo su peso) y la almohada ( traidora ella), se alian para hacer que todo eso , descanse sobre el pobre brazo que , hecho polvo se pregunta ¿Qué hago yo aquí?.

Así que coincido con el titular de este invento: Brillante.

La tercera píldora es un DIY. Para la gente que sepa hacer labores y que le pirren los cojines. La única cosa a tener en cuenta es que este diseño de cojín, debe ser ubicado en casa con previo aviso a todos sus habitantes… Si abres la luz del salón y te encuentras esto, seguro que te ríes pero, primero: gritas!.

La cuarta y última píldora es multidosis. Van un par de chistes , para cerrar esta toma con una sonrisa.

 

Maridaje: pintura de pizarra, botella, flores.

Me regalan una botella de Marqués de Murrieta Primer Rosé. A mí me gusta mucho el vino rosado que, ahora, parece estar de moda. De repente ( gracias!), merece un respeto y eso ya me va bien, porque las bodegas se afanan en crear vinos de excelente calidad. Y rosados…

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Este Primer Rosé de Murrieta es espectacular. A la temperatura idónea-personal ( a mí me gusta muy, muy frío) se convierte en uno de esos caldos para deleitarse.  Es, según las Bodegas,  el primero en elaborarse 100% con uva Mazuelo que se comercializará a nivel mundial . (…) El Mazuelo, una uva de extraordinario carácter y escasa producción en Rioja, consigue que Marqués de Murrieta Primer Rosé destaque por su singularidad aromática y por su color tan particular acompañado por un paso de boca de elevada armonía.

Esta primera añada ha estado limitada a 5000 botellas y yo tengo una. En su interior, ya no hay vino ( qué bueno estaba!) . Me gustó tanto la botella que la pinté con pintura de pizarra en color crema. Dejé la franja inferior del cristal original para que se vieran los tallos “reposando en el interior”.

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Este fin de semana estuve en un lugar en el Pre-Pirineo, dónde las rosas crecen en plan salvaje. Fueron plantadas por los vecinos y ahora, los rosales ya están desmadrados, adaptándose al entorno. El frío ,que ya ha llegado, ha parado la floración pero aún había unos capullos que salvar de las noches heladas.  El lugar precioso del que provienen, además, me conecta con experiencias también preciosas así que, esos capullos son más bonitos aún de lo que parecen a simple vista.

Pues eso, he hecho mi maridaje particular : un excelente vino rosado, una botella bonita, mi pintura de pizarra y las rosas preciosas del pueblo.

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El sabor a gloria…

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Casi lo cosecho, pero me dije: “Espérate, ansiosa”. Ese mismo día, llovió a gusto y pensé que mi decisión había sido del todo oportuna. El tomate podría disfrutar del menú de lluvia abundante de la Madre Tierra …

Ayer volvió a llover y, por unos minutos, ¡granizó!!! Lo primero que pensé es en mi tomate. Me asomé a la ventana y lo vi, allí, resistiendo los golpes de las bolas de hielo…Un héroe, vamos.

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Hoy lo he recogido de la mata. Ya no puedo asumir más riesgos.

Con el respeto que se merece, lo he partido en dos.

Después, el ritual mediterráneo: una pizca de sal y aceite de oliva virgen.

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Me ha sabido a gloria.

Entrenando el izquierdo.

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Matthieu Ricard era un bioquímico del Institute Pasteur que lo dejó todo para irse al Himalaya y hacerse monje budista. Era uno de los colaboradores más cercanos del Dalai Lama y tiene el título simbólico de ser «el hombre más feliz del mundo».

Como sujeto de estudio en la investigación del Profesor Davidson (Universidad de Wisconsin) sobre la Plasticidad de la Mente, Matthieu reventó los marcadores y consiguió puntuaciones nunca vistas en cuanto al uso del hemisferio izquierdo del cerebro. Haciéndolo muy básico (y un poco frívolo): la actividad en el córtex derecho está asociada a la tristeza, la depresión, la negatividad y en el izquierdo ocurre todo lo contrario . Allí el córtex es optimista y positivo ( es una fiesta continua!).

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Cuanto más pensamos en negativo, más actividad neuronal en la región derecha. Si por el contrario, nuestros pensamientos son positivos, la zona que va loca  es la izquierda. Localizada la cuestión en nuestra geografía cerebral, se plantea la siguiente cuestión : ¿El cerebro es «fijo» o se transforma?.

Las evidencias científicas nos dicen que es plástico, que puede cambiar…Matthieu lo explica con un ejemplo de violinistas. Un virtuoso con una media de 10.000 horas de práctica, tiene unas nuevas áreas en la actividad que responde al control de los dedos. Su cerebro, por la práctica larga y continuada ( entrenamiento) se ha transformado.Ha cambiado respecto a cómo era previamente al proceso de «aprendizaje » de tocar el violín. Es cierto que el cerebro es plástico… y también la mente, por defecto.

La mente es plástica… y transformable. Y aquí ya podreís intuir la cuestión transcendental : ¿Podemos entrenar para modificar nuestra estructura mental y hacer que el hemisferio izquierdo sea el que gane la batalla de los bandos cerebrales?. Pués segun el monje Matthieu Ricard y los estudios de Davidson, sí es posible.

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Posible pero no fácil . De la misma forma que en un gimnasio fortaleces los músculos del cuerpo, en el cerebro se irá fortaleciendo la zona que más utilizamos ( o sea , la que más entrenamos).Cuantos más pensamientos negativos , más entrenamiento para el córtex derecho y , por lo tanto, más ansiedad, angustia y frustración. Entrenar el izquierdo es que el te puede proporcionar la «felicidad», «Bienestar», «la emoción placentera». Y cómo los músculos, el cerebro cambiará y nos hará usuarios, por defecto, del hemisferio izquierdo, el más entrenado para afrontar las circunstancias externas de la vida.

El entrenamiento consiste en poder dedicar un tiempo al día ( llámalo meditación o como quieras), limitado y fijo para acumular horas( como en un entrenamiento cualquiera) en lo de pensar en positivo. Cada día, 15 minutos, por ejemplo. Si lo haces regularmente, puede ser que tu cerebro se transforme y seas de esa minoría que disfruta del «bienestar». Si no consigues tal gesta, por lo menos, servirá para neutralizar la actividad del otro lado . Por desgracia ,  la Depresión como patologia mental es una de la epidemias del siglo XXI así que, visto lo visto, sería bueno intentarlo.

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Como veo que es necesario mucho entrenamiento, apostaría por introducir una asignatura en las escuelas , para todos los niños del mundo, en la que simplemente, se les enseñara a pensar en positivo. Es la única asignatura que debería tener «deberes para casa»… Proporcionaremos a los que vienen, un hemisferio izquierdo pletórico que, por lo menos, ayudará a resolver los conflictos de la vida de otra manera. Con otra actitud… y desde el principio.

Y aunque a mí ya me pilla crecidita, voy a aplicarme eso ( muy propio del córtex izquierdo) de «Nunca es tarde si la dicha es buena» y voy a empezar a entrenar. Mirando hacia dentro , aplicando antídotos a cada emoción negativa y haciendo que mi mente, haga unas cuantas flexiones y un poco de ejercicio aeróbico…

¡Eh! ¡Y sin agujetas!

NB : Aquí la charla TED de Matthieu Ricard «Los Hábitos de la felicidad»

Noticias positivas (existen!)

Tengo que admitir que me he vuelto quejica.Que he utilizado este blog para quejarme mucho….

Cuando me disponía a escribir este post, me he dado cuenta que iba ( voy) a cargar tintas contra algo , again. Pero …es que no puedo evitarlo …

quejas y gracias

De momento, esta mañana he salido de mi casa y se me ha manchado el bajo del pantalón y mis preciosas sandalias veraniegas . Mi calle está sitiada por decenas de vallas amarillas , carteles de indicación excepcional, la señal de «calle sin salida» y… enormes zanjas que se han llenado de agua y lodo y ahora son zanjas-barrizal-con-millones-de-mosquitos. Las pasarelas por las que hemos de cruzar la calle son de una pasta terrosa que se queda enganchada a la ropa y a mis preciosas sandalias veraniegas ( sí, lo he repetido).

Así las cosas, cuando he llegado a casa, con las bolsas de la compra, tras hacer varios viajes y sortear el lodazal, he pensado : Voy a cargar contra la zanja en mi blog.

Entonces, he visto a dos niñas jugando. La suerte de que la calle esté bloqueada es que no hay coches en circulación… Vallas y zanjas, sí pero coches , no y los niños pueden jugar sin temor a ser atropellados… 

La niña de la valla 1 decía que era una princesa y que para que la princesa de la valla 2 la fuera a visitar a su castillo,  tenía que atravesar la pasarela. La niña de la valla 2 ha dado unos pasitos y ha llegado al otro lado de la calle, donde su amiga princesa la esperaba en una esquina en la que hay unos escalones y donde había dispuesto un juego de tazas y cosas de plástico para jugar… Esta, claro, es otra visión de las obras y la zanja. Una mirada que, por desgracia, solo pertenece a los niños.

Me gustaría conservar esa capacidad de ver lo positivo. De detectarlo.

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Cuando veo las noticias me quedo lela : España y su ridiculez política en todos los ámbitos y en todos los partidos , la UE ( que somos todos) y su crueldad con los refugiados, Siria, El Estado Islámico, Venezuela y su dictador incompetente, etc… El problema es que este «etc» comprende demasiados conflictos, demasiados…

Esto me ha hecho pensar ¿Pasan cosas buenas? ¿Alguién presta atención a lo positivo? . Y antes de escribir está entrada, he buscado alguna web especializada en esto . O sea, una fuente de buenas noticias que mi hiciera olvidar la zanja, la política, el desastre de humanidad…

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Hemos superado la media anual de donantes de médula , se ha firmado la paz en Colombia, gracias a la campaña viral del «cubo de agua helada» se ha descubierto el gen de la Esclerosis Lateral Amiotrófica , un avión ha dado la vuelta al mundo sólo con energía solar, en la India se plantaron 50 millones de árboles en un día gracias a voluntarios,etc… Este «etc» comprende una infinidad de cosas positivas … Hay esperanza.

No diré que,  con esta positividad,  indulte a ninguno de nuestros políticos y su bucle-electoral-de-idiotas pero si que me ha hecho pensar que la zanja de mi calle es…una maravilla .

Algo es algo…; – )

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Estos son los resultados de portales de noticias positivas

http://enpositivo.com

http://www.noticiaspositivas.net

http://noticiaspositivas.org

http://www.sonbuenasnoticias.com

                                                  http://www.cuentamealgobueno.com/

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#Perseidas2016

 

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Solo la expectación/ilusión previa al evento astronómico #Perseidas2016, lo salva de ser un fail en toda regla… Estaba en un lugar con escasa contaminación lumínica y todo parecía apuntar a una situación perfecta para observar la lluvia de estrellas con cifras tan optimistas de 500/hora ¿¿??

La realidad vs al sueño proyectado ha sido la siguiente: 1) murciélagos revoloteando que, aunque me digan y me repitan hasta la saciedad que no atacan a los humanos y sólo si los atrapas y como estrategia de defensa, a mí me da yuyu que me pasen tan cerca. ¿Y si alguno se le estropea el radar con el que se orientan y chocan?…

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2) Los mosquitos -que teóricamente se deberían comer los murciélagos- me han dejado los brazos y tobillos hechos un colador. Y llevaba repelente.

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3) Noche fresquita y dolor de cuello. El murciélago no me dejaba estirarme, ni sentarme tranquilamente, así que he estado la mayor parte del tiempo, de pie, a cabeza alzada…

http://www.shutterstock.com/pic.mhtml?id=316000259&src=lb-46164229

Lo que se dice “Lluvia de estrellas”, no ha sido. Al final, mi caza de lágrimas de San Lorenzo ha sido de seis. Eso es lo que me ha dado la noche: seis deseos… Que no es poco…

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Y , antes, he hecho una foto de la luna…

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NB :  El Blog Imperfecto se va de vacaciones hasta inicios de Septiembre.

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¿Puedes estar de vacaciones, pero no estar de vacaciones?

 

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Sí, se puede.

Es posible que estés de vacaciones, pero no lo estés… Es normal y pasa mucho más de lo que crees…

La palabra vacaciones deriva del latín vacans, participio del verbo vacare: estar libre, desocupado, vacante … La etimología de la palabra, nos indica que la esencia del concepto es “Estar libre, desocupado”.

Ese es el gran secreto.

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Puedes estar de vacaciones en cuanto a la rutina laboral /familiar se refiere, pero …eso no quiere decir que estés libre o desocupado…

Ocioso.

Disfrutador . Tranquilo…

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Si por fortuna eres de los que están de vacaciones y sí que lo están disfruta sin reparos. Nunca sabes cuándo podrás, de nuevo, ser libre, estar ocioso y tranquilo…

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Si estás, pero no lo estás ya has aprendido que las vacaciones no son una garantía de libertad y ociosidad… Y llegas a entender lo de aprovechar al máximo cualquier otro espacio vital en el que estás de vacaciones, aunque no estés de vacaciones…

En fin, un lío…

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NB1: Disfrutador no existe. Una pena. Me funciona como sustantivo y como adjetivo… Podía haber elegido “hedonista” por lo de “ la actitud vital basada en la búsqueda de placer” ( según la RAE) pero el verbo disfrutar habla de percibir o gozar. Definitivamente, me quedo con el gozo del Disfrutador mientras los hedonistas van buscando…

Alma de cántaro

Rescato este relato de hace tres años (¿ya?????)

Aviso : tiempo de lectura de 12 minutos.

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Alma de Cántaro, según el insigne Diccionario del Uso del Español María Moliner es: Persona despreciable, insensible, incapaz de entusiasmo, generosidad o cualquier sentimiento o interés noble. Lo de “Cántaro” viene porque está hueco. Vacío. Alma Vacía podía ser, también ,una definición .Curiosamente, yo utilizo esta expresión de forma incorrecta o, por lo menos, diferente. Para mí, alma de cántaro es alguien ingenuo, inocente… Esta es la acepción en la que se basa este relato…ingenuo.

Se sentía feliz. 

Tal vez “feliz” fuera una palabra demasiado gorda para aquella sensación de bienestar y satisfacción que le embargaba pero no tenía otra en su repertorio verbal para dar cabida a la bonanza y serenidad de su espíritu.

Por primera vez en muchos años, sentía que su vida funcionaba razonablemente bien.

Mientras saboreaba un delicioso espresso, 100% Arábica, dejó de prestar atención a la prensa para mirar por la ventana. Su vista se perdió en el pequeño jardín que su mujer, había convertido en un espacio natural y con un cierto aire rústico. Las vigas envejecidas sobre el césped, el mimbre, las cortinas de lino color crema que resguardaban del sol en el porche…y el cántaro…

Ese cántaro.

Sonrío al recordar cómo lo habían encontrado. En una casa ya prácticamente derruida. En un pequeño pueblo. Su esposa se había encaramado en lo alto de una montaña de escombros hasta poder alcanzar aquel cántaro. Sin sus esfuerzos de sujeción, por eso, nada de eso hubiese sido posible, ya que en toda la operación, estuvo sosteniendo su delicioso y gran trasero, a pulso, con las dos manos… Como era previsible, la torre se desmoronó y los dos cayeron al suelo pero, el cántaro, sobrevivió al impacto. Ahora, además de ser la anécdota aventurera preferida de la pareja, adornaba uno de los rincones más especiales del jardín, bajo el sauce llorón.

Transcurrió una semana y, después, un mes y durante ese tiempo , siguió sintiendo esa sensación de felicidad, bienestar, equilibrio, satisfacción o…lo que fuera eso.

Magnífico.

Pero , un día, lo dejó de percibir. Ya no se sentía feliz… Descubrió que su vida, en esencia, no había cambiado ni un ápice pero sí la de los otros…Nada de lo que sucedió lo afectó directamente .En cambio, en el entorno más cercano, se produjeron sucesos vitales que alteraron su paz interior : Su padre y las pruebas médicas que confirmaron la demencia, sus amigos del alma divorciándose o el despido masivo de muchos compañeros en la empresa en la que trabajaba. Lo que acaecía en esas vidas, no le permitía disfrutar plenamente de su momento estelar de satisfacción personal…

Aunque fuera un pensamiento egoísta, debería estar aislado del resto de la humanidad para así evitar que esa sensación de angustia, se fuera extendiendo en su vida pero…precisamente su naturaleza generosa y su vínculo con familia y amigos, no le permitía más que sufrir ante el infortunio de los suyos. En eso pensaba, sentado en uno de los butacones del porche, tomando un whisky de malta que debería estar paladeando con deleite…

Entonces, oyó un susurro hueco que no supo adivinar de dónde venía. ¿Era su nombre? ¿Quién estaba llamándolo? Se levantó e inspeccionó el pequeño espacio verde que había conseguido entre tanto cemento al comprar un bajo con jardín. Escudriñó la parcela ya que dominaba visualmente los cuarenta metros cuadrados que ocupaba e, incluso, se apostó al lado de la valla del vecino, a ver si era él el que lo llamaba, aunque le parecía improbable después del incidente “Barbacoa”: “El-humo-llega-a-mi-casa”, “Me-ha ensuciado-la –ropa-tendida” y la respuesta de su mujer “Cómprate-una-secadora”… Volvió a sentarse, seguro que el viento y su abstracción le habían jugado una mala pasada cuando oyó, de nuevo, la vocecilla con un eco sordo, increpándole. Parecía venir del sauce, allí dónde estaba el cántaro…

Dentro del cántaro, el alma de cántaro pugnaba por salir de allí. Unos la llamaban “alma”, otros “genio” , otros “superstición” e, incluso, había quien había osado a llamarla “botijo”, cosa que le dolía profundamente…Llevaba años encerrada en el cántaro, esperando que uno de esos estúpidos seres humanos, lo llenara de agua y bebiera de él a la vez que pedía un deseo. ¡Mira que era fácil! Pero… los Dioses no habían tenido en cuenta la evolución de toda esta gente que, de repente , dejó de ir a los ríos y a las fuentes a por agua. Lo que antes era un artefacto de uso diario, ahora se había convertido en un objeto obsoleto, sin ninguna utilidad… Puro adorno en los jardines domésticos de los bajos de urbanización…Ahora mismo, el cántaro estaba situado, debajo de un sauce, muy pesado, que no hacía más que llorar…Sus hojas, caducas, caían en su interior, ensuciándolo y haciendo más difícil que algún día, lo llenaran de agua y se la bebieran…Era duro admitirlo pero…¡Si por lo menos hubiese sido un botijo!

Cuando se acercó al sauce y aguzó el oído, detectó que el susurro provenía del cántaro. “Soy el alma de cántaro”, le dijo. Antes de agacharse para mirar que había dentro, se aseguró que no le estaban gastando una broma y volvió a inspeccionar el terreno. Nadie…Dentro del cántaro no había más que hojas caídas del sauce. Si allí había un enanito parlanchín o, en su defecto,  un alma parlante era totalmente invisible…Se sonrío ante la tontería y de repente, decidió limpiarlo .Lo acercó a la manguera y , tras vaciarlo de hojarasca, lo llenó de agua limpia, lo enjuagó y lo dejó reluciente. Sin saber por qué, volvió a llenarlo de agua…Como un autómata, cogió su whisky de malta y regó el sauce con él. Llenó el vaso vacío de agua del cántaro, que en aquel momento le pareció lo más cristalino, fresco y apetecible del mundo y pensando en que «todo mejoraría para todos»,  apuró el contenido de un trago.

El alma de cántaro no cabía en sí de gozo. Había tenido que utilizar artimañas no aprobadas por los genios de los otros cántaros, pero, por fin, uno de esos seres humanos, había bebido agua del cántaro. Hacía tantos años que no ocurría,  que el alma de cántaro se emocionó y en pleno éxtasis conjuró: Todo mejorará para todos.

El agua le supo a gloria. Le extrañó no detectar el sabor a cloro o aquellos sedimentos de cal blanquecina… Dejó el cántaro, de nuevo, bajo el árbol y entró en casa. A los pocos minutos, el teléfono empezó a sonar: el diagnóstico de su padre era erróneo. Sus amigos se habían reconciliado. La empresa había conseguido un contrato millonario y no habría despidos…Fue sólo el principio.

En el mundo,  la insatisfacción era una epidemia. No estábamos satisfechos con nuestras vidas, con nuestros cuerpos, con nuestras casas, con nuestros hijos, con nuestros trabajos,…Siempre, había uno o varios motivos de insatisfacción en una vida.  Unos eran importantes, otros se solucionaban en una peluquería o con un coche deportivo pero… el número de  insatisfechos-por-algo aumentaba día a día igual que el stress, la ansiedad y la angustia… Entonces, sin que nadie pudiera evitarlo, empezaron a ocurrir cosas extrañas…

De un día para otro, el dinero dejó de ser el valor más importante del planeta. El ser humano perdió interés en ir acumulando bienes ( casas, coches, ropa) y se manifestó inmensamente feliz al vivir en un entorno más amable y sostenible. La industria del automóvil y la industria del lujo se hundieron. Lo mismo pasó con la cosmética y la moda. Y con los “modelos corporales”. Nadie parecía necesitar cremas milagrosas, ni Operación Bikini…La gente procuraba estar sana , aceptando su cuerpo y sus diferencias…De la misma forma, se acabó con enfermedades crónicas, dominadas por la industria farmacológica. También se hundió la industria de la autoayuda .No hacía falta terapia, ni fármacos, ni psiquiatras…El consumo de Prozac, Trankimacín y derivados disminuyó hasta casi desparecer. Las guerras se acabaron y con ellas, los traficantes y multinacionales de armas .Y los ejércitos…

El bien común se impuso como Filosofía Política…

De repente, todo iba bien para todos … Eran tiempos felices…

Como cada tarde, se sentó en el sofá de su porche, encantado de la vida, oyendo piar a los pajaritos que jugueteaban en las ramas del sauce. El mundo había cambiado y nadie sabía qué había causado aquel cambio pero, los efectos eran tan maravillosos que no se preguntaron de dónde procedía aquella sensación de bienestar que se iba propagando por el planeta.

Le pareció oír un ruido, desde el otro lado de la valla, pero no le dio más importancia. Se levantó y se acercó al sauce. Nuevos brotes verdes aparecían en las ramas . El árbol,  aquel año, prometía un desarrollo espectacular. Las ramas desmayadas, eran tantas y tan frondosas que ocultaban el cántaro, lleno de agua de lluvia…

Tenemos al objetivo a tiro. ¿Procedemos, Señor?

Nadie oyó el disparo. Casi era inconcebible entre tanta, tanta felicidad…

Él sólo sintió una vibración en el aire y un extraño calor en el centro del pecho. Después, cayó al suelo en una acción a tres tiempos, en el que primero se agarró a las ramas del sauce, después abrazó el tronco y finalmente, se derrumbó contra el cántaro.

El agua, empezó a derramarse. Él, empezó a morir…

–          Objetivo derribado, Señor.

–          Recojan el Artefacto del lugar, borren huellas y desparezcan de ahí.

Unos hombres armados y vestidos de negro, como en las películas, aparecieron en su pequeño jardín de 40 metros cuadrados. Los oía hablar y dar instrucciones. Supo que lo habían identificado como el Propagador del Virus de la Felicidad. ¿Él?

Buscaban “el Artefacto”. ¿De qué hablaban? El dolor era intenso y todo lo que había a su alrededor, empezaba a desvanecerse. Quería saber quién eran esos tipos y por qué le habían disparado pero ya no había tiempo. Se dejó caer, la cara aplastada en la tierra, y el cuello del cántaro a su vera, inclinado, dejando caer gotas de agua de lluvia…Pensó en su mujer y en lo que le gustaba aquel cántaro y sonrió. Una gota cayó en sus labios y la bebió. Su último pensamiento fue “Espero que nunca encontréis ese Artefacto, cabrones infelices”.

El alma de cántaro seguía en el interior del cántaro, esperando que alguien activara el rito de nuevo. Notó como el cántaro se tambaleaba y cómo caía al suelo, resquebrajándose en la base. No iba a quedar más remedio que buscar otro cántaro… Fastidiada, el alma salió de allí, en busca de otro recipiente donde cobijarse por unos siglos más. Antes de hacerlo, concedió el deseo a aquel ser humano que bebía el agua de lluvia que había guardado en su interior. Que no encuentren el Artefacto, nunca.

Los Lobby de las industrias más poderosas del planeta, entrenaron a un equipo especial para acabar con la felicidad generalizada. Descubrieron que el Hombre- Normal -del –Bajo- Con- Jardín, era El Propagador. A partir de él, había surgido la cadena que se había extendido de forma exponencial.

Sin insatisfacción, no había negocio.

Demasiada gente feliz para sus intereses.

Identificado El Propagador había que acabar con él y buscar “la llave” que activaba todo aquella satisfacción mundial.  Sabían que era un objeto,  que estaba en su poder y ubicado en aquel jardín minúsculo. Una vez que lo tuvieran, volverían a poner las cosas en su sitio…

Metieron el cuerpo en una bolsa de lona negra. Lo harían desaparecer sin dejar rastro. Revisaron el jardín con minuciosidad. Sus detectores señalaban a la zona del sauce. Analizaron los últimos minutos de la vida del Propagador y observaron cómo se abrazaba al tronco, antes de caer encima de aquel cántaro…Estaba roto.  Con mucho cuidado, extrajeron el árbol, intentando conservar las raíces y lo trasladaron al laboratorio.

Los trozos de barro, se dispersaron entre la tierra removida… El alma ya había salido de su escondite y flotaba en el aire, buscando otro cántaro en el que vivir…

En el edificio de Análisis Especial de Wichita, los especialistas seguían intentando encontrar el código que activara el sauce llorón. Lo habían trasplantado en una habitación con todas las variables de crecimiento controladas. Simulaban clima, vientos, temperatura…pero el árbol seguía sin hacer nada más que perder la hojas en invierno y volver a renacer en primavera… Estudiaron las imágenes que habían grabado del Propagador. ¿Podía ser que abrazara al árbol al caer?… Y, así, cada día, los componentes del Equipo de Análisis Especial de Wichita, abrazaban al sauce, le hablaban, se tomaban un whisky de malta a su vera, pero nada surgió efecto.

La felicidad siguió extendiéndose…

Imparable.

El alma de cántaro estuvo barajando la posibilidad de irse a vivir a una botella de plástico pero le dijeron que eran de un solo uso y que se vería obligada a saltar continuamente de botella en botella. Además, ser Alma de Botella no era tan glamuroso como ser Alma de Cántaro… Finalmente, se decidió por un botijo muy bonito y redondito que estaba colgado de una higuera, en un campo labrado. No era un cántaro pero se parecía mucho…

 

 

El décimo cajón.

 

Pepa era una mujer práctica. Todo lo que la rodeaba era funcional. Podía haber una coincidencia entre “bonito” y “funcional” y si la había, Pepa se decantaba por lo “bonito” pero…siempre “funcional”.

Había vivido muchos años, sumergida en la agobiante atmósfera del piso de su madre . Allí los tapetes de ganchillo, los jarrones con flores ( de plástico), los recuerdos de bodas, comuniones y bautizos, las fotografías enmarcadas en plata, de todos los miembros de la familia, las cajitas que no servían para nada pero se coleccionaban ( de niña, las había contado: más de doscientas!) ), las cortinitas con volantes, los libros falsos para dar prestancia a la librería de diseño barroco,…La mayoría de objetos que habitaban con la familia, no servían para nada. “pero queda bonito” le decía su madre.

A Pepa ,tanto tiempo bajo el reinado de  “lo-bonito-de-su-madre”, se le había desequilibrado la percepción de lo que era bonito y lo que era feo. Ya no lo sabía. Así que lo único que le importaba de las cosas, era que le fueran útiles.

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Al contrario de lo que puedes estar pensando ahora mismo, la casa de Pepa era bonita. Liviana y clara, de paredes blancas diáfanas, sin cuadros. Había pocos muebles, pero los que había llamaban la atención. Una gran mesa giratoria presidía la sala, y sobre ella descansaba una gran tele extraplana que podía verse perfectamente desde cualquier ángulo. Le gustaba ver la tele.

No tenía sofá. Siempre acaba estirada , en posición horizontal , así que decidió facilitarse la vida y , directamente, comprar una chaise longue ( doble, por sí tenía visita).

Los libros ocupaban una estantería que llegaba al techo, de listones blancos y sencillos con una escalera con ruedas. Lo importante era tenerlos todos a la vista y llegar fácilmente.

El salón se completaba con una gran mesa , rodeada de seis sillas ( para las cenas con amigos), en la que siempre estaba presente su MacBook, abierto y conectado.

En su habitación, sólo había una gran cama y otra tele colgada en la pared. Un gran vestidor daba paso al lavabo en el que había unas mullidas toallas blancas , un albornoz y un espejo-armario en el que guardaba los productos de belleza ( también pocos pero imprescindibles).En el vestidor,  tenía clasificada su práctica ropa : camisas y camisetas blancas, pantalones y faldas negras, jeans , unas cuantas americanas y chaquetas…. Los zapatos , horrorosos pero muy cómodos, ocupaban una zona preferencial y Pepa, había situado una banqueta para sentarse y otra, inclinada, para apoyar el pie y abrocharse los cordones, cremalleras o hebillas más cómodamente.

No había flores, ni plantas. Ni jarroncitos. Ni cajitas.

A Pepa le habían dicho que era la máxima expresión del minimalismo y a ella ya le iba bien. Prefería que la llamaran minimalista que rara…Y es que no le quedaba más remedio que reconocer que aquella aversión por cualquier elemento superfluo a su alrededor, era raro.

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Hacía unos meses que Pepa tenía un amante. Una aventura. Un no-sé.-qué. Ya hacía tiempo que había dejado de buscar una relación seria y formal. No sabía si era por su rareza o por la superficialidad de los amores que  había encontrado pero no tenía pretensiones más allá de compartir unos buenos momentos con otro ser humano. Esta vez, habían pasado los límites temporales habituales y aquel hombre estaba cada vez más afianzado en su vida, muy cómodo en su casa espartana y absolutamente encandilado con Pepa. Ni siquiera le había pedido que se pusiera otro tipo de zapatos… De una forma natural, ella también se empezó a encandilar.

Y encandilándose , encandilándose , un día se descubrió admirando un mueble cajonero en el escaparate de una tienda. Cuando lo vio, su corazón empezó a latir más deprisa. Una sensación de anhelo la recorrió,  de arriba abajo,  mientras su mirada recorría y acariciaba las formas de la cajonera. Lo más extraordinario del suceso es que aquel mueble, no le servía para nada. No lo necesitaba. Era inútil.

Pepa intentó resistirse a la tentación y cada día, se desviaba de su ruta para no pasar por delante del escaparate pero cuando entraba en su habitación, se imaginaba el mueble cajonero perfectamente integrado en una de las paredes…Vacío, claro, porque no lo necesitaba para nada.

Era tal su obsesión que Pepa le explicó su desazón a su amorcito. Al día siguiente, el mueble cajonero llegaba a su puerta, coronado con un gran lazo rojo y un mensaje que decía : Te quiero.

A Pepa nunca le habían dicho te quiero. Ni de viva voz, ni por escrito ni siquiera con un gesto así que se vio aplastada por una onda de amor desbordante y no pudo evitar que el mueble cajonero que no le servía para nada, acabara en la esquina izquierda de su habitación.

En el ultimo cajón encontró una nota del diseñador. El mueble constaba de diez cajones y su nombre era “La Cajonera Definitiva Nº 10”. Explicaba que el décimo cajón era un archivador definitivo. Cualquier cosa que se introdujera allí, quedaría definitivamente archivada y fuera de su vida. Sonrío ante la audacia del diseñador y del departamento de Marketing pero no pudo evitar explorar el décimo cajón para ver si allí había algo especial o fuera de lo común. Cómo era de esperar, sólo encontró un compartimiento vacío…

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Pasaron los días y se fue acostumbrando a la cajonera. El primer cajón le resulto útil y, aunque sólo fuera uno, aquello ya le daba un sentido al mueble. Cada día, lo abría para soltar las llaves del coche y las de casa. Ese, era el cajón de las llaves…Al cabo de un tiempo, utilizó el segundo para dejar las monedas y el cambio pesado que tenía en los bolsillos. Ese , se convirtió en el cajón de las monedas.

Y mientras le otorgaba una función a cada cajón de su mueble, su historia de amor, la que la tenía encandilada, se convertía en una relación sólida , duradera, formal…

Cuando Pepa ya iba por el quinto cajón ( ese sería el de los cargadores de móvil), el amor de su vida le planteó la posibilidad de vivir juntos.  Ella , dudó. Todo era muy “bonito” y , por fin, había sabido que significaba aquello. Sabía que aquello era “bonito”.

No era funcional y práctico…era hermoso. Y tenía miedo…Tal vez, sólo tal vez, aquella faceta minimalista de su alma, podía acabar con aquella relación …Con toda aquella belleza…. Pero Pepa, que ante todo era muy práctica, reflexionó y pensó que podían hacer una prueba. Un “ a ver qué tal”. Si la cosa se intuía mal, siempre podían volver a ser amantes y amigos.

Las vacaciones , les otorgaban una semana de tiempo libre y… de test. El amor de Pepa, hizo su maleta para pasar una semana con ella. Llegó a su casa y no esperó a acomodar sus cosas sin antes besarla, abrazarla y hacerle el amor. Cenaron, vieron películas antiguas estirados en la chaise longue y se fueron a dormir. Al entrar en la habitación, se demoraron admirando el mueble cajonero, símbolo de su querer y leyeron, de nuevo, la curiosa etiqueta que había en el décimo cajón.

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Al día siguiente, desayunaron haciéndose arrumacos mientras se juraban amor eterno. Pepa estaba tan emocionada que estaba dispuesta a aceptar unas flores para ponerlas en un jarrón. No servían para nada pero…¡eran tan bonitas!…

Mientras se duchaba, oyó la voz del amor de su vida. Lo había dejado deshaciendo su maleta : Cariño, ocuparé el último cajón para mi ropa interior. ¡El décimo y definitivo!- dijo mientras reía.

Y cuando Pepa oyó la última palabra, un escalofrío le recorrió la columna vertebral. Salió de la ducha, envuelta en su albornoz y no vio a nadie en la habitación. La maleta no estaba en su sitio. Recorrió la casa y revisó todas las habitaciones, mientras iba preguntando ¿Amorcito?. No había ni rastro.

Temblaba descontroladamente cuando entró, de nuevo, en su dormitorio. El décimo cajón del mueble cajonero, emitía una luz roja intermitente. El pomo se desplazó hacia fuera y desplegó una pantalla digital . No era bonita pero sí muy funcional…

Lo último que Pepa vio, antes de desmayarse ,fue el mensaje que parpadeaba en el display del pomo del cajón : “Archivado y Fuera de Su Vida” .