Zutanita.

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Fulanito, Menganito y Zutanita son tres vinos. Uno tinto (Ribera de Duero), otro blanco (Rueda) y un tercero rosado (Côtes de Provence), de la empresa Cuveé 3000.

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Unos queridos amigos me han regalado un Zutanita, sabiendo de mi predilección por el rosado…

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Copio de dviciobarcelona.blogspot.com.es : “Zutanita es sin duda un rosado con clase elaborado en la Provence Francesa, tiene un alma fresca y ligera con un toque afrutado muy suave, lo que te hará tomarte la botella sin apenas darte cuenta.”

Doy fe. Ni me he dado cuenta…

Tras disfrutar del vino, la comida y la compañía me he guardado la botella ( como ya viene siendo habitual) y le he puesto unas ramas de romero y laurel.

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Estará en mi cocina, dando testimonio de un puñado de buenos instantes…

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Maridaje: pintura de pizarra, botella, flores.

Me regalan una botella de Marqués de Murrieta Primer Rosé. A mí me gusta mucho el vino rosado que, ahora, parece estar de moda. De repente ( gracias!), merece un respeto y eso ya me va bien, porque las bodegas se afanan en crear vinos de excelente calidad. Y rosados…

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Este Primer Rosé de Murrieta es espectacular. A la temperatura idónea-personal ( a mí me gusta muy, muy frío) se convierte en uno de esos caldos para deleitarse.  Es, según las Bodegas,  el primero en elaborarse 100% con uva Mazuelo que se comercializará a nivel mundial . (…) El Mazuelo, una uva de extraordinario carácter y escasa producción en Rioja, consigue que Marqués de Murrieta Primer Rosé destaque por su singularidad aromática y por su color tan particular acompañado por un paso de boca de elevada armonía.

Esta primera añada ha estado limitada a 5000 botellas y yo tengo una. En su interior, ya no hay vino ( qué bueno estaba!) . Me gustó tanto la botella que la pinté con pintura de pizarra en color crema. Dejé la franja inferior del cristal original para que se vieran los tallos “reposando en el interior”.

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Este fin de semana estuve en un lugar en el Pre-Pirineo, dónde las rosas crecen en plan salvaje. Fueron plantadas por los vecinos y ahora, los rosales ya están desmadrados, adaptándose al entorno. El frío ,que ya ha llegado, ha parado la floración pero aún había unos capullos que salvar de las noches heladas.  El lugar precioso del que provienen, además, me conecta con experiencias también preciosas así que, esos capullos son más bonitos aún de lo que parecen a simple vista.

Pues eso, he hecho mi maridaje particular : un excelente vino rosado, una botella bonita, mi pintura de pizarra y las rosas preciosas del pueblo.

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El sabor a gloria…

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Casi lo cosecho, pero me dije: “Espérate, ansiosa”. Ese mismo día, llovió a gusto y pensé que mi decisión había sido del todo oportuna. El tomate podría disfrutar del menú de lluvia abundante de la Madre Tierra …

Ayer volvió a llover y, por unos minutos, ¡granizó!!! Lo primero que pensé es en mi tomate. Me asomé a la ventana y lo vi, allí, resistiendo los golpes de las bolas de hielo…Un héroe, vamos.

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Hoy lo he recogido de la mata. Ya no puedo asumir más riesgos.

Con el respeto que se merece, lo he partido en dos.

Después, el ritual mediterráneo: una pizca de sal y aceite de oliva virgen.

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Me ha sabido a gloria.

Ñam-Ñam o La cata del tomate…

Ya está hecho.

Ahora que ha llegado el momento, me da hasta pena , arrancar el tomate de la mata. Pero…Este es el ciclo de un huerto urbano….

Ya en mis manos ( era poquita cosa), le he hecho la sesión de fotos que le prometí. Sólo lo voy a hacer una vez. Es el primero y eso tiene un valor en este huerto…A partir de ahora, “ zasca, a la saca y a la ensalada” , sin contemplaciones…

Os dejo estas fotos, una con mensaje incluido ( era su última voluntad). Hay muchas más, pero reflejan momentos muy íntimos del tomate . Me ha pedido que los respete.

Una vez hechas las fotos , nos hemos despedido. Sé que sonará duro pero , tras el adiós pertinente, el alma del tomate se ha ido ( lo he notado) y yo ya he podido partirlo en dos…

Ya en estado “tomate-sin-alma”,he podido realizar la cata. Lo he intentado hacer lo más objetivamente que he podido. ; – )

La guía la he sacado de esta web : El huerto de Claudio

 Algunos de los atributos sensoriales más importantes para el consumidor de tomates están englobados en el sabor (gustos y aroma), la textura y la apariencia. Entre ellos se puede destacar:

    • La crocanticidad: la cantidad de sonido que se genera con el primer mordisco hecho con los incisivos excluyendo la piel.Mi tomate : No muy crujiente, la verdad.
    • La firmeza: la fuerza necesaria para comprimir la muestra entre las muelas durante la masticación.Mi tomate : Firme, sí. Es joven, por eso.
    • La jugosidad: la cantidad de líquido que libera la muestra durante la masticación.Mi tomate : Bien, bien. Jugoso, jugoso.
    • La harinosidad como atributo negativo: grado al cual la pulpa se rompe en partículas muy finas que se secan cuando son masticadas. Mi tomate : en un acto de sinceridad absoluta, es un pelín harinoso. No es perfecto…
    • La facilidad de rotura de la piel: cantidad de masticaciones necesarias para preparar la piel para la deglución . Mi tomate : muchas masticaciones para deglutir la piel ( que mal suena) . O sea, piel fuerte y compacta.
    • El dulzor: intensidad a gusto dulce. Mi tomate : dulcecito. Tampoco para exagerar.
    • La acidez: intensidad a gusto ácido. Mi tomate : un poco ácido. Pero no demasiado.
    • El sabor: intensidad a gusto y aroma de tomate. Mi tomate: el aroma es, tal vez, en lo que se lleva un 10. Sabe a tomate  pero yo diría que un pelín ácido ( “pelín”, que yo soy muy sensible al ácido)

Dicen que el cherry tiene una piel gruesa, para protegerse de roturas. Para mi tomate, es su mayor defecto : mientras escribo esto,  aún la estoy “deglutiendo”.

En definitiva : Por amor de hortelana, le doy un 8. En plan cata profesional, un 7. Y la parte de mí que se divierte con esto , le da un 10.  ; – )

Actualización : ¡AVISO IMPORTANTE !

Tras haber ingerido el tomate, leo un comentario de Cerán, alertándome del peligro que corro si me lo como. Opppssss!

Su experiencia es …increíble. Yo creo que todo el mundo debería saber qué está pasando. Es un tema serio que puede afectar el futuro de la humanidad, como lo conocemos….

Apenas puedo alzar la voz. Incluso el sonido de las teclas de mi ordenador podría alertarles. Me vigilan. Intentaré contarte pero si ves que la comunicación se corta ¡Huye sin mirar atrás! Tu vida depende de ello.
Como bien debes saber, las verduras no hacen prisioneros.
Anoche me encontraba en casa, sentado en el sofá,poniéndome una sobredosis de tele de verano (es duro el día a día sin un chute de “la que se avecina”) cuando una avanzadilla numerosa de pimientos, tomates y cebollas se internaron en mi casa. ¡ Créeme! Tuvieron la osadía de colarse en mi santuario sagrado. No sé cómo. No sé por dónde. Pero lo hicieron.Quizás aprovecharon que ya había visto el capítulo siete veces y había dado una cabezadita de puro aburrimiento.
Entonces me atacaron. Con una crueldad y una saña que nunca hasta ahora había visto en los vegetales me redujeron en un plisplás y me encerraron en la cocina. No pude oponer resistencia.

Ese fue su error y, al mismo tiempo, mi salvación.
Se ve que todavía no saben bien qué cosa se hace en cada habitación de la casa.
Una hora estuvieron sujetándome la puerta e impidiéndome salir, pero, finalmente, el grueso de ls verduras se marcharon, supongo que para continuar con su siniestra campaña verduromilitar en busca de otros incautos como yo que pillar desprevenidos.
Dejaron de guardia, frente a la puerta de mi cocina únicamente a tres tomates ya maduros, un par de pimientos verdes, dos cebollas, un calabacín gordo que por su tamaño infundía terror, y una cabeza de ajos ( que como cabeza, era la que daba las órdenes en aquel destacamento)
Ahora que lo pienso fríamente me dan verdaderos escalofríos. No sé de dónde saqué el valor para hacer lo que hice. El caso es que aprovechándome de la conocida ignorancia de las verduras y del factor sorpresa tomé un cuchillo de cocina de hoja ancha y muy larga yabrí de golpe la puerta.
Me miraron con ojillos desconcertados (está claro que no esperaban mi reacción heroica porque el relax y la soberbia les había hecho bajar la guardia). Yo nos le di tiempo a reaccionar. Me abalancé cuchillo en mano y en cero coma los había cortado a todos por la mitad. De nada sirvieron sus desgarradores gritos pidiéndome clemencia. Algún rastro de sus entrañas dejaron caer en el suelo de mi pasillo pero, una vez vencidos lo demás fue coser y cantar. Recogí los restos de la batalla, los lavé bien bajo el grifo, en el fregadero, los acabé de cortar en trocitos pequeños sobre la tabla de cocina de Ikea, puse aceite a calentar en una cazuela y, cuando estuvo caliente, arrojé todos los trozos a aquel infierno. Después un poquito de sal, unas cucharadas de azúcar, 20 minutos revolviéndolo de vez en cuando y…ME QUEDÓ UN PISTO COJONUDO.
Pero con el rabillo del ojo pude ver como un tomate cherry, que había pasado desapercibido durante la lucha, seguramente por su tamaño, huyó saltando desde mi terraza a la calle. Confío en que se haya espachurrado contra la acera porque, como haya conseguido llegar al puesto de mando de las filas enemigas y dar la voz de alarma… estoy jodido. Vendrán por mí y esta vez no tendré escapatoria.
No obstante, me he pertrechado con más cuchillos, que he colocado en cada estancia de la casa bien escondidos, y he comprado en el chino varias batidoras turbomix de vaso grande. Supongo que de lo único que me servirán es para ganar algo de tiempo.
No te fíes de los tomates cherry, son los peores. Se aprovechan de la ternura que inspiran al ser tan chiquitines y son los que con más odio atacan. Espero que al menos el que te has comido haya sido lejos de la mata. Si los demás lo han visto crecerán con una sola obsesión : Vengar a su hermanito.

Cerán, dixit.