Como la vida misma . Un cuento…

Érase una vez, un encantador pueblo del pirineo , muy cerca de Navarra. Todo lo que tenía de encantador, lo tenía de alejado y deshabitado. Caminos forestales que , en otros tiempos, se decía que recorrían comandos asesinos para no ser descubiertos por la Guardia Civil.

Dos personas , seis como mucho en el invierno. Unos cuarenta en el verano…

Un pueblo encantador habitado , por eso, por cazadores. Cazadores que tenían huertos pero que también poseían escopetas y que por unos tomates de más o de menos, te la podían liar parda…

Un pueblo encantador en el que había poca gente joven . O nadie…

Un pueblo encantador que vivió un momento de éxito y acogió a familias retornadas que intentaron asentar su segunda residencia pero…llegó la crisis… Todos recuerdan a una familia , especialmente encantadora, que arregló una casita preciosa. La más encantadora. Trabajaron mucho en la reforma, con sus propias manos. Restauraron muebles antiguos y se hicieron un huerto pequeño pero …encantador. Y cuando la casita encantadora ya había tomado forma, perdieron sus puestos de trabajo: primero uno, después el otro. Más tarde, ella se puso enferma y , un tiempo después, dejaron de pagar la hipoteca de aquella casita encantadora que en la que tanto encanto habían depositado.

Se la quedó el banco .

La casa encantadora fue cerrada a cal y canto pero nadie pudo evitar, en aquel pueblo encantador pero deshabitado, que entraran en la casa y se llevaran lo poco que allí había de valor. Dicen los aldeanos que la casa se quedó vacía, sola pero encantadora en su abandono.

 

puertabierta

Con la primavera, los cazadores jubilados de Navarra, Zaragoza y Barcelona llegaron al pueblo . De la chimenea de la casa encantadora y abandonada, salía humo. El huerto estaba cuidado y además de lechugas, allí crecían hermosas plantas de marihuana… Patxi ( allí llamarse Patxi es como en una peli de espías llamarse Smith) era un hombre desgreñado que había ocupado la casa encantadora. Los habitantes del pueblo encantador pero aislado y anciano, se alarmaron: ¡Okupas! ¡Drogadictos! (y prepararon sus escopetas)…

Patxi resultó ser un fontanero en paro de larga duración, sin familia . Cuando se quedó sin posibilidad de pagar el alquiler, se encontró desesperado. En uno de sus visitas al hospital ,por una enfermedad crónica que padecía, se encontró con una familia encantadora que le habló de un pueblo encantador. Deshabitado y aislado. Tan aislado que no iban ni los del banco. Ni inmobiliarias. Ni curiosos, Ni siquiera los guardas forestales. Le hablaron de una casa encantadora, vacía. Con un pozo de agua del río y un huerto…

Y como un prófugo que por fin encuentra un lugar dónde estar a salvo, Patxi se fue a ese pueblo encantador…

Patxi tocaba el acordeón en su casa. Su música entretenía a aquellos cazadores serios que tras la partida de guiñote se tomaban una copita de pacharán en la plaza del pueblo. No sé. No es tan malo el chaval…Era muy educado y no se metía en política. Muy manitas , también. Arreglaba un grifo, la valla de un corral o el desbroce de un huerto. Ha tenido mala suerte. Lo malo es lo de los porros…Era más joven. El más joven. Y como era un tipo normal ayudaba a sus vecinos y les otorgaba su juventud. Va a ser que es buena gente.

Y Patxi sigue en ese pueblo encantador, viviendo en una casa encantadora en una vida que no tiene nada de encantadora. Se las apaña como puede: no tiene luz pero tiene un huerto. No tiene una nevera pero tiene una chimenea. Come cada día y cada día, por la noche, sale a ver las estrellas que desbordan el cielo de ese pueblo encantador… Y les pide.

No sabe que pasará mañana. Espera que todo mejore y pueda estar en esa casa encantadora sin sentirse un prófugo. Faltan fontaneros por la zona… Ya le han salido algunas chapucillas… ¿ Y si pudiera pagar un alquiler al banco?…Con un poco de suerte… Eso es lo que pide a las estrellas…

Y este cuento , que de cuento no tiene nada, termina comiendo perdices. Dejo a Patxi ( y su acordeón) en la comilona que han preparado los habitantes de ese pueblo encantador y a la que han invitado a Patxi . Es muy majo.

Allí hay muchas perdices…

Ahora sí : Colorín , Colorado…Y a ver.

 

8 pensamientos en “Como la vida misma . Un cuento…

  1. Que maravilla de cuento (que no es tan cuento) Que triste en el fondo… y digo yo, ¿Porque no “okuparon” la casita encantadora la familia encantadora que se marcho? Nunca lo entenderé…
    ¡Un beso nena!

    • Era su segunda residencia y con la enfermedad, se les complicaron las cosas…
      El okupa ( ahora llamado Jesús, porque va con barba y descalzo) sigue allí.
      Besos !

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