Cocinar la sonrisa…

Todos, Arguiñano.

Y no lo digo ya por su cocina ( hoy, he babeado con su «sopa castellana») sino por esa energía positiva que irradia el tipo.

Hoy he leído en Esquire una técnica para alejarse de  preocupaciones ( cierras los ojos, bajas la barbilla y piensas en el tema que te preocupa. Después , debes alzar la mirada hacia el cielo y abrir los ojos. (¿? Probaré. ) pero a mí me parece más efectivo someterse a una terapia de Arguiñano.

La edad , se le ve en esas manos de cocinero y en ese espíritu libre, dispuesto a dejarse ir , mientras cocina. Y se deja ir cada día, extasiado en sus propias recetas y en ese modo de vivir «encantado de conocerse a sí mismo».

Me alegra ver al cocinero en acción, explicando chistes ( algunos muy, muy malos) mientras se aferra a su perejil sagrado ( para los griegos ya simbolizaba la alegría). Tras esa dosis de buen rollo, ya estoy preparada para ver las notícias de las nueve y escuchar ( más o menos inmune) algunas de las  cosas terribles que pasan aquí o en cualquier punto del planeta.

Así que me gustaría que hubiese más Arguiñanos. En el trabajo, en el super, en las notícias, en el periódico…

Si alguién se anima con la Sopa Castellana, aquí todas sus recetas.

 

 

 

Unas cebollas quemadas …

Calçot es el nombre que se da en Cataluña a los brotes de una cebolla blanca llamada también Allium cepa o Blanca Tardana de Lérida.

Estos brotes de la cebolla blanca, a medida que van creciendo se van “calzando”, es decir, se cubren los costados de tierra para blanquear su base, que es la parte que se consume. Esto provoca que la parte enterrada sea muy tierna y de un gusto y dulzura característicos. Fuente Wikipedia

Una calçotada es, objetivamente, una comida “orquestada” y habitualmente multitudinaria ( pero funciona igual de bien a partir de dos ) compuesta por unas cebollas quemadas con salsa (tipo romesco)de primero, butifarras con judías y carne de cordero a la brasa (todo ello con all i oli) de segundo y un postre compuesto de fruta (naranjas /mandarinas) y crema catalana.

Bebida : cava.

Gastronomía típica catalana con Denominación de Origen : Valls (Tarragona)

Cada año, suelo ir a una calçotada de las puristas (Masía, Tarragona, menú “puro”, …) , a alguna de Restaurante “Aquí hay calçots” y las que se hacen en mi casa, que ya serían una fusión-mix respecto a las anteriores. Lo que es “la base”, que viene a ser la cebolla quemada y su salsa, es siempre invariable. La barbacoa subsiguiente varía en función de las apetencias generales : puede ser típica, puede ser parrillada variada, puede ser de pollo a la brasa o churrasco, o pies de cerdo o secreto ibérico, o… Como todo está bueno, es indiscutible que el elemento estrella del menú es el calçot.

No sé que tendrá esta cebolla ( y su salsa) pero es un plato absolutamente delicioso. Mi familia ha sido “calçotaire” de toda la vida. Desde pequeña, he asistido a calçotades en casa y, no es porque sea mi familia, pero debo admitir que mi padre es uno de los “King” de las calçotades del mundo mundial y mi madre hace una salsa que te hace babear de emoción…Algo de ese patrón ha quedado impregnado en mí (tipo huella genética) y sé ( y ahora sonará feo por lo de la modestia que veréis que aquí, no aparece por ningún lugar) que hago una salsa excelente. No sé qué es lo que me hace rectificar la sal, el vinagre, la pimienta. Ni tampoco cómo determino que cantidad de almendra es la ideal. Ni el chorrito de aceite.Ni si su espesor es el correcto para que vista al calçot y no resbale. Es como un conjunto de acciones fluidas, determinadas por el gusto, la textura y mis sensaciones, que no puedo cuantificar en ml de aceite y gr. de almendras… (¡Por fin he entendido a mi madre, cuando no es capaz de detallarme a qué se refiere con eso de “una pizca de sal” cuando me transmite una receta!). También es verdad que cada uno le da su aire (dicen que cada familia de la zona de Valls tiene una forma secreta de hacerla) y la mía es la de mi familia…

Así que, por tradición familiar, la calçotada es algo normalizado en mi vida…hasta que un día tuve que mirarlo desde fuera… Ejercimos de anfitriones de David ( pronunciar Deivid) un inglés ( aristocrático ), inteligente, culto y cosmopolita. Él nos proporcionó una Nochevieja memorable en Londres hace unos años. Así que cuando David visitó Barcelona tuvimos la gran idea de ofrecerle algo típico. ¿Qué?: Una calçotada.

Visto con sus ojos y con una perspectiva antropológica , la cosavino a ser así :

En pleno invierno le plantamos una mesa en el jardín. La cubrimos con periódicos mientras en la parrilla se iban ¡quemando! unas cebollas.

Dispusimos la salsa , en cuencos, por la mesa. Y un porrón. Nosotros, los nativos, emocionados, nos colocamos un babero king size( un poco indigno ) , nos arremangamos y nos situamos alrededor de la mesa. El chef dispuso unos paquetes de papel de periódico en los que estaban envueltas las extrañas cebollas quemadas…

Los nativos, al desempaquetar aquello, se lanzaron hacia las cebollas, con las manos desnudas :   dato básico. Esta es una de esas actividades que requieren el piel-contra-piel. Los guantes de plástico ,que ya proporcionan en los restaurantes, sólo se deben utilizar en caso de necesidad extrema de manicura perfecta. Lo preferible, a pelo. Así que, a mano descubierta, se lanzaron a por la cebolla quemada…

Mientras el inglés (gentleman) estaba muerto de frío escuchando las explicaciones de cómo pelar el calçot ( con las manos!!), el resto de comensales ya se habían lanzado al ataque.El inglés observa : cogen el calçot por el rabo superior y lo desenfundan de la piel quemada.Las manos, tiznadas de carbón. El gesto hasta obsceno , te diría.

Después, con las manos ya negras,  untan y reuntan la cebolla , ya limpita, en los cuencos de salsa. Cuando el calçot está bien recubierto, lo alzan,  abren la boca y lo deslizan en el interior. Este movimiento, con reminiscencias  pornográficas, se convierte en el gesto estrella del ritual de la calçotada.

Una vez superados los miedos iniciales , el inglés se integró en el ritual y lo disfrutó , a lo grande, como los nativos…

Para lo sosos que somos los catalanes que hasta el baile tradicional -la sardana- es de factura moderada y sobria, esto de la calçotada es una divertida tradición gastronómica . El comer , de pie, alrededor de la mesa, con las manos tiznadas, el babero ( aunque según el grado de «experiencia» , éste es opcional) y el porrón que va y viene, lo convierte en una especia de fiesta, un jolgorio de la cebolla que vale la pena probar. Con esto de Internet y la «globalización local» ya se pueden organizar calçotades en cualquier punto del país, con material originario de Valls y de primera calidad ( va con salsa). En la web www.calsots.com

Lo que te vas a reír, quemando unas cebollas…

Más información sobre el fascinante mundo del calçot y su salsa.

N.B (surrealista) : Me gusta dejarles un espacio íntimo a los calçots , para que puedan reflexionar antes de ofrecerse como sacrificio ritual y ser quemados en la barbacoa. Este domingo, uno de los manojos me pidió cinco minutos de soledad para serenarse y pedir perdón al Dios de las Cebollas… Y, llámame blanda, pero no tuve más remedio que concederle ( al manojo) su último deseo.

In memoriam de los Calçots que cayeron este domingo.

La Mafia del Pollo ( a l’ast)

pollogansgterHay ritos de domingo que me llenan de placer y me cargan las pilas para afrontar la semana. Uno de ellos ( tenemos diferentes modalidades) , es el de la compra de un pollo a l’ast para comer ( junto con all i oli, una ensaladita y el cava, bien frío) y la lectura reposada de la prensa ( post-comida) que, ese día, es de envergadura.

Pero para que ese ritual salga perfecto, debemos planificar una serie de pasos y estrategias para librarnos de la actitud déspota de la Mafia del Pollo.  Todos conocemos un  lugar donde comprar un pollo a l’ast maravilloso. Yo, el que me sé, está siempre lleno de gente . Unos esperan su pollo encargado previamente. Los otros, también esperan que uno de los reservados no se presente y pueda cazar el pollo. Si no has llamado, mejor que no te acerques a esa calle , impregnada del aroma del pollo asadito, que se aparece como un sueño en la boca babeante del hambriento ( y la mirada suplicante del (a) que sabe, que si no hay pollo, hay que cocinar…). Lo mismo pasa con el all i oli. Si no reservas, vuela aunque ese, es problema menor… Lo que quieres es el pollo…

Esta es una pollería pequeñita. Debe tener cuatro metros cuadrados. Lo gestiona la familia –de-toda-la-vida que al pasar el negocio de padres a hijos, ha dividido su explotación. Una temporada está un hijo y su respectiva, otra temporada la hija y el respectivo. Imagínate lo que da el pollo para que nadie suelte el «ast». Hoy, me tocaba la que yo llamo «la señora del pelo» que es una mujer de unos 60 años ( es la hija de los propietarios), corpulenta y muy coqueta. Siempre lleva un peinado de peluquería, perfecto, cardado , arreglado , de color caoba suave con mechas más claras. A su lado, su hija. Una chica monísima, que siempre viste chándals Nike del tipo «yoga» y que te mira altanera, sabiendo que ella manda allí ( es la que tiene la lista de las reservas). Si llegas con veinte -treinta minutos de retraso, te borra de la lista ( tacha con un lápiz rojo, con una mala leche que no veas) y otorga el pollo a uno de los que están en la cola de los no reservados. Yo he visto peticiones dramáticas para ser restituido en la lista… Y es que el pollo, dicha sea  la verdad, está buenísimo…

Además del pressing del horario ( yo acabo entrando , sin aliento, y gritando «Ho tinc reservat, lo tengo reservado!!!»), hay un tema fundamental que es la obtención de suquito con el que regar el pollo. Cuando lo pides, te miran mal. Les fastidia darte ese aceitito. Te lo tiran, de mala gana, por encima del pollo y lo envuelven con ese papel blanco, crujiente y con la capacidad de absorber todo el jugo… Todo. Pero hace unas semana, ví a un cliente ( de toda la vida) que iba con un potecito , en el que le pusieron el jugo . Mira que fácil. Así que compré un tupper de medida adecuada y, ayer,al acabar la reserva de mi pollo, cogí el recipiente y lo dejé en una bolsa, en la puerta de casa. !N-O- se me iba a olvidar!.

Esta mañana, el plan ha funcionado a la perfección. He llegado, como siempre, al límite de mi tiempo de bonus. He visto que estaba «la señora del pelo» y «la hija que-estoy-muy-buena-y-no-te-miro-pq-solo-me-importa-la-lista» y he decidido no sacarme las gafas de sol. Impone más. Cuando me han preguntado el nombre de la reserva, he sacado el tupper y lo he dejado encima del mostrador:  Amb suc, si us plau. Efectivamente, la hija se ha dignado a mirarme ( con fastidio) y la señora ha cogido el tupper y se lo ha pasado a la chica ( hay una tercera que es la que pringa y corta y prepara el pollo) quien, diligentemente, me ha puesto una buena cantidad.  Tras la operación, he salido velozmente del establecimiento y me he subido al coche, que me esperaba en marcha, preparado para la huída ( había jurado publicamente que hoy, llegaba con jugo, como fuera)…

Son La Mafia del Pollo (a l’ast). Tienen suerte que el dichoso pollo es excelente y ese es su poder pero… les he encontrado el punto flaco del suquet... Y mi arma, ha sido un tupper.

Regalos Originales contra la crisis (2)

Siguiendo la serie de regalos especiales y flexibles para todos los bolsillos, os propongo otra idea .
regalo030108 Un regalo de pasta. ;-)

¿A quien no le gusta la pasta?. Yo creo que es uno de lo alimentos más aceptados por el humano corriente y , casi seguro, que también sería aceptable para un alienígena cualquiera que pasara por aquí. ¿Cómo resistirse a unos spaghetti aglio-olio, o unos fettuccini con tomate fresco y albahaca?. En todas las ciudades del mundo, es fácil encontrar un encantador restaurante italiano, a la vuelta de la esquina, que nos permite reconciliarnos con el viaje si la comida de origen no es de nuestro agrado… La pasta, encanta.

Este es un regalo para aquellos a los que les gusta la pasta. Y, también, para los que les gusta cocinar.

Ingredientes :
La Cesta
Lo primero es encontrar una cesta de mimbre, con aspecto rústico, de un tamaño adecuado al importe que queramos destinar ( más o menos pasta, claro). Es fácil superar este reto en estas tiendas que antes eran Todo a Cien y ahora se han convertido en las Tiendas de los Chinos , también he encontrado cestas a precios razonables en centros comerciales tipo Hiper o en el Ikea mismo.

El Relleno
Compraremos papel ( puede ser de regalo, de cebolla, de celofán)para crear un fondo irregular donde pondremos la pasta. Este papel, que iremos colocando, arrugado, nos sirve para que el contenido de la cesta no se mueva y no nos llegue todo desarmado ( descojinciado, como dice un amigo), en el momento de la entrega. Yo utilizo el propio papel de celofán que después utilizo para envolver el regalo. Esta parte es opcional, ya que la cesta funciona bien con un simple lazo rojo y sin “envoltorio exterior”.

La Pasta
Según lo monumental o cuco que queramos hacer nuestro regalo, podemos elegir entre decenas de tipos de pasta. Yo suelo comprar la pasta De Cecco (precio medio 2,60 € /500 gr). Es italiana y soberbia… y también la pasta que comía Tony Soprano ( esto , para mitómanos Sopraneros, es un valor añadido…). Se encuentra fácilmente y si no , hay marcas italianas también muy buenas. Es importante que las pasta sea italiana ya que aunque las pastas nacionales también está bien, el regalo pierde parte de su encanto. Siempre hay que recordar que son los pequeños detalles los que marcan las grandes diferencias…
Posibilidades : Spaghetti, Macarrones, Penne Rigate, Puntalette, Rigatoni…

Los Complementos ( a elegir, según posiblidades)
Queso Parmeggiano 2,50 €
Petali Di Parma 4,35 €
Tomate seco 11€
Tomate Entero Pelado ( en bote de cristal) 2,05 €
Vinagre Balsámico de Modena 5 €
Maceta de Albahaca ( le da un aspecto encantador al conjunto) Un rallador de queso.
Un medidor de cantidad de spaghetti
Tenedor –recogedor de pasta.
Además se pueden incluir otras cosas como : delantal , escurridor, cuece-pastas, libro de recetas italianas de pasta, etc.

Sólo con pasta, queso parmeggiano y la albahaca, ya queda muy bien. Es la versión económica .

Si le añadimos tomate, vinagre, lambrusco, limoncello y los utensilios necesarios, estamos en la versión más de luxe.

Una vez tengamos todos los ingredientes colocados en la cesta, solo debemos ponerle un gran lazo rojo con una tarjeta o sobre . Le da un sentido de conjunto a nuestro obsequio … En la tarjeta o sobre, se incluirá una receta que se puede hacer con los ingredientes que hemos elegido y que están en la cesta. Yo utilizo la básica del aglio-olio e incluyo una cabeza de ajos, guindilla y aceite extra virgen de oliva. Ah! Los ajos los suelo comprar en una cestita de mimbre y los envuelvo… Le da un toque divertido que siempre funciona…

En definitiva, nos permite adaptar el regalo a nuestras necesidades , obsequiando, a la vez, con algo original y útil ¡!. Todos se acaban comiendo la pasta…

Buon Apetito!