Morir con las letras puestas.

“La soledad, mal que nos pese a los escritores, es el primer factor que se precisa para escribir”

Mercedes Salisachs.

Estaba exhausta…Hacía unos días que había vuelto de una apasionante expedición arqueológica. Había estado buscando un código secreto que desvelara la clave para traducir unos manuscritos que contenían el secreto de la eterna juventud.

El mes anterior, había vívido un apasionado romance con un escritor, guapo y rico, que la había colmado de satisfacción. Hacía tiempo que no suspiraba de esa forma pero…es que esa historia de amor, había sido un buen antídoto al terror que había pasado , meses atrás, al encontrarse encerrada en una pequeña tienda de comestibles, mientras una extraña niebla envolvía las calles…Los asesinatos que se cometieron  en esos días, nunca fueron esclarecidos.

“Esta mañana, se ha encontrado el cuerpo sin vida de la escritora Christie Roberts . A la espera de los últimos datos forenses, se especula con que la famosa autora de los últimos best-sellers de la década, sufrió un ataque al corazón , mientras escribía la que iba a ser su nueva novela: » El Desierto» .

Roberts, solía recluirse en su casa de campo, aislada del mundo, para escribir sus obras. Se comunicaba esporádicamente con su editor que ha revelado que se citaba con ella, una vez al año, momento en que le entregaba dos obras finalizadas. No se presentó a su cita anual, lo que disparó todas las alarmas.”

Era tal el cansancio que la embargaba que sintió como se adormecía, mientras tecleaba en su ordenador. No quería dormir…Deseaba seguir viviendo aquella apasionante aventura que la llevaría al desierto, en busca de un tesoro y…con aquel imponente jeque árabe.

Sintió las manos entumecidas y, de repente, un intenso dolor en el brazo.

Instantes después, algo estalló en su pecho…

 

NB: Photo by Andrew Areoff on Unsplash

Hawi & Sumi

hawi

El cambio de estación en este blog, se produce cuando Hawi deja de bailar… Mientras ella se mueva, estamos en veroño. Ni verano, ni otoño…

Hawi es la pequeña muñeca que me acompaña desde hace un año. Se mueve con energía solar y está en un alfeizar de una ventana que veo al salir de casa. Verla, se han convertido en una rutina. Uno de esos detalles insignificantes del día…

En este año, Hawi ha sufrido tormentas, lluvias, granizadas, viento y frío. El sol, su aliado, pero también su enemigo, ha desgastado los vívidos colores con los que llegó a mi casa, pero… ha sobrevivido a todo y este verano, ha estado bailando otra vez… Tiene un pequeño tic y emite un click click que antes no se oía, pero …ahí está. Bailando…

Lo que no os he dicho que, desde hace dos meses, Hawi tiene un compañero.

sumi

En un alarde de originalidad, lo he llamado Sumi.

Sumi estaba en una estantería de “Oportunidades” a 0,50€. Lo encontré muy simpático y lo puse en el alfeizar de la ventana, junto a Hawi. Él está más nuevo, sus colores son más brillantes y, sorprendentemente, baila en el sentido contrario que ella. Si ella se balancea hacia la derecha, él lo hace hacia la izquierda. Los primeros días, lo paraba con los dedos y lo coordinaba con el ritmo de Hawi. Ahora, ya no. Hay veces que los veo conjuntados y, otros, arrítmicos perdidos…Los dejo a su aire…

Esto me ha hecho pensar en el concepto de soledad que nos rige. Nos aflige, nos oprime, la tememos cuando, en realidad, la soledad es un hecho objetivo. No es bueno ni es malo. El adjetivo, el sentimiento que provoca sólo puede interpretarlo cada individuo y de forma diferente. Feliz o triste. Deseada o temida. Nueva o vieja conocida. Obligada o por elección… Cada soledad es una edición original y única…

sumihawi

A Hawi, la compañía le ha venido impuesta. Igual prefería estar sola, con su tic y su baile.De repente, ha aparecido un luchador de sumo en su parcela del alfeizar de la ventana. No sé si acabaran siendo amigos… Yo creo que sí porque Sumi se mueve bien pero , de momento, no bailan al unísono todos los días…

Aunque…no me hagáis mucho caso. A veces, olvido que son dos muñecos de plástico…