La Evolución (o La Asesina Del Pollo).

asesina

 

La evolución…

Algunas veces, es mejor dejar las cosas estáticas. Paradas. Sin cambios.

Demasiados años de evolución . Demasiada evolución. Y, encima, en una dirección no prevista. Se evoluciona hacia algún lugar, hacia un estado, hacia un concepto pero en el camino, uno cambia…

Llámalo “evolución” ,si quieres,  pero siempre, inherente a ella, está el cambio. Una modificación de un estado. Un nuevo punto de vista que también evolucionará…

Cuando unes tu vida a otra persona, supones que el estado de enamoramiento que lo ha provocado, no desaparecerá. Asumes que evolucionará (aunque al principio, te niegues a creerlo) hacia un estado diferente. Te dicen que pasarás de la pasión a la convivencia confortable. A la seguridad, al sexo cómodo, a la confianza…En definitiva, crees que tu enamoramiento se aposentará y dejará de saltar , en tus tripas y por tu piel…Será más suave, tenue y acariciador. Es lo que se espera, evolutivamente hablando.

Es curioso que ,  justo ahora, esté pensado todo esto… Será por el cuchillo. Suele inspirarme…

El cuchillo que estoy utilizando, es nuevo. Me gusta mucho estrenar cuchillos. Están muy afilados y cortan muy, muy bien. Sólo presionando la punta sobre la piel ,ya la desgarro y la puedo sacar de una pieza . Lo he hecho con los muslos. Demasiado gruesos para mi gusto…pero no hay nada imposible con mi cuchillo nuevo, así que voy a partirlos por la mitad.

Tengo una parada en el Mercado Municipal . Vendo pollos y, sí, soy la pollera que se casó con el hijo del charcutero. Ese que tiene más de 20 paradas , repartidas por toda la provincia. O tenía…

Cuando me casé con él, dejé de trabajar . Tengo a dos chicas en la pollería, pero yo ya he dejado de ejercer mi oficio hace muchos años. No recordaba el placer que me producía decapitar al pollo de turno… Hasta hoy. Esto ha sido mejor.

Mi matrimonio evolucionó hacia el…odio. Ni confianza, ni comodidad. Odio. Puro odio. Odiaba sus ruiditos matinales, los ronquidos, su forma de comer, de conducir, como pronunciaba las eses, sus manazas en mis pechos, su colonia intensa, sus amantes, su creencia de que conocía mis sentimientos, su creencia de que me conocía…Ni siquiera ese cuerpo atlético que mantenía a base de paddle, se salvaba de la quema. Era tocarme y yo, odiarlo…

Cuantas veces habré deseado no haber evolucionado …Despertar  por la mañana, y seguir adorando esa palmadita en el culo que me hacía trastabillar con la taza en la mano…Y tener ganas de abrazarlo, de tocarlo pero…Aghh! Qué asco! Cada mañana, su beso me sabía agrio. Lo odiaba.

Y, claro, hoy lo nuestro ha dado otro paso en esto de la evolución. Las cosas han cambiado de nuevo y mi odio , también. Se ha hecho más grande. Creo que no me cabe… Y hay quien dice que no sabe odiar, que el odio es malo pero yo no lo puedo controlar. Ya me gustaría, ya, pero…sale a borbotones por todos los poros de mi piel.

Mi marido, el potentado charcutero al que odio profundamente y Saray, la joven pollera a la que teníamos de prueba ( ya había salido rebotada del Supermercado Antonio) estaban echando un polvo en la cámara frigorífica de la parada.  Una foto por Whatsapp me ha puesto en alerta. La otra dependienta ha tenido la cortesía de enviarme tres. La primera me ha disgustado, la segunda y la tercera han hecho crecer , crecer y crecer mi odio.

Me he refugiado en casa, humillada y resentida y entonces, un mensajero me ha traído esos magníficos cuchillos de Albacete que compré on line.

Ha sido abrir el paquete y evolucionar.

He esperado que llegara a casa, después de su revolcón. Me ha dicho que había estado inspeccionando su Imperio de Paradas. No le he respondido . Simplemente me he acercado a él y…

Uf! Estos muslos están muy fibrados y me está costando mucho cortarlos. Es posible que haya perdido la práctica y ya no tenga la destreza del corte profesional…

Eso, o el paddle, que le ha puesto unas piernas bien hermosas…

 

La Mafia del Pollo ( a l’ast)

pollogansgterHay ritos de domingo que me llenan de placer y me cargan las pilas para afrontar la semana. Uno de ellos ( tenemos diferentes modalidades) , es el de la compra de un pollo a l’ast para comer ( junto con all i oli, una ensaladita y el cava, bien frío) y la lectura reposada de la prensa ( post-comida) que, ese día, es de envergadura.

Pero para que ese ritual salga perfecto, debemos planificar una serie de pasos y estrategias para librarnos de la actitud déspota de la Mafia del Pollo.  Todos conocemos un  lugar donde comprar un pollo a l’ast maravilloso. Yo, el que me sé, está siempre lleno de gente . Unos esperan su pollo encargado previamente. Los otros, también esperan que uno de los reservados no se presente y pueda cazar el pollo. Si no has llamado, mejor que no te acerques a esa calle , impregnada del aroma del pollo asadito, que se aparece como un sueño en la boca babeante del hambriento ( y la mirada suplicante del (a) que sabe, que si no hay pollo, hay que cocinar…). Lo mismo pasa con el all i oli. Si no reservas, vuela aunque ese, es problema menor… Lo que quieres es el pollo…

Esta es una pollería pequeñita. Debe tener cuatro metros cuadrados. Lo gestiona la familia –de-toda-la-vida que al pasar el negocio de padres a hijos, ha dividido su explotación. Una temporada está un hijo y su respectiva, otra temporada la hija y el respectivo. Imagínate lo que da el pollo para que nadie suelte el «ast». Hoy, me tocaba la que yo llamo «la señora del pelo» que es una mujer de unos 60 años ( es la hija de los propietarios), corpulenta y muy coqueta. Siempre lleva un peinado de peluquería, perfecto, cardado , arreglado , de color caoba suave con mechas más claras. A su lado, su hija. Una chica monísima, que siempre viste chándals Nike del tipo «yoga» y que te mira altanera, sabiendo que ella manda allí ( es la que tiene la lista de las reservas). Si llegas con veinte -treinta minutos de retraso, te borra de la lista ( tacha con un lápiz rojo, con una mala leche que no veas) y otorga el pollo a uno de los que están en la cola de los no reservados. Yo he visto peticiones dramáticas para ser restituido en la lista… Y es que el pollo, dicha sea  la verdad, está buenísimo…

Además del pressing del horario ( yo acabo entrando , sin aliento, y gritando «Ho tinc reservat, lo tengo reservado!!!»), hay un tema fundamental que es la obtención de suquito con el que regar el pollo. Cuando lo pides, te miran mal. Les fastidia darte ese aceitito. Te lo tiran, de mala gana, por encima del pollo y lo envuelven con ese papel blanco, crujiente y con la capacidad de absorber todo el jugo… Todo. Pero hace unas semana, ví a un cliente ( de toda la vida) que iba con un potecito , en el que le pusieron el jugo . Mira que fácil. Así que compré un tupper de medida adecuada y, ayer,al acabar la reserva de mi pollo, cogí el recipiente y lo dejé en una bolsa, en la puerta de casa. !N-O- se me iba a olvidar!.

Esta mañana, el plan ha funcionado a la perfección. He llegado, como siempre, al límite de mi tiempo de bonus. He visto que estaba «la señora del pelo» y «la hija que-estoy-muy-buena-y-no-te-miro-pq-solo-me-importa-la-lista» y he decidido no sacarme las gafas de sol. Impone más. Cuando me han preguntado el nombre de la reserva, he sacado el tupper y lo he dejado encima del mostrador:  Amb suc, si us plau. Efectivamente, la hija se ha dignado a mirarme ( con fastidio) y la señora ha cogido el tupper y se lo ha pasado a la chica ( hay una tercera que es la que pringa y corta y prepara el pollo) quien, diligentemente, me ha puesto una buena cantidad.  Tras la operación, he salido velozmente del establecimiento y me he subido al coche, que me esperaba en marcha, preparado para la huída ( había jurado publicamente que hoy, llegaba con jugo, como fuera)…

Son La Mafia del Pollo (a l’ast). Tienen suerte que el dichoso pollo es excelente y ese es su poder pero… les he encontrado el punto flaco del suquet... Y mi arma, ha sido un tupper.