Este es el texto que he presentado en el Taller de Escritura Colaborativa de Ciberlalia. El tema para esta semana ha sido «La palabra o la cosa » y a mí, me ha salido un texto retorcido y diabólico…
Es lo que tienen estas cosas…
Diabólico
La cosa está clara. Cuando aceptaste mi ayuda, y no digo una cosa por otra, lo que hiciste fue aceptar un contrato. Ahora, justo cuando vengo a reclamar, me dices que es injusto. Que deje correr las cosas… Lo siento. Ya no hay marcha atrás.
No puedo hacer otra cosa. Si aceptara tus ruegos y te liberara de tu compromiso ya no tendría credibilidad. Como quien no quiere la cosa, perdería infinidad de cosas y eso, créeme, no es cosa de risa. No olvides que soy un demonio.
No me obligues a decirte cuatro cosas. De verdad, no quiero que esto sea violento. Hagamos las cosas fáciles. Tú dame lo que me debes y, a otra cosa, mariposa. No me volverás a ver. Desapareceré con mis cuernos y mi tridente.
No lloriquees… No soporto que las cosas lleguen a estos extremos aunque, en el fondo, te entiendo. No es la cosa para menos… Lo que vengo a buscar, es una de las cosas más valiosas que posees. Comprendo que te resulte doloroso. Sería una cosa rara que lo aceptaras sin oponer una mínima resistencia.
Es lo que tiene la cosa. Es muy duro al final. Casi te habías olvidado de mí, y de repente, aparezco aquí. Con mi capa negra y todo ese azufre a mi alrededor. Debes disculparme. Ya sabes, las cosas de palacio van despacio pero… ya estoy aquí.
Ahora, debes cumplir.
Querías éxito. Querías dinero. Querías coches. Querías casas. Querías joyas… Querías…Querías cosas. A cambio de todas esas cosas, tú debías entregarme una cosa.
Una sola cosa.
Nadie dijo nunca que negociar con el diablo, fuera cosa fácil. Así están las cosas, hombre mortal.
En este mismo instante, hago efectivo nuestro contrato.
Tu palabra me pertenece.


¡¿Su palabra?! Curioso contrato… Alguno preferiría vender su alma, estoy convencido. Alguno, y alguna.
Saludos.
Venderle mi palabra no me haría gracia, le vendería alguno de mis cuadros, pero creo que no se iba a conformar.
Curioso texto, me gusta.
Yo le vendería la tel….que últimamente me tiene harta jaja
Bueno…me gustó el relato. Besotes
¿Cuántas veces nos hemos vendido al diablo por palabras? O mejor dicho, he dejado que mi diablo personal hable por mí y por supuesto, tiene un precio…
Me gusta mucho.
Una abraçada!
Buenísimo!!
Que tétrico, pero que real. Cuántos hay que se han entregado al diablo por tener éxito…
Escribes genial. Besos
Ana