El día de los que ya no están…

nubesVeo las notícias: los cementerios se han llenado de personas , con flores naturales y de plástico, dispuestos a recordar a sus seres queridos. Limpian las lápìdas y arreglan los adornos florales. es posible que no vuelvan hasta el año que viene, o vete tú a saber…

Entrevistan a una señora que responde a la pregunta ¿ Qué hace?: Pués que voy a hacer: limpio un poquito, pongo las flores y rezo un Padrenuestro. – pone una sonrisilla tipo «qué-pregunta-más-tonta»- ¿Qué más vas a hacer aquí?… El siguiente plano, me hace poner la sonrisilla a mí . Aparece otra señora mayor con las manos ocupadas. En una , sostiene una flor de plástico. En la otra, un tubo de pegamento de contacto y cinta aislante : Este año las voy a pegar. Cada año lo mismo, las roban. Esto es una vergüenza!- y se queda enganchando con Super-Glue las flores en la lápida…Finalmente, la reportera apostilla con algo así como (expreso la idea) La mayoría de los difuntos han tenido su visita y yo he pensado, y los qué no, ni se han enterado…

Con todo el respeto que me merece «la tradición» y «el sentimiento», me temo que nos encontramos ante una celebración puramente religiosa , a la que el avance del tiempo y la evolución de la sociedad, la han convertido en una fecha de referencia pero sin esa carga católica y de obligación que tenía en otras épocas. No nos engañemos, cada vez hay mayor numero de personas que se decantan por la icineración y , además de los jardines de reposo, hay muchas cenizas esparcidas a lo largo y ancho del país ( y encima de algún mueble, también). Estos difuntos, los que se han dejado llevar por el aire, no tienen un lugar donde sus seres queridos puedan ir a limpiar o a pegar las flores con pegamento. A cambio, estos que ya no están, habitan en muchos lugares y , en la mayoría de ocasiones , en lugares especiales y amados. Por lo menos, los que vayan ese día a recordar, no tendrán que hacer cola para entrar en el Camposanto.

El auténtico recuerdo no se concreta en la celebración de un día. Hay cosas que nos hacen pensar en los que ya no están en otros momentos de la vida. Aromas, paisajes, recetas únicas y secretas, frases, actitudes, sonidos, momentos cruciales, luces, joyas, … Son huellas que nos dejan , que aparecen al saborear un potaje de acelgas con garbanzos como el que hacía la ya-ya, o al ver una pareja ejecutando un baile de salón. Cada uno tiene su senda de huellas y de personas amadas que ya no están. Y son esas marcas, las que no permiten olvidar .

Hoy, me he acordado de los míos. Ante el masivo mensaje en medios y prensa, es inevitable que tu mente vuele a personas o a conceptos, como la reflexión sobre la muerte. Pero, lo importante es que mañana o pasado, o en unos días, semanas o meses, algo activará un recuerdo y seguiremos queriendo a los que se nos fueron…Aunque no sea el día de los difuntos.

 

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