Feliz No Cumpleaños.

Ya os aviso desde el principio: hoy celebro el mío.

No os voy a confesar cuántos cumplo. Para saberlo, tendría que multiplicar 364 por mi número de años, y de ahí saldría una cifra tan astronómica que prefiero no conocer. Al margen de la edad, el concepto me parece brillante

Pasamos de tener un solo día de celebración a disponer de 364.

Alguien podría decir que, así, el cumpleaños pierde parte de su magia. Pero todo depende del enfoque. Hay quienes, si les regalas 364 días para celebrar, son capaces de exprimirlos todos. O casi. Y hay quienes no saben muy bien cómo hacerlo. A veces, ni siquiera con uno.

Por eso, más que celebrar un No Cumpleaños, lo verdaderamente interesante es el cambio de rumbo que propone: aprender a festejar lo cotidiano, incluso cuando no ocurre nada extraordinario.

Hoy voy a hacerle caso al Sombrerero Loco. La idea del unbirthday pertenece al universo de Lewis Carroll, aunque se hizo universal gracias a la película animada de Disney, Alice in Wonderland (1951), donde el Sombrerero la convierte en canción y en fiesta: “Very Merry Unbirthday”.

Así que felicidades a quienes hoy celebráis vuestro No Cumpleaños. Y también, por supuesto, a quienes celebráis el cumpleaños de toda la vida.

Porque celebrar también es una forma de entender la vida.

#2018

Ya estamos acabando el año. En menos de 48 horas, traspasaremos esa frontera artificial, creada por el hombre para regularnos en el tiempo, y accederemos a un nuevo espacio temporal. No lo haremos todos, que el planeta es muy grande y no nos hemos puesto de acuerdo, en eso del día en el que comienza el nuevo año …Por poner unos ejemplos:  En China, como siguen un calendario lunar, el año nuevo se recibe entre el 21 de enero y el 18 de febrero, en Tailandia el 14 de abril, en Etiopía el 11 de septiembre y en la India, a mediados de noviembre.

Sea cual sea el momento, suele haber una celebración y en cada país, una tradición. Según la ubicación geográfica en la que estemos desarrollando nuestras vidas, nos tocará hacer alguna de estas cosas:  las doce uvas españolas, el beso justo antes de las 12 de los americanos, las lentejas en Italia, el saltar de una silla, de los daneses o el «joya no kane» japonés que hace que se toquen hasta 108 veces las campanas de los templos budistas , en la transición de la medianoche al día uno…

Sea como sea lo hemos estructurado como un rito de deseos y de peticiones. De atracción de buenos augurios. De destrucción de la mala suerte. De metas y objetivos.

Para algunos, es importante. Esa marca temporal, como un post-it en un mar de folios del año de vida que ha pasado, dice: “A partir de ahora: esto, aquello y lo otro”. Para otros, es una Celebración, con todas las letras. Sobre todo, aquellos que dejan atrás los “esto, aquello y lo otro ”, que han ido poniendo obstáculos en el transcurrir del calendario. También están los que lo transitan en el “Pack Fiestas Navideñas”. La única pretensión es pasar un buen rato, en una más de esas fiestas que componen el pack, hasta la Noche de Reyes que ya se acaba la oferta…

Yo, por mi parte, quiero incluir a todas las tipologías en mi felicitación: a los que hacen la lista de deseos, a los que les da igual, a los que lo celebrarán, a los que lo harán otro día y además, preferiría no acortar tanto los plazos y desearos una Feliz Vida. ¿Por qué solo Felicidad en el Año Nuevo? ¿Y los años que vendrán?  ¿Por qué no ampliar el horizonte? Por pedir que no sea…

Así que, a todo aquel que lea esto:

¡Feliz vida entera!

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