Píldora nº 1 : Imagina que te encierran en una habitación de paredes blancas, te dan una grapadora y 35.000 grapas y te dicen : tienes 75 horas para hacer algo con esto que te hemos dado.
Le das todo ese material a Baptiste Debombourg’s y lo que te hace es esto…
Pídora nº 2: Unas cositas para cocinitas…
La primera es una gran idea para mí. Lo único sería, que tendría que tener esto siempre a la vista para no olvidarme que lo tengo y utilizarlo. Yo soy de las que se queda con la cuchara de madera en la mano tras el meneillo del sofritito, esperando que se teletransporte un plato o algo, para apoyarla… He tenido varios Salva-Cucharas ,que pasaron a mejor vida y, ahora, voy de plato pero …siempre tarde.
Esta es una idea /truqui , para ese momento en el que abres una botella de aceite ( por ejemplo) y no tienes aceitera libre…La boca de la botella es gordota y no podemos dosificar el líquido. Es el momento «dedo-tapón». Todo el mundo lo conoce.Si pasa eso ( que pasa, ya os acordaréis de mí) y tenéis guantes de goma en casa, hay una solución…
Estéticamente, por eso, no es bonito.
Píldora nº 3 : Los tomates me envían anónimos.
Ha llegado esto a mi mail. El mensaje era escueto : «Si no tratas bien a los compañeros que tienes secuestrados en tu huerto, iniciaremos una acción de protesta y nos espachurraremos para que no nos puedas comer «.
Había una foto adjunta.
Me parece mentira lo rebeldes que son, teniendo en cuenta que son tres. ¡¡Tres tomates!

No sé si negociar o comérmelos… ; – )
Hasta aquí, la dosis de Píldoras.

























Fundada en el 2006, renunció al artificio que envuelve el mundo del perfume para centrarse en la producción artesana. Su packaging es toda una declaración de intenciones…


Hay una confabulación para proporcionar la máxima facilidad al que lo visita. Refrigeración del ambiente por doquier para soportar esos 45ºC del desierto que te hacen comprender que significa estar a 45ºC. Amabilidad de sus gentes, tanto los que son de la India, Paquistán, Vietnam, Laos, Filipinas o Somalia como de los locales, apenas un 10% de la población.
Impactante el contraste entre lo occidental y oriental. Aun sabiendo de la predominancia de la cultura islámica, es extraño, al principio, ver a esas mujeres vestidas de negro con la abaya , algunas enseñando el rostro, otras sólo la mirada, mezcladas con las mujeres de otros países que, sinceramente, van vestidas como quieren.No viviría allí y es posible, que sólo me perdiera -turísticamente hablando- en una escala hacia la India, por ejemplo. No me ha seducido el “más” pero sí que he vuelto encantada de la gente y la hospitalidad.










